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domingo, 21 de octubre de 2012

CUENTO PARA LA ABUELA.

Te encargo un cuento para mi madre.

Está aprendiendo informática. Es dulce como toda la miel, valiente y serena como una madre. Tiene cinco hijos, marido y madre. Llega con sus ojos mucho más lejos que nosotros. Lo da todo sin preguntar nada. Es despistadísima y se ríe mejor que nadie de sí misma. Estudió su primera carrera con 65 años. Disfruta como nadie, de lo grande y lo pequeño. Le gusta hacer fotos, ordenarlas y desordenarlas. Volver a ordenarlas, perderlas y reírse. Perder llaves aún se le da mejor. Cocina de vicio, y cuando fríe cebolla, por ejemplo, la mueve despacio con la cuchara de palo como si la cebolla mereciera el mejor trato en su casa. Es elegante y desprendida. No lleva cuentas del mal, ni del bien. Puede ser mar siempre, al que ir, en el que quedarse. Mediterránea. Le bullen dentro las ideas y los afectos. Se sale de lo cerca que está con sólo darte la mano. La quiero.

Eso.

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NUEVOS COLORES.






Buenas tardes.
Me presentaré.
Soy la señora de la cámara.

...

Al ser mediterránea tengo una ventaja sobre los demás.
Veo lo que no hay.
Fotofrafío lo que no existe.

Plasmo los colores antes de que se formen.
Y..., ¿cómo lo hago?, pues muy fácil.

Soy una ladrona.
Robo las imágenes a la madre Naturaleza.

Por la cara.

...

Esa señora y yo nos llevamos muy bien.
Tantos años juntas, que al final nos hemos hecho amigas.

Pero amigas, amigas.
De las que no hace falta que estén todo el día dándole a la lengua.

...

Mirad chicos, os pondré algunos ejemplos para que me entendáis.

El cielo es azul, ¿verdad?
¡Já, já y requetejá!

Cuando siento un fuerte estertor, al atardecer, es la señal.
Saco la cámara, camino por la ladera, subo hacia la colina y me espero.

Viene mi amiga, despacio.
El cielo se torna rosáceo. Aguanto.

Vira a rojizo, aguanto un poco más.
Contengo la respiración, y ¡zas!,¡lo cazo!.

¡Un cielo naranja!

...

Otro ejemplo, el mar.
¿Azul?

¡Já, já y requetejá!
Día con viento de Levante.

Fiuuuuu, fiuuuuu.
Eolo se lo pasa pipa, entre crestas blancas.

Subo el acantilado.
Busco un contrapicado hacia las rocas, en algún recodo que tenga profundidad.

Espero a mi amiga.
Viene y la dejo hacer.

La nube oscurece un poco la tarde; mi amiga quiero llover pero no acaba de decidirse. Sopla un poco más de Levante, y...¡Zas!

El mar es verde.
Profundamente verde.


...

Me lo paso de miedo con mi amiga.

La conozco mucho, pero todavía hay días que me sorprende.
...

Recuerdo los días de verano que nos juntamos todos a comer.
¡Puf!, tenemos que sacar todas las mesas posibles.

Preparo la cebolla frita.
La cuido mucho.
Le hablo.


"Cebollita, cebollita, hazte despacio, no me de la risita"

Y con este sortilejio cebollil, consigo lo que persigo.
Mi familia se ríe.
Dicen que es por la alegría de juntarse.
Pero yo sé que es por la cebolla.

Porque la hago despacio.
...

Después, a los postres, saco mi máquina y les hago fotos sonriendo.
Las mejillas, los labios, los dientes blancos.
Me encantan ese tipo de fotos.
...

Cuando fotografío a los míos, me salen las mejores instantáneas.
Y nunca espero a mi amiga, La Naturaleza.
Siempre me dice que esos días no la necesito.

"Los días que te juntas con los tuyos, soy yo la que me fijo en tí".
Eso me dice mi amiga.

Y luego añade:
"Ese día os veo, reflejando nuevos colores"
...

Adios, buenas tardes.
Me despido.

Soy la señora de la cámara.



La que ama los colores.






Atentamente. Driver.

1 comentario:

  1. No se si es bueno, o malo, parecerme a esta encantadora dama, yo también utilizo la cuchara de palo.
    En mi defensa, diré que es más ecológico, sano y natural.

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