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viernes, 5 de octubre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 22 y fin ) : EPÍLOGO

Buenas tardes, señores y señoras.

Después de más de treinta años he vuelto  leer mis notas sobre la isla misteriosa, y me ha parecido oportuno publicarlas, tal y como las escribí entonces, y añadir un epílogo.

Como veréis estoy vivo y eso significa que sí, salimos de la isla misteriosa.
...

Ahora tengo unos setenta años, y me dedico a dibujar iglesias y paisajes urbanos en un cuaderno que siempre me acompaña.
Con lápices de colores tomo apuntes del natural. Esto me mantiene vivo, pues ando bastante y paso la mayoría de mi tiempo al aire libre.
Eso si, de aquella época me ha quedado la imposibilidad de comer cangrejo o fruta tropical, pues creo que ya tomé demasiado entonces.

...

Mi cuento acaba cuando los náufragos toman la decisión de ser felices, y me gustaría explicarles el porqué.

Siento que todos y cada uno de nosotros pasa una parte de nuestra vida en una isla desierta, y en verdad creo que es necesario. Es la única manera de tomar decisiones importantes.
Y la más importante de ellas es creerse que nos merecemos ser felices.
A mí, como véis, me costó bastante.

Os podría narrar el bello nacimiento de enanísimo en aquella isla remota.
Cómo construimos la balsa.
La manera en que Rojo y Money Penny crecieron y se convirtieron en un hombre y una mujer felices, gracias en parte a la aventura que vivimos.
Las intensas vivencias de Ángel Rubio, su maternidad, y los dos primeros meses de vida de aquel bebé, nacido en las Conchinchinas.
De como atravesamos con la balsa de troncos las cuarenta millas que nos separaban del islote.
También os podría contar el encuentro con los nativos de aquel islote de las Antillas Francesas.
Que al principio casi nos comen con patatas fritas.
Y que luego conseguimos encontrar una forma de comunicarnos con ellos, y de saber dónde carajo estábamos.
También sería capaz de narraros cómo apareció un hidroavión por la zona, que venía a recoger huevos de tortuga en la playa, manjar exquisto y carísimo por aquellos días.
Y de la manera extraña en la que entramos en contacto con las personas que pilotaban aquel hidroavión, gracias a las mismas tortugas.
También os contaría cómo nos sacaron de allí a los cinco, y de nuestra azarosa llegada al mundo civilizado.

...

Pero no. No pienso extenderme en esos detalles.
En realidad prefiero que vosotros, los que habéis leído la serie de cuentos, os quedéis con ellos en el alma, y alguna noche, al acostaros, penséis en la isla misteriosa, en los enanos, en Ángel Rubio, en enanísimo, en la música celestial, en Driver escalando la montaña y buscando respuestas.

Y que cada uno, se imagine el final del cuento, cuantas veces crea oportuno.
...

Ya que lo que realmente os quería decir, es que nuestra vida cambió en el momento en el que tomamos la decisión de que teníamos derecho a ser felices.

Y espero, que cuando soñéis con vuestra isla misteriosa, penséis que también vosotros sois merecedores de tal don.

Porque entonces, mi cuento habrá servido a alguien.

Como a mí me ha servido.

...

Ahora me marcho.

Voy a seguir dibujando.

Con lápices de colores.

...


Atentamente. Driver.







5 comentarios:

  1. Pues después de naufragar:
    leeremos, navegaremos, volaremos, escalaremos, escucharemos, cazaremos, cantaremos, pescaremos, lloraremos, preguntaremos, construiremos e incluso seremos felices.

    Gracias por compartir tu don primo Dry.

    Besos

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  2. Hola Driver, soy epilogloto, que al contrario que los poliglotos soy capaz de epiglotar varias veces en una única dimensión ... es decir que en mi capacidad de epiglotar epílogos de esos es como si todo lo que acabara acabaría de muchas formas posibles con una única variable (por eso de la única dimensió) ...tú ya me entiendes, en todo camino hay dos puntos que se "ciernen" , a uno le llaman inicio, y a otro final; no hay inicio ni final que valga, en realidad lo que importan son

    ...

    los suspensivos
    ¿lo has epiglotado?

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  3. Epílogo, epigloto, vaya palabras.
    Y por qué no, epiglotis.
    Un anagrama, con algunas de sus letras: siglo.
    Otro: estilo.
    Otro: sigilo.
    Anagrama con driver: Verdi.

    Lo siento, es que no se que decir. Qué fastidio, cuando se acaba lo bueno.

    Pero no hay que alarmarse, ya vendrán más cuentos.

    Aquí estaré esperando, dibujando con rotuladores. Podría hacerlo con lápices, incluso con pinceles. Prefiero los rotuladores. No hay marcha atrás, lo dibujado, dibujado se queda.

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  4. Lo sabía, te lo dije, 007 nos rescataría a todos con su hidroavión.
    Me encantan los finales felices.

    Y ya puestos, Epigloto: espílogo que come mucho.
    Sí, ya se que entonces debería ser "epiglotón", pero por eso mismo, se comió la "n".

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  5. Vaya. Prefería que me lo contaras tú. Yo es que tengo poca imaginación. Pero me quedo con la moraleja.:) Un beso.

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