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domingo, 4 de noviembre de 2012

SUEÑOS REALIZABLES ( 1 ) : SALTAR

SALTAR.

 El deporte. En estado puro. Era ella.






Todas las ciudades del mundo tienen una avenida donde salta una niña.
Las baldosas de la avenida eran blancas y azules.
Una baldosa azul y tres baldosas blancas.
Una y tres. Azul y blanca.

El camino de casa al colegio pasaba por la avenida bicolor.
Era el mejor momento del día. La niña del cuento se disponía a cruzarla. Se concentraba, pues cada día lo hacía de una forma.

 os lunes de una en una, azul-blanca-blanca-blanca-azul.
Los martes de a dos sin retroceso, azul-blanca, blanca-blanca, azul-blanca….
Los miércoles de a dos con retroceso, azul-blanca, blanca, blanca-blanca, blanca, blanca-azul, azul…. Jueves, día de libertad, sin orden: blanca o azul, azul o blanca, blanca o azul, azul o blanca.
Viernes, con ritmo: blanca y azul, azul y blanca, azul y/o blanca, blanca y/o azul.

 ábado: no hay colegio pero toca también. Blancas con blancas. Azules con blancas.
El cielo azul.
Las nubes. Blancas.

 Las niñas de los cuentos aprenden solas las canciones de la vida. Cantan entre los huertos las melodías de los colores. Precipitan los ritmos ancestrales.

La educación oficial se concentra en la tabla de los contenidos y los continentes. La educación natural se fija en las tablas rojas del vallado de la casita, en la bisagra verde de la cancela, en las baldosas bicolores de las avenidas.

Los papás de la niña del cuento, la matricularon en un colegio donde el ejercicio físico era muy importante. Al final de cada trimestre se organizaban competiciones deportivas, donde los ganadores eran dignificados con las hojas de los laureles de un bosque que se extendía alrededor de la ciudad.

La niña del cuento tenía unas piernecillas de goma, pues de tanto saltar, sus músculos se habían plastificado para siempre. Cada vez que tenía que coger algo de la alacena, procuraba que estuviera en el último estante, para así, obligarse a saltar. Si estaba paseando con una amiga y jugaban a coger flores, siempre se lanzaba a por las más altas.

 La niña del cuento corto se dirigió con sus papás al festival deportivo del colegio. Como la niña de la ciudad rodeada de laureles era pequeña, sus profesores le habían encomendado la tarea de llevar agua a las niñas mayores.
 Así que la niña del cuento iba y venía con sus botellas de agua mineral, de un lado al otro.
 Saltando.




 Las niñas mayores, los papás de las niñas mayores y los profesores contratados por los papás de las niñas mayores, se tomaban las competiciones muy en serio.
 Las niñas para hacerse mayores se tienen que responsabilizar, dominar sus emociones y disciplinarse.
Para conseguir este objetivo nada mejor que competir. Competir para ganar.

 Las niñas mayores de la ciudad donde habían avenidas bicolores saltaban para ganar. Así que la técnica consistía en coger carrerilla, lanzarse a toda velocidad, elevarse sin pisar la raya blanca y caer en el cajón de la arena lo más lejos posible de la marca blanca.
Tan fácil y tan complicado a la vez.

 Conforme avanzaba la competición, los alrededores de la pista se iban poblando de niñas tristes que habían sido eliminadas. Las unas por pisar la marca blanca, las otras por no alcanzar la marca de 180 cm, considerada mínima. La tensión aumentaba conforme la marca de clasificación era mayor.

Con los 185 cm, una niña mayor con cabello rubio lloró amargamente.
Con los 190 cm una oleada de adrenalina se apoderó de la tribuna de padres.
Con los 200 cm los profesores del colegio empezaron a sentir que estaban en las Olimpiadas.
 Al final de la competición se entregaron los premios a las ganadoras y se recogieron las lágrimas de las perdedoras. ...

La niña pequeña de nuestro cuento se había pasado la tarde llevando agua a las niñas mayores, a las que lloraban y a las que estaban muy serias. Había algo que no comprendía. Si saltar era tan divertido, porqué no había ni una cara alegre.

Tenía que hacer algo al respecto.




Tal vez las grandes decisiones de la historia se tomaron así, de una manera sencilla.
Si la Tierra es redonda, navegando hacia el este, volveré por el oeste.
 Si la manzana cae sobre mi cabeza, será porque algo la atrae.
Si lo bello es efímero, la belleza es eterna.

La niña le dijo a su padre que mirara.

"¡PAPÁ, MIRAAAAAA!"

 Se dirigió a la pista para saltar con alegría.
 Se concentró como cuando tenía que pasar por la avenida bicolor.
 Tomo carrerilla, batió alegremente la zancada y voló.

El salto de su vida.

 Blanca-blanca-blanca-blanca-blanca.
 Azul. ...


 El deporte. En estado puro. Era ella. ...



...

¿Y tú, qué sueño tienes?
Dímelo y lo intentaré atraer con un cuento.

4 comentarios:

  1. Llegó el momento. Aprovecho tu invitación y no me lo pienso más. Te cuento un sueño que tengo, a cambio de un cuento.

    Empezaré por el principio. Hace 25 años que me dedico al Tiffany. Mi empresa se llama "Lux Artis" (el arte la luz, en latín). Combino trozos de cristales de colores, para que cuando la luz del sol los atraviese, ilumine nuestra vida.
    Pero pasa una cosa, llega un momento en la vida que nos acomodamos, nos volvemos vagos, el trabajo se nos hace trabajoso.

    Te imaginas, si cada día nuestro sol luciera con un color distinto? No pido mucho, con los colores del arco iris me bastaría para empezar.

    Si te sirve mi arco iris favorito, está en la cabecera de mi blog.

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  2. Bien, esto es lo que entiendo:
    El Tiffany es una labor de orfebrería, donde joyas, cristales y brillantes se combinan.
    He buscado tu empresa en internet y salen un montón, la mayoría en inglés, que trabajan el vidrio.
    Luego me hablas del acomodo en el trabajo.
    Y luego paraece que te ilusiona la posibilidad de que cada día el sol luciera con un color distinto.
    Luego miro el zizageante arco iris de la cabecera de tu blog.
    ...
    Bien, lo mezclaremos todo para hacer un cuento.
    El viernes, que es fiesta en mi pueblo (La Almudena), lo intentaré.

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  3. Ummm, mi sueño desde pequeñita siempre ha sido el de ser actriz.
    Todas las noches, antes de dormir, me metía debajo de las sábanas y escenificaba trozos de películas que había visto o que me inventaba. A las que más solía jugar era a las de musicales, a las de Fred Astaire y esas.
    Es que otro sueño que tenía era la música...cantar....
    Ayy!! que sólo era uno ¿no? Yo que pensaba que no tenía sueños y ahora mismo me salen otros cuatro o cinco o cien...

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  4. Mi empresa me temo que no sale en internet.
    Esto funciona así, si no pones nada, internet no es adivino.
    Así que voy a tener que poner algo.
    Publicaré algunas fotos de mis trabajos en mi blog.
    Por cierto, tengo muchos más sueños, ya te los iré contando.
    Ahora voy a leer varias veces la siguiente entrada, esa en la que hablas de un circo, un mago y los colores del arco iris.

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