Buscar este blog

lunes, 19 de noviembre de 2012

SUEÑOS REALIZABLES (10) : SER REY.



A lo largo de mi vida, he conocido personajes de todo tipo.
Donde menos me he movido ha sido en las altas esferas sociales, y a pesar de eso, conozco personalmente a un Rey.
...
Trabajo en obras de construcción.
Algunas veces hay que efectuar trabajos difíciles y peligrosos. En esos casos me gusta estar junto al peligro y al lado de la gente que lo ejecuta. Planificarlo, tomar las medidas oportunas, hacerlo despacio y observar atentamente el desarrollo del trabajo, por si hubiera que rectificar.
En estos casos pido voluntarios, pues un trabajo peligroso no debe hacerse por alguien que no esté seguro de lo que hace.
...
Hace unos años hubo que demoler la cimentación de un pilar de un colegio, sobre el que apoyaba la viga maestra del edificio.
Sujetamos la estructura con un armazón metálico, descargando de peso el pilar y la viga maestra.
Y luego, hubo que picar el hormigón de la cimentación, para reconstruirla y reforzarla.
...
Pedí dos voluntarios.
Dos africanos dieron un paso adelante.
Les expliqué cómo lo íbamos a hacer, y me aseguré que lo habían entendido.
...
Uno de ellos era enorme, fuerte, de intensa mirada.
El otro también, pero se mantenía en un segundo plano siempre.
...
El primero me dijo que se llamaba Mombasy, y venía de un pais del centro de África.
Su padre era el Rey de una tribu de la estepa, cazadores.
Le había mandado a trabajar a Europa durante dos años, para que conociera Mundo.

"Un día tú serás Rey, y debes conocer el Mundo para poder gobernar a tu tribu".

El segundo no abría la boca y estaba pendiente de todo. Creo que su función era proteger a Mombasy.
...

Una vez hechas las presentaciones pasamos a hacer el trabajo con mucho cuidado.
Mombasy era fuerte como un toro, y sabía escuchar.
El otro africano estaba a lo que le indicara su futuro Rey.
...

Una vez picada la cimentación y colocado el refuerzo, Mombasy extendió el hormigón.
Yo le expliqué el tiempo que tenía que pasar para que el hormigón endureciera, y que esa era la razón para no quitar el refuerzo provisional.

Mombasy estaba atento a las explicaciones. Se le notaban unas infinitas ganas de aprender.
Supuse que algún día levantaría una estructura en Centroáfrica, y que sería capaz de desarrollar los conocimientos adquiridos en mi pais.

Verle erguido, con 190 cm de altura, una musculatura extraordinaria y una curiosidad innata, fue lo mejor del día.
...

Al acabar la jornada me despedí de él.
Le dí la mano y él me la agarró con firmeza.

Le pregunté qué era lo que más echaba en falta de su tierra.

"El río. No entiendo como ustedes pueden vivir tan lejos de los ríos. En mi tribu, cuando acabamos el trabajo, vamos siempre un rato al río. Allí observamos el transcurrir de las aguas. Si la caza ha sido buena, le damos gracias a las aguas; y si ha sido un día sin caza, nos purificamos en sus aguas para así tener más fuerza para el día siguiente".

Mombasy ha sido una de las personas con más dignidad que he conocido.
Con el rompedor eléctrico en sus brazos, picando una zapata de hormigón, y con una mirada limpia y enérgica, se parecía a un Rey.

Por la sencilla razón de que ya lo era.

...

Me conformo con que algún día cuente una historia de Europa en su tribu.
Y que les diga a sus súbditos, que mientras que hubo peligro, yo no me aparté de su lado.

Y que sí, que cuando me marché, le hice una ligera reverencia.

Fue el único momento en el que su compañero africano me sonrió.

De una forma, imposible para los europeos.

...

Como sonríen los hombres que viven junto a los ríos de África.

...




.




3 comentarios:

  1. A veces conocer personalmente a un Rey es una experiencia que no se puede olvidar. Y más, cuando se trata de un Rey que además es un crack.
    Cuando yo hacía el hormigón para la presa de Béznar, conocí a uno. El nuestro. Vino a mi pueblo a inaugurar la Biblioteca Cervantina.
    De alguna forma, parece que el hormigón y los reyes va unido por los destinos de las personas.
    Me ha gustado tu historia sobre reyes de Africa, y la gente de Africa.

    A lo que iba, gracias por recordarme que los africanos me caen bien, y desde ahora, aún mejor.

    ResponderEliminar
  2. Ultimamente busco en lugares equivocados, y encuentro personas muy interesantes.
    Científicos rusos en un bar de Almería.
    Reyes africanos en obras de construcción.
    Coeficientes Intelectuales muy altos en clases de primaria.
    Capitanes de barco en salas de baile.
    Sabios anacoretas que dan yeso en las obras.
    Gitanos que trabajan de guardas de obras y saben qué hacer en caso de conflictos entre familias.
    Fiscales que son cantautores en sus ratos libres.
    Jueces que sentencian en plan pueblo, como lo haría mi abuelo.
    Neurocirujanos a los que les gustaría poder hacer otras cosas menos comprometidas.
    Amas de casa capaces de dirigir MicroSoft.
    Viajantes que tienen más cuento que Calleja.
    Adivinos y visionarios que no saben escribir.
    Científicos poetas.
    En fin, es como si las personas estuviéramos buscando afanosamente otras cosas.
    Como si lo revolucionario fuese no conformarse.
    Como si tuviéramos que evolucionar para no morir.
    ...

    ResponderEliminar
  3. A mi me pasa algo parecido.
    El yesista que me trabajaba en los años 90 era tan sabio, que sólo venía a trabajar cuando necesitaba dinero para comprar bebida.
    Mi vecino, que era patrón de barco, no sabía nadar.
    El inspector de hacienda que vive dos calles más allá, es mi compañero de ensayos con las canciones de Led Zeppelin.
    El dueño del bar de la esquina, además de vender menús, es mi enemigo diario de ajedrez... pero eso te lo cuento más adelante.

    ResponderEliminar