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jueves, 22 de noviembre de 2012

SUEÑOS REALIZABLES (12): CAMBIAR EL CURSO DE UN RÍO.


Resulta de suma importancia las cosas que les contamos a los niños.
Si creen en tí, ellos se las creen.
Y entonces ocurren cosas increibles.
...

Mi abuelo Emilio me dijo cuando yo era pequeño: "Una sola persona puede cambiar el curso de un río".
Como creía en él, me lo creí.
Y entonces ocurrieron hechos extraordinarios.

...

Tendría unos quince años, y me gustaba pasear por la playa con mi perro.
Un buen compañero, que al aire libre, se convertía en un alma salvaje.
Trotar, escalar, bañarse, bucear, perseguir pájaros, excavar, saltar.
Lo hacíamos juntos y lo hacíamos corriendo.

Un día nos tropezamos con la desembocadura de un pequeño río, en la playa de Río Seco, en La Torre de la Horadada, provincia de Alicante.

El río tenía un curso más bien pobre, de unos dos metros de anchura.
Al llegar a la playa y tropezar con las dunas, se embalsaba en un estanque que desembocaba tras numerosas curvas en el Mar Mediteráneo.

Y tú allí, con quince años y un perro, recordabas las palabras del abuelo Emilio.

Y como nadie miraba, ni te juzgaba, ni te lo exigía, estabas en condiciones de medirte a tí mismo.

Lo primero que hicimos fue construir un canal desde las aguas estancadas hasta el mar.
Directo, por el camino más corto.
Este canal tenía el ancho de una mano humana, que era el equivalente de dos patas de perro.
Lo digo porque mi perro, en cuanto me veía excavar, me imitaba.

Aquel trabajo lo hacíamos sin herramienta alguna, con las manos. Y con las patas.

El segundo paso era formar una presa en la desembocadura natural, donde acababa el agua embalsada y se estrechaba el curso del río para atravesar la duna de arena.
La forma de hacer la presa era acumular algunos troncos y maderas, clavarlas en la arena, y luego depositar el mayor volumen de arena en el menor tiempo posible.

Si eras rápido, en una hora tenías construída la presa.
Eso sí, sudando.

El tercer paso era el mejor. Solo había que esperar.
El agua se embalsaba en la presa, subía de nivel y buscaba la salida más próxima.
Entonces se encontraba con el canal abierto en primer lugar, y empezaba a empujar de forma natural.

Un placer. Ver el agua avanzar por donde tú habías decidido.
Ver cómo ella sola se abría paso a través del canal seco, llenándolo de vida y de empuje.
Y al cabo de otra hora, tenías el canal de medio metro de anchura, excavado por el mismo agua que buscaba una salida.

Habías cambiado el curso del río.

...

El tiempo ha pasado.
Mi abuelo Emilio ya no está a mi lado para aconsejarme.
Ni mi perro.

La última vez que pasé por esa playa, estaban construyendo una urbanización.
Un grupo de niños jugaban con teléfonos móviles.

...

A veces, agarro las manos de mis hijas.
Se las acaricio un buen rato.
E intento transmitirles alguno de los mensajes que mi abuelo me grabó en el alma.

...

Ayer tuve un día complicado.
Volví a casa.
Mis hijas estaban leyendo.
Las besé y me puse las zapatillas de estar en casa.

Bebí agua. Un vaso de dos tragos.

En el pasillo se había fundido una bombilla.
Fui a cambiarla.
Entré en el cuarto de mis hijas para coger una silla.
Y lo ví.

...

Un dibujo en la pared.
Un niño y un perro excavando un canal en una playa.

...

Salí a la terraza y me encendí un cigarrillo.
Metí la mano en un macetero. Excavé.

Olí aquella tierra.
Y sentí el perfume de los sueños.
...

Tierra mojada, en la mano de un niño.
Capaz de cambiar el curso de un río.

...

Tintinean las luces de la autopista.
Unas son blancas. Vienen de frente.
Otras rojas. Se alejan.

...

Como los consejos de mi abuelo.

...

Resulta de suma importancia las cosas que les contamos a los niños.
Si creen en tí, ellos se las creen.

Y entonces ocurren cosas increibles.

...

Como cambiar el curso de una vida.



Del río de tu vida.

...

11 comentarios:

  1. Cuanta razon tienes.
    Cada vez que se cambia el curso de la vida ocurren cosas increibles.
    Sin ir mas lejos ahora mismo estoy leyendo esto y mi vida esta dando una curva.
    Realmente es increible, que lastima que no puedo manejar las palabras como tu para poder expresar lo que estoy viviendo en este momento.
    Pero estoy seguro de que me comprendes.
    Hasta la proxima curva, un abrazo.

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    1. Te comprendo perfectamente, al fin y al cabo todos somos viajeros a través del río de la vida, donde existen tramos de aguas violentas, cursos tranquilos a través del páramo, curvas y meandros, para al final desembocar en un tranquilo mar, donde sólo hay paz y delfines.

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  2. Un escrito muy bonito, que me ha puesto algo nostálgico y me ha recordado a mi niñez; cuando hacíamos presas en los riachuelos que bajaban de la montaña en la sierra de Madrid. Sí, realmente era un placer sentir cómo dominábamos el curso del río y luego dejarlo fluir en todo su poder e inmensidad...

    Un placer visitarte.

    Un saludo.

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    1. Gracias por la visita.
      Cuando quieras un cuento, sólo tienes que solicitarlo.
      Es gratis, como el agua que baja del Guadarrama, como las cumbres nevadas que se ven desde la carretera de la Coruña, como la lluvia que moja las carreteras de circunvalación.
      Donde los grandes camiones circulan, y sus conductores cuentasn historias.

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  3. Ahora que sacas el tema, estoy recordando cuantos ríos fabriqué en mi infancia, con los que hice todo lo que se puede hacer con un río. Cambiar el curso, abrirlo y cerrarlo, hacerle presas...
    Eran ríos pequeñitos, algunos tan pequeñitos que desde Sierra Nevada hasta el supuesto mar sólo medían un metro, o quizá menos.
    También los hubo algo más largos, cuando nos tocaba regar nuestro huerto, con cientos de naranjos y limoneros.
    Y después vinieron otros ríos, tan largos como la vida.
    Y también hubo que hacer muchas cosas, cambiar su curso, hacerle diques, presas, incluso inventarse lluvias salvadoras para que no se secaran.
    Aún discurren por valles tortuosos.
    Y también por anchos valles donde se desdoblan, haciendo vidas paralelas.
    Eso era lo que más me gustaba, cuando los fabricaba. Hacer muchas corrientes paralelas.
    Algún día hablaré de eso, de las vidas paralelas.
    De las mías, claro. Las otras que conozco no son mías, no sería correcto.

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    1. Lo de las vidas paralelas resulta interesante.
      Es como descubrir la posibilidad de vivir varias vidas.
      ¡Cuenta, cuenta!

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    2. Paciencia, ya contaré cosas.
      Lo de las dobles vidas, o triples, o múltiples vidas... a estas alturas conozco mucha gente que las tiene.
      Yo las tengo, como era de esperar. Pero van cambiando con el curso de la vida (el río de la vida).
      Por cierto, hace tiempo que veo un paralelismo entre la foto de cabecera tuya y mi cabecera arco-iris-carretera-al-infinito. Esta foto que has puesto aquí parece propiamente que va en medio de las dos.

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  4. Hermano, a mi también me sacan a la terraza para fumar, escarbo entre las macetas, tierra humeda ...

    planto colillas
    de tabaco rubio
    rubio americano

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  5. Sí, ya.
    Pero la diferencia es que a mí me encierran un par de horas y no me dejan entrar en la casa.
    Y me ponen cartelitos en el cristal, tipo:
    "¿Hace frío, papá?"
    "La cena está puesta, pero no te vamos a abrir la puerta.
    ¿tienes hambre?"
    "Sr. ladrón: acabamos de llamar a la policía, enseguida llegarán, no se impaciente".
    ...
    Y mientras tanto, me muero de frío.

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  6. Saliste...removiste....te acordaste....enseñaste....

    ¿Ves?? Si al final fumar es bueno!! a que voy a tener que empezar a hacerlo otra vez..!!!

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    1. http://www.youtube.com/watch?v=brYMN1dzT6w

      Espero que te guste, besos!

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