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viernes, 30 de noviembre de 2012

SUEÑOS REALIZABLES ( 16 ): NEW YORK

Hoy me gustaría contaros un cuento real.
La verdad es que si recuerdas, tu vida es una película llena de diferentes escenas.
Y siempre suena una canción.
...

Pasó que cuando yo era adolescente, mi familia vivía en una ciudad, y yo estudiaba en otra.
Y cuando estaba a mitad de la carrera universitaria, mi padre se quedó sin dinero.

Aquello nos obligó a reaccionar a todos, a tomar decisiones.

Lo primero que decidí, y esto lo recuerdo con bastante cariño, es que no me quedaría en la ciudad de mis padres.
Sin dinero y sin trabajo, decidí coger un autobús de linea, en dirección a Madrid.
Con 21 años, un buen motivo para tomar esa decisión es que había nacido allí. De casualidad, pero allí.

Llevaba tres mil pesetas en el bolsillo, y el autobús costaba seiscientas.

Hacía calor aquel verano. Compré el billete. Mi bolsa llevaba un poco de ropa y unos libros.
Me puse en la cola para subir.
Estudiantes, familias, gente solitaria, algún militar con el cuello moreno por el sol.

Mi padre me llevó a la estación y se despidió de mí.

Me senté en el asiento, justo detrás del conductor. Vería el futuro venir de cerca.
...
Aquellos conductores de autobuses eran el único enlace entre dos mundos, dos ciudades muy distantes.
Vaqueros, camisa azul con el escudo de la Compañía, zapatillas de deporte, una pulsera de cuero en la muñeca, y la mirada azul de haber dado la vuelta a varios continentes.

- "¿Vas hasta Madrid, chico"
- "Sí, allí voy"

- "Sin trabajo y sin dinero, ¿cierto?"
- "Cierto".

- "Bien, entonces te hace falta una canción"

Aquel conductor se regía por unos principios no escritos, que él manejaba con total naturalidad.

Abrió una bolsa de plástico del supermercado, buscó en sus entrañas y sacó una cinta de casette.

- "Igual es un poco mayor para tí, pero la canción lo merece"

El conductor puso los Grandes Exitos de Frank Sinatra, cerró las puertas del autobús, lo puso en marcha y arrancó.
Una avenida junto al Mar, con palmeras en ambos lados, se deslizaba despacio.

Allí estaba todo lo que había amado durante quince años. Familia, amigos, lugares.

Todo, absolutamente todo, quedaba atrás para siempre.
...

Y entonces sonó, la mejor versión de la mejor canción, en el mejor momento.






Parecía que Frank la había compuesto para mí.
Es más, la letra se me presentaba en libre traducción.

"Nada sabes de tu destino,
ni siquiera si viajas con tus sueños.

No tienes absolutamente nada que perder,
ya estás bastante perdido, chico.

Y a pesar de ello,
 es un buen momento de tu vida"

...

Creo que el autobús iba a ciento veinte, pero yo escuchaba aquella música a  trescientos.

...

El conductor atravesaba la Meseta, luchando contra el viento lateral que golpeaba el autocar.
A cada golpe de volante parecía advertirme algo. Como si el futuro fuera una serie de cambios de dirección.
...

Al llegar a mi destino, una chica con un jersey rojo me esperaba en la estación de autobuses.
Moreno y guapa.

Nos besamos, como si fuera la última vez que fuéramos a hacerlo.

...

La verdad es que si recuerdas, tu vida es una película llena de diferentes escenas.
Y siempre suena una canción.

...

6 comentarios:

  1. Bello relato. Supiste sacar ese jugo necesario y que atrapa al lector....


    PD: me gustó el final que creaste para mi relato: CORAZÓN DE HIELO.

    SAludos.

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  2. En realidad este relato es autobiográfico.
    Y sí, me lo pasé bien creando un final para tu cuento, pues al leerlo me puse en situación.
    Por cierto, ¿te gustaría que te escribiera un cuento?
    Te lo agradecería, pues es la única forma que tengo para practicar, la implicación personal.
    Dime qué es lo que más te gusta de todo lo que te gusta, y tu edad aproximada.
    Es gratis.

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  3. Siempre suena una canción...
    Me tocas mi punto débil.
    Tengo tantas canciones en la banda sonora de mi vida...

    Muchas de ellas las tengo publicadas en mi blog, otras las tengo en mi cabeza, conviven conmigo, a cada momento.

    Ya irán saliendo, no se me olvida ninguna. Ni yo quiero olvidarlas.

    Como mis sueños. Tampoco olvido ninguno. Con ellos viajo, incluso sin saber mi destino.

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  4. ¡¡Guau!! ...hermano!!! ¡¡guau!!! ...ya estoy instalado en casa!!! y tu otro hermano no sabe llevar las cuentas!!!

    ¡¡guau!! ¡¡guau!! y mi Imperio está por encima de las boas y las ballenas ...y por supuesto por encima de las La Garrrtas!!!

    ¡¡yo si que soy un sueño convertido en realidad!! ¡¡Guau!!

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  5. Primo....te leo mañana en el tren, que todavía no me he comprado la libreta y los rotus....

    Besos

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  6. La mía podria ser culquiera de Pink Floyd o de Supertramp. Son las que me ponía mi padre y ahora no te puedo dejar aquí ninguna porque, como tú, no hago más que viajar.....

    Ya te, ya te....!!

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