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martes, 18 de diciembre de 2012

SUEÑOS REALIZABLES (23) : PERDONAR.

No se cómo te voy a convencer, si yo mismo no estoy nada convencido.
Ésa es la verdad.
...
El caso es que llevo días pensando en el perdón.

Resulta que hay personas que te hacen daño, mucho daño.
O que se lo hacen a tu gente querida; que no se qué es peor.

Y tú te enfadas, y sueñas con echártelo a la cara y cantarle las cuarenta.
Luego pasa el tiempo y piensas que es mucho mejor estrangularle con tus propias manos.
Tras estos pensamientos llegan los mejores: sueñas con una muerte lenta y dolorosa para ese ser que te ha fastidiado, y que te ha atravesado el corazón con una daga.

¿Qué necesidad tenía de hacer daño?
¿Por qué narices se le ocurrió hacer lo que hizo?
¿No hubiera sido mejor que se golpeara la frente contra el filo de una mesa de mármol?

...
Vives con resentimiento, con deseos de venganza.
Con ganas de ir a su casa, coger la alfombrilla que pone "bienvenidos", y hacérsela tragar.

...

Pero no.
Luego te das cuenta que tú no eres así.
Que no vale la pena guardar rencor, ni odio.

Esa persona te empieza a dar pena.
...

Así que un día te levantas, decides cortar por lo sano y vivir con el equipaje justo para correr por la vida con cierta alegría.

Le llamas. Le llamas sin pensar lo que le vas a decir, porque si lo piensas, lo más seguro es que la lies.

...

- "Buenos días. No hace falta que me digas nada.
   Soy yo, y te llamo para decirte que te deseo un buen año.
   Y que ya todo pasó.
   Hasta luego".

...

No era tan difícil.
Y ahora, sientes que te has quitado un peso de encima.

Una losa que te pesaba, cada día.

...

Y no lo has hecho siguiendo las enseñanzas de nadie, ni los preceptos de ninguna religión, ni tan siquiera porque alguien te lo pidió.

Lo has hecho por tí mismo.
Y con el perdón te llega la paz.

Entonces, te miras al espejo, y descubres asombrado que hoy estás más guapo.

Tal vez, porque perdonar sea una manera de quererse a uno mismo.

...

Eres igual de pobre, bestia, perdido y estás igual de liado que ayer.

Pero guapo, mucho más guapo.

...

Justo lo que el JEFE, desea para tí.
.

6 comentarios:

  1. La verdad que cuando perdonas eres más guapo....más alto....más delgao....lo malo es que tengas que perdonar demasiadas veces y de lo alto y delgao que te vuelves ni se te vería la perfecta hermosura que alcanzarias.....

    Besos primo Dry!

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  2. Objetivos para el 2.013.

    1 Perdonar sólo al primero de la lista de perdonables (así se ve la buena voluntad).
    2 Dar coponcitos cariñosos en el cogote al resto de la lista (¡a tíiii, ya te perdonaré otro año, que éste no te toca, hala!).
    3 Mirarse al espejo a ver si estás o no más guapo.
    4 En caso afirmativo (estás más guapo), dejarlo todo como está, no sea que la liemos.
    5 En caso negativo (sigues con cara de patata), perdonar al siguiente de la lista, pero sin volverse loco, es decir a uno que sea facilito.
    6 Si persiste la cara de patata, a pesar del segundo perdón, acuar con el plan B.

    Plan B: Decirles a los perdonados que se trata de un error administrativo del programa perdónalos 3.2, y que vuelven a estar sin perdón, por tontarrones.

    B1 Volverse a mirar al espejo, y comprobamos que ha desaparecido la cara de patata.
    B2 Seguimos con la lista de perdonables, les contamos que nuestro primo Dry tiene un programa informático para perdonar, pero que con ellos no funciona por tooooontorroooones.
    B3 Conforme ensayamos con la palabra tooooooontorroooones, comprobamos que de forma paulatina, nuestro cutis, facciones, proporciones y figura, adquieren naturaleza de espectáculo cinematográfico.

    En cuyo caso, ya sea con el plan A, o con el plan B...
    ¡Hemos resuelto el problema!
    ...
    En caso necesario, se puede aplicar el sistema A, para los majetes, y el sistema B, para todos los demás.
    ¿Y en caso de duda?
    Plan B.
    Como dice el refrán: "Más vale perdonable ajusticiado, que ciento volando".

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  3. A veces no sé si perdono por mala memoria o por ausencia de rencor. Como sea, el perdón, efectivamente, da paz a todos. Un abrazo, caballero.

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  4. Pues sí Ana, el perdón y la memoria mantienen una extraña relación.
    Ahí tienes el caso de mi hermano Tomae.
    Le robé una novia hace diez años. ¿Se acuerda el tío? Nada, lo tiene completamente olvidado.
    Es más, si le preguntas te dirá que es mentira.
    El Vespino que le pedí prestado cuando teníemos 16 años y hacíamos carreras por las playas y barrancos de Tarraco; el cual todavía no le he devuelto (ni ánimo, ni predisposición que tengo de hacerlo).
    Olvidado, completamente olvidado.
    ...
    ¿Pero que me dices de los 500 pavos del ala que le pedí hace ya dos años, y que mi voluntad me impide devolverlos en buena lid?
    Pues nada, que al tío no se le olvida, y me tiene machacado con el tema, y zurra que zurra, y dale que dale.
    ...
    ¿Perdón?, ¿memoria?
    Dos conceptos arbitrarios de cuya extraña relación no obtengo conclusión alguna.
    ...
    Felices Fiestas, princesa.

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  5. Qué bueno, que sacas el tema.
    Hay muchas cosas que nos enturbian la vida, como el deseo de venganza, el rencor, el odio...
    Yo he aprendido una cosa, que esto se puede solucionar de una forma muy fácil: olvidando.

    El olvido es necesario. A estas alturas, mis enemigos no existen. NO recuerdo ni sus caras ni sus nombres. Así, de esta forma, es como si hubieran desaparecido para siempre. Como si no hubieran existido nunca.
    No tengo que tomarme la molestia ni de perdonarlos, porque no están en ningún sitio, no forman parte de mi vida.

    Si quieren perdón, que se perdonen ellos, si pueden.

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    Respuestas
    1. Ojalá tuviera tu facilidad para olvidar.
      ...
      Ahora mismo tengo el problema de tratar de olvidar a un tipo que hizo daño a mi familia, tanto a los mayores como a los pequeños.
      Y resultando que tanto él como yo tenemos edades próximas, tengo esa extraña sensación de las películas del oeste, donde los dos vaqueros de edades parecidas, están predestinados a un duelo cara a cara; más que nada porque los mayores y los pequeños no están preparados para tal pelea.

      Me gustaría aprender a perdonar y a olvidar.
      Pero hoy por hoy, el cuerpo me pide otra cosa.

      Por eso lo he escrito, para ver si soy capaz de avanzar.

      Complicado lo tengo, y más en estas fechas.
      ...
      Que tengas unas buenas fiestas, entre trucos de magia, adivinanzas, puzzles de cristales de colores, cerveza, tapas andaluzas y suerte.
      Mucha suerte, Rojo.

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