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miércoles, 20 de febrero de 2013

ENCUENTROS CON MEADOW ( 2 )

Una vez Meadow hubo terminado con el parto se fue a descansar una hora.
Parece ser que por aquí eso es mucho tiempo.
Aunque para un europeo, estresado y con las referencias vitales oxidadas, unna hora es poco tiempo.




Durante el descanso de Meadow, me di una vuelta por el poblado.
Es una especie de comunidad agrícola que trabajaba los campos próximos.
No se veían muchas máquinas. Vi un viejo tractor y la furgoneta sin puertas que me había traído desde el aeródromo. Solamente.

Habían niños jugando junto al río, ancianos reunidos en un porche al aire libre y unas señoras preparando comida. Los jóvenes estarían en otro sitio, supongo. No se oían ni teléfonos móviles, ni el soniquete de la televisión.
Allí la vida transcurría lentamente.
Parece ser que si corren es por algo que merece la pena.

A un europeo como yo, aquella aparente quietud le traía recuerdos de su infancia. Ese tiempo plácido donde los relojes sólo sirven para aprender a leer las horas.

Cuando Meadow se levantó de su siesta se dirigió hacia el sauce llorón, junto al río.
Vi como se sentaba con los pies cruzados y se concentraba mirando el discurrir de agua.

 Esperé. Al cabo de un rato se levantó y se dirigió a la furgoneta donde yo aguardaba.

-“¡Hola pardillo, mi nombre es Meadow!, ¿Tú eres el conductor?”


-“Sí"- le respondí lacónicamente, guardándome todas las cartas de la baraja en la manga, cual europeo desconfiado-"



-“Bien, iré al grano. Te podemos dar comida y alojamiento durante dos meses, a cambio de que conduzcas la camioneta para llevar gente y mercancías entre el poblado y la ciudad. No da para más. ¿Alguna pregunta?".

-"¿Alguna condición?"- le pregunté por curiosidad-


-"Sí. Aquí el tiempo representa la diferencia entre vivir y morir. Así que no lo vamos a perder. Si eres capaz de desmontar el carburador de la camioneta en tres minutos, te quedas.
 Si te enamoras de mí, te marchas. ¿Vale?".

-"Sí. Empecemos".

...

Me lié con el carburador a toda pastilla, ante la atenta mirada de Meadow. Mientras lo hacía, ella me explicó que la gasolina que vendían en la ciudad tenía tal cantidad de impurezas, que cada viaje había que desmontar el carburador un par de veces para limpiarlo. Y esa rapidez es fundamental cuando se trata de llegar al hospital a por medicinas, o ir al aeródromo a por ayuda humanitaria y adelantarse a las mafias locales que… siempre intentan robarlas.

Gracias a que no me fijé en sus preciosos ojos azules y sus impresionantes cabellos rubios, logré desmontar el carburador en dos minutos y medio.Una vez que se aseguró que era capaz de hacer el trabajo, me dijo que me podía quedar, no sin antes puntualizar:

-“Yo lo hago en dos minutos”.

...

Meadow se dirigió al pabellón donde descansaba la parturienta y la criatura.
De pronto se dio la vuelta y me lo soltó:


-“¡Ah, y gracias, pardillo!"



Una bandada de loros tropicales se posó en la cumbrera del barracón. Parecía un comité de bienvenida.Para la criatura recién parida.

Donde la selva y los ríos tienen nombres propios.

Difíciles de pronunciar para un europeo.

Bajo un cielo azul y rotundo.





...

4 comentarios:

  1. Hola Dri... si te pasas por mi casa, hay una posta que he dejado para tí. Espero que la tomes :-)
    Ahora me pongo a leer estos relatos en mi continente, que prometen. Besazo.

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  2. ¡SORPRESÓN!
    Cojo la posta prima Marga.
    Veamos: un relato breve de un día perfecto.
    Lo tengo claro.
    Un día que escribo un cuento para un niño, a quien su madre se lo va a regalar por su cumpleaños.
    Imposible mejor.
    Esta semana lo escribo.
    ...
    Recuerdos a tu hijo.
    Dile de mi parte que tío Dri le hará cuantos cuentos quiera.
    Siempre.
    ...
    Supongo que después de escribiro tengo que pasar la posta a otro blog.
    Lo haré.
    Saludos, prima Ma.
    ...

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  3. Gracias primo, gracias por el cuento hermoso y por todo lo demás.
    El niño enorme, ya empieza la primaria... ay cómo creció.
    Sí, luego le tienes que pasar la posta a alguien más.
    Gracias por aceptar.
    Besote.

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  4. Si la llegas a mirar más detenidamente o durante más tiempo te tendrías que marchar de allí, de eso no te quepa duda.

    Como fiel caballo de la manada sigo atenta.....

    Un abrazo primo!

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