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lunes, 18 de febrero de 2013

VOLVER A EMPEZAR

Algunas veces ocurre; no tienes otra que volver a empezar.

Te saltas el desvío de Villarrobledo y tiras hacia Valencia en vez de hacia Alicante.
No te queda más remedio que hacer un cambio de sentido más adelante, en las Conchinchinas.
Osea, en Requena.

La novia se te marcha con un joyero de Villajoyosa. Y tú te quedas subiendo a un autobús de línea, con cara de idiota.
No te queda más remedio que coger una bolsa de plástico y vomitar en ella, y decirle al conductor que te has mareado. Que es mentira, porque la verdad es que te han partido el espinazo.  En dos.

A un buen amigo le da un yuyu, y se queda en una silla de ruedas.
Y tú te dedicas a buscarle canciones en el You Tubbe, para robarle una sonrisa.
Luego te bajas al jardín lejano, te sientas en un banco de piedra y lloras.
Como un niño. Lloras como un niño.

Hay días que la vida se encabrita, como una yegua salvaje. Te acercas a ella e intentas susurrarle al oído.
Pero no eres Robert Redford, ni siquiera sabes susurrarle al oído a los caballos.
Simplemente no tienes ni idea, así que la yegua te pega una coz.

...

En esto somos todos iguales.
No tienes otra que volver a empezar.
Es tu destino, nuestro destino.

Y cuando lo entiendes es más fácil.

...

Simplemente hay que volver a empezar.
Inventarse nuevas historias.

---

"Esto era un país lejano, muy lejano, donde los caballos trotaban salvajes y libres.
Corrían en manadas por la pradera.

Al anochecer se acercaban a la orilla del río.
Allí abrevaban y se preparaban para descansar.

Algunos de los caballos habían desarrollado la habilidad de contar cuentos.
Eran cortos.

El resto de la manda se agrupaba alrededor de los contadores, para escuchar.
De vez en cuando intervenían, y apuntaban ideas.

Los caballos cuentan historias de praderas verdes, ríos incandescentes e inmensas galopadas por espacios abiertos.
Y así, consiguen que algunos miembros de la manda sueñen.

Con praderas verdes, ríos incandescentes e inmensas galopadas.

Con enormes espacios abiertos.


Donde todos, todos los caballos, se levantan tras haber caído.

Y siguen siendo hermosos".

...




8 comentarios:

  1. ...si quieres, puedes partirme las narices hermano, así para despejar el ambiente y matar al "bicho" ...yo te prometo que haré lo mismo.

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  2. Te partiría las narices,
    te arrojaría a los leones,
    te golpearía la frente,
    y si después aún vivieses,
    te quemaría en una hoguera,
    de tu piel haría bandera,
    ahogaría tu latido,
    me lo tengo permitido.

    Pues siendo tu sangre la mía,
    ardiendo en el mismo infierno,
    ¡qué ganas tengo que acabe!
    de una vez este cruel invierno.

    Disipa mi fuerza, hermano,
    necesito que me machaques,
    que me saltes las narices,
    como cuando éramos enanos.

    ¡Qué más dan más cicatrices!
    Al menos las tuyas,
    las pegas de frente,
    como hacen los valientes.

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  3. Y a ver si me arreglas de una vez el desaguisado de blooger.
    ¡Manitas, que eres un manitas!
    (¿no la habrás liado tú?)
    ...
    Ya lo veo claro.
    Me estaba acercando a tus números y estadísticas.
    Y..., ¡ZAS!, ¡atentado fraterno-informático!
    ...
    ¿Dónde estabas la noche del 14 de febrero, listillo?

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  4. Lo recuerdo y lo veo más claro cuanto más pasa el tiempo.
    Sus palabras fueron: "hermano, déjame las claves de acceso que te cuadre bien los textos"

    ¡HAS SIDO TÚ!

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  5. A ver, que yo me entere. Has revelado tus claves de acceso.
    Bien, ya sabes lo que eso significa.
    Volver a empezar.

    Ah!, que ya has vuelto a empezar.
    Bien, ya sabes lo que eso significa.
    No revelar tus claves.

    Ya las cambiaste?
    Como? Que aún no?
    Pues ya sabes lo que eso significa.
    Volver a empezar.

    Oye, me gusta el título este que has puesto.
    Nunca me dio miedo volver a empezar.
    Es como renacer.
    Eso mismo que estás haciendo.
    Como hacemos todos, cuando no hay otra salida.
    Me gusta.

    Lo voy a apuntar para que no se me olvide.



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  6. Sr.Driver.
    Soy el Teniente Castillo. He sido asignado por la Inter-Pool para el caso de la "extraña desaparición de las entradas del 2.013 del blog de Driver".
    Le seguimos la pista a tres sospechosos.
    En primer lugar está el Sr. Tomae, conocido en los medios del hampa como "Franchesco della Tomasa".
    Dos datos nos hacen sospechar de él.
    Por una parte el sablazo que usted, Sr. Driver, le pegó hace unos mese y que asciende a la cantidad de 500 pavetes del ala. La venganza económica puede ser su motivación.
    Por otra parte en si último comentario "...si quieres, puedes partirme las narices hermano, así para despejar el ambiente y matar al "bicho" ...yo te prometo que haré lo mismo" hemos notado una especie de arrepentimiento que le deja en evidencia.

    El segundo sospechoso es el Sr. Rojo, conocido mago de la zona sur. En su ficha policial aparece como sospechoso de la extraña desaparición del portaaviones "Eisenjaguer", que tras fondear en Málaga sus ciento teinta mil toneladas, se esfumó sin dejar ni rastro.
    Estos magos suelen llevar varitas mágicas, que de vez en cuando se disparan solas.
    Ojito con él.

    El tercer grupo de sospechosas lo forman una tal Money Penny (sus antecedentes la relaciones con el agente 007, no digo más) y una tal Nagore, que últimamente forman equipo. Las tenemos vigiladas asímismo.

    Estaremos en contacto.

    Por cierto, dejó usted a medias la historia del gordo de Corral de Almaguer, y aquí en la central le agradeceríamos continuara con la historia.

    Atentamente.

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  7. Esos caballos cortos los conozco, Driver. Yo era yegua y escuché sus cuentos. Tolojoro. Volver a empezar... Muchas veces en la vida. Cuando sea necesario para dejar atrás los que huele mal.



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    Respuestas
    1. Hermanamayorpordiezdías:

      Un día de éstos voy a escribir una serie que dejé a medias y que me gustó mucho.
      La historia de la chica que se marcha a otro pais y trabaja en el campo, en una comunidad agrícola.
      La chica que sabe atender un parto, conducir una camioneta y montar a caballo sin silla.
      Y no la "defunciaré" al final, no.
      Me parece una historia útil, directamente relacionada con las expectativas de muchas jovenzuelas, y de otras señoras más expertas.
      Y te la dedicaré a tí, pues tu fuiste quien me la inspiró.
      Y esta vez, no la mataremos.
      ¡Pobrecilla!, la acabábamos de parir y la defuncionamos de inmediato.
      Se merece una segunda oportunidad.

      Sí, la chica que atendía partos, conducía la vieja furgoneta destrastalada y cabalgaba libre y salvaje por una tierra lejana.

      Creo que solía vestir vaqueros, botas y camisa.

      Apropiada vestimenta para cabalgar.

      Sin silla, sin pausa.

      Sin dolor.

      Sin miedo.

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