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sábado, 12 de diciembre de 2015

JAQUE MATE ( III y Fin )




JAQUE MATE




Llevo seis meses sin escribir, el cuento se quedaba sin final, y eso no puede ser.
El motivo es que no sabía como terminarlo, esa es la verdad. Tengo la sana costumbre de meterme en berenjenales varios, de los que a priori desconozco su desenlace.
Durante estos seis últimos meses he jugado mi propia partida de ajedrez con mi hija y contra el destino.
El Infierno de Dante ha sido una merendola con las madres ursulinas, comparado con mi propia partida.
Pero el destino ha querido que Lux dibujara un homenaje en el cumpleaños de un blog amigo, y claro, me he picado.
Así, que como soy honrado, diré la verdad.
He necesitado vivir una gran partida personal para poder escribir con credibilidad el final de este cuento.
Esas son las reglas de este juego, yo no me las he inventado.
O sientes lo que escribes o te tiran al pilón.


JAQUE MATE
....

Aquella chica estaba moviendo las piezas de forma elegante.
Sin prisa pero sin pausa, su flanco de dama estaba organizándose para desarrollar la Tercera Guerra Mundial.
Lux le respondía con movimientos lógicos, donde la defensa y la estrategia a largo plazo desarrollaban un juego completamente racional.
La chica, joven y de inteligencia natural, miraba las sesenta y cuatro casillas de forma global.
Y eso no es fácil, nada fácil.
...
Parece ser que la potencia de cálculo de los ordenadores son capaces de derrotar a los grandes maestros.
Sus algoritmos binarios establecen el orden de conveniencia de un movimiento, teniendo en cuenta los tres mil movimientos siguientes posibles.
Un gran maestro, con una experiencia de un cuarto de siglo, puede prever hasta treinta movimientos.
Y aquella chica, no era ni una máquina ni una gran maestra.
Entonces..., ¿qué nos podía demostrar?
...
Neuronas juveniles.
Esa era la respuesta.
...
Indicios hay que el sistema nervioso central funciona a través de impulsos eléctricos que recorren las neuronas.
La conexión entre estas células nerviosas se producen en fracciones de milésimas de segundo, lo cual provoca una onda sinusoidal a través de los tejidos que componen el cerebro.
Dicha onda se desplaza a través de las terminaciones nerviosas, provocando una vibración en su estructura celular.
Con la edad, la frecuencia de las vibraciones aumenta, pero no su velocidad.
...
Una mente joven y sin miedo establece una velocidad baja, a cambio de una vibración mínima.
Y eso le permite ver lejos, muy lejos.
...
Ocho por ocho son sesenta y cuatro casillas.
El ordenamiento del flanco de dama, en conjunto, escondía una trampa mortal.
Mientras que los ejércitos de Napoleón establecían el puesto de mando, la artillería, la caballería y la infantería en dicho flanco, el flanco de rey se presentaba como un terreno baldío, yermo, sin más futuro que el perder el tiempo en movimientos estériles.
La chica miró el tablero en su conjunto, estableció la posibilidad de girarlo cuarenta y cinco grados, descubriendo las amplias posibilidades de las diagonales negras, líneas nada visibles que apuntaban hacia el reinado de Lux.
...
Sí, aquel padre ni se esperaba el ataque por el flanco de Rey.  Era una estrategia tardía, inocua, sin más sentido que el provocado por la inexperencia de su hija.
Pero no.
...
El pensamiento humano resulta de una belleza armónica.
La mente de esa joven atravesaba las quince primeras posibilidades a la velocidad de la luz.
De forma intuitiva.
Centraba su atención en la composición global del tablero, dejando las riñas entre peones, las amenazas de las grandes piezas y las conquistas de casillas estratégicas en un claro segundo plano.
Ella estaba jugando al ajedrez.
Con la potencia de una mente joven que aprovecha la armonía como arma disuasoria.
...
Cuando Lux se dio cuenta de dónde se había metido, ya era tarde.
Estaban a seis movimientos del final, la chica lo veía, pero él no.
La atracción por batir a las piezas cercanas, su afán por sacar las torres para poner orden en el corralillo, la estratégica situación de su Dama;  toda, absolutamente toda su estrategia, estaba previamente procesada por la mente de la joven como movimientos sencillamente lógicos.
...
Pero ella estaba jugando al ajedrez.
...
La valoración de las piezas por su posibilidades reales sobre el tablero, el desenfado en el uso del peonaje, la falta de escrúpulos para dejar a sus Reyes defendidos por cuatro mequetrefes, el giro mental del tablero en cuarenta y cinco grados, la visión de conjunto, el establecimiento de criterios de riesgo juveniles, la ilusión por ganar a su propio padre y una suerte de armónico desdén por el destino, hizo que el ataque por las diagonales del flanco de Rey, se convirtiera en una pieza musical, simple, contundente, preciosa en su desarrollo.
...
La muerte, lenta, inexorable, corría a través del tablero.
Aquella joven no quería asesinar al padre, simplemente fue una consecuencia lógica de una aptitud vital.
...
Llegados a este punto y tras apreciar la belleza del juego de su hija, Lux hizo lo que cualquier padre justo haría.
Jaque mate en tres jugadas.
Lux volcó su moribundo Rey sobre el tablero, y abdicó de su reinado.
Una gran derrota. Capaz de satisfacer al más astuto de los jugadores.
...
En realidad fue Lux el que ganó la partida, pues traer tirar a su Rey, se dirigió emocionado a su hija, le dio la mano y luego la abrazó.

Porque sabía, que aquel regalo del destino que era la mozuela, no había ganado solo una partida de ajedrez.

Había ganado la armonía para enfrentarse a su propio destino.
...

Las cosas no siempre son tan simples como parecen a primera vista.
El ajedrez es como la vida; el factor humano todo lo determina.
...

Puedes rodearte del mejor equipo, comprarle el alma al campeón del mundo, tener una conexión con la mejor base de datos rusa, e incluso ser bueno.
Como el que tengas delante sea capaz de divertirse; vas de cráneo.

Y eso, a veces, es algo grande.

Muy grande.

Atentamente. Driver.

4 comentarios:

  1. Ruego des acuse de recibo de la transferencia enviada enviada hace una semana de importe XX,XX a tu cuenta bancaria en concepto de segundo pago por el visionado de los maestros del tablero, la música y el Palau de Sant Jordi.

    Mueves ficha, chico.

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  2. Doy fe y acuso recibo.
    Aunque en realidad acuso más la necesidad de repetir evento.
    Tú mueves. El tiempo corre ahora contra tí.
    Pequeñín.

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  3. Driver, sobradamente me ha merecido la pena la espera. ¡Artista!

    Y es verdad, en ajedrez, cuando no sabes por donde tirar, si giras el tablero obtienes una perspectiva nueva, más reveladora. También pasa con las pinturas. Si te has acostumbrado tanto a ellas que ya ni las ves, basta colgarlas bocabajo y una nueva pintura aparece. Y también pasa con la vida en general que con los giros o avatares gana (bueno, o al menos cambia).

    Muchísimas gracias de corazón, amigo Driver.

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  4. Fue un gran placer escribir este cuento.
    Te lo aseguro, amigo.

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