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viernes, 31 de diciembre de 2010

LOS MEJORES CINCO MINUTOS DE MI VIDA

Una de las cosas que más me gustan de conducir es, no conducir.
Te paras en un arcén ancho y aparcas.
Estiras un poco las piernas y te echas un cigarro mirando al campo.
De vez en cuando conviene parar, aunque sea para no pensar.
...
Hoy es el último día del año 2.010
Y para celebrarlo me toca currar.
Y gracias.
...
Miro hacia el cielo y veo un amanecer anaranjado.
Es la hora del sueño y hay que tener cuidado. Cuando estás conduciendo toda la noche, al amanecer se te disparan no se qué mecanismo que te dice "¡Eh, chico, a dormir!", y claro te puedes pegar el guantazo definitivo.
Suelo aprocechar para echarme un cigarro, ir al baño o simplemente repostar.

Hoy, el último día del año, he escogido echarme un cigarro..., y luego otro.
Vuelvo a mirar al cielo, pero ahora directamente hacia arriba, al zenit que dicen los señoritos.
Hay unas nubes estupendas.

Me acuerdo de las cosas que me han pasado este año, lo que trabajé, la gente que conocí, la que se marchó de mi lado, la pasta que me gasté a lo loco y los cuatro ratos buenos que pasé.
Al hacer memoria me detengo en un incidente grave.
Ahora que lo pienso debo una disculpa muy seria a alguien.
...
Os cuento. Un amigo de la infancia, al que quiero mucho, sufrió un infarto cerebral allá por marzo.
Me avisaron y fui al hospital.
Como estaba en cuidados intensivos, era complicado verle.
Una hora de visita al día.
En estos casos es muy poco, pero menos da una piedra.
...
El caso es que cuando vi a mi amigo, con un montón de tubos que le salían de todos lados, y el careto de un boxeador recién noqueado, me enfadé mucho.
Así que hice lo que hacíamos de pequeños cuando nos enfadábamos: le empecé a pegar, a gritarle, a decirle que le iba a levantar a su novia, a exigirle los 100 pavos que me debe y a zarandearle con energía. Quería despertarlo.

Ante mi actitud, la enfermera jefe de la planta de UVI, hizo su trabajo y llamó a seguridad.
Y seguridad hizo su trabajo y me expulsaron del hospital por comportamiento agresivo.

¡Tócate los cojones, si mi amigo se moría cómo no te vas a poner agresivo y cabreado!
...
Al día siguiente volví más tranquilo al hospital.
Le pedí a mi JEFE que me ayudara.
Se lo pedí desesperadamente. Negocié.
Le ofrecí a cambio todo lo que se me ocurrió.
Tal vez le prometí demasidas cosas, pero como es el JEFE, ¡hala, a prometer y a prometer!
...
Como no se produjo un milagro inmediato con mi amigo, me enfadé un poco con mi JEFE.
Bueno, un poco no, la realidad es que me enfadé bastante.
Casi le mando a la mierda.
...
Y me equivoqué. Me equivoqué totalmente, lo reconozco.
Vamos, que la cagué pero bien.

Mi JEFE sí que hizo algo útil.
Enumero su trabajo de 10 meses:

1. No se llevó a mi amigo.
2. Lo metió en un sanatorio para hemiplégicos que hay en Valencia.
3. Lo sanó parcialmente.
4. Le dio rehabilitación.
5. Le consiguió una novia a mi amigo.
6. Y les dio a ambos la fortaleza suficiente para que tomaran decisiones.
7. La primera decisión que tomaron fue casarse.

Y yo, en esos 10 meses lo que hice por mi amigo:
1. Le puse una conexión a Internet que no funcionaba en el hospital.
2. Conseguí que la jefa de la planta redujese sus visitas a media hora.
Y que me amenazase con solicitar una orden de alejamiento para mi persona.
3. Le llevé un par de revistas de chicas a mi amigo, y cuando las enfermeras me pillaron volvieron a llamar a seguridad.
4. Le abracé y le acaricié muchos ratos.
5. No dejé que me viera llorar.
6. Organicé una pequeñas fiesta con amigos, amigas y música en el hospital.
Esta vez pedí permiso a la jefa de planta, y su respuesta fue:
"Esta bien, haz la fiesta pero SIN música".

...
Y ahora me paro a pensar, aquí en un arcén, que mi JEFE hizo un trabajo más eficiente que yo.
Y que le debo una disculpa.
Así que en el siguiente pueblo que me encuentre, voy a parar en una iglesia a darle las gracias por todo lo que hizo por mi amigo.
...
Apago la colilla. Ya ha salido el sol del todo.
Vuelvo a la cabina a conducir.
...
Y me acuerdo de la fiesta que le montamos a mi amigo.
¡CON MÚSICA A TOPE,amigos y familia!
¡Y de lo bien que nos lo pasamos todos!

Y de lo que estábamos bailando, cuando avisaron de nuevo a los de seguridad.
Y que los seguratas, cuando vinieron, nos dejaron cinco minutos más. De propina.

Los mejores cinco minutos de mi vida.






Y luego, nos echaron a la puta calle.
...


PD: Os deseo un Feliz Año Nuevo.
No me seais blandiblús, y comeros el año nuevo con patatas fritas.


martes, 28 de diciembre de 2010

EL PADRINO 12 ¿Qué te pasó en tu cumpleaños?

Fue así.


El 18 de octubre del 2.001 me pegué un gran hostión con mi Renol Clío.
Patiné en una curva y caí dando treinta y cuatro vueltas de campana por un terraplén.
El renol se fué para la chatarra y yo acabé en la UVI, donde permanecí los meses de octubre, noviembre y diciembre del 2.001 en una especie de estado vegetativo.
Así, sin comerlo ni beberlo.
Los médicos me diagnosticaron politraumatismo, rotura del bazo y estado de shock.
Como no sabían muy bien qué hacer conmigo, me inflaron a sedantes y me subieron a planta, una vez que mis constantes vitales se hubieron estabilizado.
Una putada. De las grandes.
...
No tenía ganas de escribir, entre otras cosas porque las falanges de la mano derecha estaban en rehabilitación y mi cabeza en observación.
...
El veinte de enero del 2.002, asignaron a mi planta a una enfermera nueva.
Se llamaba Marta, y Dios quiso -estoy seguro de ello - que no usara sujetador.

Dios es un tipo que me conoce perfectamente. Y sabe qué me conviene y qué no. Y cuando a nadie se le ocurre nada para sacarme del hoyo, va El y siempre hace algo.


Eran las doce y cuarto de la mañana; Marta me subió una naranjada marca Insalud; y por primera vez en tres meses y medio, sufrí una completa erección.


Fue entoces cuando me dí cuenta que mi compadre había cumplido años y yo ni le había llamado, que la historia del Driver no estaba acabada, y que si Marta se inclinaba un poco más con un poco se suerte le vería los pezones.
La fiebre me consumía. Sudaba como un pollo. Mi cuerpo fabricaba endorfinas a un ritmo trepidante y la realidad se mezclaba con delirios visionarios.
Le pedí a Marta que me consiguiera una casette para grabar el relato, aunque tengo que decir que la intención no era otra que intentar por todos los medios que se inclinara sobre mí y así poder ver el cielo, poder ver las estrellas, poder ver las aguas cristalinas del Mar Egeo.




Fue así.
El 18 de octubre del 2.001 me pegué un gran hostión con mi Renol Clío.
Vino Dios a verme, en forma de Marta.




Y entonces, sólo entonces, volví a escribir.


...
Cualquiera se dará cuenta que hasta aquí es cierto. Es imposible inventarse lo anterior.
...


¿ QUÉ TE PASÓ EN TU CUMPLEAÑOS?

Una milésima de segundo.
La diferencia entre el todo y la nada, era una milésima de segundo.
...
Existen otros estados de la mente, donde las diferencias se miden en décimas de segundo o en diezmilésimas de segundo. Pero son otros estados de la mente.
...
La retina, las células bastones sensibles a la luz, las conexiones neurológicas y las corrientes electricas del cerebro, andan por aquel orden de magnitud: la milésima de segundo.
...
Aquel ser imperfecto, truan y comediante que San Dios había creado,tenía aquella cualidad.
Muy pocos humanos lo sabían.
Los que lo sabían no lo utilizaban.
Los que la utilizaban eran muy poco humanos.
...
Driver y el Gordo llegaron a Madrid el 19 de octubre del 2.001.
Una ciudad en blanco y negro, con fuertes pinceladas de colores llamativos.

El plan era dejar el trailer en Mercamadrid, cogerse la cabeza-tractora y llevarla a la Volvo para pasarle la revisión; irse cada uno por su lado durante tres días y luego girar para Italia.
Sencillo.
Sencillo por los cojones.



- Driver, deja la emisora que me la vas a joder.

- No.

-Pero, ¿qué buscas?

- El canal 21.





Aquella mañana el Madrí rugía como la bestia que es.
Estaba pasando de todo y estaba pasando allí.

Driver acababa de caer en la cuenta que ese día era su cumpleaños.
Llendo para la Volvo cayó en la cuenta.
A partir de ese momento sólo dijo monosílabos y una frase.
Tenía algo de fiebre, y la perspectiva de pasar su cumpleaños buscando un teléfono en una servilleta que se ha perdido, no le gustaba.

La fiebre me consumía. Sudaba como un pollo. Mi cuerpo fabricaba endorfinas a un ritmo trepidante y la realidad se mezclaba con delirios visionarios.
Por fín conectó con el Canal 21. La vía rápida y extraoficial de comunicación radiotelefónica entre sus antiguos compadres, los putos conductores de ambulancias.


Allí estaban, en mitad de un atasco a la salida del Mercamadrid, el Gordo dormitando y el Driver cambiando de emisora compulsivamente.

Canal 12: Radio Madrid Independiente. Que a las doce inaugura el Señor Presidente de la Comunidad Autónoma, Sr. Gallardón el nuevo acceso al Hospital Gregorio Marañón.

Canal 32: Estado del tráfico. Que los accesos al Doce de Octubre están colapsados.

Canal 21 : Charli ¿ dónde cojones estás?

Canal 21: Pupas, estoy en Marcelo Espínola con un infartao.

Canal 21: Tío ten cuidado con la salida de Andalucía que hay tomate. Un atasco de 5 kilómetros. Ni por el arcén.

Canal 21: Chamartín - Nuevos Ministerios en tres minutos, chúpate esa, colega.

Canal 32: Estado del tráfico. Que la carretera de Barcelona arde.

Canal 21: Pupas, no le hagas ni puto caso al nuevo de la emisora, que viene de la policía municipal y es más tonto que mi picha.

Canal 21: Recibido.


Pocas palabras. Condensadas como la leche condensada.
Driver estaba allí en su atalaya, oyendo a sus compañeros, pensando en su cumpleaños, viendo moverse el tráfico.
...
Y de pronto pasó.
Como siempre, sin venir a cuento.
Así. Se pone encima de tí y te empuja.
Tomas una decisión y la cagas. Libremente la cagas.
En una milésima de segundo.





La fiebre le dió clarividencia. Las mil piezas del rompecabezas encajaron.
Por el canal 21 se enteró de dos ambulancias atascadas en Agustín de Foxá.
El capullo de la emisora los mandó al 12 de Octubre, a tomar por culo, muy lejos, muy tarde. Seguro que la carga moriría.

Eran las once y media, faltaba media hora para la inauguración del nuevo acceso al Gregorio Marañón.
Esa era la razón por la que desviaban a sus compañeros.

A los cuarenta años hay un momento en el que tú celebras tu cumpleaños a tu manera, te das un respiro.
Driver puso la doble intermitencia, pegó un volantazo, cogió la emisora y dijo su frase, su puta frase del día de su cumpleaños.



Canal 21: Aquí Driver. Atentos Agustín de Foxá. Tres minutos para la inauguración del nuevo acceso al Gregorio. Ni puto caso al de la emisora.

Canal 21: Recibido Driver. Copio al Pupas.

El Gordo se despertó, y valorando el cataclismo que se le venía encima, le apretó dos hostias al Driver, intentando que parara el Volvo.
Pero por aquel entonces Driver era un ser libre, que recibió las dos hostias como el que oye llover, porque el volante, la doble intermitencia, los noventa por hora por la Castellana y su cuerpo tensado por la adrenalina y la fiebre, eran uno.

Canal 21: Aquí Driver. Atentos. Dos minutos para la inauguración.


Canal 21: Recibido Pupas. Copio a Charli.

El señor Gallardón tenía bien aprendido el discurso. Era lo de Madrid y sus inmejorables infraestructuras, la cantinela de cada día, que si nosotros somos cojonudos, que si estamos preparados para un futuro mejor, que en definitiva que nos votéis porque somos un poco aburridos pero es que trabajamos un huevo y claro, nuestro presidente madruga mucho y por eso se nos pone esta cara, pero vosotros hijos míos nos queréis porque al que trabaja mucho se le pones esta cara, y vosotros que lo sabéis muy bien, lo comprendéis mejor; y ¡hala! queda inaugurado este túnel, digo este jardín, digo este nuevo acceso que facilitará en un futuro inmediato el servicio sanitario.

El futuro inmediato no depende del señor Gallardón, ni de la política económica, ni de la adaptación al euro.
El futuro inmediato depende de tí, de una milésima de segundo, de una enfermera que no usa ropa interior, de un destello de luz que entra en tu cerebro, de una llamada o de que se te ponga en los cojones que el sol sale hoy por el oeste.



Canal 21: Aquí Driver. Inmediato. Inauguramos.
Canal 21: Nos vemos . Suerte.



Las cámaras de Telemadrid lo recogieron. La cabeza tractora de un Volvo que le jode al Presidente de la Comunidad de Madrid el discurso. Una, dos tres, cuatro y así hasta veinticuatro balizas del MOPU, que saltan por los aires como saltan las velas de un cumpleaños al soplar un grupo de infantes todos a la vez, que destrozan la tarta y lo llenan todo de babas. El pupas con un infartao y Charli con un albañil fuera de hora, que se cuelan tras la estela marina del Volvo y acceden a urgencias.



Canal 21: Agustín de Foxá -Hospital Gregorio Marañón : tres minutos.
Jódete. Hoy he vencido a la muerte.
...
La noche de su cumpleaños, Driver y el Gordo durmieron en comisaría.

El Gordo miraba fijamente a Driver, dudando entre estrangularlo con sus propias manos, allí mismo, o esperar a salir de Madrid para simplemente tirarlo de la cabina en plena marcha.

Su amistad se debatía entre varios artículos del código civil y la venganza más trapera a base de acero de Albacete.

Por fín, tras tres largas horas de silencio, el Gordo se acercó al Driver. Le puso la mano encima del hombro y le dijo:

- Tío, se acabó. Tú estas grillao.

- Vale.

- Por cierto feliz cumpleaños.

- Gracias.



- Al menos dime que has disfrutado

- Gordo: he disfrutado.
...

María Ortuño comía spaguetis con tomate y un vaso de vino en compañía de una compañera del conservatorio.
Miraban distraídas la tele. Pusieron la noticia del Volvo que estropeó la inauguración al Gallardón.
La última imagen del reportaje era la detención de los dos camioneros. María se quedó perpleja al reconocer al Driver.
Muda, mudita del todo.

El color rojo del vino se convirtió en color sangre, y su complejo sistema hormonal le proporcionó una descarga a nivel de hipotálamo que fue recorriendo su cuerpo y desordenando su mente.






- Seguro que han disfrutado - comentó la compañera de María-

- Seguro.

Y María se bebió de un trago media copa de vino.
Como si de ello dependiera su vida.



lunes, 27 de diciembre de 2010

EL PADRINO 11 Hijos, mujeres y futuros.

Al fondo del valle , donde parece que no hay nada, se dibujan unas casitas oscuras de las que solo se puede ver el humo de las chimeneas y el campanario de una iglesia.


En “El Palo, Disco-Bar” suena una balada de los Guns an Roses, que a Pedro le gusta poner al final del día cuando mira al local calculando lo que queda de hacer y el tiempo que puede tardar en poder cerrar y dar el día por concluido.
Siempre se quedan al final los mismos. El Eladio, capaz de asimilar veinte cubatas sin inmutarse, encargado de mantenimiento de los vehículos oficiales del ayuntamiento sin haber visto de cerca en su vida una llave de bujías; el Sebas, que a partir del segundo cubata no dice nada y solo mira y asiente con una extraña luz en la mirada y una sonrisa bobalicona que le dejó el abuso de hachis de hace ya unos cuantos años, cuando le tuvieron que ingresar de un ataque de risa. Y Gines, si es que no va de putas esa noche, dueño de la mejor ferretería de la comarca y tío segundo de Eladio.

“Siempre los mismos y a veces pienso que siempre diciendo las mismas cosas”.

Se acaban demasiado pronto los meses de verano, cuando todas las noches son una fiesta. Cada noche unos ojos pueden sorprenderte y cada día descubres bailando en la pista a alguna chica del pueblo que hace apenas unos años era una niña que peinaba muñecas en los bancos de la plaza. Pero joder , que rápido pasa el verano y que puto es el bar cuando se hace de noche pronto y la gente se va del pueblo porque “la gente que mas me flipa se va a la capital”.

Llevo tres años con el chiriguito y la pasta empieza a no compensar el paso lento y macabro de los días en el invierno en este pueblo perdido del mundo.

Siempre al final los mismos y la caja tiritando. Hoy ni lo cuento, que le den por culo, mañana lo veo, total para lo que hay que contar.

El cabrón de la cámara frigorífica tampoco ha venido hoy y por lo que veo tengo que tapizar los sillones porque este verano parece que se han sentado aquí caballos.







- Tu sobrino se fue hace un rato y yo estaba cerrando ya...pero si quieres un pelotazo...

- Coño, y qué ha pasado hoy que esta esto muerto.

- Joder Gines , que la semana que viene empieza octubre .

- No me lo cargues mucho y nos vamos rápido.

- ¿ Larios ?

- Vale, vale...





Gines sacó del bolsillo de la chaqueta un paquete de Winston, después de forcejear un poco con el forro que siempre se le enganchaba y le alargó un pitillo a Pedro.



Pedro tenía veintitres años, pero llevaba ya seis detrás de la barra del Mecano. Un disco-bar que eligió como medio de vida , después de un largo debate con su madre que le obligó a hacer con ella un viaje al Pirineo Aragones , el verano que le planteó su decisión de dejar de estudiar. Su madre en el pueblo ejercía de concejala de cultura y cumplía las apariencias.



- La gente no la conoce . Cuando salía del pueblo era otra cosa. Ella dice que la generación del 68 o 69 o no se que coño, pero para que te hagas una idea, mi madre me pilló una china en un pantalón en aquel viaje a los Pirineos y , nos la terminamos fumando juntos. Ella conmigo se lo ha currao. Y una cosa es hablar y decir las cosas y otra cosa es ser legal.



Pedro tenía siete años cuando su madre le empezó a explicar porque su padre no estaba en casa con ellos. Pero hasta que no tuvo quince no entendió lo que eso significaba.



- Ella me tuvo a mi pero no había pensado en una familia y todo eso: la casa, el hogar o lo que sea, la mesa el mantel y el sillón del padre y todo eso...Eso no lo deseaba ni lo había pensado...Y no te creas que mi padre, por él, lo dejaba todo y se ponía a montar la historia de la familia y toda la parafernalia. Pero ella no quería que hiciera eso forzado, obligado o como quieras decir...Ella dijo, el marrón es mío y yo me como el marón , ¿entiendes? Que no hay mucha gente así, sin miedos ni leches...Yo lo he hecho yo me lo como...



Pedro no había tenido familia, pero tenía padre y tenerlo delante siempre le causaba unas sensaciones especiales, distintas. Cuando era pequeño siempre venía de fuera porque había estado de viaje. Y siempre traía regalo. Era una misma cosa: la figura enorme de su padre y un regalo. Luego, durante un tiempo, pensó muchas veces pedirle explicaciones y tenía rabia dentro suficiente como para haber reunido todos los regalos y haberselos tirado un buen día a la puta cara cuando apareciera, como siempre hacía de vez en cuando ,cuando menos lo esperaba. Entonces fue cuando su madre le contó a historia. La historia de su vida. La historia de una noche en la vida de su padre y su madre. La historia de la vida de su madre. Una historia que tardó en mirar de frente sin miedo y que , ahora ya cuenta sin mayor problema a las tías que terminan viendo amanecer con él en el coche , las madrugadas de verano.



- Y mi padre , cada día me cae mejor... a pesar de todo coño. Tampoco tuvo opción. Y viene de vez en cuando y para mi es mi padre , tío. Vive en la cabina de un puto camión y me quiere con locura...Mañana viene.





- Ya te notaba a ti esta noche yo algo.



- Mañana verás por aquí aparcado el bicho que trae.

- Me parece que ya lo conozco de otras veces.

- Es grande .

- Si de transporte internacional o no se como coño los llaman.



- Mañana viene.

- Vámonos que este cubata no da mas de sí.

- Te sirvo otro.

- No jodas, si no se los que llevo.

- Hoy has ido antes a evacuar...

- Por eso.







Suena una balada de los Guns an Roses, que le gusta poner al final del día cuando mira al local calculando lo que queda de hacer y el tiempo que puede tardar en pode cerrar y dar el día por concluido. Siempre se quedan al final los mismos.

Al Eladio el Driver le pareció un tío enrollao. Incluso se dieron los teléfonos después de que el Driver le enseñara la cabina del camión , como un niño enseña su juguete nuevo.



- Pedro, tu sabías que el chaval que va con tu padre conducía antes ambulancias.

- Coño Eladio , te he dicho tres veces que es la primera vez que lo veo en mi vida. Este es el primer año que va con mi padre en el camión.



El Sebas , se había quedado colgado de la balada y rompiendo la regla con mucho esfuerzo habló.



- Pedro tío, de quién es esta canción que nunca me acuerdo.



Y Pedro se lo repetía advirtiendo , como tantas otras veces, que , justo al decirselo, el Sebas estaba acordandose que siempre le preguntaba lo mismo y que nunca se enteraba. Y pensando eso se distraía otra vez y tampoco se enteraba. Pasaba un mal momento, la verdad y , poco después se callaba otra vez apenas arrepentido de haber dicho algo. Con un Fortuna arrugado que sacaba de un paquete a medio acabar que guardaba en el bolsillo trasero del pantalón superaba el mal trago.



Pedro explicaba a los tres que la mirada de su padre era distinto a todo. A todo. “Pasaran uno meses hasta que venga y la sentiré conmigo, como algo mío”.



- Es que es una historia la tuya tío.

- ...

- Mi padre ayer me dijo que , hablando con el Driver de “lo-que-es-un-hijo” y tal, se había dado cuenta que era lo mas importante que había hecho en la vida y ...



A Pedro se le saltaron las lágrimas y la voz quebrada de un rockero afónico se hizo presente entre el humo , las luces y dos tios que hablan con el camarero en un pub a punto de cerrar de un pueblo perdido de Galicia.



- No me jodas Pedro, no llores tío...

- ...mi padre tiene un ...no se tío...como un olor o... la piel que es como la mia... o no sé tío...pero estuve toda la tarde con él y cuando vi que el camión se iba, me jodió y...que es un tío legal y va de frente ... se gana su pan en la puta cabina...



La vieja balada se quedó suspendida en el aire mientras Pedro se fue a por los hielos para preparar el gin tonic de Gines, que acaba de entrar en el local. El Eladio miró a el Sebas y el Sebas apartó la mirada pero tuvo tiempo de apreciar el gesto emocionado del Eladio, que lo disimulaba.Sonó la música y el golpe de la puerta al cerrarse puso un final que los dos sin hablar deseaban.



Siempre se quedan al final los mismos. El Eladio, capaz de asimilar veinte cubatas sin inmutarse, el Sebas, que a partir del segundo cubata no dice nada y Gines, si es que no va de putas esa noche.





Ruge el motor en los puertos , cuando la carretera es estrecha y hay que llegar a veces a segunda para poder hacer avanzar aquela mole en curvas cerradas que bordean los valles. Ruge el motor y ocupa el espacio de silencio en la cabina. Conduce el Gordo y Driver se asombra en la comntemplación de valles humedos y profundos entre la neblina.



- Estas carreteras solo existen ya en España.

- ...

- Dos camiones como éste no pasan...

- Driver , que pocos kilómetros llevas fuera de España, tio.

- ...

- Asi las he visto en todos los sitios... y en los Alpes he pasado hasta miedo en algunos puertos, cuando parece que medio palier se sale al precipicio en cada curva.



Ruge el motor, avanza el camión como un animal enorme y enfermo buscando la cumbre que nunca llega. Ruge el motor y apenas pueden oirse. Vuleve el silencio y siguen los kilómetros lentos. El Gordo concentrado en la carretera. Driver mirando el espectáculo del paisaje.

- Pues tu hijo me ha caido de puta madre .

- Es una relación especial...los hijos de mi matrimonio los veo en casa cada vez que regreso de un viaje y eso hace que se amortiguen las sensaciones...con éste cada vez que lo veo es un pelotazo.

- Ya me di cuenta . El tambien estaba jodido cuando os despedisteis.

- Te dicen que estás en un rio que te lleva y que van a seguir ellos algo que tu has continuado.

- ...

- Los hijos Driver, nos hacen y nos deshacen, nos dan todo y al tiempo nos ponene ya en la puerta de salida de esta puta vida...

-...

- Y encima va eL cabrón y me dice que está pensando meterse en la historia ésta del trasnporte...

- ... (...putada)

- Tu tranquilo Driver...que lo que tengo claro es que no podría trabajar con un hijo sentado donde estas tú...en esta puta cabina...me como la mierda yo solo...y no se si me la podría comer con mi hijo al lado...



El destino puso en la siguiente parada para repostar y tomar un café una excursión de un colegio y Driver y el Gordo después de tres minutos en silencio, cambian el tono de sus pensamientos sobre la paternidad y sobre la descendencia:


- Qué coñazo de niños, joder parecen bichos incansables... casi me meo entero por culpa de tres cabroncillos de éstos que me han dado un empujón en los servicios.

- Mira la cara de los maestros... tio nos los cambina por el camión a pelo.


Habían pasado muchos dias, semanas , meses y Driver se habia descolocado en el tiempo a fuerza de no saber nunca y exactamente en que punto del espacio se encontraba. Un día , en la cabina medio despierto , medio dormido había sentido que estaba quieto y lo que se movía era todo lo que podía ver por el enorme parabrisas del camión. Llegó a sentirlo como cierto y no había nada sorprendente en la situación. Qué mas da que nos movamos nosotros o que se mueva lo de ahí fuera . De pequeño sentado en el asiento del tren que esperaba a salir en el andén pensó que ya salían y cuando el tren que estaba a su lado desapareció de su ventanilla, se asustó pensando que con el tren se iban tambien el kiosko de los periódicos y la cantina de la vieja estación de su pueblo. Ante la escena durante unos segundos se sobrecogió: de pronto todo el pueblo había empezado a moverse y el estaba quedando allí sentado en un tren que se quedaría en un lugar del espacio, sin pueblo, sin nada... Después se convenció otra vez de que era su tren realmente el que se estaba moviendo y el pueblo se quedaba donde estaba.. Pero durante todo el viaje estuvo pesando si realmente había alguna diferencia ambas situaciones o eran la misma cosa. Eso mismo le pasó un amanecer en la cabina del camión. Cuando se hacía necesario porque algun incidente les había comido el tiempo previsto para un porte, tenían que conducir dia y noche turnándose cada cinco o seis horas. En esos caso el que no descansaba dormía. Apenas hablaban y la noche y el día pasaban a ser covenciones ajenas a su preocupación. Faltaban apenas cuarenta kilómetros para llegar a Madrid y en la cabina medio despierto , medio dormido había sentido que estaba quieto y lo que se movía era todo lo que podía ver por el enorme parabrisas del camión. Habian pasado muchos dias, semanas , meses y Driver se habia descolocado en el tiempo a fuerza de no saber nunca y exactamente en que punto del espacio se encontraba.





Cuando superó ese extraño estado de trance derivado del cansancio que le tenía sunmergido en una calma falsa pero pero placentera, preguntó cuanto faltaba y Paco le dijo que poco.

- Ya termino yo, estamos a cuarenta kilómetros.

- Te cundió.

- Es que vine solo y con aire fuerte de culo.

- Al final ha habido suerte.

- La madre que parió al toldo, a la trocola y a la madre que los parió...

- Podiamos estar aquí ya tres dias...

- Que le den por culo , estamos en plazo de entrega.

- Ya ...hemos pasado sueño pero no perdemos un duro, que es de lo que se trata... ¿No ?

- Nos ha jodido.





Después de pasar el tunel de Guadarrama, la claridad del día se extendía por segundos y la bruma dejaba ver las encinas , los prados y los murillos de piedra que son ta frecuentes en la parte norte de la provincia de Madrid , llenos del tono blanquecino y frio de la escarcha.

Paco empezó sentir una vaga percepción que tenía que concretar, como una llamada lejana de una voz conocida que le decía algo urgente y necesario que le constaba descifrar. Estaba tranquilo porque era ua sensación frecuente que siempre resolvía con acierto. Era la llamada antigua y esencial de una de sus órtanos vitales mas vitales: el estomago. Driver le comentaba algo que Paco no escuchó porque no le estaba atendiendo. Y poco a pco pudo ver en su mente la imagen oronda y sonriente de La Manuela. En su mente vio el Letrero de
“ Churros”, pintado sobre una plancha de hierro negro con una brocha de pintura blanca y después de dudar dijo sonriendo:

- En Pozuelo, coño.

Driver estab acostumbrado a los monólogos de Paco, y había aprendido a respetarlos.

- Driver.

- Dime.

- Qué prefieres una tia guapa pero antipática o una tia fea pero simpática.

- Si esta buena me da igual.

- Que cabrón... digo estando iguales.

- La fea , osea la simpática... osea fea pero que esta buena ¿no ?

- Te lías solo, coño.



Driver no entendía bien aquella historia pero el tono de Paco le anunciaba algo bueno.

- Driver si te gustan los churros, te vas a enterar.

- Calentitos con un chocolatito.

- Exactamente.

- Tienes controlao el tema Paco, te veía venir.

- Y ya me dirás que te parece La Manuela.





Driver giró sobre su cuerpo para alcanzar su pequeña bolsa de aseo y mirando en el espejo de la visera empezó a recomponer su rostro con un peine sobre el que echaba agua que gurdaba en un botecito azul de plástico al que si le apretabas de golpe podías convertir en un spray manual.

Poco después , Paco se desviaba de la autopista y se metía en un pueblo del extrarradio madrileño , en donde al lado de una gasolinera y junto a otros camiones se divisaba una casita pequeña rodeada de otras similares y derruidas o medio derruidas, con un letrero en la puerta hecho con una plancha de hierra negra en la que había puesto con pintura blanca “ Churros”.





Después de empuejar la puerta de madera vieja encajada , una cortinas de chapas te daba en la cara antes de entrar en aquel garito en donde una mujer , con el pelo recogido y una especie de delantal que debía haber sido blanco alguna vez, se afanaba por dirigir con la paleta el chorro de masa que un chaval joven vertía sobre el aceite hieviendo. Un escudo del Real Madrid y una virgen impedían ver la teta izquierda de una chica de almanaque en bikini que sonreía debajo de un letrero que ponía “Talleres Matías”. A la izquierda una amplia estancia bañada por la luz de un buen ventanal y lleno de mesas vacías con manteles de plastico de cuadros rojos y verdes.

El ruido de la puerta y la cortinilla hicieron que la mujer se girara para mirar a los nuevos clientes. Tenía una extraña deformidad en una ceja y unos ojos saltones y asimétricos. La boca enorme dejaba ver unos labios rojos y carnosos empujados por los dientes grandes y oscurecidos que parecía que querían huir de donde la naturaleza los malcolocó. La blusa medio abierta dejaba ver una piel tersa y compacta y al final del escote aparecían el inicio de lo que ella sabía que hacia a los hombre que le miraba olvidar la extraña cicatriz de la ceja y el caos organizativo de su dentadura.

- Ya no te acuerdas de los pobres Manuela.

- Anda mira...si es el Paquito...cuanto tiempo hace que no te dejas ver. Desde que se acabó el tunel, te dejas caer de Pascuas a Ramos.



Aquella mujer combinaba un sonrisa abierta con una perfecta sincronización entre la palabra y el gesto de su cabeza y de su cuerpo. Llevaba mas de veinte años sabiendo donde miraban todos los hombre que se ponían detrás de la barra y por carácter lo entendía, le gustaba y se sentía complacida. Por eso al cabo de los años se había convertido en una mujer comprensiva, agradable y complaciente. Se sentía deseada y eso, precisamente eso, la hacia tan deseable.

Driver escuchando la conversación entre ella y el Gordo, entendió la pregunta en el camión sobre las mujeres feas y las mujeres simpáticas. Ya le había pasado otras veces eso de que entendiera las palabras de su compañero, al rato de que se las dijera. La miró , pensó que era una hembra y justo en ese momento ella le miró sonriendo y le dijo:

- Y tú, ¿cómo te llamas?

- Driver, bueno...

- Ese nombre es de una película

- No se.

- ...

-...

- Y no se descompensa en camión .

Dijo ella al tiempo que se remangaba para fregar un par de tazas junto delante de ellos, aprovechando los tres para reirse al tiempo que ellos miraban y ella sentía que le miraban.

- ¿Cuántos?

- Pon una docena y luego veremos.

- Pues están recien salidos

- Entonces como éste – dijo el Gordo señalando a Driver -


Se rieron y ella remató: si , porque tú, Paquito llevas salido mucho tiempo.

Y se volvieron a reir , al tiempo que se dirigieron a una mesa.






- Qué tia mas cachonda.

- Qué , ¿ te gusta la Manuela?

- Tiene ... la piel boita... o no se qué...

- Pues no la has visto andar todavía.







Driver había aprendido muchas cosas en unas cuantas semanas al lado de el Gordo. Entre otras , que cuando tienes hambre comer es una fiesta. Y , como tantas veces, en aquella estancia fría y medio vacía, los dos compañeros de viaje, recomponían su alma entre bromas , voces y carcajadas, por lo que fuera. Ahora el final de un largo recorrido les hacía sentir la satisfacción del deber cumplido. Por delante tenían tres días de descanso y se sentían como niños que están a punto de salir al recreo.

Manuela salió de la barra y llevando la badeja en una mano se dirigió hacia la mesa. Tenía una gracia especial en su persona y cuando andaba todo su cuerpo era expresión de su mágica atracción. Era de esas mujeres que se muestran como son: su blusa , su delantal y su falda apenas servian para hacer aquella hembra mas evidente. Driver la miró y después miró al Gordo que ya estaba esperando su mirada. Driver no dijo “qué hembra” que fue lo mismo que el Gordo no escucho.



-Los churros y el chocolate calentito y espeso, como debe ser.

- Siéntate Manuela, para un rato. ¿Cómo va la cosa?



Terminó de colocar lo que les llevaba y después de agarrarse el delantal para limpiarse las manos levantándose al tiempo y como sin querer parte de la falda, miró a Driver y retirando una de las sillas se sentó a su lado.

- ¿Cómo me has dicho que te llamabas?

- Driver, me llaman Driver, que quiere decir el hombre de la carretera en ingles...

- Driver... está bien... suena a película

-...

- Pues aquí vamos tirando Paquito...sacando esto cada día adelante.

Y bajando el tono de voz buscando la complicidad de ellos y con cierta picardia al dejar abiertos angulos cercanos y demoledores de su escote:

- Medio sola, pues no encuentro un tio que trabaje ni debajo de las piedras.



Manuela tenía siempre camareros nuevos. Eran muchachos apuestos y sanos, a los que el paso del tiempo les hacia languidecer. La frescura que ella tenía desaparecía en ellos y finalmente terminaban dejando el paso al siguiente.Manuela se había quedado viuda al poco tiempo de casarse y aquel bar de carretera, al que la autopista había dejado un poco descolocado, era su única fuente de ingresos. No se volvió a casar pero , a cambio muchos asiduos de la carretera la consideraban un poco su mujer. Les daba alubias con pimentón y les regañaba por cómo llevaban la camisa de sucia. Habia trabajado muchos años entre hombres y se sentía su mujer, su amante y a veces su compañera. Tenia carácter y ternura. No olvidaba los nombre y contradiciendo siglos de historia, no solo no era un objeto sexual para nadie , sino que tenía , cada cierto tiempo un hombre que era su objeto sexual, de usar y tirar, joven guapo, aunque no siempre inteligente. Quien sabe si Manuela cumplió sin querer el sueño incumplido y pendiente de todas las hembras de la raza humana. Si, su fortaleza y su alegría eran las propias de quiene son precursores de cambios decisivos en la historia de la humanidad.



Después de subir al camión , todavía estuvieron hablando de la Manuela un rato. El Gordo le contó detalles y anécdotas que el Driver, después de haberla conocido y tidavía impresionado por su atractiva simpatía, vivió como propias.

- Es la leche , la tia.

- Y te has fijado cómo huele

- Coño , es verdad , ahora que lo dices... y eso que esta haciendo churros...

- Es la leche

- Pero de puta madre, olía de puta madre. Que tia .





Ya se divisaba la linea del cieo de la gran ciudad. En silencio empezaron a pensar en los dias de descanso, pero tambien en el mundo que dejaba allí cuando se marchaban a trabajar y que en algún momento del viaje llegaba a olvidar. No estaba claro si volvía a casa, pues para ellos su casa era la cabina del camión.

Era martes y la luz del mes de marzo derretía la escarcha del campo y anunciaba un dia de primavera. Al fondo la nube de humo negro , pero a los lados las praderas verdes y los encinares salpicados de anuncios. Conformen se acercaban quedaba en la ventanilla menos espacio de campo y más chalets y promociones de adosados de distintaos niveles y calidades.

Driver sintió un cierto vacío , como una sensación incierta de inseguridad cuando pensó en su madre, en el Pelanas y en Maria...Una virgen que se ilumina por la noche y de la que siempre olvidaba el nombre ( menos mal que lo ponía en un letrero debajo), que compró en un pueblecito de Francia un poco antes de entrar en España por el Pais Vasco. Una pegatina para el casco de la moto, que compró llegando a Madrid en una gasolinera cuando se acordó de que no le llevaba nada al Pelanas. Y una litografía de los Campos Eliseos que había comprado para María pensando que llevársela iba a ser mucho mas fácil de lo que sentía ahora.

Su madre no entendió que su único hijo decidiera trabajar lejos de donde ella apuraba los últimos años de su vida.

El Pelanas igual le decí que aquella pegatina la vendían en el Kiosko del cojo en la plaza del barrio.

Y María , que había llevado con él durante las tres semanas de vieje escondida en un lugar impreciso entre el estómago y los pulmones, quizás no tuviera muchas ganas de volver a ver a alguien que conoció para rellenar los papeles del entierro de su padre.



Sentía Driver dos cosas distintas e incluso contrarias dentro de su pecho. No quería volver adonde un día había sido él , pero ya no era él mismo. Pero al tiempo estaba deseando volver a sentarse en la cocina de su casa mientras su madre le hacía la comida y veían la tele encima del frigorífico. Quería demostrarse a sí mismo y al Pelanas , que nunca se puede ir alguien de donde ha estado y ha sido siempre. Tenía dentro el imborrable recuerdo de los ojos de Maria Ortuño atravesando los suyos en el término municipal de Corral de Almaguer.

Dentro de un hombre caben una cosa y la contraria.Dentro del corazón de un hombre caben un sentimiento y el contrario. Y eso lo saben todos los hombre que han mirando dentro sin miedo y sin angustia, aunque lo niegan y siempre lo negarán.

Dentro de Driver, en el centro, vivía esa angustia y esa alegría que nos hace sentirnos vivos algunos días, cuando notamos que en el paladar se juntan la incerteza y la ilusión por lo que estas deseando que pase , aunque al tiempo no quieres que llegue a ocurrir.



El Gordo rompió un silencio lleno de recuerdos, que habia metido en la cabina las caras de los que los dos iban a encontrar, las cosas que dejaron por hacer.

- La semana que viene nos vamos a Italia

- No decias que no era seguro.

- Me llamó anoche el de las maderas y me lo confirmó. Tengo tres dias para buscar algo para traernos de Milan... son la leche ...algun dia cuando llegue el momento voy a ser yo el que diga que no...

- Salimos el Lunes...

- Tempranito si Dios quiere. Hay que llegar temprano a La Barzola... un pueblo de Teruel , donde cargamos...y , si puede ser seguir la ruta y el martes en Milan.

-...

- Cuento contigo.

- Nos ha jodido.





Driver empezó a sudar y a revolver compulsivamente la guantera y una especie de mariconera llena de bolsillos que había comprado en una gasolinera de Palencia.

- Tiene cojones... donde coño he metido la servilleta donde anoté el teléfono de María.

- Driver tira esa bolsita de maricón que te has comprado porque con tanto bolsillo siempre te dejas por mirar en el que tiene lo que buscar dentro.

- No me jodas Gordo, que estás con tus cachondeos, que me juego la descendencia...

- Joder Driver, no tienes ni el teléfono y ya quieres tener hijos con esa tía...vete tranquilo colega que los churros te han recalentao el carburador...

- Me cagúenlaputa

- Ya

- En el puto bolsillo pequeño de dentro que no habia mirado...

- Te lo dije... bueno ya tienes el teléfono... ya puedes ir pensando el nombre de la criatura...

- No me toques los cojones.


viernes, 24 de diciembre de 2010

EL PADRINO 10 ¿Dios piensa como tú?

Despertaron con ganas de salir echando leches y ver al hijo del Gordo.
Un desayuno rápido y a la puta cabina.

Era tiempo de Semana Santa en la España de las Autonomías.

Al llegar a la cafetería, vieron acodados en la barra a dos nazarenos que junto a una botella de anís del mono eran tres.
Una manchega cuarentona, con un canalillo que parecía el desfiladero de Despeñaperros, les sirvió la pitanza.
El anís del mono ejercía un efecto multiplicativo en las retinas de los dos nazarenos, de tal suerte que cuando miraban el canalillo de la manchega aquello parecía más bien una sima abismal en pleno océano Pacífico.



Un cartel junto a la tarifa de precios advertía de la expresa prohibición de blasfemar en público.

El océano Pacífico empezó a moverse hacia arriba y hacia abajo, al ritmo alocado con el que la botella del mono viajaba incansablemente de su posición vertical a las copas de los nazarenos.

De pronto ocurrió. El nazareno más joven empezó a sentir un extraño cosquilleo en las piernas, al mismo tiempo que en el estómago del mayor se producía una reacción quimica virulenta.

Los grandes árboles caen igual. Al principio un ligero temblor en la base, más tarde un estertor de inestabilidad general, e inmediatamente después un desplome solemne, atroz, tipo cataplumplás, definitivo.

A dormirla.



Cuando el Cofrade Mayor de la Procesión de la Virgen del Prado, entró en la cafetería, lo vió todo a un tiempo: el canalillo de la cuarentona, los dos nazarenos en posición horizontal, los dos camioneros en posición vertical y el cartel de prohibido blasfemar.

“ ¡Me cago en el Ministerio del Interior!” - dijo el Cofrade Mayor- una vez que hubo sopesado la remota posibilidad de que aquella expresión pudiese ser tomada por una blasfemia.
“ Y ahora .. ¿ quién saca a la patrona?”

Rápidamente hizo un cálculo mental. Si el paso de la Virgen del Prado pesa dos mil quinientos veinticuatro kilos y lo portan entre treinta nazarenos, tocan a ochenta y cuatro kilos por nazareno. Si ahora eran veintiocho nazarenos, tocaban a más de noventa kilos . Demasiado.

El Cofrade Mayor, antiguo sargento del ejército de tierra, se dirigió a Driver y al Gordo.

Les miró con la antigua energía con la que se dirigía a la tropa, y despreciando la remota posibilidad de una negativa les dijo: “ Vosotros dos, conmigo”.



Tumbaron a los dos nazarenos en la mesa grande de mármol. Les quitaron la túnica, el rosario y la vara de apoyo. Se los dió a los camioneros y les dijo.

“Hace trescientos cuarenta años que la Virgen del Prado sale en procesión . Hoy la vamos a sacar también”.

El Gordo hizo un intento de explicar que quería ir a ver a su hijo. Pero el Cofrade Mayor ya estaba ajustándole la túnica . En el instante de ceñirle la soga que recogía la túnica a la cintura, le dijo al Gordo. “Trescientos cuarenta años, trescientos cuarenta años, Señor”.
Aquel “Señor”, le sonó al Driver más a una súplica que a una imposición.

Así que cuarenta minutos después, una treintena de españolitos de a pié estaban en la iglesia del pueblo frente a un párroco octogenario.
Después de bendecirles a todos y cada uno de elllos, D. Julián les dijo:
“ Como se caiga la Patrona os excomulgo a todos . Como que hay un Dios”.
...

Las ideas se habían diluído a lo largo de las vidas de este grupo de católicos. Algunos de ellos sólo pisaban la iglesia en caso de extrema necesidad. La mayor parte de ellos no sabrían ni decir un Credo completo. Sus vidas privadas distaban un buen trecho de la moralidad dictada desde los púlpitos.

Pero que quieres que os diga, treinta españolitos de a pié. Y punto.

Un director del Banco Popular que estaba más cerca de la moral judía que de la cristiana. Un comercial de la fábrica de terrazo cuya principal habilidad estaba en el pago de comisiones a arquitectos corruptibles. Un enlace sindical que dominaba el arte de la oratoria en los mítines, y por la tarde vendía a sus compañeros en las reuniones de empresa. Un concejal del grupo mixto, al que llamaban el limpio, por la cantidad de veces que se cambiaba de camisa. El dueño de la gasolinera que trucaba los contadores de combustible. El secretario del Ayuntamiento, que calculaba el impuesto de bienes inmuebles de sus paisanos en función de los regalos que recibía de los mismos por Navidad. Un seminarista que se marchó de Badajoz, por un no aclarado lío de faldas con la señora de un señor. Un médico del Centro de Salud , cuyas vacaciones pagaba todos los años un laboratorio farmaceútico. Un imbécil que no había trabajado en su vida. Tres jubilados que decían que si no les dejaban sacar a la Patrona quemarían la iglesia con D. Julián dentro.Y para terminar la Juli, la puta del pueblo que decía que para lavar sus pecados salía descalza y que ella empujaba como un hombre, pues al fin y al cabo era lo que hacía todo el año, empujar.

Y así hasta treinta, contando al Gordo de Corral de Almaguer que tenía que estar viendo a su hijo , y al Driver del barrio de Los Angeles de San Rafael que era un conductor de ambulancias y le olían las axilas a neumático Michelín.

La madera de encina que formaba los cuarterones y los entrevigados del paso crujió al alzarse lentamente hacia los cielos.

El Cofrade Mayor se emocionó al ver salir a la Patrona por el arco carpanel labrado en piedra caliza de la iglesia de su pueblo.



Los parroquianos enmudecían al paso de su patrona.

Las fuerzas vivas del pueblo, puestos de punta en blanco con sus mejores galas, seguían a la patrona en un cuidadoso orden jeráquico.

Las beatas iluminaban las calles con una retrospectiva de la historia del cirio, a la vez que consideraban un signo de modernidad intolerable el hecho de que la Juli estuviera allí, rodeada de hombres, como si no tuviera bastantes a lo largo del año.
Debajo del paso, aquella treintena de españolitos de a pié sudaban las gotas de una religión castiza y solariega.

Desconfiados, estafadores, malencarados ,inconscientes y contradictorios.
Trescientos cuarenta años de cultura ibérica les contemplaban.
...
Arriba, San Dios se echaba las manos a la cabeza. Se acordaba de los orígenes de la historia.
De cuando decidió bajar a la tierra y poner un poco de orden en el corralillo.
Del frío de cojones que hacía en el portal donde nació.


De cómo tuvo que convencer a su Padre para que le dejara bajar.
De la forma en la que trataron a sus padres que tuvieron que salir echando leches de Belén para evitar que les cortaran el gaznate.
De cómo el hijo de puta de Herodes se cargó a media generación de paisanos sin que le juzgaran por crímenes contra la humanidad.
De como los romanos se pasaron un pelo con tal de llenar de trigo y vino las despensas de Roma.
De aquel día en el que se le hincharon los cojones y echó del templo a hostia limpia a los mercaderes.
De las bodas de Canaán, en la que en un momento de debilidad decidió organizar mejor la boda de aquellos dos pardillos.
De lo perdidos que andaban los hombres y cuatro cosas claras que les dijo con un par le condujeron sin querer a organizar una revolución.
De lo buena que estaba María Magdalena , que qué hostias por lo menos fué la única que le escuchó cuando andaba jodido.
De aquel grupo de pescadores que decidieron cambiar las redes por la oratoria , y nunca tuvo claro si lo hacían por la crisis pesquera o por el alucine que pillaron el día que les hizo el truco de andar por encima de las aguas.
De la mierda de juicio falso que le cascaron sin abogado de oficio ni nada.
Del pedazo de cruz de madera donde le clavaron hasta morir, y así un líder menos contra Roma.





Y así y todo, San Dios echaba de menos a aquellos humanos contradictorios e inexcrutables, que no había quien les entediera; que tienes un buen amigo como Pedro y luego va y te la juega en la primera gasolinera; que vas a darles lo mejor de ti mismo y entienden lo que les sale de los huevos; que son más falsos que San Judas Tadeo que parecía que llevaba la sucursal del banco Popular de Almendredejo; que les explicas lo de la otra mejilla y se arman un taco y pasan del ojo por ojo a un pacifismo paleto de un jueves a un lunes.



La de Dios, la de Dios. Lo que yo te diga. Que luego van y a la madre que me parió la quieren con una pasión que es que me dejan cortado, y claro una madre es una madre, y me dan en el punto débil y no tengo más remedio que reconocer que malos, malos, lo que se dicen malos, no son; en todo caso un poco desastres.



Que se acuerdan de mí cuando tienen la cuerda al cuello, y el resto de la semana si te he visto no me acuerdo.

Y claro, a mí también me gusta que me llamen mis amigos, por muy hijos de satanás que sean.
...
Al terminar la procesión, el Cofrade Mayor se acercó al Gordo y a Driver.Este hombre era dueño de una ferretería. Les dió las gracias, les regaló una imagen de la Patrona que por el anverso tenía una tabla de conversión de pesetas a euros.

“La patrona es para que os proteja en la carretera; y lo del euro es que se me ocurrió a mí”.
...

El Gordo engranó la primera y arrancó.
“Vamos a que conozcas a mi hijo”- le dijo al Driver-
...
El camionero acarició la medalla que le había regalado su madre.


Y por primera vez en mucho tiempo se sintió orgulloso.
Le dolía el hombro de llevar el paso...y se sentía orgulloso.
Y miró hacia arriba.





...

"¡Gordo, ten cuidado con esa curva!, ¡No quiero ir al infierno antes de tiempo!

jueves, 23 de diciembre de 2010

EL PADRINO 9 ¿Por qué pasan más cosas de las que caben?



Encima del fuego, del humo, de las piedras y las banderas. A pesar del fuego, del humo, de las piedras , las banderas y los héroes de mierda. Mas allá del fuego, del humo de las piedras , las banderas , los héroes de mierda y la estúpida mirada de un fanático. Por encima de todo, a pesar de todo y mas allá de todo, la mano grasienta y llena de callos de Driver le apartaba el pelo de la cara llena de sudor frió a Itziar que se mordía el labio de bajo arqueando las cejas y con las órbitas de los ojos a punto de estallar de miedo, alegría y agradecimiento. Y el Gordo miraba adelante y no decía nada porque oía como si se le clavara en el alma el quejido imperceptible y agudo del dolor de la vida cuando viene. Miraba adelante y desde otro mundo veía que atrás quedaban ya el fuego, el humo, las piedras, las banderas , los héroes de mierda y la estúpida mirada de un fanático que con la cara tapada estuvo a punto de llevarse por delante en el último momento.




En un extraño lenguaje el Gordo vio el símbolo de Hospital y con la premura de la ocasión y sin demasiada delicadeza con la pradera de césped y rosales que aprovechó como atajo, llegó finalmente a la puerta de Urgencias : el camillero, la sangre como un anuncio, rápido, rápido, los ojos a punto de estallar de terror y de entusiasmo, rápido , rápido , y la camilla y los dos celadores que se pierden detrás de una puerta.

El Gordo tenía la cabeza apoyada en el volante cuando Driver le miró. Y así pasó un rato.





- Creo que le vi la cabeza cuando salía...como una pelota

- Joder Driver, tienes mas huevos...casi ajustamos la cuenta, a uno le ayudamos a venir y a otro a que se vaya...

- ¿Qué coño gritaban los de la manifestación?

- ¡Yo qué se!



Al llegar a la gasolinera, ya no estaban las pijitas que acompañaban a la parturienta. Ya no estaban las barricadas y quedaba solo un persistente olor a goma quemada y un gasolinero delgado y con la nariz afilada que les dijo:



- Así no se dejan las cosas ... Porque obligación , no tengo y , cosas que hacer y clientes , Joder... así no se deja un camión de éstos , sin decir nada ni nada... que es la leche...aquí somos de otra forma joder... todos tenemos derechos la ostia...


El Gordo le arrebató las llaves y Driver después de sujetarle , intentó dar una explicación cuando vio alejarse al gasolinero con unos auriculares en los oídos. Iba a decir jilipollas y no llegó a decirlo .



- Está colgao.

- Si me dejas le quito la tontería de golpe... no te jode.



“La policía impide a una mujer dar a luz”

“Los radicales apedrean el coche en que trasladaban a una mujer a punto de dar a luz”

“Pudo nacer en una barricada”

“En la lucha callejera desde le vientre materno”





Julio, el celador mas joven del hospital, había encontrado un complemento perfecto para el penoso sueldo que desde hacía tres años le permitía sobrevivir en aquella ciudad del Norte, con las gratificaciones que la televisión local le daba cuando les avisaba de algún caso que podía dar juego para el programa líder de audiencia y del que dependía la subsistencia de aquel proyecto empresarial, con el que unos cuantos jóvenes emprendedores pretendían hacerse un hueco en el mundo de lo audiovisual. Su contacto era una reportera novata, que trabajaba allí como meritoria: Ana. Alguna vez había pensado a veces fabricar alguna noticia para poder llamar a Ana y quedar a tomar unos chiquitos y “hablar del tema”. Ana era motivo suficiente para una noticia. Ella lo sabía y su forma de andar y de mirar lo dejaba claro. Cuando le decían que la cosa podía valer y empezaban a fabricar el guión del reportaje aparecía de las oficinas un sobre que acaba en las manos de Julio, pero a veces eso era lo de menos. Se sentía feliz estando en el principio de las historia que luego veía en su apartamento con un bote de cerveza en la mano y con el orgullo de saber que el asombro de media ciudad era posible gracias a que él había dado “ el cante”, como decía ella. Toda la secuencia era emocionante, desde la primera llamada (“ soy Julio, tengo algo que os va a gustar ”), a la cita clandestina en algún garito de la parte vieja ( no siempre en el mismo porque esta ciudad esta llena de fantasmas y de gente que mira de reojo al de la lado ). Ana vivía su relato con la emoción de la primicia. Quería ser periodista y por una historia que contar daba lo que fuera. Soñaba con el día que, detrás de las palabras de Julio o de sus otras “ fuentes”, descubriera la la-historia-de-su-vida. Entonces miraría el mundo desde el lugar que Ana sabía que tenía reservado y , volviéndose a colocarse el pelo inclinando un poco la cabeza , esbozaría la media sonrisa de falsa humildad que tienen los triunfadores y diría : “yo lo supe primero”.



“La policía impide a una mujer dar a luz”

“Los radicales apedrean el coche en que trasladaban a una mujer a punto de dar a luz”

“Pudo nacer en una barricada”

“En la lucha callejera desde le vientre materno”


El reportaje de la televisión local tenía suficiente emoción como para que sirviera al día siguiente a para cubrir muchas de las necesidades que los distintos periódicos , emisoras y televisiones locales tenía.


“La policía impide a una mujer dar a luz”

“Los radicales apedrean el coche en que trasladaban a una mujer a punto de dar a luz”

“Pudo nacer en una barricada”

“En la lucha callejera desde le vientre materno”





Ana volvió a sentir cierta decepción por no haber encontrado otra vez la noticia de su vida. Julio le aseguró que el solo se lo había contado a ella, y para desagraviarla le prometió buscarle alguna entrevista con la madre o con algún familiar cercano. Aprovechando la noche y que nada mas llegar al mundo los humanos no saben todavía acomodarse al horario oficial, con sus días y sus noches, consiguió hablar a las tres de la mañana con una hermana de la recién parida, que por las noches se quedaba a acompañarla . La vio salir sacando el tabaco de un bolso caro y se acercó preguntándole si ella era familia del niño que había salido en todas las noticias. Ella le contestó que no sabía nada de que hubiera salido un niño en las noticias. El le contó todas las noticias que ese día hablaban de una mujer a punto de parir que llegó al hospital en extrañas circunstancias. La tía del recién nacido quedó asombrada. Le dijo que ella iba en le coche con su hermana y que como no podían pasar en el fuego cruzado de manifestantes, policías , banderas y botes de humo contra cócteles molotov, pararon en una gasolinera y unos camioneros les ayudaron a pasar por centro del campo de batalla.



- Eran dos, pero no te puedo decir los nombres ni nada. Uno gordísimo y el otro finito y delgado...es que ni siquiera nos presentamos ni nada. Imagínate.

- Pero sabrás por lo menos qué camión llevaban o qué ponía.

- Ni idea chico... estaba la cosa para fijarse...

- Y tu quieres que te hagan una entrevista en la tele y cuanta la historia.

- ¿ En la tele ?

- Si , es la tele local, la ETV.

- Bueno.



La entrevista nunca llegó a grabarse por que , cuando Julio le contó a Eva la verdad de lo ocurrido, ella frunció el ceño y poniendo cara de fatalidad le dijo que aquello no era noticia.

- Si hubiera sido ayer.

- Pero es que todo lo que ha salido es falso, Ana.

- Ya pero salió primero... y después de eso, lo que me cuentas no tiene gracia ya.

- Pero si fue anteayer.

- Déjalo Julio, esta quemado el tema. Cuéntame eso del cura sidoso.

- Joder Ana, el sobrino del cura, coño...

- Ya empezamos.






Aquella mañana Driver y el Gordo habían llorado de risa con una programa de radio de unos tíos que se ríen de todo el mundo. “Y cuando te da la risa en el camión , ya no te paras, salvo que pares el camión”. El Gordo se lo había dicho. El ritmo del viaje y el peso del camión se meten en el rollo y , dentro de la puta cabina parece que se mete la risa y ya no puedes parar, “ Se ve que coge la inercia o algo”. Una vez en Albacete una tía estaba meando en el arcén y un golpe de aire le quitó la falda y empezó a perseguirla por todo el campo. Gorda como la madre que la parió y con unas bragas que parecían una red de una portería de fútbol atascadas a media pierna y cuando iba a cogerla, otro poco de aire se la quitaba de las manos. Me tuve que parar Driver. Di dos volantazos y casi me salgo en una curva. La puta risa. Se me saltaban las lágrimas y no veía: qué descojono.

Y el Gordo volvía a reír con un gesto en la cara de niño pequeño y con los ojos humedecidos. Que descojone.

- En la ambulancia había pocas risas. Todo el día con el pie a punta de gas escuchando un quejido detrás o el llanto del familiar acompañante. Y lo peor era cuando no oía nada.

- Cómo nada.

- Si, que el enfermo ni muje ni cruje y el familiar lo mira y no dice nada.

- Ya

- Entonces es cuando sabes que la cosa esta fea.







El Gordo tenía un reloj biológico que conectaba su mente cuando elaboraba las rutas con su estomago. Y sin esfuerzo y sin decírselo a nadie, en sus horarios incluía siempre el lugar donde comer. Y donde comer bien. Para el Gordo la vida encontraba su plenitud cuando delante tenía el plato que intuyó pensando los horarios del viaje, soñó cuando sabía que sería a próxima parada y que ahora tenía delante, como una fiesta o como una oración. En ese preciso instante en que veía y olía un buen plato de carne con patatas o judías píntas, humeante , junto a ventana , en el resol de un bar de carretera garantizado con una flota entera de camiones en el aparcamiento. En ese momento el Gordo encontraba la gracia de vivir y las fuerzas para seguir devorando kilómetros por el mundo.



Quedaban un par de cuestas infinitas de esas de autopista, después un túnel y a un par de kilómetros, estaba la razón del buen humor de el Gordo aquella mañana soleada en que atravesaron las laderas verdes , casi con brillo de Cantabria.

- Driver, vas a conocer algo grande.

- Otra vez de putas, no me jodas.

- No coño, te he dicho algo grande. Grande.

- Algo grande... como qué...

-



El Gordo esperó a culminar la penúltima cuesta y después se sonrió como quine ve cerca algo que le gusta. Algo que le gusta mucho.




- Driver,¿ has oído hablar de las fabes?



- ...

- Driver , no me jodas que no has oído hablar de las fabes

- Unas... putas portuguesas... no.

- Joder Driver se te ha recalentao el asiento... baja la persianilla .

-...

- La primera vez fue hace siete u ocho años. Traía arena desde Sevilla y me habían parado en no se cuantos controles. Coño que me iba a poner los putos papeles en a boca ya...Y el Chano, que era un mejicano que estuvo un par de años conmigo y conocía a zona me enseñó el sitio.

-...

- Y ya no se me ha vuelto a olvidar. Ella se llama Amparo y el... no se porque siempre está cocido en un rincón. : son cuatro mesas y solo da un plato.

- Ya te sigo tío, las fabes...

- Algo grande Driver, ya lo verás



En realidad el placer empezaba desde que atravesabas la doble puerta de madera de aquel caserón asturiano. Dentro estabas en otro mundo: el olor, la luz, los colores de los manteles... y a voz cantarina a pesar de la edad de Amparo que guardaba el recuerdo de cada cliente:

- Hombre Don Francisco, ya hacia tiempo que no le veía por aquí.

- Faltan tres meses para el año Amparo, que no creas que no me acuerdo.

- Aquí mismo.

- Aquí esta bien , al lado de la ventana.





Driver descubría cada día el mundo de la carretera , de las caras que se ven de vez en cuando y la cercanía con los que acaban de sentarse al lado y se ponen delante del planto que han soñado los últimos cuatrocientos kilómetros. Le gustaba la dignidad de la gente que trabaja cada día en un paisaje diferente y no han perdido la patria de los que son como ellos, de sus amigos y de sus recuerdos. Cuando el sol te despierta cada día en un sitio distinto del mundo, tu corteza se fortalece y , para sobrevivir aprendes a ser siempre tu mismo, a guardar lo que tienes dentro, lo único que tienes. Driver había sentido el vértigo de no saber exactamente donde estaba al despertarse esa mañana , pero empezaba a sentir la corteza de los que siempre son los mismos. Aprendía cada día las claves de un oficio noble y recordaba en cada cambio de turno la mirada febril y encendida del Viejo, que también en el último viaje supo seguir siendo él mismo. El Gordo se había tumbado a descansar después de unos cuantos platos de fabada y mirando por el retrovisor la cara de aquel hombre vencido por el placer de una digestión pesada como el trailer de transporte internacional que les llevaba, le agradeció en silencio la ocasión de cumplir su propósito. En el silencio la cabina recordó a María y deseó que llegara pronto el día en que pudiera contarle su primera travesía, su estreno como camionero.





Al Gordo le gustaba cortar el silencio de golpe. Después de parar tras su siesta, tomo el relevo y mientras conducía en su turno de pronto dijo:

- Driver, yo tengo un hijo gallego

Nunca habían hablado de sus respectivas familias, ni siquiera de sus respectivas historias. Pero el Gordo necesitaba contarle a alguien que hacía diecisiete años, en su segundo viaje con su padre en un camión de trasporte de ganado, el terminó la tarde de las fiestas del pueblo a donde habían llevado siete vaquillas, enseñándole la hija del alcalde la cabina del camión...y puestos a enseñar , le enseñó mas cosas que la chica no sabía hasta aquella noche y que tenía mucho interés en conocer. Se llamaba Marta y decía que era hippy. Era demasiado joven para ser nada y auque el Gordo se hizo la idea de formar en Galicia una familia cuando su padre le dijo que le daba el camión y no volviera a casa hasta la primera comunión del niño o la niña o lo que fuera, ella no se quiso casar y al Gordo le dijo que ella asumía el embarazo y solo le pedía que fuera a ver a su hijo de vez en cuando. Ahora ella era Delegada de Asuntos Sociales de la Diputación de Orense y el fruto de aquella noche despachaba copas en el garito de moda de pueblo en el que su padre seguía siendo alcalde.



- Joder Gordo, que película.

El relato les había hecho entretenido el trayecto y empezaba a oscurecer.

- Pues tengo ganas de verle.

- ¿Cómo has dicho que se llama.?

- Juan, pero le llaman Yoni.

- Mañana llegamos entonces...

- Si , pero verlo, comer y seguir... no me jodas que vamos justos.

- Tu mandas coño.



Después, un silencio largo y miles de curvas.



- Estaba buena. Ahora esta como una puta cabra.

- La veremos también...

- Qué cojones, si veo al chico más yo. Lo han criao los abuelos.

- Eso me pasó a mi.

Ya era noche cerrada y el Gordo empezó a buscar mentalmente un sitio para dormir. Eso siempre se le olvidaba. Al final encontraban un catre donde dejar el cansancio y algunos kilómetros.
Otros se los llevaban puestos al salir a mañana siguiente.


domingo, 19 de diciembre de 2010

EL PADRINO 8 ¿De qué hablan dos camioneros entre Oslo y Fuenterrabía?


-Oye gordo, ¿tú sabes cómo nace una nación?


-Si sigues con el mariconeo, te bajas,hago turno doble y mendoso tus taleguillos.

-No en serio, ¿tú lo sabes?

-Pues claro que lo se, todo el mundo lo sabe; ves, ése del mercedes lo sabe, el del peaje lo sabe, el alcalde de mi pueblo ha escrito una enciclopedia sobre el nacimiento de una, no, de treinta naciones.

-Pues dímelo .

-Es muy fácil, verás: al principio es un caos, luego surge el heroe de los huevos y trata de poner orden, luego vienen los tiros y la traca , a continuación la rubia se pira con el vecino de arriba que es contable de la Mahou, viene el cura y se prepara unos huevos revueltos con chorizo y.. yastá, nace una negra, atardece y aparece el the end.
Tó muy bonito. La gente llora salen del cine y a casa a cenar que son las diez.







Para desplazarse desde Suecia hasta Dinamarca había que cruzarlo. Un largo puente de dieciocho kilómetros de longitud, que atravesaba el mar, apoyado en islotes artificiales, desafiando los límites.

Fue construído en los últimos meses de un milenio que concluía. Lo fabricaron en Cádiz, en hormigón aligerado, y fue transportado en barco, pieza a pieza. Lo montaron españoles descendientes de aquellos fulanos, que en la época del Emperador Carlos V, se habían paseado por aquellas mismas tierras, sembrándolas con los higadillos de los enemigos del Imperio.
Aquellos enemigos del Imperio, cuyos descendientes se tostaban ahora en alguna playa de la España de las Autonomías.





La cuestión era la siguiente: si cruzas el Mar del Norte, lo más probable es que sople un viento de narices; si sopla un viento de narices, lo más probable es que conducir sea difícil ; si a eso le añadimos que el trazado del puente es sinuoso - los islotes de apoyo estaban situados donde se pudo encontrar sustrato firme-, y le sumamos que el tablero se encontraba a más de veinte metros de altura - los barcos tenían que poder pasar por debajo- , el atravesarlo se convertía en una cuestión delicada.



- Oye Driver, vas a conducir tú. Ahora viene el puente, y quiero saber de qué pasta estás hecho.

- ¿Todavía no lo sabes?.

- Pues no capullín. Una cosa es jugar con una ambulancia y otra cosa es correr mundo conmigo.





El Gordo se sentó donde el copiloto. Se puso el cinturón de seguridad y le dijo al Driver.



- Ahora crúzalo. Traza las curvas con precaución, como si fuesen de una buena hembra, con enérgica suavidad. Cuidado con el viento, que te va a dar por todos lados. No la cagues, que si frenas bruscamente y el camión nos hace la tijera, nos vamos abajo como que existe un Dios.





- No sabía que fueses creyente Gordo.

- Creyente o no da igual. Los que hicieron el puente están ahora en Cádiz, inflándose a fino, que son los Carnavales.
Y yo estoy aquí en la puta cabina.





Aquel dieciséis toneladas embocó el puente. Driver aferró el volante con suavidad enérgica. El viento venía del norte, es decir de culo. La primera curva era a derechas, amplia. Así que el empuje del viento fue pasando de atrás al costado derecho, suavecito, suavecito.


Las gomas se aferraban al hormigón ruletado del firme. El eje trasero empezó a vibrar. Driver se concentraba en conducir con suavidad.

Veintidós metros por debajo un carguero llevaba chatarra desde Finlandia a Portugal.

Aquel mar era frío. Su azul oscuro delataba profundidad. Profundidad fría. Abismal. Fría profundidad abismal, en una palabra.





No era ni mucho menos la adrenalina de la lucha contra el cronómetro de la ambulancia. Era diferente. Como si llevaras un enorme elefante a través de un sendero, y alguien te empujara, un rato de lado, otro por atrás, otro por delante. Como si tuvieras que dirigir a un grupo de escolares a través de una feria, y en cualquier momento se te pudieran escapar uno, o dos, o todo el grupo. Como aquel día que la Ortuño salió del mar y se sentó a tocar el piano en un taburete, y las patas de pino del taburete se hundían bajo el peso de la Ortuño y ella se puso a aporrear fuerte, y cuanto más fuerte lo hacía más se hundían las patas, y el taburete se inclinaba cada vez más, y su cadera se inclinaba al lado contrario para equilibrarse sobre la marcha, y así no dejar de tocar.



Driver le cogió el truco al puente.



Allí, en el punto más alto del mismo, en un indeterminado lugar entre Suecia y Dinamarca, azotado por el viento del norte que ahora venía de frente, viendo las praderas azules desde la altura de un séptimo piso, galopando la máqina del Gordo. Allí , justo allí arriba , se acordó de todas las Ortuños del mundo.





- La próxima vez nos pillamos el Ferry. Se me han puesto en el galillo, Driver.

- Calla Gordo, calla Gordo, no me jodas el momento.



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Decisiete horas después de cruzar aquel puente, el Gordo y Driver llegaron a Fuenterrabía.

La nacional cruzaba la ría a través de un viejo puente de hierro y roblones.

Era el mismo día para todos. Un día que empezaba con un tímido sol entre los viejos montes de una tierra brava.

A la entrada , una caravana. Todos parados.

Los jóvenes de aquella tierra protestaban porque no estaban conformes con su presente, desconfiaban del pasado y pretendían meter caña al futuro.

La policía vasca intentaba poner algo de orden entre las barricadas y un autobús urbano ardiendo en el infierno.

Los comerciantes habían echado los cierres.

La calle ardía de odio.

Aquella atmósfera era inquietante; el humo del conflicto se mezclaba con la bruma de la mañana.

Se veían grupos corriendo, caras serias, miradas tensas. De los cuatro jinetes del Apocalipsis, dos se estaban tomando unos chupitos y dos estaban liados a hostia limpia.





Driver y el Gordo pararon en la gasolinera en cuanto que vieron el tomate. A verlas venir.



El odio, esa sensación fría y contagiosa, flotaba en el ambiente y se colaba por los poros de la piel. A cada cual lo suyo. Un odio libre y salvaje, como la muerte. Un odio tenaz y persistente, como la historia. Un odio absurdo y vital, como la guerra.

A cada hijo de vecino le daba por algo. A unos por el orden constitucional, a otros por la patria y a unos pocos por la goma dos.

Cada uno con su puta bandera de mierda. Creyendo ser mejor que los demás. Y en su justo derecho de decirlo a los cuatro vientos.





Así estaba la cosa cuando llegó una ambulancia a la gasolinera. Salió un pardillo y fué a preguntarle al encargado que qué pasaba. Que había jornada de lucha, que la policía estaba dando tralla, que la nacional estaba cortada. El pardillo dijo que llevaba a una parturienta con tres centímetros de dilatación. Que tenía que pasar el puente para llegar al hospital. Que la cosa estaba complicada. Que tú mismo.





Que llegó un cuatro por cuatro con dos niñas pijas. Que el Driver miró al Gordo muy serio. Que el Gordo miró al suelo y dijo : “No me jodas Driver”.

Que por los ojos del Driver pasaron en un minuto todas las banderas del mundo, las rojas de las películas de la Revolución rusa, las de barras y estrellas de las americanadas del cine del barrio, la nacional del día de la jura en la mili, el anagrama de la empresa de ambulancias, las ikurrriñas de los jóvenes de aquella tierra ; todo el mundo tenía su bandera. Seguro que San Dios estaba en el cielo con su bandera también.

“No me jodas Driver, no me jodas “





La cuestión era que para cuando el Driver pudo empezar a pensar, ya habían pasado demasiadas cosas.

El Driver, deseoso de una bandera que echarse al hombro, había cogido una de la gasolinera, con su gordo michelín y todo, y la había atado a la antena del cuatro por cuatro de las pijas.

“ Señora, nos vamos” , le dijo el Gordo a la parturienta mientras le ayudaba a salir de la ambulancia, ante la atónita mirada del pardillo.

“No me jodas Driver, no me jodas”- mascullaba entre dientes el Gordo-.

El Driver sacó a las pijinas del cuatro por cuatro, ayudó al Gordo a meter a la parturienta , se encaró con un policía que se acercó con el ánimo de salvaguardar la propiedad privada de las pijas y acabó en el asiento de atrás del cuatro por cuatro con un gotero en la mano y diciéndole a la señora que no se preocupara, que él representaba a la autoridad.

El Driver se acercó al Gordo, le dió las llaves del cuatro por cuatro y le dijo: “Toma, conduce tú ,que ahora soy yo el que quiere saber de qué pasta estás hecho”.

“ Ahora atraviesas el puto puente y no te paras hasta llegar al hospital”.

El Gordo engranó primera, levantó el pié del embrague y arrancó.

La bandera de Michelín era grande, fondo azul con gordo michelin de color blanco. Driver lo vió claro desde el asiento del copiloto. El flamear de la bandera. La cara de confusión de la gente ante aquel extraño vehículo que avanzaba en mitad del caos. El hostión que el Gordo le pegó a una barricada para poder pasar al puente. La pedrada que alcanzó el parabrisas, y los doscientos cincuenta mil trocitos a los que quedó reducido. El hostión que el Gordo le dió al parabrisas para que se rompiera del todo. El frío de pelotas que hacía al atravesar el puente sin parabrisas.





Nueva barricada al final del puente. Señora agarrese bien que le dijo el Gordo a la señora que se agarrase bien. El policía que se cagaba por la patilla.



El Driver que le dijo al Gordo que los tenía en el galillo.



- Calla, calla Driver, no me jodas el momento.

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Era el mismo día para todos. Un día que empezaba con un tímido sol entre los viejos montes de una tierra brava.