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domingo, 27 de febrero de 2011

EL PADRINO 18: AMORES VOLCÁNICOS.






De cada cuatro personas que recogen chapapote, dos representan el cincuenta por ciento.
El veinticuatro de diciembre del 2.002, Juan Sánchez, mariscador y seguidor del Depor, se levantó a las cuatro y media de la mañana.
Se preparó un café muy cargado, cogió el cubasquero y una pala, y se dirigió a su Ría.
Si el año hubiese sido normal, por aquellas fechas estarían en plena faena.
Aquel año no había sido normal, y por aquellas fechas les habían hecho una faena.

De cada veinte toneladas de chapapote extraídas del mar, cinco representan un veinticinco por ciento.

Si Juan hubiese puesto atención a las noticias de aquellos días, si hubiera leído la prensa o hubiese escuchado las explicaciones de los políticos, Juan se habría cabreado profundamente; él no estaba en disposición de perder su atención. Necesitaba estar concentrado, absorto.

Tan temprano no había nadie.
"Mejor" -pensó-
Estuvo media hora concentrado hasta que salió el sol.
Una hermosa media hora que aprovechó intensamente en conseguir un profundo estado de paz.
La mente dentro de ti y mirando hacia dentro.

A las cinco treinta y ocho de la mañana, se descorrió el telón de aquel día de Navidad.
Cuando los primeros rayos del sol iluminaron su playa, la oscuridad dejó paso a una tenue claridad.
Y así, un día más se pudo ver la maldita maldición otra vez.
La playa que ayer estaba limpia, hoy estaba negra.

Juan se esforzó en no perder su estado de concentración, sabía que no lo podía perder en todo el día, sabía que cuando llegaran los militares y los voluntarios el bullicio le podía perturbar.
Así que bajó a su playa, empuñó su pala, miró al cielo con cierta complicidad difusa y empezó a palear.

Modulaba el ritmo para no agotarse . Necesitaba dosificar sus fuerzas. Precisaba trabajar ocho horas seguidas.
De cada cien paladas, veinticinco son una cuarta parte.

Entre el cielo y la playa, un hombre luchaba para no perder lo único que nadie le podía robar.
Aquello que le mantenía vivo. Su dignidad.

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El Gordo explicaba a Jovanni, el dueño del taller Stromboli, que las tetas de la Marta Sánchez erán tan inmensas como las cinco Copas de Europa que el Madrí había ganado.
“Inmensas, oceánicas”.
El italiano defendía su identidad nacional diciendo que la presencia de Sofía Loren en la historia del cine superaba con creces todo lo imaginable.
“Bella, bellísima”.
Aquellos dos hombres de la carretera estaban cimentando una futura y sólida amistad.
El Gordo miraba el reloj y se preguntaba dónde estarían sus compañeros de viaje.
“Dame una copita Jovanni, que estos pardillos no llegan”.

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El Driver y María estaban repostando en una gasolinera de la Texaco.
Tras unas horas de inquietante oscuridad mental, Driver seguía sin saber cómo decirle qué a María.
La llegada a la gasolinera le relajó. Aquel olor a goma quemada le era tan familiar, que al tropezarse con la bandera del gordo michelín, le saludó con entusiasmo.
“Salud, tío”.
María se dirigió al gasolinero.
“Lleno, por favor”.

La mujer que sabía tocar el piano preguntó por dónde se iba a Stromboli.
El hombre que dispensaba gasolina le explicó por dónde se iba a Strómboli.
Driver supo en ese momento que el tiempo se le acababa.

“Si una mujer coge la iniciativa, estás jodido”, le había dicho el Gordo en más de una ocasión.
“Date por jodido , Driver” – masculló para sí-.
“¿Qué dices? “– preguntó la mujer que amaba la música-.
“Nada, nada, que nos vamos a Strómboli” .
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Aquel pueblo italiano a la orilla del mar era blanco.
El mar que bañaba aquel pueblo blanco era muy azul.
Las piedras del volcán que estaba junto al pueblo blanco, era bañado por un azul muy de mar; eran piedras de un negro tan negro que reflejaban el blanco en el azul, y el azul en el blanco.

María y el Driver pasearon por el muelle, comieron en una taberna y se sentaron en un banco.

En la placita de aquel pueblo blanco de piedras negras, había una iglesia de color iglesia.
Junto a la iglesia del pueblo blanco había un parque de color parque.
En el parque del pueblo blanco con piedras negras había una niña amarilla.
La niña amarilla del pueblo bañado por un mar, de color muy de mar, se les acercó y les preguntó una pregunta de color inocente.
“ ¡Hola!, ¿sois novios?”.

María miró a la niña e imaginándose la cara de circunstancias que el Driver mantendría en ese momento, respondió a la niña:
“Sí, somos novios”.

La niña amarilla se marchó a jugar con su muñeca negra a la plaza del pueblo blanco.
Driver se sintió obligado a decir algo al respecto, pues aquella era la primera noticia que tenía sobre el estado de sus relaciones sentimentales.

El destino le echó una mano, y cuando estaba abriendo la boca para decir algo, aunque no sabía exactamente qué, un estruendoso estallido de campanas verdes rompió el silencio.
La plaza se empezó a llenar de parroquianos severos, de niños arreglados, de señoras de buen y mejor ver, de dos curas, de un vendedor de helados, de una pandilla de adolescentes y de dos familias que endomingadas esperaban a unos novios.
A los pocos minutos, siguiendo la más arraigada de las tradiciones, el novio llegó montado en una jaca.
Descabalgó y ató las riendas en el banco donde estaban sentados Driver y María.
Se aproximó a uno de los dos grupos de familiares, que apiñados en la escalinata, esperaban ver lo que ya tenían grabado en la mente de tanto desearlo.
El novio, vestido de negro con una especie de traje regional, se acercó al se supone sería su futuro suegro.
Sacó una navaja del bolsillo, se la entregó al padre de su futura, e inclinándose delante de él, le ofreció su cuello con una ligera inclinación de la cabeza.

El suegro abrió parsimoniosamente la navaja, miró al cielo, miró a su mujer, y reprimiendo el claro deseo de cortarle el gaznate a aquel mozuelo que le iba a robar a su hija, sintió que al menos durante unos segundos había tenido su vida en sus manos. Con eso se daba por satisfecho.

Guardó la navaja, abrazó al mozo y dejó que la fiesta continuara.

Dentro de la iglesia el cura ofició una corta ceremonia, ya que el padre de la novia, un antiguo brigadista de la Guerra Mundial, había negociado una duración máxima de veinte minutos.

“No piso una iglesia desde el 25 de marzo de 1944; tengo sólo una hija; le doy veinte minutos, ni uno más, Padre”.

El cura oficiaba a cuatro mil quinientas vueltas; si en un repecho de la ceremonia bajaba la velocidad, la mirada del padre de la novia le hacía meter tercera y subir a cinco mil setecientas, ya cerca de la marca roja.

Una vez acabada la ceremonia, la gente salió a la plaza y se dirigió a una pradera donde las mujeres de negro del pueblo blanco, habían preparado unas mesas con unos hules rojos.

Driver y María observaban desde el banco.

En un indeterminado momento de una alborotada algarabía, la novia se acercó a la pareja de forasteros del banco, les miró fijamente, se fijó en los confusos ojos del Driver, absorvió la cálida mirada de María, se acordó de cuando llegó a Milán y era una forastera; y como estaba contenta y feliz, se permitió hacer lo que le hubiera gustado que alguien hubiera hecho por ella. Tomó su ramillete de novia, se lo entregó a María con una dulce sonrisa, luego se quedo plantada delante del Driver, y entonces fue cuando ocurrió.

La novia blanca del pueblo blanco le apretó un fuerte guantazo a un forastero con pinta de camionero.
¡Zas!, un bofetón que despertaría al mismísimo Satanás.

Aquel golpe no aclaró para nada las ya de por sí confusas ideas de Driver, sino que más bien le cabreó, le cabreó profundamente.
María se quedó perpleja, el Driver estaba petrificado y cabreado a la vez.

El novio se dio cuenta del movimiento general que había protagonizado su actual señora, y no se sabe muy bien, si por solidaridad con ella, si motivado por las dos copas de vino siciliano que llevaba ya en el cuerpo, o simplemente porque María estaba como un queso; el caso es que se acercó a María y le apretó, así sin venir a cuento, delante de ciento ochenta invitados, a veintidos minutos de estar casado, y con un par, un enérgico y a la vez sensual beso en la boca.

Las mujeres de negro del pueblo blanco ni hablaban español, ni italiano, ni inglés ni ningún idioma comunitario. Maldita la falta que les hacía. Aquellas mujeres observaban los acontecimientos y reían, reían con la ingenua complaciencia con la que ríe una anciana con sangre latina.

El brigadista de la Guerra Mundial se acercó al Driver con la doble intención de evitar, por una parte, la más que probable reacción de aquel confuso forastero cuya novia acababa de ser públicamente morreada, y por otra hacerle comprender algo que parece ser era muy importante.
Para esa doble función se plantó delante de Driver, cogió un guijarro del suelo y de una forma convulsiva empezó a darse a sí mismo suaves golpes en la frente con el susodicho guijarro. A continuación acercaba el pedrusco a la frente del Driver, y presionándolo sin prisas pero sin pausas, lo frotaba en la frente de aquel muchacho del barrio de Los Angeles de San Rafael, con la sana intención de transmitirle un mensaje de gran trascendencia.

Por mucho que se esforzaba Driver, el mensaje no llegaba a su cerebro; así que se dejó llevar por los acontecimientos, se mezcló junto a María con el gentío, comieron, bebieron y bailaron .

Aquellos parroquianos de Strómboli les saludaban como si fueran paisanos suyos de toda la vida. Les felicitaban con la misma energía con la que felicitaban a los novios recién casados. Bebían y reían con ellos.

Los acontecimientos que siguieron a la fiesta son de imposible descripción, ya que entran directamente en la intimidad de nuestros protagonistas.

No seré yo el que se ponga a hablar de noches de vino y rosas; no estoy aquí tecleando para describir lo que pasa entre dos seres humanos cuando la vida se desboca. No, ése no soy yo.

Solo diré que Driver y María se encontraron desayunando al día siguiente en el único hotel que había en el pueblo, en compañía de los novios, y que Driver tenía una enorme resaca.

Una vez que los novios se despidieron, María se fijó que tanto Driver como ella llevaban en el cuello un hasta hoy extraño collar de piedras volcánicas.

María se dirigió al camionero:

“Driver: creo que esta gente nos ha casado por algún rito desconocido para mí”.
“María: ¿ no habremos firmado algo sin darnos cuenta?”
“Driver: yo no he firmado nada; de todas formas no me hace falta firmar nada. A mí me vale así”.

Driver se tocó la mejilla golpeada por la novia italiana, se frotó la frente raspada con el guijarro del brigadista, pensó que ya eran muchos golpes en tan poco tiempo y respondió a María:

“ María, a mí también me vale”.
...


Entre el cielo y la playa, un hombre luchaba para no perder lo único que nadie le podía robar.
Aquello que le mantenía vivo.
Su dignidad.


...

viernes, 25 de febrero de 2011

EL PADRINO 17: EL CRUCE





El Lascietto estaba a quince kilómetros y había un almacén de mecánica en donde podrían conseguir un manguito, una correa del ventilador, la tapa del delco y un relé, que son las piezas que desde el principio de la humanidad han servido para arreglar cualquier avería de un motor de cuatro tiempos, siempre que el problema no fuera que “se había ido la junta de la culata”, lo que llevaría el problema a un plano distinto, que podría definirse como “avería imposible de arreglar en un taller de carretera”.

- Y que te den también un juego de bombillas de freno

Después de doce horas en la cabina del camión sobre la autopista, el coche y la carretera comarcal de la Toscana cambiaban el formato, la perspectiva y la realidad fuera de los cristales se hizo distinta, cercana, suave y llena de detalles que con un mapa en sus rodillas eran reconocidos por Maria.

Unas ruinas romanas, el perfil de un pueblecido en la cresta de los montes. Y el verde definitivo y sobrio de los cipreses. En el frontal del salpicadero una pegatina del escudo de un equipo de futbol y tres fotos circulares, dentro de un cristal sucio y medio arrugadas. Una mujer de melena negra y ojos tristes, como de treintaitantos, una niña con los ojos tristes la madre pero con una media melena rubia con el uniforme del colegio y la sonrisa abierta y sincera de un bebe. Varias cintas sueltas y varias carátulas de cassettes de Francesco Di Gregori...

Tras culminar cada colina aparecía una valle nuevo con las mismos verdes oscuros y la tenue tendencia al marrón de los campos mas lejanos.

María tenia una falda suelta con unos dibujos como amebas doradas y las manos llenas de pecas. Pero a Driver lo que le parecía su mejor don era su limpieza en general. Su olor como a jabón, su pelo brillante. Driver pensó por un momento que era el momento de cambiar el rumbo de su vida para incluir a aquella mujer definitivamente en sus días. Y al llegar a un cruce en donde Lascietto quedaba a tres kilómetros , en otra dirección Firence quedaba a 267. Paró y miró en la dirección que podía ser el camino a otra vida.

Llamaría al Gordo ,le diría que ya no iba a regresar más, que había decidido abandonar el camión y empezar otra historia. Otra vez la falda de María y su manos pasando páginas del mapa. Buscó las palabras que serían el comienzo. Y así pasaron segundos que se alargaron...pero las palabras no aparecían y la historia que debía ser le empujaba a girar en la dirección debida.

- Espera un momento.

María se bajó con el mapa y correteó unos metros por un camino que terminaba también en aquel cruce. El aire movió su pelo y la falda, de una forma especial que hicieron que algo se rompiera por dentro del Driver. El campo cierto y perfecto de la Toscana, el silencio infinito del interior de un coche parado en medio de una carretera, el tiempo detenido y allí Maria recogiéndose el pelo con una gomilla.

Y solo faltaba una frase para cambiar el rumbo de la historia por donde , ahora ya era evidente que tenía que seguir.Driver se sintió desfallecer, porque no podía pensar en nada, solo mirar aquel cuadro de luz color y la figura estruendosamente hermosa de Maria que tenía delante. Silencio y un cierto olor a grasa. Silencio y un cruce de caminos en medio de la Toscana.

Driver noto que empezaba a sudar y por momentos sintió que era incapaz de hacer lo que tenía que hacer. Pero no encontraba las palabras. “Qué te parecería si...” No coño, no. “Maria no me digas que no te gustaría...” Joder.” Mira, si en vez de seguir por aquella carretera, tomamos ésta..., o cogemos ésta, o si decidimos que..en vez de optar...”

Mierda.
No pasaba ningún coche en ninguna dirección y el aire que movía la falda, el pelo de Maria y cimbreaba los cipreses, dentro del coche no se oía, era una idea, un concepto fastasmagórico...En silencio , el absoluto silencio de un coche parado en medio de la carretera y el Driver viendo que estaba fallando estrepitosamente un gol con la portería delante y el portero batido.

“ Maria, si has dejado todo en Madrid, no es por una cabina para tres”. Ahora va bien. Maria empezó a caminar regresando al coche.

“ Osea, que tenemos...no osea no , es decir que tenemos, ...no que tenemos...es ahora cuando podemos...”.
Que no , que no sé cómo decirle... Y Maria como una imaginación, caminando sobre una imagen irreal en el parabrisas del Fiat aquel, preciosa, como una diosa sobre aquella tierra dura y noble. Pero Driver abandono la idea y comprendió que sin una buena frase para empezar no puede escribirse ninguna historia.

-Si nos da tiempo a la vuelta podemos pasar por ese camino para ver unas ruinas etruscas.
El aire que traía acompañándola y su voz despertaron a Driver de un sueño. Mejor de una pesadilla.

- ¿Estás bien Driver, estás blanco y sudando?
-...
- ¿Quieres que conduzca yo un rato? Tienes un bajonazo de tensión.
-...
- Venga que si quieres que pasemos a conocer Stromboli ya vamos mal de tiempo.
...
La vida sigue por el camino que sea, pero Driver dejó atrás la dirección correcta y pasaron varias horas hasta que dejó de sentir un regusto amargo y un cierto desánimo por no ser de otra manera.

Por no tener a tiempo la frase que fuera digna de empezar una buena historia.

Y escuchó con claridad el sonido de un alma que crepitaba entre el fuego.
...

El sonido de su alma, de su fuego.

...

Ardiendo eternamente en el infierno.

miércoles, 23 de febrero de 2011

EL PADRINO 16: Strómboli.





Aquella mañana Dios se levantó muy temprano. Se preparó un café bien cargado, disponiéndose a continuación a otear el horizonte.

Como era Dios, todo lo veía.
La inundación de la India, el castañazo del avión ruso, la hambruna africana.

Su bandeja de reclamaciones estaba llena a rebosar.
Los arcángeles no daban para responder a todas.

“ Estimado Sr. Tal, sentimos profundamente que su bombona de butano haya destrozado su casa y que la deflagración le mandara al infierno por la vía rápida. Esperamos que el manifiesto error no enturbie sus relaciones con nuestra compañía. Atentamente, tal y tal y tal.”

“Carísima mía. No creas que nos hemos olvidado de ti. Sabemos perfectamente que tus tres hijos no dan ni palo al agua y que tú no aguantas más. Te sugerimos la posibilidad de visitar el Caribe los próximos 26 y 27 del presente, pues te adelantamos con seguridad que la presencia de una fuerte tormenta tropical podría finiquitar el problema . Atentamente, tal y tal y tal.”

Los arcángeles tecleaban y tecleaban. Dios paseaba entre ellos, y de vez en cuando cogía una reclamación al azar, la leía detenidamente y se quedaba pensativo un buen rato.

“! Os creéis que todo lo puedo !, ¡ os creéis que soy el amo y señor ! ¡Manda güevos!”

Aquella mañana Dios andaba caliente.

“!Omnipotencia, omnipotencia; nos ha jodido la omnipotencia!”.
...

Milano 225. Cartel azul, letras blancas.
Zui, zui, pasaba el cartel, zui, zui.
El Gordo, el Driver y María en la cabina del Volvo.

Un porte con cerámica de Castellón. Fecha de entrega cerrada.
Zui, zui.


Milano 185. Autopista E-32. Todo en euros. Gasoil.0,856.Peaje 0,325.
Zui, zui.


Al llegar a San Rafaelo, la bomba del agua reventó.
Cataplás sin plás.

Parada obligatoria en Talleres Stromboli.
“ma, la bombina e falluta, non e posíbile la pronta reparacione”

El Gordo se arremangó y dirigiéndose a Salvatore, el dueño del taller le dijo en un claro dialecto de Corral de Almaguer: “Pronta reparacione con los cojones de Salvatore y la mía testa”

Así que se pusieron a desmontar entre los dos la jodida bomba, con aquel ímpetu latino que se caracteriza por un desproporcionado coraje seguido de un desordenado procedimiento de actuación basado en un alto porcentaje de improvisación .
...

La madre de Salvatore, la señora Conchetta, ochenta y cuatro años debajo de un perfecto moño blanco, estaba sentada en una mecedora en un rincón del Taller.
Al ver a María y al Driver se levantó con la majestad con que la reina de Inglaterra se levanta para saludar a su pueblo desde Backingham Palace.


“Bembenuti, bembenuti”.

Conchetta se apoyó en el hombro del Driver y cogió de la mano a María. Se concentró en mirarles a los ojos, y después de un proceso de reflexión que realmente implicaba una vida de conocimientos filosóficos, y que en realidad fueron cuatro segundos, dijo:

“ Alora la machina e falluta. E la donna dove conocere la mía citá”.

Salvatore, conocedor de la importancia de las sugerencias de su madre, sabedor de la imposibilidad de contradecirle y viendo que el Gordo y él tenían faena para tres o cuatro horas, cogió las llaves del Fiat, se las entregó al Driver y le dijo : “Andiamo, dove conocere la citá”.

Driver se dirigió a la señora Conchetta, y con gran respeto le preguntó:
“ Señora, como é el nombre de la citá?”
...
Dios estaba estresado entre las noticias que escupía el teletipo del cielo, y la visión global de la jugada mundial.
Así que dirigió la atención a un pueblo italiano donde una señora mayor respondía con una profunda sonrisa a un conductor de ambulancias:

“Strómboli, Strómboli”.
...
Y luego arrancaron el Fiat prestado y fueron a encontrarse.

Con el destino.

(Dedico este capítulo a Leles, en el día de su cumple, desde Madrid.
Allá donde se cruzan los caminos)

martes, 22 de febrero de 2011

EL PADRINO 15: Lágrimas y kilómetros.










La música es como un veneno que a veces cambia la composición de los fluidos del cuerpo y el bello se eriza o el corazón se acelera.
Desde el minúsculo y estrafalario complejo de huesecillos de cada oído que sólo pudo diseñar algún loco, las vibraciones , como leves temblores, alteran el conjunto de fuerzas combinadas, mezcla de sustancias químicas, impulsos nerviosos y creencias ancestrales, que suele llamarse “estado de ánimo”.
La multitud, el humo y el olor que desprenden cientos de personas apiñadas y sudando al ritmo de la misma canción, multiplica los efectos mágicos y peligrosos de la música.
La música como un veneno o como una medicina. Entonces ya la música como una droga, o como un veneno pasado de dosis.
...
Al salir de allí estaba renovados y caminaban abrazados , primero los cuatro y después de dos en dos. El conjunto de hilos, la tramoya extraña y complicada que sostiene a cada persona, en el caso de El Gordo era elemental y estaba anquilosada. Nada ni nadie había tocado aquellas fibras tenues y entrelazadas desde hacía bastantes años. Solo se estremecían de vez en cuando en el instante inmediatamente siguiente a contemplar el plato de fabada que el olor había anunciado o el cabrito al horno de Casa EL CRUCE, en la segunda curva pasando Burgos dirección Valladolid. El conjunto de hilos, la tramoya extraña y complicada que sostenía al El Gordo, estaba claramente perturbada desde que, entre gritos de ánimo y muestras de cariño, que nunca había pensado que tendría en su vida , entre caras grandes y pequeñas, de hombre y de mujer, le gritaban al tiempo que le ofrecían cuadernillos con un bolígrafo para que escribiera su firma .
Pensó entonces que eran todos los enfermos del hospital, sus familiares y amigos , que agradecían su maniobra suicida con el camión. Pensó que el gremio de las ambulancias se había volcado. Pero después de todo seguía buscando una explicación sin creerse ninguna de las que había pensado mientras firmaba trabajosamente sobre las cuartillas, en camisetas en periódicos que le ofrecían y que , al parecer hablaban de lo que habían hecho.

Pero aquel simple pero anquilosado engranaje definitivamente se alteró cuando, Sonsoles, la amiga de Maria le agarró por la cintura, mientras caminaban por la calle alterada de un viernes por la noche madrileño.
Ella agarraba aquella mole de humanidad caliente y redonda, y también su mecanismo interior, sus claves vitales se alteraron especialmente.
Lo grande, lo fuerte y , además caliente trasmiten la seguridad que algun día le hicieron encontrar el primer sueño, cuando apenas tenía días de vida.
Y aquella noche, un resorte antiguo y olvidado se activó de repente. Sintió una seguridad que pensaba que nunca había tenido, pero que sintió como propia y hablaba y hablaba , hasta que El Gordo le interrumpió:

- ¿Y el Driver y tu amiga ?
-...

Pero ella estaba en otra cosa. Le contó su historia con un compañero de trabajo que finalmente una tarde se despidió porque “no sabía todavía si realmente tendría la suficiente certeza acerca de su nivel máximo de madurez para plantearse el momento cierto en que pudiera ser oportuno empezar a decidir cuestiones no estrictamente necesarias, que quizas , no fueran idoneas sin que se vieran afectados los factores que tanto tiempo había preparado para que le dejaran desarrollar un modelo de vida, como él había imaginado siempre”.

- Ese tío , ¿te llego a tocar el culo?.
- No, ¿por qué lo dices?

Y ella sonreía, y se apretaba a aquella masa humana desbordada, en un banco de madera de una gran avenida , nerviosa y agitada por el viernes de la gran ciudad. Y le contó la historia con un monitor de aeróbic que después de todo, cuando al final pudo tenerlo enfrente con una botella de champan fría y tiempo suficiente para que su móvil no le obligara a interrumpir la enésima conversación tórrida sobre el placer y la vida, le confesó que le encantaría ser como ella, que le encantaba su estilo, su gusto para vestir y esa colección de calentadores a juego con los bodys que la hacían distinta a todas las demás del gimnasio.

-Éste es el que decías del cuerpo perfecto.
-Me quedé sin verlo, pero mejor... me dio repelús...

Y luego le habló de sus amigas, y de sus padres y de que hay tardes eternas que no sabe como seguir...y que odia sentirse sola y que eso lo nota justo al cerrar la puerta de su apartamento justo después de volver a casa después de un día de trabajo . Entonces empezó a hablar con una tristeza infinita, que le modulaba la voz de una manera sutil casi inadvertible. Pero EL Gordo empezó también a sentir una pena redonda y grande como él, que se iba instalando en su corpachón y lo inundaba todo. Por eso cuando ella ya hablaba entre sollozos, el Gordo sintió que las lágrimas le hacían ver las luces rojas intensas de los frenos del los coches al llegar al semáforo de en frentre como estrellas de navidad. Y ella se apretaba mas y mas y los dos rompieron a llorar como hacía mucho tiempo que no lo habían hecho, aunque se sentían bien, muy bien asi, llorando y abrazos. Incluso el Gordo sintió que se estaba excitando y aunque se avergonzó al principio, notó un temblor en los labios de ella que le tranquilizaron con la certeza de que no era el único excitado de aquel banco de madera en los jardines de una gran avenida de las que atraviesan la ciudad.
Cuando el llanto era un escándalo, el Gordo advirtió a su compañera de penas que un grupo de gente se empezaban a agrupar a su alrededor. Entonces quedaron en silencio y la gente se dispersó,

- ¿Dónde coño os metéis?
- ...
- ¡Os venis o no, que llevamos media hora dando vueltas!
- Espera Driver que ya vamos.

Maria, Sonsoles , el Driver y El Gordo se alejaron encajados en el Ford Fiesta de Sonsoles y se perdieron entre los coches de la gran ciudad. En un banco de mandera, en los jardines de un museo junto a la gran avenida, quedaba un folleto de un concierto de Marta Sánchez, arrugado y mojado por las lágrimas.

Una hora después Maria y Driver se despedían del El Gordo hasta el día siguiente en que comenzarían un viaje a Italia los tres. El Gordo se fue con Sonsoles.
- Driver, a mi amiga el Gordo le ha sentado muy bien. ¿has visto que cara de felicidad llevaba?
- No sé , no me fijé...pero el Gordo es un máquina para las tías...
-...
- Sonsoles es muy sensible, espero que la trate bien
- Son su especilidad...
- Driver, que te hablo en serio.
- Si pongo la alarma a las siete y media nos da tiempo - De sobra.
- Echate para allá un poco que me caigo.
- Perdona.
- Anda, procura dormir un rato. Mañana nos vamos a Italia.


viernes, 18 de febrero de 2011

EL PADRINO 13 + 1: ESENCIA DE MUJER










...
Entre el cielo y la tierra, entre tus brazos y los míos, sólo quedará el polvo.
Mas será polvo enamorado.

...
María, su amiga Sonsoles, Driver y el Gordo se encajaron en el Ford Fiesta de Sonsoles y se dirigieron a la Plaza de Felipe II.
Madrid era un torbellino de viernes noche, donde cuatro millones de ciudanos buscaban un lugar donde cenar.
Las avenidas eran más anchas los viernes, los baretos estaban mejor iluminados y las caras dibujaban rasgos relajados.
El fin de semana empezaba.
...
Entre las olas del mar, entre las entrañas de las cuevas más profundas, sobre el tapete del verde, bajo la umbría de tu luna.
Polvo enamorado.

...
Vas buscando el sitio ideal, el amigo ideal, la mujer ideal, el hijo ideal, el trabajo ideal.
Y al final acabas en el Bar Manolo.

Cenaron los cuatro de bocatas en el Bar Manolo. De pié, en la barra. Codeándose con lo mejor del barrio.
Al Driver le hubiese gustado decirle a María que quería tener un hijo con ella, pero no se atrevió.
A María le hubiese gustado decirle al Driver que se iría con él en la puta cabina a Italia.
La Sonsoles, cansada de estudiantes, divorciados y malos rollos, estaba dispuesta a explicarles que hombres como ellos ya no existían.
Los tres tenían una carga teórica que impedía una comunicación fluída.
El Gordo no, el Gordo no era el caso.
...
Así y todo te miré como el que mira un cuadro.
Y viéndote salir de la bruma
Te leí como el que se empapa un buen libro
Y me recreé con tu figura y tu sonrisa
Y pensé que aquellos veranos eran tiempos de fertilidad
Y sobre la tierra mojada tus pasos dejaron la huella marcada
Viví entonces la recreación del Génesis
Sentí el reto de la Odisea
Oí el sonido de tu silencio profundo.

...
Después de la segunda caña, el Gordo se fué a mear. Al doblar la esquina de la barra, se tropezó con un llamativo cartel.

Palacio de los Deportes : viernes 21. MARTA SANCHEZ.

El Gordo meó rápidamente, con la prisa que se mea cuando tienes que hacer algo importante.
Volvió a la barra, pagó las consumiciones.
“ Nos vamos. Nos vamos ahora. Nos vamos ya”

Tal vez, si la velada hubiese sido larga y tranquila, se hubiesen dicho más cosas entre ellos.
Pero no.
Los ciento veinte kilos del Gordo habían tomado una decisión irrevocable. Y tomando al Driver del brazo le arrastró con energía a través de la Plaza de FelipeII. El Driver a su vez agarró como pudo a María y ésta sujetó a su vez a Sonsoles.
Parecían un tren de mercancías con una potente locomotora al frente.
Una locomotora de Corral de Almaguer.



El Gordo compró cuatro entradas. El Gordo atravesó el vestíbulo del Palacio de los Deportes de Madrid con la misma energía con la que su Volvo subía las rampas de los puertos. El Gordo analizó rápidamente cual era el mejor sitio para ver el concierto. El Gordo era el puto amo.

El Driver, la Maria y la Sonsoles se limitaron a observar.

A observar que el Gordo ni les oía ni les sentía. Que el Gordo estaba abstraído, con una concentración plena e intensa.
...

Y en el teatro griego
Los músicos y los cómicos empezaron su actuación
Y los Dioses se sentaron en las primeras filas
Y vieron que la vida se representaba ante ellos
La vida que ellos mismos habían creado
Entre polvo eterno
Entre polvo enamorado.
...

Al principio silencio y oscuridad.
A la hora en punto los músicos empezaron a ganarse su pan.
Un compás. Luego otro compás.
Se arma poco a poco la música.
Se construye y se eleva como una catedral gótica.
Sobre las cabezas de los infieles.
Sobre la vida que se representa a ella misma.


Y tras unas girnaldas musicales, se encienden los focos rojos y sale la chica del barrio de Lucero.

Tal vez el representante de Marta Sánchez leyera el espectáculo de forma diferente, así como los de la prensa rosa pudieran interpretar una vida como un espectáculo. Tal vez.

Pero el Gordo del Corral de Almaguer estaba allí. Estaba vivo. Estaba convencido que la del barrio del Lucero cantaba para él. Fundamentalmente para él.

Se concentró en paladear cada una de sus frases.
Sintió como la música entraba en su cerebro como un latido límpio.
Dejó penetrar las vibraciones, que atravesaron todos y cada uno de sus órganos vitales.


Y allí estaba ella. Aquella mañana había discutido con su noviete de turno. Tenía problemas con su representante por unos temas de derechos de autor. La prensa rosa le perseguía cada dos por tres. Y cada vez que salía a la calle se tenía que poner las gafas oscuras para intentar pasar desapercibida.

El precio de la fama. El puñetero precio de su propia cabina. Como cada cual.

Y por la noche el miedo. La gente que se agolpa en el concierto. Los músicos. La sala. Los imprevistos.
Así que se concentró. Se concentró profundamente. Pensó que en aquel Palacio había gente que trabajaba duro, que había pagado por verla cantar.
Se concentró, se sintió guapa por ellos, se sintió hembra salvaje y apasionada.
Y se dijo:¡ a por ellos!
...

Y en el Olimpo
las musas se recreaban en componer odas al amor
y se pasaban las noches pensando en nuevas letras
para cantar las historias de sus abuelos
para contar los cuentos de sus hijos .

...

El Driver observó al Gordo y a María.
Había algo en común en ellos esa noche.
El Gordo había subido al cielo, y entre las letras de Marta Sanchez y el efecto alucinógeno de la música, se encontraba lejos, muy lejos.

María estaba allí.
Tatareaba alguna canción.
Llenando el espacio.
Llenando el espacio con su esencia.

Así que el Driver supo en ese momento que algo tendría que hacer al respecto.

Marta Sáncuez interrumpió sus pensamientos:
...
“ En la carretera te encontré
y seguir tu estela fué mi perdición
no creas que podrás comerte mi amor
no creas que podrás alcanzar mi corazón” .

...

Hubo un momento en el que Driver no supo distinguir entre sus pensamientos y lo que decía la Martita.
Lo olía claramente. Era el perfume que habia envelesado a los hombres durante siglos.
...
Era la llamada de la tierra.

Esencia de mujer.









...






miércoles, 16 de febrero de 2011

LA FORMULA MAS BELLA DEL MUNDO.

Lo cierto es que cuando me pico me esfuerzo.
Supongo que como todos.
....
Resulta que le prometo a una ingeniera gallega escribir sobre la fórmula perfecta.
¡Hala!, sin pensar ni nada, en mi más puro estilo.
Primero disparo y luego miro a quién le he dado. Un poco inconsciente sí que soy.
...
Bien, al grano.
Resulta que de forma equívoca nos han educado o bien con un estilo racional (ingenieros, arquitectos, médicos, físicos, químicos, informáticos), o bien con un estilo humanista (psicólogos, juristas, filólogos, escritores, filósofos, humanistas).
Y luego están los que ni ciencias, ni letras. Es mi grupo preferido. Los buscavidas.
...
Algo debemos de haber hecho mal, pues los domingos por la tarde te puedes encontrar paseando por el parque a ingenieros preguntándose por el más allá, por la condición humana o por el sentido filosófico de la existencia. Y al otro lado del parque están los de letras, preguntándose por las leyes físicas que rigen el movimiento de los planetas y la trascendencia mecánica de la Ley de Gravitación Universal.
Unos y otros insatisfechos, incompletos, con más preguntas que respuestas.
...
Si sigues pasenado por el parque te encontrarás con el tercer grupo. Los buscavidas.
Están tirados en la arena de los juegos infantiles, disfrutando de la mera observación del arte de gatear de un enano de dos años. Y va y se tiran con él sobre la arena. Y gatea con el enano, en una infinita carrera hacia la eternidad, y hacia la hora de la merienda.
...
Bien, ya tenemos estos elementos.
Nada nuevo bajo el sol de febrero.
Si queremos avanzar tendremos que hacernos preguntas imposibles y responderlas de forma muy imaginativa.

Pregunta: ¿existen fórmulas matemáticas exactas, que además sean bellas?
¿hubo algún ser humano que fuera capaz de establecer una relación entre la supuesta exactitud del mundo racional y la supuesta modulación humana de los conceptos abstractos?
Dicho de otro modo:
¿estos dos kilos y medio de tejido neuronal que aloja mi cráneo, me pueden abrir nuevos campos hacia conceptos que dentro de la absolutez de su rotundidad matemática, me abran paso en el mundo de la relatividad de la abstracción?
O más sencillo.
Pueden las matemáticas acercarme al Creador.
...
Llegados a este punto, supongo que alguno de vosotros estáis pensando que el charco donde me he metido tiene la profundidad de una sima abismal.
Pero no.
Soy un tramposo, y mi discurso tiene truco.
Antes me he leído la biografía de Euler.
...
Éste fue un sabio matemático, con gran preocupación por los temas filosóficos.
Y hete aquí que un buen día, tras haber alcanzado las cotas más altas del conocimiento matemático, tras abrir nuevos campos en este tronco de las ciencias, tras meditar profundamente sobre las leyes que rigen los procesos naturales, y tras pensar muy mucho sobre la condición humana y la condición divina, cogió una pluma y escribió sobre un papel en blanco algunos de los signos matemáticos más simples.

Puso un cero. 0 . La nada absoluta. Un invento muy antiguo para definir la inexistencia.
Puso un uno. 1 . El individuo. La unidad. Tú solo frente a las circunstancias. La vida.

Puso el número pi. El número irracional que es la base de la geometría, está en la cimentación de la comprensión de la superficie y el volumen de todos los cuerpos geométricos. La llave que les abrió a los griegos la comprensión de un mundo definido. El número que permitió el salto gigantesco entre la inexactitud humana y la infabilidad divina. Todo un as.

Puso el número e. La base de los logaritmos neperianos. El número que más ha hecho por el desarrollo de la Astronomía, al permitir una potencia de cálculo tan increíble, que el homo sapiens avanzó en cien años más que en toda la historia de la Humanidad. Y empezó a comprender el Cosmos. Todo un salto cósmico.

Y luego, Euler se adentró sin más en el peor de los demonios que el hombre ha sido capaz de dominar. Empezó a jugar con el número i. La raiz cuadrada de (-1).
Un reto frente al conocimiento y la explicación de aquello que le tenía preocupado desde los tiempos de los diplodocus. Explicar el absurdo más absoluto. Buscar un número, que multiplicado por él mismo, diera como resultado la unidad negativa (-1).
La negación de la unidad. Todo un monstruo conceptual.
Euler abrió un campo tan amplio, que despojó para siempre al ser humano del miedo al absurdo.
Deberían de ponerlo en vallas publicitarias para que la población mundial supiera que hay esperanza.

Y luego, descansó. Dice la leyenda que se tiró tres días durmiendo.
Seguro estoy de que Dios le habló en sueños, y le susurró las ideas que permitieron establecer una relación.

Desde el punto de vista humano, relacionar estos números es una tarea propia de titanes.

Pero el Creador está detrás de toda gran creación humana.
Dios está detrás de la sencillez y de la potencia.

Euler se levantó y escribió la fórmula más bella de la historia de las matemáticas.
Aquella que relaciona los cinco números anteriores, bases de la capacidad creativa de la mente humana, y esperanza divina de ese cerebro del que apenas usamos un 5%.

Euler cogió una pluma de pavo, la untó con tinta y dejó para la posteridad un guiño divino que todavía hoy nos deja perplejos.

Por su potencia, sencillez, versatilidad, eficacia, capacidad sintética y posibilidades que deja abiertas.

e^(pi*i) + 1 = 0
...

Cuando Euler murió, grabaron esa fórmula en su lápida.

Y nosotros ahora buscamos desesperadamente una pluma de pavo para untarla con tinta y escribir un cuento.

Un cuento que nos ayude a comprender algo muy sencillo en el fondo.

Que el Creador nos regaló una mente capaz de todo.
...
Y nosotros, desagradecidos e inconscientes, lo hemos olvidado.

Hasta la más humilde de las gaviotas nos gana en este punto.

Ellas sí son agradecidas.

Rezan todos los días al Creador.

Vuelan majestuosamente. Todos los días de su vida.
...

Son unas buscavidas.


...

martes, 15 de febrero de 2011

CAPRICHOS


A veces piensas en el destino, en los hechos que te faltan por vivir, en las cosas que vas a conocer, en esos conocimientos que te esperan a la vuelta de los días.

Tu ignorancia es total. Tu desconocimiento absoluto.
Lo que sabes ya está. Pero..., ¿y lo que ignoras?

Buscas libros antiguos para acariciar con tu vista, conversaciones que te enriquezcan, sueños que enerven tu alma.
Y pardillo de tí, llegas a pensar que está todo determinado, que el paso del tiempo avanza inexorable y tú eres una brizna de hierba revoloteando enmedio de un huracán de acontecimientos.

Y de pronto llegas a una playa solitaria, donde el Creador se ha permitido un capricho.
Sobre la roca sedimentaria el viento y la erosión han labrado una forma caprichosa.

Te fijas en su forma, su posición, la manera en la que desafía a la ley universal de la gravitación.
Y te quedas pensando.
Que el Creador te dio una mente. Y que ella es el viento, ella es la erosión, la forma caprichosa.

Y que tal vez estés equivocado, que nada está absolutamente determinado.
Entonces te sientas en la arena y contemplas más despacio el capricho Divino.

Y cuando lo tienes interiorizado, aprehendido, captado en su esencia, te levantas.
Te quitas el pelo de la cara, y la arena de los ojos. Estás en condiciones.

De escribir un nuevo capítulo de tu vida.

Con formas caprichosas.

sábado, 12 de febrero de 2011

EL PADRINO 13 El comisario y la profesora de yoga.

(si no tienes prisa, léete el capítulo 12, del 28/12/2.010)


El Comisario llevaba trece meses en el cargo, tenía cuarenta y tres años, dos niños , una profesora de yoga que era la madre de sus hijos y su mujer desde hacía dos años que decidieron pasar por el Juzgado una relación que apenas conocían sus compañeros, una madre y una suegra que salían todos los viernes (y eso le gustaba) y casi siempre acaban a altas horas de la madrugada en el Bingo de Serrano ( y eso no le gustaba nada), un ordenador con DVD recién comprado y que apenas tenía tiempo de disfrutar, una bicicleta que pieza a pieza había ido montando y que ahora valía una pasta, un adosado en Aravaca sin perro y sin parabólica y un Jefe que aquella mañana había llamado mas de veinte veces y en cada llamada había pronunciado con una especial preocupación artificial la palabra “antiglobalización”.

Cuando colgó la enésima vez el teléfono no se pudo aguantar y se levantó de su asiento comenzando a hablar sólo mirando por la ventana:

-"Coño, que se empeña el tío en que estos dos prendas tengan que ser líderes de la antiglobalización... tiene cojones la cosa...que se empeña en que le haga un informe...que me lo piden de arriba dice...más arriba , no sé como no sea el Ministro...y que el Gallardón le ha comentado que dan el perfil, que uno de ellos es igual que el líder del movimiento campesino francés.... que voy a tener que hacer el informe al final...me lo inventaré y asi se quedan tranquilos... "



María empezó diciendo “es un poco borde“ y , cuando iba a decir “además es camionero” eso sólo lo pensó y no lo dijo.

Se calló y vio a su madre en la cocina preparando la comida que luego vertería con cuidado en una merendera metálica que envolvía con una servilleta de cuadros azules para que su padre, cuando todos todavía dormían, lo recogiera de la cocina y se lo llevara como un tesoro en su pequeño camión.
Se calló , miró la foto de su padre encima del mueble que almacenaba sus CD´s y no tuvo valor para seguir mirándola...

Maria empezó diciendo “es un tío majo , pero un poco borde” y cuando su amiga le pidió que se lo contara, se levantó llevándose varios platos a la cocina como si no hubiera escuchado el ruego. Pero desde la cocina empezó a contar una historia que había recordado muchas más veces de las que estaría dispuesta a reconocer.

Su amiga terminó diciendo “es el tipo de tíos que es difícil encontrar”.
...

El Comisario había empezado ya el informe cuando volvió a sonar el teléfono. Al otro lado su Jefe ahora ya no estaba preocupado por el Informe sino por el dato concreto (“quiero saber el dato concreto”), de cuando iba a presentar al Juez a los detenidos. Lo probable es que estuvieran esperando con pancartas y máscaras de todo tipo una multitud de grupos variopintos y de difícil clasificación, entre los que podía haber alguno violento. El Comisario le había dicho en aquella mañana alrededor de veinte veces que, en su opinión, aquellos dos prendas no tenían ningún vínculo con los movimientos antiglobalización. Daba igual, su jefe había decidido que sí la tenían. Ese día, su Jefe abría todos los telediarios tranquizando a la población. Los detenidos serían presentados esa misma tarde y ya se había adoptado las medidas necesarias para evitar cualquier altercado si hubiera movimientos antiglobalización que perturbaran la paz pública.

Esas manifestaciones fueron la convocatoria y como ninguno de los grupos quería perderse el momento, después de expresarse recíprocamente las protestas por no haberse dicho nada, los unos a los otros, finalmente sobre las cinco de la tarde, alrededor del edificio de los Juzgados, detrás de las vallas de seguridad comenzaron los escarceos.

María tenía mil cosas aplazadas para hacer esa tarde, pero su amiga le propuso unirse a las protestas y ella aceptó. Puede llegar a ser un lider de esos, dijo. María tenía una extraña sensación dentro. Le apetecía volver a ver a Driver y aunque sabía que no tendría nada que ver con los movimientos antiglobalización, se dejó vencer por la tentación de imaginar cosas interesantes en tu vida, que sabes que nunca van a pasar. Y siguió la bola:

- No sé , ha viajado mucho desde que no lo veo...era un tío con un punto de preocupación por las cosas, con un sentido de la dignidad especial.

Así aquella bola crecía por momentos. Ahora la amiga de Maria empezaba a sentirse importante por tener una amiga que conocía a uno de los personajes de los que, probablemente todo el mundo iba a hablar.

- Date prisa, le dijo María.

- Date prisa coño, le dijo el agente que dirigía la conducción de presos aquella tarde, al último detenido: un muchacho escuálido que vestía una sucia y raída camiseta sin mangas de los Bulls, en la que a duras penas podía distinguirse el toro.

En el furgón cabían seis , pero si uno de ellos era el Gordo, cabían cinco.

Enfrente de los dos, un habitáculo oscuro y metálico, ninguno de los tres levantó la cabeza. Los tres chavales de enfrente, sabían que durante unas horas nadie te hacía preguntas y que durante el trayecto podías dormir un poco. El de la izquierda daba tiritonas y bostezaba como si se fuera a descoyuntar la mandíbula. Solo él se dio cuenta de la presencia de dos extraños aquella tarde en el furgón de los detenidos. Durante un segundo además de mirar hacia ellos, los vio. Hizo un gesto de extrañeza, arrugando las cejas y la boca, miró a su lado y comprobó que los otros dos eran viejos conocidos. Entonces se relajó de nuevo, consideró que todo estaba en orden y se arrugó entero para continuar dormitando entre escalofríos.

El Gordo dijo tres veces durante le trayecto “ tiene cojones la cosa “, y cada vez lo decía como si fuera la primera. Driver le miraba y parecía que iba a contestarle algo, pero finalmente volvía otra vez la mirada hacia abajo sin decir nada.
Driver no sabía que, en la gran ciudad, un utilitario se dirigía al mismo punto a donde a él y a sus extraños compañeros de viaje se dirigían.
Tampoco conocía la convocatoria que un alto cargo de Interior había hecho para que cerca de tres mil militantes antiglobalización fuera a ese mismo punto a protestar por su detención y prestarle su apoyo.

María bajo de su coche exactamente diez minutos antes que a Driver y al Gordo los hicieran bajar.

Le dio tiempo para acercarse al tumulto y ver entre las cabezas de la gente que esposado al Gordo, el Driver entraba en los calabozos del Juzgado, exactamente en el instante preciso en que aquella multitud se ponía a gritar.

Y María confirmó sus sospechas cuando advirtió en los ojos del Driver un gesto de asombro y sorpresa, ante sus desconocidos seguidores.. Dentro del juzgado el Gordo le preguntó si todos esos eran colegas de las ambulancias. Driver le contesto:

- Ni puta idea...si son ellos se han traído a toda la familia para hacer bulto.


Entre las cámaras de televisión y los reporteros con micrófonos con espumas de colores chillones en la punta, Maria y su amiga terminaron charlando de cualquier cosa con toda la gente y el tiempo pasó muy deprisa. Había un sentimiento común de camaradería y las conversaciones se interrumpían sin solución de continuidad cuando el del megáfono coreaba alguna frase fácil, para ponerse a gritarla todos. Poco después el griterio se apagaba, y terminado ese momento se reanudaban las tertulias sin ni siquiera comentar nada de los que habían dicho.

Esta vez, sin embargo algo anormal pasaba y comenzó entre los convocados una electricidad especial y mas nerviosa. Estaban saliendo y todos se agolpaban para saludarles y darles palmadas en el hombro. El Gordo incluso firmaba algún autógrafo, mientras Driver buscaba entre las caras algún colega del Sindicato de las ambulancias que le diera alguna explicación a semejante entusiasmo. Finalmente divisó a Maria y cuando se saludaron y se dieron un beso todos empezaron a aplaudir.

- Son amigos tuyos- le preguntó Driver intentando encontrar alguna explicación a aquel disparate.
- Cómo dices...
- Qué si los conoces
- A quien...
- A éstos coño...
- A todos, a todos estos... estas volao Driver o es que te ha dado algo...
- Tienes coche...
- Si, te llevo...
- Vale, espera.

Y Driver tuvo que regresar por el camino entre la gente que se acaba de abrir para dejarlo pasar, y gritarle al Gordo en el oído: “ deja ya de firmar autógrafos que nos vamos de aquí”.

No fue fácil salir, ni llegar hasta el coche pues la multitud se agolpaba a su alrededor y los acompañaba en su camino. El último obstáculo fue convencer a una chica rubia de ojos azules que decía que era de una emisora de Argentina que no iba a hacer ninguna declaración.

Al llegar a casa de María un vehículo de la policía camuflado les seguía. Ellos no se dieron cuenta ni ese día ni ninguno de los demás.



El Comisario cerró su Informe tres días después:

“...y como suele ser habitual en el comportamiento de estos grupúsculos, una vez llevada a efecto la acción programada, los activistas dejan de tener contacto alguno con los demás miembros de la organización a la que pertenezcan, para evitar así que las investigaciones y seguimientos policiales puedan obtener resultados positivos”.

Recibió la felicitación de su Jefe que tras terminar de leerlo le dijo:
- Joder , son peligroso estos tíos.
-...
- Menos mal que esta vez nos dimos cuenta.

El Comisario solo le contó a su mujer que uno de los dos que habían montado el lió, jugaba en el equipo de futbito del colegio con él.

- Un tio majete, muy normal... ése no sabe ni que es la antiglobalización.
- Y por qué no le has dicho eso a tu Jefe...

El Comisario no contestó. Acortó la distancia entre sus labios y los de una profesora de yoga a punto de iniciar una sesión.

jueves, 10 de febrero de 2011

PANAMÁ

Ayer le prometí a mi amiga Lagaaaaarta una solución a la ruina.
Y..., casualidad de las casualidades, tuve una llamada premonitoria.

"¿Driver, te vienes con nosotros?"

Un grupo de compañeros de universidad, se van a Panamá.
Varias empresas españolas van a ejecutar la mayor obra civil del recién estrenado siglo XXI, ampliar el Canal de Panamá.

Resulta que las condiciones de diseño de los buques transoceánicos han cambiado, ahora son mucho más anchos.
Las condiciones financieras que hacen que la obra sea viable, siguen en pie. Resulta más barato pagar cincuenta mil pavos por cruzar el Canal que emplear doce días en doblar el Cabo de Hornos.
Sumemos a ello las ideas de los ingenieros españoles para ampliarlo sin que se interrumpa el tráfico marítimo.
Pongamos encima de la mesa dos mil millones de dólares americanos.
Y ya está.

Tenemos un problema, una solución, unas condiciones financieras que hacen la obra viable, ideas e ingenio latino y un montón de pasta adecuadamente gastada.

Encima de la mesa están todos los elementos necesarios para que unos mil españoles se pasen en Panamá los próximos ocho años haciendo un trabajo útil.
...
Les contesté a mis compañeros que me lo iba a pensar.

Y la realidad es que hay poco que pensar.

Es más, declaro abiertamente que las cosas que me han salido bien en mi vida no han sido objeto de largas reflexiones.
A saber: irme de mi pueblo, estudiar, casarme, ahorrar, jugar una partida al póker con Dios para tener famila, escribir cuentos, tener amigos en Sevilla y Cataluña..., y conducir un Peugeot como si fuera un Ferrari.
...
Tengo dos opciones:

1.- Quedarme en España, viendo como los partidos políticos luchan por el poder a dentelladas, sin más. Viendo como nos empujan a castellanos y catalanes a una inmoral e inútil enemistad estéril. Tratando de construir un futuro para mis hijas en una sociedad laica, sin valores, cansina, irreflexiva, sin espíritu crítico.
Pueblerina y paticorta en la peor de sus acepciones.

2.- Imitar a nuestros abuelos y hacer las Américas.
...
Debo pensármelo.
Rápidamente.
...
Las oportunidades no frenan nunca dos veces en la misma curva.
...
¿Alguien se apunta?

Se trata de hacer una obra que se verá desde el espacio.
Una huella útil en un mundo extraño.
Poblado por cavernícolas, capaces de cargarse cualquier cosa.

Incluso un hermoso país a las orillas de un azulado mar interior, donde supuestamente nació la Civilización.
...
De forma breve:


Disneylandia no existe.
Panamá sí.

miércoles, 9 de febrero de 2011

RUINA


No es mi estilo ser agorero, ni pesimista.
Intento rascar un poco de belleza de la vida cotidiana.
...
Pero hoy me apetece escribir sobre lo que veo.
El Estado Español está en ruina.
Vivimos de la emisión de deuda.
Y nadie nos lo dice porque no nos lo pueden decir.
El razonamiento es que el pánico provocaría más ruina. Una escusa barata.
...
La clase política no tiene visión de Estado.
No sirven a la población.
Dejan pasar el tiempo y se adaptan a sus intereses exclusivamente políticos y cizañeros.
...
Y lo que es peor; esto se está conviertiendo en un sálvase quien pueda.

Y como nadie va a venir a solucionarte tus problemas, creo que lo mejor es empezar a decir la verdad, de una vez.

Estamos en ruina.
Nuestros socios nos rehuyen.
No somos competitivos en un mercado globalizado.
Nuestras estructuras productivas son obsoletas.
Gastamos más combustible fósil del que somos capaces de pagar.
Nos falta un sentimiento de ilusión nacional.
El Estado de Las Autonomía ha fracasado.

Tras conseguir el acceso a la cultura, nos la hemos cargado.
Falta sentido común, trabajo en equipo e identidad.

En tres palabras: Disneylandia no existe.

martes, 8 de febrero de 2011

BANDERAS AL VIENTO


En las playas de la costa ondean.
Color rojo, verde o amarillo.
Señalan el estado de la mar.
Banderas al viento.
...
El servicio de socorristas de la Cruz Roja es el encargado de su cambio, custodia y reposición.
Las cambian, pues el viento las azota sin piedad.
Las custodian, para usarlas mañana.
Las reponen cuando son ancianas, y las heridas de sus guerras con el viento han desgarrado sus almas.
...
Los niños siempre se fijan en ellas.
Cuando despiertan, preguntan por las abuelas. Saben de su importancia geoestratégica.
Si la bandera es verde, te acercas a la orilla y puedes bailar con las olas.
Si amarilla, mejor pasear con prudencia por la playa, de la mano de la madre de tu madre.
Si roja, mejor dejarla tranquila, hasta que se calme el viento.
Van a por un libro de cuentos y se sientan junto a la vieja mecedora.
Junto al trono de la Reina de Saba.
Aquella que sabe más por anciana que por Reina.
...
Los niños son tipos listos.
Aprenden pronto el código de los colores de la vida.
...
Los mayores jugamos con un espectómetro de masas, valoramos los colores del arco iris, investigamos en un laboratorio el comportamiento del espectro visible.
Los niños no.
Simplifican la ecuación de la vida.
Agarran el teléfono.
Marcan su número favorito.
Y dicen justo la frase esperada desde el otro lado del prisma:
"¡Hola abuela, cómo estás?"
...
En las playas de la costa ondean.
Rojo, verde o amarillo.
Señalan el estado de la mar.
Banderas al viento.
...
Vagabundas y orgullosas.

domingo, 6 de febrero de 2011

EL ULTIMO CIGARRILLO


En los asilos hay gente mayor.
Algunos me han contado historias.
Unas increíbles, otras no.
Hay una que nunca olvidaré.
...
En un pueblo de Madrid, Guadarrama, un anciano me contó cómo era la vida en las trincheras durante la Guerra Civil.
Me decía que eran jóvenes, menores de veinticinco, que obedecían órdenes y pasaban hambre.
Los abastecimientos no eran regulares, así que tenían que robar comida de donde la hubiese.
El tabaco, escaso y muy apreciado.
...
Me narró que durante el día disparaban sobre las posiciones enemigas.
Pim, pam.
Y por la noche, si a ningún mando se le ocurría una feliz idea, descansaban de las interminables caminatas.
Sólo los mandos disponían de tabaco. La tropa fumaba hojas de maiz.
...
De vez en cuando, a espaldas de los mandos, la noche se convertía en aliada de la tropa.
Y por muy raro que parezca, durante la noche, los mismos soldados que se ametrallaban mutuamente de día, intercambiaban productos.
...
Un conejo por un cartón de Chéster.
Dos paquetes de Lucky por una paloma.
Una carta para la madre por una carta para el hermano.
...
Sabían que al día siguiente podían morir.

Así que los cigarrillos nocturnos les sabían a gloria.
Acurrucados, bajo un pino. De dos en dos, para darse calor.Fumando de lado.
Ocultando la brasa con la mano.
Conversaciones monosílabas.
Bajo un cielo estrellado.
...
Fumándose la eternidad.
...
De una calada.