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martes, 31 de mayo de 2011

SIRENAS







Lo reconozco, no lo controlo.
Primero iba a escribirle a Leles un cuento sobre mujeres.
Eso era por la mañana.

Luego me acordé de un cuento sobre perros, donde salía un San Bernardo, en Suiza.
Eso fue por la tarde.

Y ahora que es de noche, me pongo a teclear, y sólo me acuerdo de una cosa.
En el mundo hay sirenas. Entonces me olvido de todo lo demás.
...

CANÇO DE SIRENAS.

Estoy en un atasco en medio de la M-40 con mi 16 toneladas. Sudo como un condenado. Por alguna razón que ni atisbo a comprender, me acuerdo que en el mundo existen sirenas. Muchas sirenas.

Si eres una mujer, naciste en la costa, y alguna vez tuviste 16 años, entenderás lo de las sirenas.
Yo, sinceramente, no entiendo nada; porque no soy una mujer, no nací en la costa y ni me acuerdo si alguna vez tuve 16 años.

...

Reptil, ola, medusa y gaviota.

Cuando con tus vaqueros azules, te ponías a tomar el sol en las rocas de alguna cala escondida, tu cuerpo cambiaba termodinámicamente de temperatura interna y externa, las aletas de tus narices se dilataban como las branquias laterales de los lagartos, y tu ritmo cardíaco se atemperaba. Tú eras un reptil.

Cuando te bañabas en la mar, esperabas a las tres marías, las tres olas grandes que cada rato venían juntas, y te deslizabas sobre la cresta de la más grande hasta ser depositada en la orilla. Tú eras una ola.

Al sumergirte a diez brazas, con tus gafas de bucear, te quedabas flotando entre dos aguas, con un arribas y un abajo relativo y brillante. Tú eras una medusa.

Y por fin, al salir del agua, evitabas usar la toalla, y te secabas con los brazos abiertos, sintiendo la brisa y girando para tomar de frente el aire más africano.
Tú eras la gaviota.

Estaba aquel planeta azul lleno de chicas de 16 años, que después de ser reptil, ola, medusa y gaviota, estaban perfectamente preparadas para dar un salto cualitativo. El siguiente paso era convertirse en sirenas.

Un día se metían en el Mediterráneo azul, y tras escuchar alguna canción de Serrat, descubrían que de cintura para abajo eran peces.

Las reinas podían parir niños con caritas de peces. Ellas lo sabían.
...

Y tú, en mitad de un atasco en la M-40, ni te lo podías imaginar.

Atentamente: Driver.



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domingo, 29 de mayo de 2011

EL AVE FENIX




EL AVE FENIX

Tengo una vecina con dos niñas de la edad de las mías y un bebé en la recámara vital.
Me hago amigo de ella y así consigo que las mías jueguen con las suyas, sin salir de la urbanización.

Un día me abrió su corazón y me dijo que ella y sus tres hermanas estaban muy tristes pues su padre había enviudado hace un año, y no levantaba cabeza.
Cuando una fémina me pide ayuda pierdo la cabeza, pero si la fémina está preñada, se me abren las carnes; y entonces sí, voy a muerte y que salga el sol por Antequera.
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El abuelo tiene 80 tacos y los sábados viene a jugar con sus nietas.
Cada vez que lo veo me bajo a la zona de jardines y me hago el encontradizo.
Al principio me costó mucho, pero tras probar con varios temas encontré el que más le gustaba: el mar.

Es un marino mercante jubilado.
Había probado de todo para salir de su estado anímico de desazón intenso tras el fallecimiento de su esposa.
Psicólogos,viajes, club de "singles"..., incluso se había apuntado a clases en la universidad.
Pero nada de esto le ayudaba.
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Durante un año le escuché, y sólo conseguí eso, escucharle. El hombre no levantaba cabeza.
Y de pronto, un día, creo que inspirado por el Sol de Poniente, me levanté bruscamente y le dije con voz potente y convencida (realmente ni me lo pensé, salió así):
"¡¡Paco, nos vamos a bailar!!".
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La escusa que le conté a mi cónyuge fue increible: "Isa, que me voy a bailar con un señor de 80 tacos". Me dijo que estaba loco.
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Fuimos juntos a un local de esos donde se reúne la gente que va a academias de baile de salón. Gente educada que sólo quiere bailar.
Y eso hicimos. Bailar.
De todo, con todas.
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Una vez que salimos del local mi menda lerenda había ganado un amigo y él sonrió entre sudoríparas convulsiones por primera vez en año y medio.
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Ese día aprendí que cualquier ave de las que el Señor ha creado, por muy difíciles que sean sus circunstancias, por muy tristes que se presenten sus avatares, han sido paridas en este loco mundo con la necesidad de la alegría, como accesorio de serie.

Aunque no queramos, incluso si sentimos lo contrario, en los casos en los que intelectualmente nos armamos de castillos que nos protegen del mundo, incluso en esos tristes casos, somos lo que somos.

Aves capaces de remontar el vuelo.

Somos AVES FENIX. Porque el Creador lo ha querido así.

A pesar de nosotros mismos.
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Tengo un amigo 33 años mayor que yo. Se llama Paco y es marino.
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Algunos sábados bailamos sobre las olas.
El día que se marche no pienso llorar.
Hemos quedado que les enseñaré a bailar a sus nietas.


Aunque sea lo último que haga.


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sábado, 28 de mayo de 2011

LA MONTAÑA MAGICA




Denia, a la sombra de la montaña mágica, el Mongó.
Demasiado alta para estar tan cerca del mar.

Salitre, algas y espuma.

Paseo por el espigón del puerto.
Y allí están. Un abuelo y su nieto pescan en la bocana.

Me acerco por curiosidad.
Un cubo rojo de plástico entre el anciano y el niño.

Dentro del cubo el fruto de la pesquera, un salmonete con escamas de plata.
El niño sonríe complacido mientras el abuelo le advierte:

"No te acerques al borde, que si te caes, ya verás tu madre".

El niño vuelve a lanzar el sedal y espera.

Ahora es el abuelo quien me sonríe complacido, toca el remolino de pelo al nieto, me mira y sentencia:

"Cuando sea mayor será la bomba".
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Atardece en Denia a la sombra del Mongó.

Tal vez la felicidad esté saltando en un cubo de plástico rojo, entre escamas plateadas, mientras un abuelo enseña a pescar a su nieto.

Junto al mar.

Al pie de una montaña mágica.




...

viernes, 27 de mayo de 2011

LA MIRADA DEL LEON



Hoy es un gran día.
El motivo es simple.
Una chica, de nombre Blanca va a confirmar de forma voluntaria sus creencias.
Y si te fijas, el concepto trasciende.
Así, que sin venir a cuento, voy a arrojarla a los leones.

Sí, ya se que es una barbaridad.
Pero nadie me lo va a impedir.



LA MIRADA DEL LEON.

Desde los principios de la Cristiandad se conserva una tradición de gran raigambre, que fue creada por los romanos, más tarde plagiada por los bárbaros, a continuación imitada en el medievo, continuó en el Renacimiento, resurgió con el Neoclasicismo, volvió a aparecer en el Siglo de las Luces, en la Revolución Francesa …, y se ha conservado intacta hasta nuestros días.

Se trata del famoso deporte de tirar a los cristianos a los leones, ver cómo gritan y se retuercen de dolor frente a las dentelladas del poderoso Rey de la Selva, y más tarde aplaudir con gran entusiasmo mientras que los cristianos fallecen de forma total.

Blanca, Blanquita, no sabría decirte el motivo de dicha tradición, pero mira, las cosas son así. Me parece un poco fuerte decírtelo así, sin anestesia, en la víspera de tu Confirmación.
Lo cierto es que no se me ocurre otro momento.

Te van a comer los leones, hija.

Has elegido una religión que tiene sus ventajas y sus inconvenientes, como todo en la vida.

Por una parte tenemos lo de la vida eterna, que qué quieres que te diga, está muy bien.
Las cosas como son.

Si te portas bien vas al cielo, donde aparte de no pagar impuestos, creo que se conduce por la derecha o por la izquierda, sin que se produzcan accidentes.

Por otra parte está lo del perdón. Resulta que el JEFE es especialista en perdonar a los torpes. Y parece ser que prefiere un torpe que se arrepienta que mil buenos cantando en un coro. Es este punto estoy realmente contento, pues como soy bastante torpe, me gusta esta debilidad que tiene el JEFE.

EL sabrá los motivos que tiene.

A mí, lo que realmente me alucina es lo de no pagar nada por el móvil. Para hablar con Jesús, ni vale el contrato, ni la tarjeta que se recarga, ni tener el último modelo de moviletta, ni la tarifa plana, ni nada de nada monada.
¡Hala!, te pones tú ahí delante de un pared, un árbol, o un anuncio de Dodotis, y te pones a hablar con EL.

De forma directa y gratis.
...

Bien hasta aquí las ventajas.

Ahora viene lo de los inconvenientes.
Ya sabes, lo del león que te va a comer con patatas fritas (esta parte mejor que se la salte Sunsi, que es muy sentía e igual le da llorera).
....

Querida Blanca, te van a comer los leones.

Este mundo al que has venido está rodeado de fieras hambrientas, y tú, en medio de un bocata de pan amb tumaca, eres realmente apetecible.

Me refiero a que una persona con ideales cristianos, con principios, con una idea de la providencia, de la historia, de los ritos y de la religión, tiene todas las papeletas para que se la coman de dos bocados.

Pero..., vas a tener suerte, te voy a enseñar un truco.

A los católicos se nos va a juzgar por lo que hacemos, no por lo que decimos.
Así que no hace falta que hagas propaganda.

Pórtate según tu conciencia y según las enseñanzas que tus padres han sembrado en ti, y cuando los leones te miren con cara de hambre, simplemente nunca sientas miedo.

La mirada de un ser libre, limpia y potente, está impregnada de espíritu.

Y los leones sólo tiene garras, hambre y fuerza destructiva.
No aguantan las miradas humanas.

Mírales de frente, sin miedo. Ése es el truco.

...
No hay ningún joven en este mundo cuya mirada limpia pueda sentirse incomodada por leones, tigres, güepardos, osos y demás fieras que habitan esta bola azul.

Céntrate en tu mirada limpia, en tus principios y en tus hechos.

Y te doy mi palabra, que la que se va a comer el futuro con patatas, eres tú.

Confirma tus creencias, interioriza tus ideales y ponlos en práctica.

...

Palabra de cuentista.

Amén.

jueves, 26 de mayo de 2011

DOS OLAS



Un día cualquiera, una profesora tenía miedo de enfrentarse con sus clases.
Me encargaron a mí, camionero prehistórico y bruto un cuento.
Les pregunté. "¿Por qué a mí, que no se nada de profesores y alumnos?".
Y me respondieron la verdad: "No tenemos a otro".

Y entonces, como me respondieron la verdad, me puse a escribir sin pensar.
..................

DOS OLAS

Todos tenemos miedo.
Nos enfrentamos a problemas, estamos en situaciones difíciles y encima llueve.
...
¿Qué es el miedo?
Una reacción de defensa del cuerpo ante situaciones de estrés.
¿Para qué sirve?
Para advertir un peligro y prepararnos.
¿Qué se siente?
Un subidón.
¿Qué lo provoca?
Una reacción química del cerebro hace que suba la adrenalina.
¿Cómo se puede superar?
Utilizando la misma adrenalina, pero al revés. Siempre al revés.
...

Suena el despertador y tú oyes una orden de ejecución: "¡Preparados, apunten, fuego!".
Te arrastras hasta el baño, y como medida preventiva ante los futuros acontecimientos, echas hasta la papilla.
Te aseas como puedes, haces que desayunas y arrastras tu penosa cara por toda la casa.
Te vistes como para un funeral.
Tu propio funeral.
...
Quiero que me recuerden con el vestido azul.
El peinado suelto.
Ocre para disimular las ojeras.
...
No voy a conducir, ya que voy a morir, mejor que me lleven.
El conductor me habla durante el trayecto, pero no le escucho.
¡Infeliz!, no sabe que me conduce al patíbulo.
...
De pronto aparece el inmenso edificio.
Está lleno de gente que habla y escucha, que se fija.
...
El conductor frena y me deja en la puerta principal.
¡No había otro sitio!
¡Ya te pillaré a ti, listillo!
¡La venganza es un plato que se sirve frío!
...
"¡Que tengas un buen día, cariño!"
...
¡Y se atreve a llamarme cariño!
¡Pero si cuando está con gripe parece que le han quitado el apéndice a lo vivo!
¡Hombres!
...
Tienes la adrenalina a tres mil quinientas revoluciones.
Subes las escaleras mirando al suelo.
Entras en el baño y vuelves a echar por segunda vez la primera papilla.
El estómago no perdona.
Son los nervios.
...
Oyes: "Esto es una caca".
Con las prisas te has metido en el baño de alumnas.
Tu alumna, Clara, es su voz.
"¿Qué te pasa Clara?".
"Los lunes. Siempre me pasa los lunes. Vengo al cole y pienso que todo es una caca. Que los profesores son caca. Los alumnos también. Las clases, más caca. La gimnasia, la gran caca".
...
Otro subidón de adrenalina.
Ya va a cuatro mil quinientas revoluciones por minuto.
Está que se sale.
...
Y de pronto te das cuenta.
Vamos todos a mil.
Pero los pequeños saben menos que tú.
...
La adrenalina empieza a cambiar de color.
Ya no es del color rojo carmín de esta mañana.
Está virando.
Se torna azul.
Al principio azul claro, blanquecino.
Luego se tiñe de oscuro, limpio y fresco.
Azul marino.
Esto es otra cosa, hermosa.
...
"Bien Clara, a mí me pasa lo mismo.
Aunque soy mayor, me pasa lo mismo.
Soy como tú".

"¿Y qué se hace?"
...
El azul marino empieza a moverse.
Es un color de ola.
Arriba y abajo.
Crestas blancas de espuma.
Me gusta.
...
"Pensemos algo.
Somos olas azules.
Y como somos juguetonas, nos metemos entre las piedras de la costa y hacemos ¡crassss, crossss!¡pumba!.
¡A ver, prueba!"

"Crac, crac".

"No chica, así no".
"¡¡¡¡¡CRASSSSS, CROSSSS, PUMMMMMMMBA!!!!"
....

"Crasssss, crosssss, pummmmmmba"

"Eso está mejor, mucho mejor"
...

Suena la orden de ejecución.
El timbre que anuncia la primera hora de clase.
La adrenalina, al cambiar de color, le dio la vuelta a la tortilla.
Los profesores y los alumnos van a sus clases.

Por el pasillo avanzan dos personas que apenas hace diez minutos se encontraron en un baño.
Una mujer y una niña.

Ahora son dos olas.
...
Al abrir el aula de clase, la mujer ya no veía a alumnos preguntones, malcriados e indisciplinados.
Vio un grupo de olas azules que rompían contra los acantilados, haciendo espuma blanca.
Niños.
...
¡Crassss!, ¡Crossss!, ¡PUMMMBA!
...
Y como era profesora, se dispuso a enseñarles algo útil.
Mientras que las olas batían con energía infantil su potente inocencia blanca.
...

¿Qué es el miedo?
Una reacción de defensa del cuerpo ante situaciones de estrés.
¿Para qué sirve?
Para advertir un peligro y prepararnos.
¿Qué se siente?
Un subidón.
¿Qué lo provoca?
Una reacción química del cerebro hace que suba la adrenalina.
¿Cómo se puede superar?
Utilizando la misma adrenalina, pero al revés. Siempre al revés."

Olas que van y vienen.

Vienen y van.


...

miércoles, 25 de mayo de 2011

GORRIONES EN MADRID




Madrid es una ciudad repleta de gorriones.
Tienen una vida corta pero intensa.

Los hay que saben lo que se hacen, anidan en el Círculo de Bellas Artes.
Otros acostumbran a posarse en las casetas de venta de libros viejos en la Cuesta de Moyano.

Pero los que más me gustan son los que suelen acudir, muy temprano, a la terminal internacional del aeropuerto de Barajas. La T-4.
Aquello es territorio comanche para ellos, pues las autoridades disponen de halcones para dispersar a las aves.
Los gorriones, como saben que los halcones sólo trabajan de día, se acercan con las estrellas, para ver al gran pájaro argentino.

Ciento sesenta toneladas azules con forma de Boeing 747 de Aerolíneas Argentinas.
Cada día, a las cinco horas solares, toma tierra.

Sus turbulencias dibujan caracolas en el borde de sus alas. Magia aerodinámica. Mecánica de fluidos divinos.

Tras aeronavegar toda la noche sobre la gran mar océana, se posan en Madrid.
El pájaro azul.
De sus entrañas surge una avalancha de buscavidas, que otean en el horizonte una señal de esperanza.

Y lo primero que ven al llegar a mi pueblo es un gorrión.

Y entonces, sólo entonces, cuando comprenden que la pequeña ave está allí para darles la bienvenida, al sentir que el gorrión se la está jugando con un par, pues el halcón puede despertar en cualquier momento, cuando ven al pájaro insignificante gozar de su libertad...

Se tranquilizan.
...

Empiezan a sentirse ciudadanos de Madrid.
Gorriones libres.

martes, 24 de mayo de 2011

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DE SER ...




Mis queridas admiradoras, os saludo desde Los Angeles, yanquilandia, donde se ubican es estos momentos mis huesitos.
El motivo de la presente es agradeceros de corazón, vuestro sincero afán por localizar el número de mi móvil.
Pero mi vida, de verdad, es un infierno, y me resulta imposible dároslo.
Me explico.

Como bien sabéis, estoy como un queso.
Pero la cosa no tiene ningún misterio, 40 horas de gimnasio a la semana y un equipo de doce esteticistas, hacen milagros.

Encima me han impuesto como ”marca de producto”, este peinadito con raya de primera comunión, que a mí, personalmente me fastidia bastante.

Mi oficio es fácil, una peli cada seis meses, y a vivir, que son dos días.
Manejo viruta, money, pasta gansa o como lo llaméis por allí, de forma espectacular. Aunque llegara a los noventa, no me da tiempo a fundir los mortadelos que me endoso con cada película.

Y entonces, ¿por qué siento que mi vida es un infierno?.

Pues es muy fácil. Os pongo unos ejemplos.

Primera dificultad. Es domingo, quiero ir con una amiga a bailar, llamo, es un suponer, a Ana, le digo:”Hola, te vienes a bailar?”, ella me contesta, “Y tú, ¿quién eres”, y yo le digo la verdad: “Soy George Clooney”, y ella sufre una impresión tan fuerte, que se pega un zamorrazo contra la mesa del comedor.
El resto os lo podéis imaginar, denuncias, abogados, molestias…. ¡Y yo que sólo quería ir a bailar con una amiga!.

Segunda dificultad. Estoy tan tranquilo en la cocina, me apetece una tortilla,¡una simple tortilla!, como me he quedado sin huevos, me bajo, es un suponer, al Mercadona.
Intento aparcar. Sale un coche con Leles y familia. Me dejan hueco. Aparco. Salgo y voy a darles las gracias.
En cuanto Leles me ve con mi traje de Armani recién planchado, mis Reiban personalizadas y mi cuerpo Danone; ¡zás!, a la Leles la da un infarto, y yo hecho polvo para el resto de mis días por haber destrozado una familia honrá, y... ¡sólo porque me apetecía una simple tortilla!.

En fin, tengo guita para aburrir. Pero no puedo comprar lo que más importa.

Envidio, por ejemplo, a Ana y Leles.
Ellas se pueden llamar por teléfono libremente, sus comunicaciones no están controladas por el “chou visnes” éste, que lo maneja todo aquí en California; pueden ir al Mercadona juntas y reírse un rato, tomarse una cervecita o un cafelito, hablar de libros, poesía, cine, fotografía……,pasear por su pueblo.

¡Dios mío, ellas pueden ser amigas!.

Y yo, aquí, podrío de millones, y más sólo que la una. Rodeado de gente interesada y malencará.
¡Cómo os envidio, chicas!

Hacerme un favor: disfrutar de la vida por mí, que de momento y hasta que no sea capaz de librarme de estas cadenas, me tengo que conformar con mi insoportable levedad.

La insoportable levedad de ser Geoge Clooney.
...
Con mi guita, no puedo comprar vuestra alegría. Ni vuestra amistad.

¡Vosotras- ustedes sí que sois ricas!. Y encima para mi desgracia,
¡debéis de estarlo también!
...

Atentamente. George Clooney.

lunes, 23 de mayo de 2011

ESTRELLAS INFANTILES








ESTRELLAS INFANTILES.

Mi nombre es Ana.
Fijaros.
Es el único nombre de persona, que se lee igual del derecho que del revés.
Léelo del derecho. Sale Ana.
Léelo del revés. Ana también.
...
Este detalle es muy importante en mi vida.
Os explico porqué.
El señor que está escribiendo esto se cree que está escribiendo esto.
Pero no. Realmente soy yo, Ana quien escribe.

Como sois mayores os lo tengo que explicar con un ejemplo.
Os vais a acostar. Os quitais los calcetines.
Al quitarse uno el calcetín, lo de dentro queda fuera y lo de fuera queda dentro.
Así de fácil.
...
Desde que era pequeña me pasa.
Y creo que es por el nombre tan bonito que tengo.
Ana, del derecho.
Ana, del revés.

Lo veo tan sencillo y con tanto brillo, que a veces me quedo mucho tiempo dándole vueltas a las ideas y a lo que veo. Por eso soy una chica lunera.

Como la Luna, le doy vueltas a la Tierra. Y a veces se ve una cara, y otras un cachito, y otras un lunazo. Del derecho y del revés.

El señor que escribe, realmente no escribe, soy yo la que escribe porque un día nos pusimos juntos a silbarle a un potrillo hasta que se levantó sobre sus patas de bebé y se movió por la pradera.
...

Se muchas cosas más.

Si vas subiendo una montaña y te cuesta trabajo la ascensión, lo lees del revés y piensas que es la montaña la que se desliza bajo tus pies. Y así no te cansas.
Lo lees del derecho, lo lees del revés.

Esta fotma de ver el mundo es muy útil.
Si un día te enfadas con alguien, o se te cae algo a un pozo, o pisas un chicle..., lo puedes leer al revés, y pensar que menos mal que tienes alguien con quien enfadarte, o menos mal que no te has caído tú al pozo, o menos mal que no era un elefante lo que pisas.

No sé, son cosas que pasan por tu cabeza cuando de pequeña te ponen un nombre tan juguetón como Ana.
...

El domingo pasado tomé mi Primera Comunión. Cuando me la dieron, me dio por pensar que no era Jesús el que venía hacia mí, sino que era yo quien iba hacia El.
Y así es como uno hace amigos.
Cuando te acercas mucho.
Y así es más facil hablar o escuchar.
...

Pero lo que más me gusta de todo lo que me gusta es mirar las estrellas por la noche.

Se supone que soy yo quien las miro, pero pienso que son ellas las que me están observando, pues de ellas sale la luz.

Y así pienso luego que es Jesús el que me está mirando, pues de El sale la luz.
...

Mi nombre es Ana.
Me gusta mirar las estrellas.
Y pensar las cosa, primero del derecho y luego del revés.

Pruébalo.
Es divertido.
Creo que de mayor lo voy a seguir haciendo.
...

Hay muchos que piensan que las cosas son de un modo.

Yo he visto, desde pequeña, que el mundo es como un calcetín, al que le puedes dar la vuelta por la noche.
...

Una noche.
Mientra que miras estrellas brillantes.

En un campo eternamente joven.

...

sábado, 21 de mayo de 2011

AMORES PROHIBIDOS






Tenía preparado un cuento para hoy.
Iba de mares, marineros y amoríos.
Está escrito por Diego. Un aparejador que se pasa el día entre hospicios, centros de acogida, centros de Alzehimer, residencias de ancianos, escuelas infantiles e institutos. Haciendo obras para gente que necesita algo más que obras.

Pero el amigo más íntimo de Diego, un tal Driver, suele aparecer en su vida, con unos vaqueros llenos de grasa y una mirada cristalina, para ponerle las pilas.
Hoy me ha llamado y me dice de una tacada:

"¡Eh, tú pardillo!. Cuéntales algo que sea cierto, si no, no se lo van a creer".

Y me cuelga el muy...

Así que aquí estoy, en la jornada de reflexión antes de las elecciones de mañana domingo, frente a un reto.
Haré lo que pueda. O mejor dicho, a lo que Driver me obliga.


AMORES PROHIBIDOS.

En el amor, como en la guerra, para gustos los colores.

Con 18 años la conocí. Tenía 10 años más que yo. Toda una mujer.
Nada más verla me enamoré perdidamente de ella. Era alta y bellísima. Natural de las islas griegas. Su mirada, clásica. Su rostro, limpio. Su mente, prodigiosa. Su cuerpo, un escándalo.

Y claro, pasó lo que pasó. Perdí la cabeza por ella.

Una tarde de verano, tras las dunas de una playa mediterránea, me enseñó cosas que todavía hacen que me estremezca. La primera vez que me sentía un hombre. No diré más.

Ella era una mujer libre. Cambiaba de ciudad, de ocupación y de intereses, constantemente. Viajaba mucho. Sus ausencias eran largas.

A los 22 años me volví a tropezar con ella. Yo seguía siendo un jovenzuelo perdido. Ella, con la edad, ganaba en belleza y en matices. Nada más verme me invitó a cenar y a charlar en un hermoso restaurante en la isla de Ibiza. Yo estaba dominado por un repentino ataque hormonal. Ella mesó mis cabellos y me hablo dulcemente durante la velada. Bailamos abrazados mientras la orquesta soplaba vientos musicales.
Ese día no dormimos juntos. Me demostró que una suave canción y un juego de bailes, podían ser más agradables que una batalla carnal. Luego se marchó.

Aunque nos carteábamos con frecuencia, la echaba mucho de menos.

A los 26 me enamoré de la mujer de mi vida. Fui honrado con ella y le conté mi amor prohibido con la griega. Al principio se quedó extrañada. Me decía que la manifiesta diferencia de edad entre ambos, acabaría por apaciguar mi ánimo.

Pero no. Con el tiempo ese amor prohibido y pasional fue aumentando.

Me casé y tuve hijas con mi esposa. No había semana que no pensase en la griega.

Establecido en Madrid, casado por la iglesia y cumpliendo con todos los sacramentos de la Santa Iglesia, seguí viéndola. Muy de tarde en tarde, pero la seguía viendo.

La griega se estableció en nuestro pais. Destacaba tanto en su trabajo, que empezó a aparecer frecuentemente en la prensa.

Cada cierto tiempo la visitaba, entregándome pasionalmente en sus brazos. Sin esconderme ni de la familia, ni de los amigos. A cara descubierta.

Mi mujer y mis hijas saben que es algo superior a mis fuerzas. Consienten.

Pasé con ellas fines de semana apasionantes. Su cultura, sus principios y su belleza, se mantenían firmes con el paso de los años.

Acabó haciéndose famosa. Y empezaron para ella los problemas.

La enaltecían o la difamaban constantemente. El precio de la fama.

En los últimos años la he visto envejecer prematuramente. Su libertad la empujaba a introducirse en todo tipo de ámbitos. Y aquello la transformó.

Empezó a usar colágeno, tratamientos de belleza, curas de sueño. Nada. Envejecía a una velocidad alarmante.

Intenté ayudarla, pero su alma estaba cansada.


Así que me lo tomé en plan personal, reuní a mi mujer y a mis hijas e ideamos un plan.
A esa altura de nuestra vidas era como una más de la familia. Eso sí, una rara familia.

La invitamos a pasar unos días en la playa. Todos juntos.
Pasemos por los acantilados y las ensenadas.
La agasajamos con presentes y regalos.
Fue un buen intento, más ningún resultado nos fue concedido.
Su alma estaba tan triste que apenas si hablaba.
Una sombra de lo que había sido.

Al final fue a mi mujer a la que se le ocurrió la solución.

Llévatela a las dunas y ámala como cuando erais jóvenes.

Cuando me lo dijo me quedé conmocionado. Si una mujer te dice que sólo hay una solución, es porque sólo hay una solución.

La vergüenza y el temor se adueñaron de mí.
Aquello era muy fuerte.

Intenté lo de la cena, el baile, mesar sus cabellos y charlar dulcemente.
Nada. Mi mujer tenía razón.
A aquella bella hembra le hacía falta algo más.
La cogí de la mano, y comprendiendo que mi destino era ése, me dirigí a las dunas.

El viento azuzaba las crestas de las olas.
El salitre impregnaba el aroma de los pinos.

Nos amamos durante toda la tarde, como dos jóvenes galopantes.

Al final se despidió de mí con una sonrisa.
La última imagen que tengo de ella es la del contraluz de su figura enmarcada por el naranja de un atardecer inmenso.

De eso hace poco.
El domingo vuelvo a verla.
Sé que voy a rejuvenecer cuando vuelva a sentir su mirar clásico, cuando se belleza impregne mis pupilas.

A los que la critican en la prensa, en la radio, en las tertulias, que les den.
Que les den mucho.

Pienso morirme amándola.
Es lo que pasa con los amores prohibidos.
Son para toda la vida.

Me parece una falta de respeto descubrir su nombre.
Pero ella me ha enseñado que hay que ir con la verdad por delante.
Con la fuerza y la ilusión de los amantes.

Se llama Democracia.
La amo más que a mi sangre.


...

jueves, 19 de mayo de 2011

EL RESPETO




Con el paso de los años, algunos conceptos intemporales se materializan por derecho propio.
Es el caso de las personas expertas (no utilizo el término anciano, ni viejo, tampoco mayores; esos términos no dan la talla)
Han vivido mucho más que tú, luchado en cruentas batallas, despellejado a más infieles, coronado más cumbres y amado en condiciones de presión y temperatura más complejas que las tuyas.
...
Guardo su recuerdo entre los más gratos.

Íbamos de visita familiar (costumbre en vías de extinción), todos juntos.
Nos sacaban unas pastas y unos refrescos.
Los expertos solían sentarse en enormes mecedoras, donde balanceaban sus pensamientos.
Tu padre te miraba con gravedad y sentenciaba: "Escúchale, muchacho, escúchale bien".

Tenías que entrarle con mucho respeto al experto.
Acercarte, saludar y esperar que tomara la iniciativa.
Era el primer paso imprescindible y no negociable.
Mostrar respeto.
...

Si pasabas ese primer trámite, lo demás era coser y cantar.
El experto abría la Biblioteca de Babilonia de sus recuerdos y te contaba.

Qué hace un padre de familia frente a una guerra civil.
Cómo sobrevivir a los cambios gubernamentales.
La mejor forma de navegar entre el cabo de San Antonio y la isla de Mallorca.
Cómo se trata a un extraño que intenta entrar en la familia como elefante en cacharrería.
La forma de apoyar a una pareja que se quiere casar.
Cómo hablar a un médico cuando tiene tu destino soldado a la punta de su bisturí.
Qué hacer en caso de naufragio, incendio o terremoto.
Cómo se demuestra el amor.
Dónde están los resortes que mueven la vida.
La forma de dirigirse a un alcalde.
Los mecanismos de réplica, protesta e innovación.
...

Tú, pardillo quinceañero, te olvidabas de la partida de billar de las cinco.
Escuchando al experto aprendías que el mundo era un esferoide de revolución, donde las generaciones se enfrentaban a parecidas dificultades.
...

Luego te daba una moneda de 25 pesetas y un beso.

Te ibas a los billares.
Entrabas tarde y con seguridad.
Arrebatabas el taco a uno de tus amigos y le decías:

"¿A que no sabes cuantas millas náuticas hay entre el cabo de San Antonio y Mallorca?".

Tu amigo te miraba con extrañeza.
Aquel pardillo parecía que venía de otro mundo.

Un mundo donde la transmisión oral del conocimiento tenía un sentido.

El sentido de la líneas isobaras que, atravesando un mapa meteorológico, te situaban frente a las olas de un mar inmenso.

Donde navegar es una aventura.

Sabedor de que el experto ya había circunnavegado el globo.

Dejando una estela azul a su paso.


...

miércoles, 18 de mayo de 2011

FLY






FLY

Érase una vez un hombre que golpeaba bolas en un campo verde.
Y esas esferas trazaban elegantes trayectorias en un cielo azul.
Las líneas de los sueños.

Todos y cada uno de los humanos tenemos sueños de juventud.
Unos los persiguen a través de los años, otros los pierden.
Un tercer grupo los tienen a tiro.
Simplemente hay que darle a la bola.
Fuerte.

Aquel chaval de provincias se vino a Madrid para estudiar.
La capital del Estado era un bullir de ideas, una coctelera donde los sueños se agitaban en el elegante mundo de las ideas.
A través de la Castellana corría impetuoso el aire limpio.
Los conceptos, tras pararse unos segundos en el cruce con Alcalá, salían despedidos a toda velocidad hacia la zona de Azca.

El muchacho tuvo suerte. Sus primeros años de estudiante se convirtieron en un puzzle de ideas. Una colección de conceptos intemporales, donde todo era posible.
Los viajes a su ciudad natal marcaban puntos de inflexión en su trayectoria vital.
Los primeros años iba y venía en tren.
Más tarde en su propio vehículo.
Aprovechaba los viajes para resetear el ordenador de a bordo.
Organizar las ideas, renovar algún concepto caduco, reubicar los pensamientos angostos e intentar completar su organigrama vital.


Una vez acabados los estudios, buscas un trabajo que llene de combustible el depósito de tu deportivo.
La gran ciudad es ideal.
Numerosas gasolineras jalonan la traza urbana.
Todos los grandes están allí. Multinacionales, empresas con delegaciones en los cinco continentes conocidos y en varios todavía por descubrir. Las grandes de la energía. Las enormes del transporte. Las infinitas del comercio.
Tú solo tenías que buscar tu momento.
Y una vez que te introducías en la vorágine.
Disfrutar.

A esas alturas de la vida comienzas a elegir. Ya no vuelves a tu ciudad en tren, atrapas un avión con la palma de tu mano.
No es lo mismo. Es mejor. Mucho mejor.

El muchacho se convirtió en un gestor cualificado. Un profesional de las ideas empresariales.
Las llevaba a cabo y encima se divertía.

Pero…, había algo que vibraba en su cerebro cada vez que volaba.
Cuando estás a tres mil pies de altura, el territorio se presenta como una superficie continua y ordenada. Nítida como un brillante.

La mañana del día de San Juan, volando hacia París, su mente acopló un sueño.
Desde hacía unos años seguía con curiosidad los diferentes sistemas de gestión de las principales ONG¨S.
Aquello era un auténtico desastre.
Se mantenían en el aire gracias a subvenciones, donaciones, contribuciones y demás ingresos irregulares.
Aquello limitaba sus posibilidades de crecimiento y estabilidad a corto y medio plazo. Del largo plazo mejor te olvidas. Mejor, mucho mejor.

Así que allí estaba él. Un gestor que había corrido la Castellana, escalado el monte del balance, atravesado las fronteras del marketing.

Y ella. Una organización no gubernamental que operaba en Sudamérica.

Y la otra. Aquella señora que representaba los mejores sueños de su juventud.

Volando sobre los Pirineos, en una zona nubosa, donde las turbulencias dibujaban espirales en el borde de las alas del Airbús A300, se le ocurrió la idea más potente de cuantas se podía haber imaginado.

Él haría el amor con ella y con la otra.

Sacó el portátil y escribió las líneas maestras de aquella orgía de ideas frescas.
Una forma de gestionar diferente, basada en su experiencia profesional y en los fluidos de aire laminar que la aeronave dejaba en su estela.

Al llegar a Paris lo hizo.
Se acercó al mostrador de Air France con la fuerza del oleaje de un Cantábrico embravecido.
Y preguntó a la aeromoza lo que todo hombre del norte desea saber.
La primera pregunta que abría el camino del resto de su vida.

“Señora, ¿me puede informar de los horarios de salida para Bolivia?”

Todos y cada uno de los humanos tenemos sueños de juventud.
Unos los persiguen a través de los años, otros los pierden.
Un tercer grupo los tienen a tiro.
Simplemente hay que darle a la bola.
Fuerte.

...
Éste es un encargo de una amiga.
A cambio me escuchó durante muchos días, cuando me hacía falta que alguien me escuchara.
Gracias, Ana.

lunes, 16 de mayo de 2011

HOTEL CALIFORNIA







A veces te encuentras circunnavegando el mundo.
Y necesitas un punto de apoyo, una referencia universal.
...
Lo más habitual es no tenerla.
Así que te toca buscarla.
...
Callejeas en tu viejo vehículo, el que te acompañó en aventuras y desventuras.
Rastreas en la guantera, donde los recuerdos se almacenan sin orden.
Te hubiera gustado encontrar la estrella polar, un sextante del siglo XVI, o simplemente una buena carta de navegación.
Pero, no. Allí lo único que encuentras son viejas canciones.
...
Tomas un cd al azar, y lo introduces en la boca del equipo de música.
Éste se lo traga hambriento, comiéndoselo tras un fuerte mordisco.
Escuchas un canción en inglés.
Y como no entiendes la letra, necesitas un punto de apoyo y encima es lunes, tomas una decisión:

Te inventas la letra.



http://www.youtube.com/watch?v=IwQA7wFg3PA
...

HOTEL CALIFORNIA.

"Cada vez que pienso en tí,
me imagino un collar de esmeraldas azules,
alrededor de tu cuello hay un collar de esmeraldas azules.

De todo lo que he vivido,
la noche que bailamos juntos fue la mejor noche de todas.

Nos encontramos en un hotel en California,
junto a un mar azul.

Tú llevabas el collar de esmeraldas,
y me conformé con bailar contigo,
haciendo que el collar se balanceara.

No nos pediremos más,
no haremos grandes proyectos,
ni nos prometeremos amor eterno,
ni diremos nada de lo que podamos arrepentirnos,
ni mentiremos,
ni nos haremos daño.

Dejaremos que la brisa de California nos acaricie mientas bailamos,
mientras que el collar se balancea,
se columpia entre tú y yo.

Y nos conformaremos con mirar las esmeraldas,
de tu bonito collar azul,
balanceándose junto a una playa,
aquí en un Hotel en California".
...


A veces te encuentas circunnavegando el mundo.
Y necesitas un punto de apoyo, una referencia universal.
...
Lo más habitual es no tenerla.
Así que te toca buscarla.

...



domingo, 15 de mayo de 2011

PUES NADIE TE AMA COMO YO





El domingo pasado, mi hija pequeña La Sarita comulgó por primera vez.
La blogosfera me ha regalado amigos, así que os dejo estas fotos para compartir con vosotros el momento.

Lo mejor del día fue la Comunión. Tras dos años de catequesis, Sara se acercó a mi amigo el cura Eduardo y se encontró con Jesús.
Le hemos explicado que los amigos van y vienen por la vida. Que algunos se van para siempre, que otros caminan por carreteras diferentes a la tuya, pero que Jesús es el amigo que siempre te acompaña.
Y eso es lo que celebramos los católicos. Que nos encontramos con un amigo para siempre.
...
En el colegio donde se celebró el Sacramento hay un coro.
Son amigos de la música, que juntan sus veintipocos años para gritar al cielo los domingos en misa.
Son jóvenes, fuertes y guapos. Tan jóvenes, fuertes y guapos como deben ser con veintipocos años.

No cantan, elevan una catarata de voz hacia el cielo.
No gesticulan, se desgañitan rompiendo la barrera del sonido.
No están de pose en el mundo, sonríen de forma natural.

En el momento de la comunión cantaron una canción de amor.
Tan sensual, poética y sincera, como un alma limpia pueda expresar.
...

NADIE TE AMA COMO YO.

Cuánto he esperado este momento,
cuánto he esperado que estuvieras así,
cuánto he esperado que me hablaras,
cuánto he esperado que vinieras a mí.

Yo sé bien lo que has vivido,
sé también por qué has llorado,
yo sé bien lo que has sufrido,
pues de tu lado no me he ido.

(Aquí es cuando cogen fuerza, tiran el papelillo con la letra, y gritan al cielo)

¡¡PUES NADIE TE AMA COMO YO
PUES NADIE TE AMA COMO YO
ESA ES MI MÁS GRANDE PRUEBA,
NADIE TE AMA COMO YO!!

(Se hace un silencio sepulcral, los niños siguen comulgando, los padres aguantan el tipo como pueden, y van los del coro y nos atravesaron el alma, de un tajo limpio)

¡¡¡¡PUES NADIE TE AMA COMO YO
PUES NADIE TE AMA COMO YO
MIRA LA CRUZ
FUE POR TI, PORQUE TE AMO,
NADIE TE AMA COMO YO!!!!

(en ese momento se me empapó la camisa blanca de sangre roja, me acababa de estallar el corazón en mil pedazos)

Yo sé bien lo que me dices,
aunque a veces no me hables
yo sé bien lo que tú sientes,
aunque nunca lo compartes.

Yo a tu lado he caminado,
junto a tí yo siempre he ido,
aún a veces te he llevado,
yo he sido tu mejor amigo.

....


Cuando acabó la misa, aprovechando que llevaba traje y corbata azul, me dirigí a los miembros del coro y los saludé a todos y cada uno de ellos en plan institucional, con gravedad y protocolo inusitados.

Ellos ya me conocen, saben que tengo mi forma particular de expresarme.

Así que no se extrañaron cuando les daba la mano o los besaba, mientras que les decía:

"En nombre del Gobierno TE quiero felicitar por el arte que le has echado, tío".

0

"La Casa Real TE manda un fuerte abrazo, guapetona".

o

"En nombre de la Humanidad, TE doy las gracias, artista"
...

Los del coro saben que cuando estoy feliz, digo cosas así.
Y como son jóvenes y felices, lo entienden.

Lo entienden perfectamente.

Sólo hay que verlos reir.


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sábado, 14 de mayo de 2011

LORCA





Mi familia es de Murcia, y allí viví desde los 3 hasta los 18 años;
allí fue donde mamé la leche que formó mis sentimientos y emociones sobre la naturaleza humana.

En el campo de Lorca fue donde se refugió mi familia paterna en la Guerra Civil, salvándose de la hambruna y de la locura colectiva.

En el perfil plano de esta ciudad se levantaron construcciones en piedra de cuantas culturas pasaron por nuestra piel de toro.

Es allí donde se celebran cada año unos "desfiles bíblico-pasionales" declarados de interés cultural, desfilando impresionantes cuádrigas, caballistas, hebreos y romanos que nos retrotraen a los tiempos en los que Jesucristo vino a este loco mundo.

Es en sus campos y en sus calles donde se acoje a cuantos trabajadores del mundo quieren intentar sacar a su familia adelante.
De sus campos salen los frutos que son consumidos en muchos de los mercados de centroeuropa.

Allí es donde verás la pasión hecha tradición, donde desde el momento en el que vienes al mundo, o eres "blanco" o eres "azul", seguidor de tu Virgen Blanca o tu Virgen Azul; y cuando llega el momento de adorarlas te olvidas de familia, amores y relaciones humanas, pues lo que prima es el hervor que tu sangre latina es capaz de levantar por la Virgen de tus amores.

Es allí donde sin fanfarrias, política, intereses partidistas, ni consignas, la palabra solidaridad se vive en cada esquina y en cada recolección de los frutos de la tierra.

Por eso y porque conozco los materiales con los que está construída el alma de sus gentes, se que se levantarán con fuerza y orgullo tras el terremoto, agradecerán la ayuda, reconstruirán sus iglesias, rehabilitarán las bóvedas de sus templos, volverán a traer a los mejores caballistas del mundo para que cabalguen a pelo sobre sus blancas monturas, sacarán a sus vírgenes engalanadas con las flores más perfumadas del orbe mundial, sanarán las cicatrices de las grietas de sus fachadas y compartirán con gentes venidas de otros continentes su pan y su sal.

Y te diré el motivo.

Llevan toda la vida haciéndolo, con pasión, orgullo y una suerte de solidaridad, que no está escrita ni en los manuales de los partidos, ni en los códigos de la jurisprudencia, ni tan siquiera en los dictámenes de lo correctamente político.

Lo llevan escrito en la sangre.

La misma que les hace ser solidarios con aquellos que vienen a sudar en sus campos.

Campos semejantes a los que en Galilea recorrió un tal Jesucristo, donde las gentes sencillas sembraban y recogían los frutos de un tierra bendita.

Bajo un sol rotundo y mediterráneo.

...

jueves, 12 de mayo de 2011

¿QUÉ TENÍA ESA MUSICA?




Hola, mi nombre es Driver, y lo reconozco.
Soy tímido, muy tímido.
...
Pero algunas veces, no lo he sido.

Y entonces..., la vida me ha sabido diferente.
...

Bien, va de verdades.

La primera, boda en Leganés. Me invita un ferralla a su boda. Voy con mi novia.
Una ceremonia religiosa en una iglesia de barrio.
Una comida en un salón de banquetes en la carretera de Toledo.
Y luego una discoteca en Vicálvaro, cerca de un poblado de gitanos.

En la discoteca habían payos, y en la discoteca habían gitanos.
Los payos bailando con los payos.
Los gitanos bailando con los gitanos.

Dos mundos tan diferentes, que palabras como fidelidad, virtud, compromiso o cielo, tienen significados variopintos para unos y otros.

Allí estaban los dos grupos raciales. Se miraban sin mezclarse. Una especie de paz tácita, con un fondo de incomprensión mutua.

Y de pronto, a alguien se le ocurrió la mejor de su vida.
Se acercó a la cabina del pinchadiscos e hizo una pregunta:

"Oiga: ¿tiene algo de Ketama?".

Y empezó de verdad la fiesta. Payos y gitanos se mezclaron, firmaron un armisticio vital y se dedicaron a bailar juntos.

No sólo era bailar, era bailar mezclados, pisando con los zapatos de fiesta mil quinientos años de separación cultural.

Aquella música sonaba diferente, era limpia.

...

La segunda, fin de año en la República de Cuba. Me invito a mí mismo a una fiesta de nochevieja. Voy con mi mujer.
Una ceremonia laica en una pista de madera.
Un cuba libre en una barra de madera africana, labrada por manos americanas.
Y luego a bailar, en un hotel de Varadero, cerca de un mar Caribeño.

En la discoteca habían negros, y en la discoteca habían blancos.
Los negros bailando con los negros.
Los blancos bailando con los blancos.

Dos mundos tan diferentes, que palabras como fidelidad, virtud, compromiso o cielo, tienen significados variopintos para unos y otros.

Allí estaban los dos grupos raciales. Se miraban sin mezclarse. Una especie de paz tácita, con un fondo de incomprensión mutua.

Y de pronto, a alguien se le ocurrió la mejor de su vida.
Se acercó a la cabina del pinchadiscos e hizo una pregunta:

"Oiga: ¿tiene algo de Carlitos Santana?".

Y empezó de verdad la fiesta. Negros y blancos se mezclaron, firmaron un armisticio vital y se dedicaron a bailar juntos.

No sólo era bailar, era bailar mezclados, pisando con los zapatos de fiesta mil quinientos años de separación cultural.

Aquella música sonaba diferente, era limpia.

...
Necesito saberlo urgentemente.
En sus notas hay encerrado un secreto muy importante.
...

¿Qué tenía esa música?

...

lunes, 9 de mayo de 2011

LA GLORIA




¿TE ACUERDAS, CHICO?


Cuando tenía doce años, se rompió la cadena de mi bicicleta.Fui al único taller de coches que había en mi pueblo, para que me la arreglaran.

Mientras el mecánico hacía su trabajo, me quedé absorto, curioseándolo todo: bujías, llaves inglesas, fresadoras, amoladoras.En la parte posterior del taller, un descampado albergaba una montaña de chatarra.
Coches, motocarros, camionetas.Me quedé un rato mirando aquella montaña de acero. Era fea. El óxido y la mugre campaban a sus anchas.


Y de pronto un destello. Junto a un pino piñonero, había un coche que llamó mi atención. El Ferrari. Un italiano se había pegado un leñazo con su deportivo, el coche salió volando sobre la curva de la estación, y tras dar más de veinte vueltas de campana en el sembrao de D. Julián, quedó tendido sobre su costado izquierdo. Eternamente tendido.


Aquella imagen, por alguna razón, quedó para siempre grabada en mi cerebro. El montón de chatarra, el desorden, la destrucción, el tendido eterno, y sin embargo, conservaba algo del álito vital que, su diseñador, le había regalado. Tenía el sabor de la gloria.


Antes de ser camionero, me busqué la vida de diversas formas. El verano de 1988 trabajé en Mallorca, en un chiringuito de la playa de Alcudia, de camarero.El viernes 14 de agosto libré, y como no tenía mucho que hacer, me fui a la playa a pasar el día. Junto al chiringuito donde trabajaba, estaba el hotel Meliá Alcudia. Me tumbé en mi toalla y vi pasar el mundo mundial.


En el hotel se hospedaba un grupo de alemanes, que en aquel momento estaban jugando al fútbol en la arena.

A las dos de la tarde, apareció un grupo de albañiles, inmigrantes en su mayoría, que vestidos con sus monos de trabajo, acababa de terminar de trabajar. Se quedaron en bañador, y se apoyaron en el murete de piedra del paseo.


Cuando ves al personal en bañador en la playa, desde lejos, es muy difícil distinguir si pertenecen al primer mundo o al mundo real.

Me limitaré a contar lo que pasó.


Abdhel El Mushain, hijo de Bramin y nieto de Mustafá, original de Tánger, se levantó por su cuenta, sin contar con nadie; se dirigió al grupo de alemanes y les retó a un partido de fútbol en la arena. Le siguió Carlitos, hijo de Carlos do Gama y nieto del mítico Carliños, originario de Rio de Janeiro; José Sánchez, de padre desconocido, nacido en Barbate; Victor Jastropech, hijo de los caminos de Europa, nacido en Budapest y Pepe, que nadie sabía de dónde era. En total cinco personas, todas con nombre y algunas con apellido. Peones de la Ferrovial en las obras del desvío.


Los alemanes pertenecían a un club deportivo, lo que se traducía en que contaban con una larga historia de entrenamientos, tácticas, preparación física y motivación nórdica.Los peones, por no tener, no tenían ni número de la Seguridad Social. Eran la viva imagen de los desheredados, la chatarra humana del primer mundo. En teoría.


Abdhel El Mushain, hijo de Bramin y nieto de Mustafá, original de Tánger, capitaneba a los desheredados. Los alemanes les encasquetaron diez goles hasta las cuatro de la tarde. A esa hora se hizo un descanso de media hora.Simplemente ocurría lo que siempre ocurre, ganan los guapos, pierden los feos, y la belleza y la gloria se van a tomar viento.Los alemanes comieron yogures, bebidas isotónicas y tenían un masajista que relajó sus músculos.Los desheredados un bocata de chopek.


Así que el destino me hizo intervenir. Me fui al chiringuito, me pillé seis birras de litro de la Cruzcampo, una para cada desheredado y otra para mí, barrita de mojama, tomatitos y cuatro latas de navajas.La chatarra humana del primer mundo, incluyéndome entre ellos, nos lo tomamos todo. Entonces , Abdhel El Mushain, hijo de Bramin y nieto de Mustafá, original de Tánger, miró pausadamente al cielo, vio que no había ni una nube , que caía un sol de justicia, que los alemanes comían a la sombra y que ellos comían al sol, y comprendió. No sé exactamente qué, pero tenía cara de haberlo comprendido.Los alemanes juegan al fútbol, con la meticulosidad con la que fabrican coches. Son tan precisos, que a veces se les olvida lo más simple.


Lo más simple es que nunca se puede menospreciar la capacidad de lucha de un ser eterno.Cascarás, te convertirás en polvo orgánico, nadie se acordará de ti. Pero si un día te miras al espejo y ves el brillo de la belleza reflejado en tu pupila, ese día sabrás que en ese brillo, y en el que reflejen las pupilas de tus descendientes, está condensado el sabor del orgullo. El sonido del heroísmo. La esencia de la eternidad.


………………………………..


La Cruzcampo empezó a actuar, junto a la mojama y el sol. Las ideas futbolísticas de los peones se empezaron a desarrollar de forma ordenada. Diez, dos. El sonido de Tánger se escuchaba a lo lejos mezclado con la bruma de las olas. Diez, cuatro. El ritmo brasileño encontró su acomodo en una playa de Mallorca. Diez, seis. La Semana Santa de Barbate aportó el latido de la tambores. Diez, ocho. Pepe, el hombre del que nadie sabía de dónde era, encontró sus raíces en aquella playa, diez, diez.Siete de la tarde. El partido empatado.


Yo no sé si estaba un poco afectado por la cerveza, pero me parecía que aquella gente marcaba los goles de dos en dos.


Entonces ocurrió algo que nunca olvidaré en mi vida.Me vino a la cabeza la imagen del Ferrari eternamente tendido. Aquella imagen que me perseguía desde los doce años. La mezcla de la destrucción, de lo cotidiano, de la desigualdad, encerrando en su estructura la belleza eterna. Aquella mezcla que me despertaba con preguntas muchas noches.


Conforme la imagen se me hacía nítida, Abdhel El Mushain, hijo de Bramin y nieto de Mustafá, original de Tánger, cogió la pelota, corrió la banda, se hizo varios autopases, y acabó sólo frente a la portería alemana, el guardameta mortalmente abatido.Lo siguiente es muy difícil de describir con palabras. No encuentro las apropiadas. Pero tengo que decirlo.


Abdhel, cuando tenía en sus pies la oportunidad de ganar aquella batalla, cuando a los alemanes se les materializaba la peor de sus pesadillas, cuando yo estaba abriendo la octava Cruzcampo.


Abdhel hizo otra cosa.En vez de marcar el gol de la victoria, hizo algo extraño. Cogió la pelota con ambas manos, se la puso encima de la cabeza, y se puso a caminar lentamente hacia la orilla. Se metió en el mar y se bañó tranquilamente. Se daba por satisfecho, no necesitaba más.


Y yo vi reflejada en sus pupilas la esencia de la belleza.


Cascarás, te convertirás en polvo orgánico, nadie se acordará de ti. Pero si un día te miras al espejo y ves el brillo de la belleza reflejado en tu pupila, ese día sabrás que en ese brillo, y en el que reflejen las pupilas de tus descendientes, está condensado el sabor del orgullo.

El sonido del heroísmo. La esencia de la eternidad.

La gloria.



....

sábado, 7 de mayo de 2011

BAILA CHICO, BAILA



LA DERROTA

Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
Puedes ser capaz de reconocer tus fallos, incluso con el tiempo aprendes a escuchar, pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.
Entonces, más vale tenerlo cerca.

Un piano y un acariciador de teclas.
...

Aquella madre libraba la batalla de la educación.
Varios adolescentes aguerridos que desparramaban los calcetines y los consejos por cualquier rincón de la casa.
Por más que intentaba imponer su sentido común, los hijos cabalgaban al galope por el calendario.
Se comían las semanas con la misma voracidad que tragaban hamburguesas.
Aquellos cuerpos, invadidos por un ejército de hormonas, bailaban la samba con los consejos familiares.
La madre lo había intentado todo.
Ser flexible, inflexible, elástica, rígida, semirígida, permeable, impermeable.
Todo, lo había intentado todo.
Y pasaba lo que pasaba.
Los calcetines y los consejos campaban por los rincones, olvidados.
No sólo parecía que la comunicación era imposible.

Era imposible.


Las fiestas del pueblo.
Los jóvenes desgastaban zapatillas en carreras, bailes, aventuras y persecuciones.

La madre estaba cansada.
Muy cansada.
Así que cerró la agenda y se dio un respiro.
Se puso los vaqueros y la camisa blanca.
Dejó el móvil y la lista de tareas sobre el microondas.

Y se fue sin rumbo.


Al cabo de media hora estaba tomando un café en un pequeño tugurio del pueblo.
Un bareto de segunda, silencioso.
Entre las callejas encendidas por el reflejo de una lejana verbena.
El dueño del local la reconoció al momento.
Tras observar el gesto cansino de una madre, optó por ser prudente, sirvió el café y permaneció callado.
Los dedos de la madre se pusieron nerviosos, comenzaron a golpear con ritmo el velador de mármol.
...

Un grupo de adolescentes entraron atropelladamente en el local.
Repostaron cerveza, evacuaron, pagaron y se fueron.
Todos menos uno.

El rezagado.
...

A veces pasa, eres madre, golpeas nerviosa una mesa cualquiera, en un bareto perdido, y el dueño del local, empresario de oficio y músico de beneficio, se acerca al piano y empieza a tocar.

Sin más.

El rezagado sale del aseo.
Aturdido por el ambiente festivo del pueblo.
Se sienta en la silla de mimbre y escucha al dueño del bareto.

Que ya no era el dueño del bareto, ahora era el mismísimo Cool Porter, o el teclista de Supertramp, o el auténtico George Greswin.

Allí estaban los tres.
Uno bailando con sus dedos sobre el pentagrama.
Otra cansada, muy cansada.
Y el adolescente rezagado, aturdido, impaciente, desobediente, rebelde, y todo eso que se suele ser con menos de veinte años.

El rezagado mira a la señora.
Guapa, piensa.
Muy guapa.
Casi sin esfuerzo, como lo más natural del mundo, se acerca a la señora y sin pedirle permiso la coge de la mano y la saca a bailar.

Cool Porter ataca una bella melodía.
Ya no es empresario de un bareto de segunda.
Ahora es Cool Porter, porque toca como él, se divierte acariciando las teclas como él, incluso siente la música como la sentía él.
Observa complacido cómo su cerebro se anticipa al juego de sus dedos.
Hacía tiempo que no tocaba tan bien.


Y mientras tanto, de refilón observa como una señora baila con su hijo adolescente.


Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
Puedes ser capaz de reconocer tus fallos,
incluso con el tiempo aprendes a escuchar,
pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.

Entonces, más vale tenerlo cerca.
Un piano y un acariciador de teclas.


El sonido de un viejo piano es así.
Saca brillo al alma.


No hables de derrota.
Mientras que puedas bailar, no hables de derrota.

Baila.

Baila chico, baila.


...

viernes, 6 de mayo de 2011

LA SEÑORA DE LA LIMPIEZA






BARRIENDO LA PORQUERÍA.

Parir en un establo es sucio.
Ni hay asepsia, ni epidural, ni ATS, ni matrona ni cartilla de la Seguridad Social.

Sólo hay un buey y una mula.

Y huele que apesta, la porquería se acumulada.
...

Las Sagradas Escrituras nos hablan de un grupo de pastores, de una estrella y de tres Reyes que vinieron a adorar al Niño.

Pero no nombran a la pastora que barría la porquería acumulada.

Mi abuelo, que en paz descanse, me lo contó con detalle.

Me dijo que en el Portal de Belén había una señora que estaba barriendo con cuidado.

Se dedicó toda la noche a barrer.
No quería que hubiesen restos de paja, caquitas de burro, polvo ni suciedad.

Como aquello era un establo y se empeñó en no levantar polvo, el trabajo fue arduo.

Tuvo que recoger parte de la porquería con las manos.

Se le ensuciaron varias veces, así que fue a por baldes de agua al pozo más cercano.

Anduvo toda la noche del portal al pozo, del pozo al portal, de la paja a las piedras y de las piedras a la paja.

Al final la cosa quedó medio decente. Y se sentó un rato a descansar, coincidiendo con la salida del sol.

Miró al Niño un rato, echó unos rezos, se levantó y siguió limpiando.

...

Era una curranta que hizo unos de los trabajos más difíciles que pensar se pueda.

Limpiar sin levantar polvo.
Sacar agua del pozo.
Humedecer el suelo, sin que se formaran charcos, para que el polvo no molestara ni a la parturienta ni al Niño.

No busquéis esta historia en ningún libro.
Mi abuelo me la contó, y a su vez a él se la contó su abuelo.

Vosotros no haríais mal contándosela a los vuestros.

Yo lo pienso hacer esta noche con mis hijas.

A ver si tengo suerte y la entienden.

...

Entienden que el Niño vino para hacernos currar, para limpiar nuestras débiles, mal construídas, sucias y desordenadas almas.

Y tal vez, al día siguiente cojamos una escoba y empecemos de una puñetera vez a barrer la porquería.

Ya que nos hace falta.
Mucha falta.


...

jueves, 5 de mayo de 2011

LA LLAVE DORADA.





El amor, la fe..., conviene practicarlos.
Si no te los trabajas tú mismo, la mente se hace vaga.
Nadie viene a solucionarte tu fe.
Te pueden ayudar, aconsejar, sugerir, influir; pero al final estás tú y ella, cara a cara.
Solos.

O la besas mientras le susurras bellas palabras, o no hay química y nunca pasas a mayores.
...

Siempre me fijo en la Palabra.
Por encima de las situaciones personales o mentales.
Por encima de nuestra historia, nuestros pecados o nuestras mentiras. Está la Palabra.
...

Lunes. Funeral de la madre de un compañero albañil. Madrid. Barrio de Entrevías. La iglesia más fea en la zona más castigada de esta ciudad. El Bronx.

Oficia un cura chino .Ha venido a este oscuro rincón del mundo a traer la Palabra. Y justo eso es lo que no tiene. Lee el Evangelio en un español con graves dificultades. Se vaticina un desastre total.

Me da por pensar que ante la falta de vocaciones, el Obispo tuvo que tirar de lo que tenía a mano.
Un chino en Madrid.
...

Pero...y ahí está para mí la magia de la Palabra, llega la homilía del funeral.
El cura chino se baja del altar.

Coge una silla. La pone enfrente del primer banco donde la familia doliente pena.
Se arremanga.
Con un par.

Se dirige a la familia y habla desde dentro, sólo él y la Palabra.
Frente a frente.

Las deja deslizar con cariño, las susurra, enaltece, las besa en los labios.
Las enamora.
...

De pronto, la sensación de que alguien había abierto de golpe las ventanas.
Un chorro de aire fresco.
...

Tal vez recuperar la fe sea fácil.
Leer la Palabra hacia dentro.
Y luego...

Sacar la cabeza por la ventanilla con el coche en marcha.
Sentir la brisa fresca.

Pisando a fondo el acelerador.

...

lunes, 2 de mayo de 2011

SIN TESTIGOS




Había soñado con ser Fernando Alonso.
Y era un simple camionero enmedio de un mercado de transporte internacional.
Algunas noches soñaba con pilotar un fórmula uno, principalmente porque era un sueño mediático, fácilmente exportable.
Otras noches bajaba el listón y me imaginaba corriendo en la París- Dakar.


Mientras que recorro Europa con mi volvo de 16 toneladas, he aprendido un secreto. Un secreto inexportable.

Cada curva de la autoestrada que recorre la región de Siena, ha sido diseñada por un ingeniero que pensaba en mí.
El jodío se dió cuenta sobre el papel, que el trazado de la curva podía ser una sinfonía de corcheas.

Las notas son muy simples: velocidad, radio de giro, pendiente longitudinal, pendiente transversal, velocidad del viento, inercia y tráfico.
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Fernando Alonso corre rápido.
Los del Dakar tienen un sistema de orientación acojonante.
Yo sólo soy un simple camionero.

Pero amigo, cuando trazo las curvas de la autoestrada, aunque aparentemente hago un trabajo monótono, realmente estoy haciendo algo más.

Realmente lo estoy haciendo bonito.
Y eso, me lo guardo para mí.

Sin testigos.

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