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viernes, 30 de septiembre de 2011

SUPERTRAMP







LOGICAL SONG (traducción libre)


Siempre escucho tu canción
tus generosos acordes
tu guitarra victoriosa.

Me fijo en lo que dices,
en cuándo lo dices,
en cómo lo dices.

Cada día al levantarme,
cada noche al descansar,
escucho tu canción.

Han sido muchos los años,
verte crecer, marcharte y volver.


Me fijo en lo que dices,
en cuándo lo dices,
en cómo lo dices.

Pero de todo lo que te he oído cantar,
de todas las letras de tus canciones,
de todos tus despertares,
de cada uno de tus resortes,

hay una cosa que me vuelve loco;
y es...

la forma en la que sonríes,
cuando sé que estás cantando tu canción.

...

Siempre escucho tu canción
tus generosos acordes
tu guitarra victoriosa.

.

jueves, 29 de septiembre de 2011

FUNK OFF

Uno de los episodios más ocultos de mi vida y de la de mi hermano Tomae (al que me temo arrastré por la ignominiosa cuesta de la más pérfida perdición), fue la inexplicable e injusta expulsión de la Universidad de Turín.

Habíamos ido juntos a estudiar música y baile, pues es tradicional en nuestra familia el conocimiento y la práctica de tales disciplinas.

Nos esforzamos con entusiasmo, pero el Rector opinó que nuestro espíritu distaba mucho de lo que en los círculos académicos se denomina, "aptitud y recato académico".

Así, que como estábamos allí y el billete de vuelta estaba pagado, mi hermano me hizo esta hermosa reflexión que alumbró nuestra estancia el resto de días que nos restaban:

"Si la familia quiere que aprendamos música y baile, aprendamos música y baile".

Y entonces nos incorporamos a la agrupación musical, más que nada por amor al arte.

Os mostramos unas imágenes que se corresponden con aquellas clases de música y baile, para vuestro solaz y esparcimiento.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

LOS CAMPOS DE LA VIDA



Érase una vez una mujer que amaba pintar.
No era consciente, pero estaba pintando un cuadro muy grande.

Tan ancho como la distancia que hay entre el viñedo y el campo de fresas.
Tan alto como la vertical que marca el zenit de Huesca.

Directa al infinito.



Aquel cuadro era enorme.
Sus seis hijos estuvieron comprando lienzos durante décadas y décadas.
Llegaron a juntar varios cientos de lienzos, que unidos por los marcos de madera, alcanzaron una extensión enorme.



La mujer empezó a pintar desde pequeña, muy pequeña.
Al principio monigotes, como todos los niños.
Más tarde lunas y soles, como todos los adolescentes.
Y cuando le llegó la edad, caritas de niños, muchos niños.


Una vez dominó el arte de la composición, el color y la textura, se adentró en el territorio más deseado de todo pintor que se precie.

Las manchas. La impresión.

Su arte explosionó de forma rotunda.
El maletín de óleos nuevos.
El enorme lienzo montado por sus vástagos, ya estaba preparado.

Y ella, la mujer, empezó a pintar su obra definitiva.



En aquella enorme obra, al modo de los impresionistas, reflejadas en manchas de colores y puntitos de luz, se veían muchas cosas.



Un campo de fresas, puntitos de fresas.
Un campo de vid, manchas verdes y marrones.
Un mantel de cuadros amarillos y azules.
Un vestido de novia.

La entrada a una iglesia.
Una fachada de piedra arenisca.
Las volutas dibujadas por la sonrisa de un hijo.


Manchas, trazos, reflejos, veladuras, colores mezclados, luces y sombras, volúmenes, líneas que escapan a la horizontal del atardecer dorado.



Era el cuadro de toda una vida.
Las emociones reflejadas en campos de fresas y viñedos.
El pálpito de un color rotundo y sincero.

...

Érase una vez una mujer que amaba pintar.
No era consciente, pero estaba pintando un cuadro muy grande.
Tan ancho como la distancia que hay entre el viñedo y el campo de fresas.

Tan alto como la vertical que marca el zenit de Huesca.

Directa al infinito.



Atentamente. Driver para Mariapi.


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martes, 27 de septiembre de 2011

EL JUICIO FINAL ( IV y FIN )



Nuestro grupo de almas rebeldes estaba formado por media docena de doloridas almas.
Lo de doloridas lo digo porque en nuestra lucha con los demonios, nos acababan de dar una paliza de aúpa.
El que no tenía los costillares abrasados por alguna llamarada de fuego, tenía el hombro dislocado o cojeaba.
Y como no había una ducha de agua caliente por allí, pues nos presentamos tal y como estábamos despues de la batalla.
Hechos unos piltrafillas.
...

Llegamos al cielo, nos pusimos en cola y esperamos pacientemente nuestro turno.
El grupo de almas rebeldes con pintas de piltrafillas me eligió como representante para hablar con Dios.
Su razonamiento fue sencillo: "Que hable éste, y así el puro que le caiga a él".

...

El ángel custodio me hizo una señal para que me acercara a Dios, y me indicó que guardara silencio.

Dios estaba modelando una figura de madera con una navaja de pastor, de ésas grandes.
Me pareció que estaba haciendo un caballo o algo así.

Esperé a que me hablara ÉL primero.

...

- "¡Menuda pinta traes, chico!"
-
Hola, Padre. Venimos de una guerra contra los demonios.

- "¿Y qué tal os ha ido?"
-
Lo cierto es que nos han dado una buena paliza, y que al final nos hemos escabullido como hemos podido.

- "Entiendo. ¿Y cual es el motivo de vuestra rebeldía?"
-
Pues que no estábamos de acuerdo con nuestro destino, y decidimos pelear.

- "¿Así que habéis pensado que no os merecíais castigo alguno?"
-
Cierto, Padre. En la vida nos han dado tantos tortazos, que uno ya se cansa y decide no recibir más.

- "Eso es porque os ha funcionado la conciencia y tenéis libre albedrío"
-
Bueno, el que los demonios te peguen en la cabeza con un remo también nos ha influído, seamos sinceros.

- "Bien chico, te voy a ahorrar las preguntas, pues como soy Dios ya sé que no has entendido algunos aspectos de la vida.
Yo también te voy a ser sincero".
-
Lo que usted diga, Padre.

- "Mira hijo, yo soy Dios, y os he dado dos cosas fundamentales: la vida y la palabra.
La vida es un torrente de efectos especiales, y como ya sabrás tiene cosas estupendas; pero también me salieron algunos defectos de fabricación".
-
Soy consciente de ello, Padre.

- "He intentado daros una cosmovisión que alcanzase todos los aspectos de la vida y que sirviera para el mayor número de personas".
-
Nos hacemos cargo.

- "Y cuando la cosa se torció, os mandé a mi Hijo para que os regalara la Palabra y así tuviérais esperanza".
-
Sí, supongo que ésa fue su intención.

- "Pues ahora ponte en mi lugar, chico. Os regalo la vida y os regalo a mi Hijo para que con estos dos elementos os defendías en la vida.
¿Creéis que no he hecho ya bastante?".
-
¡Hombre!, ¡digo... Dios!, todo es mejorable.

- "Sí, pero piensa que cuando lanzas un mensaje universal, no puedes andar con media tintas ni tampoco extenderte hasta el infinito con todos los casos posibles.
Te has de concentrar en algo concreto y eterno.
¿Alguna pregunta?".
-
Sí, aquí mis compañeros de lucha se preguntan por eso del Juicio Universal.
Vamos, que no tenemos muy claro si lo hemos hecho bien o mal.
Y que aquí el personal está más bien con incertidumbre y miedo ante el resultado del Juicio.

- "Bien, hijos. Os dí la vida y la conciencia.
Todos y cada uno de vosotros habéis actuado según vuestras convicciones más profundas.
Yo he sentido vuestro amor.
Y parece ser que habéis amado a vuestro prójimo.

Pero lo más importante, aquello a lo yo le doy valor es...; que tras una vida llena de dificultades, os dejé solos en los contenedores fríos y dejé que desembarcarias en el mismísimo infierno.

Y os comportasteis de la misma forma en la que habéis vivido vuestra vida.

Os rebelasteis contra el mal.

Y desde ese mismo instante, vuestro juicio está establecido y vuestra existencia ha tenido un sentido".

-
¿Eso es todo?

- "Sí, eso es todo. Ahora iros a duchar, que estáis hechos unos piltrafillas".

...

- "Y tú chico´..., ¿tú eres ése que regala cuentos?"

- Sí.

-"¡Quédate un rato conmigo!. Voy a decirte qué es lo que más me gusta de todo lo que me gusta, a ver si me escribes un cuento".

-
Bien, le cobraré barato.

- "¡A mí no me engañas, chico. Sé que lo haces gratis!".

...

-
Tranquilo, Jefe. Seguro que llegamos a un acuerdo.

- "Bien escucha, te voy a contar cómo veo yo las cosas...".

...

Y entonces, las almas rebeldes se fueron a descansar.

Después de toda una vida de lucha.

Con la piel marcada por el remo de un diablo.





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domingo, 25 de septiembre de 2011

EL JUICIO FINAL ( III )



Allí estábamos, luchando por nuestras almas.
Desnudos, apaleados, defendiéndonos con arrojo.

Un grupo de almas pecadoras intentando escapar de la condena al fuego eterno.

Somos lo que somos, conductores, abogados, amas de casa, abuelos, tíos, opositores, adolescentes, reos, prostitutas, presos, vagabundos..., almas desholladas en una realidad tensa.

Y cuando la vida nos aprieta, cuando estamos desorientados y perdidos, cuando nos juzgan y nos condenan, cuando las cosas nos salen al revés de como las hemos pensado, entonces...

...entonces ha llegado el momento de rebelarse, de pelear contra los demonios que tratan de apoderarse de tu alma, de enfrentarse a tu destino con la fuerza de un ciclón.

...

Las almas rebeldes, las que no estaban dispuestas a sufrir un castigo injusto, los indignados con razón, aquellos que venderían muy cara su piel, aquellos que habían sido castigados por las vicisitudes del avatar diario, los enfermos, los olvidados, los castigados por el poder de los fariseos, los que siempre han tenido hambre y sed de salvación, los luchadores de batallas imposibles, todas, todas aquellas almas se rebelaron e intentaron salir del infierno.

Se nos distinguía porque nos habíamos puesto alrededor de la cabeza un trozo de tela.

Parecíamos piratas y luchábamos contra los demonios como piratas.
...

En aquella zona de la playa, las almas rebeldes éramos un par de docenas.

Aunque no nos conocíamos de nada, nos fuimos agrupando de forma natural, pues así era más fácil enfrentarse al diablo de la injusticia que nos había llevada hasta allí.

Los demonios trataban de atacarnos por los flancos, pero nosotros nos turnábamos y no dejábamos ningún hueco abierto.

...

Durante toda una semana nos enfrentamos a cuantos diablos se nos acercaron.

Luchamos con denuedo y bravura inusitada.

Al fin y al cabo, lo único que nos importaba era que al final se nos juzgara en un Juicio Justo.

...

Coincidió con el primer domingo del mes.
Los diablos se retiraron para reponer fuerzas.

Y nosostros nos pudimos escapar de aquel infierno, elevando nuestras almas a través de los cielos estrellados, buscando al Creador.

Buscando un Juez Justo.

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EL JUICIO FINAL ( II )


Aquella playa era un infierno.
Los demonios, provistos de remos, nos golpeaban el alma.
Como si la vida no hubiera sido lo suficientemente atroz, aquellas bestias nos atizaban con la clara intención de darnos matarile.

Dado que el castigo es eterno, la pena dolorosa y el ambiente maligno, decidí hacer algo por mi alma.
...
Me hice una composición de lugar.
Después de toda una vida de trabajo, tras luchar para sacar adelante a mi familia, después de haber tratado a mi prójimo de forma digna, y tras vivir de acuerdo a mi conciencia, el destino me ha deparado un final injusto.

Pudrirme en el infierno.
...

Mi vida ha sido un poco como la tuya.
Una mezcla de sucesos aleatorios, donde la casualidad, el dolor, los errores y la búsqueda de la felicidad, se han dado de bruces con la realidad.

Me han dado collejas hasta en el carnet de identidad; he sido engañado y estafado hasta la saciedad.

Pero una cosa he aprendido.
Nadie va a venir a solucionarte tus problemas.
Tú le importas un comino a la mayoría de la población.
Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto.

...
Así, que al considerar que aquél no era mi sitio, pensar que me merecía una explicación general, y no tener la mínima intención de permitir que nadie me apaleara, tomé cartas en el asunto.
...

El convencimiento que ya había penado lo suficiente en vida, fue la fuerza motriz que me permitió arrancarle el remo de las manos a aquel demonio que me amenazaba.


Voltearlo por encima de mi cabeza.

Y atizarle en el cráneo.

...

Y no me sentí mal, ni mi conciencia sufrió agitación alguna.
Es más.

Ví como otras almas me imitaban.
...

Tal vez tú mismo, en mis circunstancias, les habrías robado el remo a los mismísimos demonios.

Sorprendiendo a tu cansada alma.


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viernes, 23 de septiembre de 2011

EL JUICIO FINAL ( I )





Hoy no es mi mejor día.
Acabo de palmar, de doblar, vamos que me acabo de morir.

¡Se acabó lo que se daba!
...
Estas cosas pasan, dicen que es natural, pero..., qué queréis que os diga, llevo un par de días ejerciendo de fiambre, y la verdad es que no acabo de acostumbrarme.

Ví una luz muy intensa, me dirigí hacia ella y ahora estoy aquí, esperando el siguiente paso.

Han colocado mi alma en una especie de contenedor metálico, un lugar frío donde un cartel reza:

PESO MÁXIMO CIEN ALMAS.
...

Miro a mi alrededor y me acojono.
Creo que se han equivocado conmigo, y me han puesto en el contenedor equivocado.
¡Menuda metedura de gamba!

Estoy rodeado de otras almas, y a mí esto no me cuadra.

A mi lado flotan almas de lo más sospechosas:

Os cuento, porque si no lo digo reviento.
¡Han puesto mi alma en un contenedor metálico junto a: prostitutas, ladrones, asesinos, mentirosos, pecadores, estafadores, drogadictos, estresados, comisionistas y embusteros profesionales!

De acuerdo, no he sido un santo, pero..., ¿dónde está aquí el que manda?,
¡que alguien me de el libro de reclamaciones!

Me acerco a un ángel con pintas de sargento y le pregunto.
Ni me responde, me grita: "¡A la fila, alma de Dios!"

Esto no pinta bien. Nada bien.

...

Quiero ver dónde estoy exactamente.
Me acerco al borde del contenedor metálico y me asomo por la borda.
Esto es una especie de mar de nubes, donde se ven otra serie de contenedores que navegan entre olas. Hay un montón.

Alargo el cuello y miro en la dirección en la que avanzamos.
Vislumbro una especie de playa, donde otros contenedores metálicos han llegado y están desembarcando.

Me acojono más.

Se oyen trompetas, como si estuvieran anunciando el Juicio Final.

Un alma que hay a mi lado echa la pota.
Otra reza con un rosario en la mano.
Se oyen gemidos de pánico.

Pensaba que la vida era complicada, pero esto de morirse empieza a parecerse al desembarco del día D.

El ángel con careto de sargento nos da instrucciones a gritos:

"¡A ver, almas de Dios, alinearse en dos filas!
Treinta segundos para desembarcar.
Os quiero ver mover el culo."

Y luego, por si había alguna duda, añade:

"¡Salir cagando leches y correr en ziz-zag!
Dos almas juntas, es un chollo.
¡Nos veremos en la playa!"

...

Alguien bajó el portón metálico de la proa.
Y entonces ocurrió.

Nos empezaron a disparar desde la misma orilla del infierno.


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miércoles, 21 de septiembre de 2011

DECLARACION ABIERTA








"Desearás vivir en un mundo donde cada uno de tus deseos, todas y cada una de tus ilusiones, todas absolutamente todas tus ideas y búsquedas serán impulsadas por la maquinaria potente de un impulso vital y eterno, que te impelen a compartir los dones que te han sido dados, las capacidades que has cultivado, las obstinaciones que eres capaz de convertir en realidades, las voluntades que eres capaz de dirigir a buen puerto.

Porque ese mundo al que aspiras sólo es posible si tu legítimo deseo es tan natural y potente como la respiración, como tu latido diario.

Y así llegarás a un punto, donde no te tendrás que esforzar, pues tus deseos se convertirán en una suerte de postura ante las dificultades, que afrontarás con natural talante, con cierta independencia de los resultados".

Fragmento de "Memorias de un camionero".
Del capítulo XXI: "¿Dónde voy enmedio de este caos, hacia dónde dirijo mis pasos, qué carajo hago aquí con la que está cayendo?"

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martes, 20 de septiembre de 2011

AL LIMITE


Algunos días vas al límite.
Tú lo sabes.
Has llegado donde has llegado;como has podido.
Y no puedes llegar a más.

Puede que sea lunes y otoño.
O tal vez sábado y primavera.

Las nueve de la noche.
O las cuatro de la mañana.

Pero has llegado al límite.

Así que abres el dial de la radio y buscas una canción.

Y suena jazz.

...
Una vieja canción, que tras unos toques de guitarra acústica,
deja deslizarse unos textos escritos por un músico,
desde una tierra lejana.
...

Algunos días vas al límite.
Tú lo sabes.
Has llegado donde has llegado;como has podido.
Y no puedes llegar a más.

Puede que sea lunes y otoño.
O tal vez sábado y primavera.

Las nueve de la noche.
O las cuatro de la mañana.

Pero has llegado al límite.

Así que abres el dial de la radio y buscas una canción.

Y suena jazz.



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lunes, 19 de septiembre de 2011

MI PRIMA DE MOSTOLES



Señores y señoras, niños y niñas:

Les presento a mi prima de Móstoles, Alicia.

Desde pequeñitos hemos jugado juntos al ritmo.
Con cinco años nos sacaban al parque y golpeábamos las papeleras.
Con diez, mi prima tocaba la guitarra y yo bailaba a su lado.
Con quince nos presentamos al concurso del Instituto; ella ganó, yo no.
Con veinte formó un grupo musical y yo le transportaba los instrumentos.

Con veinticinco le presté 500 euros y se sacó un billete para New York.

La echo de menos, así que uno de estos días voy a ir a verla.

Creo que en Central Park hay unas buenas papeleras para golpear.
Estoy deseando aporrear las papeleras con mi prima, como cuando éramos pequeños.

Y nos pasábamos las horas muertas en el parque.

Con el ritmo metido en el alma.

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viernes, 16 de septiembre de 2011

LA DUDA

A lo largo de mi vida he tenido muchas dudas.

Tenía que decidirme por un camino, y no sabía si elegir el malo o el fatal.
El que estaba lleno de baches o ése oscuro sin ningún tipo de iluminación.
El que me conducía a una curva imposible, junto al acantilado, o aquel otro donde no se sabía ni la dirección por la que se tenía que circular.

Han sido muchas las elecciones, innumerables las equivocaciones, frecuentes los fracasos y repetidos los equívocos.

Soy humano, y como tal me suceden cosas así todos los días.

Pero..., ¿hay algo en lo que nunca me haya equivocado?, ¿alguna actividad que me lleve a una playa donde todas las olas estén perfectamente ordenadas?

...

El otro día me di cuenta que sí.

¿Quieres hacer la prueba?

Fíjate bien, pues creo que no voy a ser capaz de repetirlo.

...
Mañana, pasado, cuando tengas un rato, haz la siguiente prueba.

Quítele el volumen a la vida. Desconecta el sonido. Fíjate sólo en la cara y en los gestos de tus semejantes.

Verás cosas que te van a sorprender:

Un dependiente que transporta una caja de zapatos como si fuera el cachorro de un león.
Una señora que se abre el abrigo como cuando Alí Babá abrió la cueva de los tesoros.
Un niño que golpea unas canicas con la precisión del mecanismo del brazo articulado del Challenger.

Una adolescente que fotografía un árbol con forma de caimán.
Un abuelo escribiendo los fundamentos de la mecánica de Newton, con un bastón sobre el polvo del parque.
Un pájaro que transgrede las leyes de la Mecánica y se posa en el borde del cristal de una ventana.

Un corredor que cae en la tercera vuelta, y se levanta con decisión.
Un violinista ejecutando la marcha nupcial en un puente barroco.
Un turista que hace un avión de papel con el plano del metro, a cinco mil millas de distancia de su casa.

...

A veces, cuando estás llenos de dudas, una simple imagen puede ser la prueba más palpable de que tú...

Tú has venido a este mundo para ser feliz.

Así que..., quítale el sonido a la vida y...

Disfruta, chico.


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jueves, 15 de septiembre de 2011

DESCOJONO GENERAL


Mis queridas niñas:

El motivo de la presente es poner en orden mi alma, y redimirme de los últimos acontecimientos que en mi vida habéis causado, por activa o por pasiva.

Me explico:
Lleváis diez años descojonándoos de mí, adulto responsable.
...
Intenté jugar a la comba con vosotras, y al ser incapaz de saltar a la velocidad que vuestra agilidad os permitía, lo conseguí: os descojonasteis de mí.

Más tarde he participado con vosotras en varios campeonatos del juego del pañuelo.
Y el resultado, no por predecible fue menos humillante: os descojonasteis de mí.

Recuerdo el día que me permitísteis ser el lector de vuestros cuentos.
Fue una buena oportunidad para practicar mi dicción paternal y me sorprendió vuestro entusiamo al acceder a mi petición.
Lo que pasó es que os habíais anticipado al resultado, adivinando que os descojonaríais de mí.

Me empeñé en ser vuestro profesor de patinaje, sin sospechar que en lo más hondo de vuestra alma latía el deseo irrefrenable de verme caerme de culo.
Así estaba escrito y así sucedió.
Y claro.
Os descojonasteis de mí.

Mis esfuerzos por explicaros ciertas asignaturas, el sentido de algunos pasajes bíblicos, y ciertas cualidades estéticas del alma humana frente a la contemplación del arte y la belleza, tropezaron con un muro de risa, que..., fue un descojone por vuestra parte.

Cada vez que os he llevado al cine, que hemos ido al parque o hemos visitado a los abuelos, vuestra aptitud, lejos de desordenada, ha sido un excelente ejemplo de organización y dominio de los tiempos.
Os descojonábais antes, durante y después.
Por triplicado.

En fin chicas, llevamos diez años juntos y todos y cada uno de los días de vuestra vida os habéis descojonado de mis esfuerzos por enseñaros algo de este mundo.

¿Os parecerá gracioso, verdad?
...

Pues mirar lo que os digo, chiquillas.

Creo que habéis sido lo más sincero que me ha pasado en la última década.
Y cuando no os veo, me falta el aire para respirar, y la vida es un auténtico tostón.

Porque..., ya me he acostumbrado a que os descojonéis de mí.

Y ya no entiendo la vida sin vuestra sinceras risas.

Y..., ¡QUÉ CARAJO!

Los mayores estamos tontos, y es normal que os descojonéis de nosotros.

Criaturas del cielo.


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miércoles, 14 de septiembre de 2011

¡ ME GUSTARÍA TANTO !


Me gustaría tanto saber leer vuestra mirada.
Conocer el funcionamiento de vuestra alma.

Saber navegar por vuestros circuitos neuronales.
Establecer una cabeza de playa en vuestro hipotálamo.
Vivir de alquiler en vuestro cerebro.

Me gustaría tanto estar siempre con vosotras.
Acompañaros en los momentos difíciles.
Aclarar el cielo en las noches de tormenta.

Me gustaría tanto.

Levantar la cimentación de vuestra casa.
Pintar de azul la habitación de invitados.
Escribiros todos los cuentos que mi mente se inventara.

Me gustaría tanto.

Pero tan sólo soy vuestro padre.
Un ser vivo que colea en el arrecife.

El que busca la manera de fijar vuestra alma a un fuerte bosque.

Así que me tengo que conformar con intentarlo, mientras que siento profundamente que...

Me gustaría tanto.

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lunes, 12 de septiembre de 2011

EL CEREBRO SARRACENO




Buenas tardes. Me presento.
Soy el cerebro sarraceno.

Me llaman así porque siempre estoy cabreado o del mal café.
Soy un protestón y nunca estoy conforme.
Pincho a todo el mundo y me sublevo fácilmente.
...

Mi propietario o propietaria (nunca me he interesado por saber el sexo de mi dueño)tiene, como todos los humanos, su sexualidad dependiente del hipotálamo.
Es éste un órgano tan simple y primario que no lo dedicaré ni medio minuto.Funciona a base de hormonas, y hasta los humanos han conseguido manejarlo a base de química. La cosa no tiene ni mérito ni interés.
...

Soy un cerebro sarraceno Y siempre estoy cabreado.

Resulta que mi Creador se esforzó por dotar a los humanos de un conjunto de tejidos neuronales, que en longitud ronda los tres mil kilómetros, que en volumen apenas ocupa 450 cm3, y encima peso poco.

Los humanos han conseguido avanzar muy rápidamente en los últimos cuatro siglos en temas científicos, pero a mí no consiguen entenderme todavía.

Son unos pardillos de tomo y lomo.
Me explico.

Del total de potencialidad que albergo, apenas si usan un cinco por ciento. Una penita.

Por más que grito, mi propietario ni se entera.

De vez en cuando le doy un dolor de cabeza, con la sana intención de llamar su atención.

Resultado más frecuente: me da un poco de ácido salicilsalicílico y se va a dormir. Error. Ese ácido no resuelve nada. Ni me entero.

Otros se vuelven tristes y melancólicos y se meten unos chutes de antidepresivos que pa qué las prisas. Nada. Yo como si nada.

Están también los que ponen a trabajar a pleno rendimiento el sistema locomotor. Se ponen cachas, pero yo sigo allí pegando gritos.

También están los artistas y gente creativa, que se dedican a pintar, hacer música o escribir. Pasan el ratito con su entretenimiento, pero luego tienen que volver a escuchar mis lamentaciones.

Soy un incomprendido. Con la potencia que tengo y lo desaprovechado que estoy.

Cuando mi propietario se va a descansar, le entretengo con algún sueño reconfortante, y hago lo que más me gusta.
Recordar a la gente que aprovechó más mis capacidades.

Recuerdo con especial cariño a Alber Einstein. Ese chaval con 22 años usaba ya el ochenta por ciento de mi capacidad. Si no fuera porque desaprovechó tres años de su vida en una estafeta de correos, habría sido capaz de entender la quinta dimensión. Como fue trabajador al final desarrolló la teoría de la cuarta. Para mí que se quedó a medias.

También le tengo gran afecto al indio Srinivasa Ramanujan. Este chico vivía en la India a principios del siglo XX, y sin tener ninguna formación académica, desarrolló de forma autodidacta el campo de las matemáticas hasta alcanzar las cumbres del conocimiento que había en su época.
Como no tenía ninguna formación en matemáticas, se las ingenió para desarrollar su propio lenguaje.
Treinta años después de su muerte, todavía se sorprendían de sus hallazgos.
...

En fin.
Soy el elemento más completo, con más potencia, con la mayor capacidad de adaptación, rápido como una flecha, me puedo transformar, crecer, relacionar conceptos, buscar soluciones, imaginar lo imposible, consolar, amar, inventar, hacer renacer, consolar, mover al propietario para que luche, corra, se alimente, estudie, aprenda, comprenda...

Realmente soy la bomba.

Algunos de los propietarios se minusvaloran y no me dejan crecer.
Otros se refugian en la monotonía y nunca se arriesgan a usarme a plena potencia.
Otros tienen miedo de usarme.

...

Realmente estoy muy quemado.

Me conformaría con que me usaran para mejorar sus vidas, que nunca tuvieran miedo, que rieran y comprobaran como la risa hace que mis conexiones trabajen mejor. Mucho mejor.

Es tan fácil para mí, que la simple obsesión que tienen para minusvalorarme, me enerva.

Hay días en los que me gustaría que mi Creador me pusiera en la cabeza de otro ser vivo.
Aunque fuese en un castor que se dedica a hacer presas en un río.
Donde fuera.
...

De momento voy a seguir protestando, aunque me llamen sarraceno, gruñón y testarudo.

Albergo la esperanza que algún día mi propietario se dé un trompazo, pierda la memoria selectiva de la cantidad de chorradas y miedos que alberga, y me utilice de foma potente.

Ese día, tal vez consiga que sea diferente.

Ese día va a descubrir que su mejor amigo lo tiene muy cerca.

Entre los ojos y el cogote, y...



Se va a llevar la sorpresa de su vida.

Va a ser feliz.



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Atentamente para Laura: Driver.

viernes, 9 de septiembre de 2011

PRINCESA DE UN CUENTO INFINITO








Buenas noches, Princesa.

No sé quién eres, ni la edad que tienes.
Sólo sé que quieres un cuento.
Algo que te acaricie el alma, supongo.

Bien.
Te diré lo que haremos.
Yo te escribo un cuento y tú lo guardas para tí, porque te lo mereces.
Va a ser así de sencillo.

...
Tal vez acierte, o tal vez no.
Eso es lo de menos.
Lo único importante es que va a ser tuyo.
Y cuando sientas que es tuyo, solamente tuyo, será cuando el cuento se convierta en realidad.

Es muy fácil convertir los cuentos en realidad.
Sólo hay que creérselos.
El motivo fundamental es que un desconocido, no tiene ningúna razón para escribir mentiras.

Luego tal vez, los cuentos serán verdad, tarde o temprano.
...

PRINCESA DE UN CUENTO INFINITO.



Si eres una Princesa, tienes una amiga del alma y un amigo italiano, es posible que te pase esto. Bastante probable.

Aquella mañana la Princesa se levantó acalorada, su amiga le llamó para decirle que tenía problemas en el curro, Hacienda le mandó un requerimiento para revisar sus últimas declaraciones y para rematar la faena la tierra ardía como en el desierto, y el aire caliente provocaba extraños comportamientos del cerebro, el cerebelo, el bulbo raquídeo y el hipotálamo. Todo un poema.



El amigo italiano de la Princesa trabajaba en el concesionario de Málaga de Lamborgini.
Se llevaba bien con ella. Eran muy amigos y se llevaban bien.

Entró en el concesionario con la idea de invitarle a un café. Charlaron un rato. Paolo, era una persona cabal. Lo curioso del caso es que había heredado de sus ancestros el don de la oportunidad. Sabía leer entre líneas.



La Princesa le contó que su vida atravesaba un momento de confusión..
Paolo miró su agenda, vio que se avecinaban tres días de puente.
Miró a su amiga, introdujo su mano en el bolsillo del pantalón y sacó unas llaves. Se las dio y le dijo: “Si me lo abollas, me cortan las pelotas. Ten cuidado”.



Tres de la tarde de un día de verano antes de un puente.
Los 240 caballos del Lamborgini rugían saliendo de Málaga.
El sonido acompasado y potente de aquella máquina italiana, se asemejaban al rugido de un león.

Seis de la tarde del mismo día en Despeñaperros. Nuestra Princesa paró a repostar y llamó a su amiga.
"Que te eches algo de ropa, paso a recogerte”.

Aquella máquina producía a partir de las 4.500 vueltas un ritmo étnico y africano. Por lo menos a ella se lo parecía.

Nueve de la noche en el aparcamiento del AVE en la estación de Atocha en Madrid. Una mujer se apoya en una columna.
Para un deportivo italiano, sale una Princesa que besa a la mujer que esperaba. “Nos vamos".

Y se fueron.

Una de la mañana en el límite de la provincia de Burgos con Santander; la mujer duerme el sueño de los Justos, y la Princesa conduce el sonido de la noche.
No sabe exactamente dónde va. Lo que no le impide sonreir de vez en cuando.



Su cerebro está lo suficientemente relajado. Estar allí en una autovía con su amiga la relaja enormemente. Sin perder de vista la carretera, su mente es invadida por parejas de sustantivos y adjetivos que bailan juntos; bosque lluvioso, noches a la luz de las velas, músicas salvajes y étnicas.



En el Concejo de Llanes, en el Principado de Asturias, hay una playa salvaje y bellísima, que se llama Torimbia.
Nuestra Princesa no conocía esta playa, pero el Lamborgini sí; así que por un cúmulo de casualidades, el deportivo empezó a pensar por él mismo, en contra de toda lógica. Y a las cinco de la mañana, vehículo, Princesa y amiga, se encontraban mirando al mar Cantábrico, aparcados en Torimbia.



A la Princesa le hubiera gustado transmitirle a su amiga todo lo bueno que sabía. Pero manejar las palabras entre seres humanos, no siempre es tarea fácil.

La mujer dormía profundamente, y la Princesa se puso a escribir lo que quería hablar con su amiga.
Escribió una lista de palabras: amor, confianza, sacrificio, fe, esperanza, felicidad……; cuando llegó a la palabra número treinta, se dio cuenta que la tarea era titánica y se quedo un poco desanimada.

De pronto ocurrió lo que tenía que ocurrir.
Se produjo el milagro de todos los días.

Una enorme bola amarilla empezó a asomar tímidamente por el Este.
La Princesa y la mujer se sentaron en la arena.
Los rojos y los amarillos plateados se escurrían entre las olas mañaneras.

Aquella mujer necesitaba un mensaje; y la Princesa llevaba 850 kilómetros en el cuerpo y un papelillo con treinta palabras en el bolsillo.

Asi que ocurrió lo que a continuación les relataré.
A esas horas de la mañana, los únicos bañistas que había en la playa eran las gaviotas. A la Princesa le apeteció bañarse. Se quitó toda la ropa, se sintió cómoda, se quedó mirando a su amiga y le dijo:
“Nunca, nunca dejes que el miedo entre en tí”.

La Princesa caminó hacia la orilla del Cantábrico, dejó que las olas le acariciaran y se zambulló en el azul eterno.

Por alguna razón, el mensaje fue bien recibido por la mujer, y debido a la persona y al lugar donde le fue transmitido, se guardó para siempre en su corazón.
...

Mientras que la Princesa salía del mar para sentarse de nuevo junto a su amiga, el deportivo arrancó sólo, se puso a 3500 vueltas, y sorprendió a las gaviotas con un sonido étnico y ancestral.



El sonido de la libertad.



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jueves, 8 de septiembre de 2011

MEADOW ( IV ). ARMAS DE MUJER.



Meadow nos ha enviado a Antonio y a mí al aeropuerto de San José.
Al mediodía aterriza un carguero de MRW.
Debemos recoger unos cajones de medicamentos que nos envía la Cruz Roja.
Penicilina, antibióticos y vacunas.

Nos ha dado unos albaranes y una carta del Consulado.
Antes de despedirse nos ha dicho: "Nos hacen mucha falta. Traerlos".
Luego ha montado a caballo y se ha ido.
...

Durante el viaje, Antonio me ha explicado la dificultad de la misión.
En este lugar perdido de la mano de Dios, esos medicamentos valen su peso en oro.
Tendremos que estar muy atentos, pues los aduaneros, la policía o la mafia local están dispuestos a robarlos para después venderlos en el mercado negro.
Les da igual ocho que ochenta.

A Antonio no le gusta ir al aeropuerto.
"Siempre acabamos de bronca".

Yo le he tranquiliado, pero él ha seguido mascando tabaco y ha añadido:
"Encima van armados".

A sí que aquí estoy, conduciendo una vieja furgoneta, en un pais nuevo, acompañado de un masticador de tabaco.
...

El aeropuerto de San José se encuentra a veinte millas de nuestra colonia.
Todo el mundo le llama a nuestro poblado "la colonia"; el motivo es que huele muy bien. Así de sencillo.
...


Aeropuerto de San José.
Se trata de una llanura verde, enorme, donde suelen pastar el ganado.
Tras unas alambreras de acero galvanizado, hay una pista de aterrizaje de tierra, una torre de control, el servicio de aduanas y un hangar.

Una milla antes de llegar, mis ojos han descubierto una manada de caballos salvajes.
Corren agrupados y en paralelo a la carretera.

Me ha parecido ver un jinete entre ellos.
Un destello de camisa roja y vaqueros.

Antonio se ha dado cuenta también, y ha mascullado: "¡Ya estamos"!

Veo ya el hangar del aeropuerto. Reduzco a tercera.
En la puerta hay muchas camionetas esperando. Reduzco a segunda.

"Párate junto a la rotonda y dale la vuelta a la furgoneta"- me aconseja Antonio-

Paro junto a la rotonda, le doy la vuelta a la furgoneta.
Punto muerto. Freno de mano.
Cojo los albaranes y la carta del Consulado.
Me dirijo a la zona de control.

Antonio se sitúa cerca de la puerta del hangar; a unos cincuenta metros de mí.
...

Cuando me toca el turno presento la documentación.
Me dicen que nuestra mercancía no ha venido, o que se ha perdido, que vuelva otro día, o que llame otro día.

Insisto.
Insisten.

Argumento.
Elevan la voz.

Me enfado.
Le quitan el seguro al arma.

...

Suena como un trueno. Una descarga de cascos sobre el terreno.
Miro y los veo.

Una manada de caballos salvajes acaba de entrar en escena.
Son muchos, y van al galope.
Vislumbro otra vez la camisa roja y los vaqueros.

Veo a Antonio forcejear con el encargado del almacén hasta que consigue abrir el portón.
Los caballos se dispersan por todos lados, la zona de control, el hangar, el aparcamiento, la rotonda, incluso hay algunos corriendo por la pista de aterrizaje.

Y entonces ví claramente a Meadow.

Montaba un tordo. A pelo, sin silla.
Jaleaba a la manada.

Antonio y Meadow localizaron el envío de la Cruz Roja en el hangar, cogieron una transpaleta, cargaron en ella el palet, y se dirigieron a la furgoneta.

Salí corriendo de la zona de control, y tras sortear a una familia entera de caballos indios, llegué entero donde Meadow y Antonio estaban ya cargando las cajas.

Les ayudé. Entre los tres acabamos antes.

Y entonces Meadow me dijo la frase más bonita que una mujer nunca me habia dicho:

"¡Sal de aquí cagando leches, chico!".

Arranqué aquella vieja furgoneta y salí a toda velocidad.
...

Vi por el retrovisor a Meadow y a Antonio montados en la misma montura, gritando a la manada.

Gritando y sudando bajo un sol de justicia.
...

Aceleré.
Me salté el control.
Entré en la pista de aterrizaje.

Aceleré más y me perdí por la llanura verde, en dirección a la colonia.

...

Hay veces que hay que luchar.

Y utilizar las armas más inteligentes que ha fabricado la humanidad.

Armas de mujer.

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miércoles, 7 de septiembre de 2011

MEADOW ( III )



ENCUENTRO CON DRIVER. I


Lo he anotado en la libreta. Era y sigue siendo mi vieja costumbre. Siempre por la noche, cuando el silencio del poblado se puede cortar, cuando todas las almas duermen.


“No pensé que lo decía en serio. Leí en el blog de Sunsi que se duchaba y cruzaba el Océano. Por si era verdad le di los datos geográficos y dijo que sí. Que allí estaban sus dos manos para hacer algo, que hacía tiempo que sus preocupaciones bailaban en torno a la hipoteca, que sus enfados tenía que ver con la manipulación de los medios de comunicación, que estaba un pelín harto de lo poco gente que es la gente. Y más cosas. Porque Driver escribe largo…

Yo en pleno lío con Mirta. Ha dado luz a un bebé precioso. Y Driver se presenta justo cuando había que cortar el cordón umbilical… la pobre Mirta sudada como un pollo. Y él allí, plantado, con cara de no saber qué hacer. Pardillo… pensé. Pero del pensamiento a la acción. Le encasqueté al bebé. Me vino de perlas. Porque no había terminado con Mirta. Y para más inri, Rubén pegado a mis pantalones “¿Dónde está el abuelo, Meadow?”. Cómo le explicas a un crío de 5 años que no volverá a ver al abuelo, pero que siempre que quiera podrá hablar con él. Igual me lo llevo una noche de éstas…Aquí las noches tienen más estrellas que en Europa. Cada vez que muere alguien, que es lo más frecuente, miramos al cielo y bautizamos a una estrella con su nombre. Habrá que buscar una estrella para el abuelo Tato. Y que Rubén pueda contarle sus cosas siempre que lo necesite.

Yo es que a veces no doy para más. Sólo tengo dos manos, dos oídos, una boca, dos piernas. En el fondo estoy contenta de la presencia de este nuevo personaje. Es conductor ¡bien!. Podrá suplirme en los viajes para ir a recoger comida y el material escolar que nos manda Miriam a la ciudad. Pobre… le he sometido a la prueba del carburador. Entiende del tema. Y yo me puedo liberar del cacharro que se estropea cada dos por tres. La verdad, prefiero el caballo.


Este Driver es un tipo singular. Bastante discreto. He estado un rato descansando en la orilla del río tan ensimismada que no me he dado cuenta de que estaba de pie, esperando a que me levantara. Supongo que para charlar y que le explicara un poco de qué va el asunto...

Recuerdo cuando llegué. No era fuerte, nada fuerte. Me he hecho fuerte con ellos. Ellos me han prestado su esperanza “a plazos”. Plazos muy cortos que duran un día. Mañana será mañana.


No sé si él es fuerte. Aunque tiene una pinta de pardillo europeo, me da que le sobran ganas. Y cualquier persona que es capaz de arremangarse y soltar amarras merece un respeto y el beneficio de la duda.


Veremos… De momento, Driver es una incógnita agradable.”


Atentamente. Meadow.

MEADOW ( II )



Una vez que Meadow hubo terminado con el parto se fue a descansar una hora. Parece ser que por aquí eso es mucho tiempo.
Aunque a un europeo, después de una noche entera trabajando, le parecerá que una hora es más una siesta que otra cosa.

Durante el descanso de Meadow, me di una vuelta por el poblado.
Es una especie de comunidad agrícola que trabajaba los campos próximos.
No se veían muchas máquinas. Vi un viejo tractor y la furgoneta sin puertas que me había traído desde el aeródromo.
Solamente.

Habían niños jugando junto al río, ancianos reunidos en un porche al aire libre y unas señoras preparando comida.
Los jóvenes estarían en otro sitio, supongo.
No se oían ni teléfonos móviles, ni el soniquete de la televisión.

Allí la vida transcurría lentamente.
Parece ser que si corren es por algo que merece la pena. A un europeo como yo, aquella aparente quietud le traía recuerdos de su infancia. Ese tiempo plácido donde los relojes sólo sirven para aprender a leer las horas.

Cuando Meadow se levantó de su siesta se dirigió hacia el sauce llorón, junto al río. Vi como se sentaba con los pies cruzados y se concentraba mirando el discurrir de agua.
Esperé. Al cabo de un rato se levantó y se dirigió a la furgoneta donde yo aguardaba.

-“¡Hola pardillo, mi nombre es Meadow!, ¿Tú eres el conductor?”.

-“Sí"- le respondí lacónicamente, guardándome todas las cartas de la baraja en la manga, cual europeo desconfiado.


-“Bien, iré al grano. Te podemos dar comida y alojamiento durante dos meses, a cambio de que conduzcas la camioneta para llevar gente y mercancías entre el poblado y la ciudad. No da para más. ¿Alguna pregunta?"

-"¿Alguna condición?" - le pregunté por curiosidad -


-"Sí. Aquí el tiempo representa la diferencia entre vivir y morir. Así que no lo vamos a perder. Si eres capaz de desmontar el carburador de la camioneta en tres minutos, te quedas. Si te enamoras de mí, te marchas. ¿Vale?"

-"Sí. Empecemos".

Me lié con el carburador a toda pastilla, ante la atenta mirada de Meadow. Mientras lo hacía, ella me explicó que la gasolina que vendían en la ciudad tenía tal cantidad de impurezas, que en cada viaje había que desmontar el carburador un par de veces para limpiarlo. Y esa rapidez es fundamental cuando se trata de llegar al hospital a por medicinas, o ir al aeródromo a por ayuda humanitaria y adelantarse a las mafias locales que... siempre intentan robarlas.

Gracias a que no me fijé en sus preciosos ojos azules y sus impresionantes cabellos rubios, logré desmontar el carburador en dos minutos y medio.

Una vez que se aseguró que era capaz de hacer el trabajo, me dijo que me podía quedar, no sin antes puntualizar:

-“Yo lo hago en dos minutos”.

...

Meadow se dirigió al pabellón donde descansaba la parturienta y la criatura. De pronto se dio la vuelta y me lo soltó:

-“¡Ah, y gracias, pardillo!"





Una bandada de loros tropicales se posó en la cumbrera del barracón. Parecía un comité de bienvenida para la criatura recién parida.
Donde la selva y los ríos tienen nombres propios.

Difíciles de pronunciar para un europeo.

Bajo un cielo azul y rotundo.


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martes, 6 de septiembre de 2011

MEADOW ( I )





Contaré la historia de Meadow.

Una mujer que conocí en unas lejanas tierras..., donde las distancias se medían en días, el tiempo en millas y las emociones eran tan intensas, que se te quedaban grabadas para el resto de tus días.
Palpitando.

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ENCUENTRO CON MEADOW ( I )


Acabo de aterrizar en América.


Lo sé porque en los carteles no pone aeropuerto.

Pone aeródromo.





Un señor bajito y con bigote ha venido a recogerme.

Lo sé porque lleva un cartel con un nombre pintado: DRAIBER.

Me conduce hasta una vieja camioneta. Es una Ford sin puertas.

Igualita a la que conducía James Dean en "Gigante". Creo que era la misma.

Dice que viene de parte de Meadow, que está atendiendo un parto.

Conducimos durante tres horas.





Este país es muy verde. La tierra se ve oscura y fértil. Hace calor. Y humedad.

Llegamos a una especie de poblado, arrumbado junto al meandro de un caudaloso río.

Dice que va a buscar a Meadow.

Espero junto a la camioneta.





De un barracón sale una chica rubia con un trozo de carne entre las manos. Va corriendo. Me ve y se acerca a toda velocidad.

Me entrega el trozo de carne humeante y me dice: "¡átale el cordón umbilical y entra al barracón, rápido!, voy a calentar más agua."


Acabo de conocer a Meadow.

Iba a doscientos.

El bebé palpitaba.


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domingo, 4 de septiembre de 2011

COW - WOMAN


El mundo está cubierto de mares, sobre ellos navegan enormes barcos que llevan pasajeros de un continente a otro, de una península a una isla, de una cordillera a una llanura.

Entre los pasajeros hay jóvenes que miran la línea del horizonte.

Y se la beben con la mirada.


Esta es una historia muy breve, que le ocurrió a una joven hermosa.

Ella había emigrado desde el Viejo Continente a una tierra de oportunidades.

Dejó a su familia, a sus amigos, su pueblo y su tierra.

Cruzó el Océano Atlántico en un Clipper, el velero más rápido de la época.

Sus velas se hinchaban con la fuerza del viento, con el empuje de las olas, con el pensamiento de sus jóvenes pasajeros.
...
Cuando avistó tierra se prometió a sí misma un sueño: volaría.
En cuanto tuviera la oportunidad, volaría.

En tierra buscó una habitación, un trabajo y recopiló toda la información que sus joven mente era capaz de calibrar.

Sus primeros dólares le sirvieron para comprar un caballo de sangre india.

Con él se desplazó por varias ciudades, atravesó llanuras verdes y descubrió los ríos más salvajes que atravesaban desfiladeros y rocas graníticas.

En la primavera del primer año en aquella nueva tierra, llegó a los límites de la civilización.

Un pueblo perdido al final de la línea del ferrocarril.

Más allá no habían colonos.

Era el territorio de las águilas de cuello blanco.

Tierra virgen, donde los emigrantes se habían reunido para buscar un lugar en el mundo.
...

El Gobierno Federal había prometido tierras a los colonos.
La única condición era llegar el primero y clavar tu bandera.

Así que la chica de nuestro cuento estaba allí, con su caballo, su bandera, unos pantalones vaqueros, y la mirada ardiente de una yegua salvaje.
...

Agruparon a los colonos detrás de una línea marcada con una cinta azul.
Brillante.

Y tras un discurso por parte del representante gubernamental, el juez de paz disparó al aire con su arma, tres disparos seguidos.
La señal de partida.


Si has visto una mujer guapa galopando de forma salvaje, si has sentido el trote de un caballo de sangre india, si alguna vez has corrido tanto y de forma tan intensa que atravesar el viento se ha convertido en un bofetón de libertad, no puedo explicarte lo que ya sabes.

En caso contrario he de decirte que la forma de galopar de aquella joven, era tan arriesgada y bella a la vez, que parecería que se jugaba su futuro en el intento.

Voló. Cumplió su sueño y voló por la pradera, con la misma fortaleza interior, el mismo gesto y una postura parecida a la que adoptan las águilas de cuello blanco cuando persiguen a su presa.

Voló por la pradera durante una hora.

Vio un terreno próximo a una colina suave.

Olió la tierra que pisaba, y tras comprobar el aroma virginal, tomó la decisión más importante de su vida.

Desmontó del rayo indio, miró a su alrededor para asegurarse que era la primera y clavó su bandera en la tierra virgen.

...

El mundo está cubierto de mares, sobre ellos navegan enormes barcos que llevan pasajeros de un continente a otro, de una península a una isla, de una cordillera a una llanura.

Entre los pasajeros hay jóvenes que miran la línea del horizonte.

Y se la beben con la mirada.





Atentamente para Lewis Ceballos: Driver.

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viernes, 2 de septiembre de 2011

SUEÑO DE UNA TARDE DE VERANO

Después de conducir toda la noche, ya no podía más.
Las rayas de la carretera empiezan a temblar, así que entre pegármela y parar, elijo parar.

Junto a la autovía hay un lago.
Y arrumbada en el final de la colina, una playa.
Hay sombras bajo los frondosos árboles.
Así que me quedo aquí un par de horas.
Tal vez tres.

...

Encuentro un trozo de verde.
Dejo que mi cuerpo caiga, como un enorme árbol sobre el césped.
Poco a poco me acomodo.
Primero la serpiente de la espalda.
Luego las piernas, estiradas.
Para los brazos necesito tres intentos.
Y por fin la cabeza, suave sobre el antebrazo.
Cierro los ojos.

...

Es como un carguero cuando corta los motores.
Tarda un buen rato en pararse del todo.
Un buen rato, pero al final se para.

...

Cerrar los ojos en un sitio donde nunca has cerrado los ojos.
...

Sólo siento la brisa, que de cuando en vez se deja caer. Fresca.
Puedes oler sus componentes.
¿A qué sabe el oxígeno?
...

Desconecto.
Mi cerebro traza líneas en el campo visual.
Son como destellos de la realidad, bombas y bombillas. Ráfagas y rafaguillas.

La vista tarda más en desconectar.
Como si se negara a abandonar la luz, ese regalo de colores.

...
Y sueño que oigo voces.
Un par de adultos y un niño, chapoteando.
El agua salpicona, se mece en una tumbona.
Y el niño muy mojado, grita como un desesperado.
La mujer matiza, con una voz que suaviza.
El varón, ronco y feroz, no habla, hace temblar la voz.

Y los tres, cada uno por su lado, forman un trío armonizado.

...

Los sonidos de los bañistas, hacen eco en la marisma.
Con la música muy honda, de sirenas y langostas.

...

La brisa sube y el sol baja.
Se deshace la baraja.

..

Abro los ojos, y veo el sueño frente a mí.
Se ha hecho realidad.



Hay sueños que se convierten en realidades.

Y realidades que son sueños.

...

Sigo conduciendo.

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