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martes, 31 de enero de 2012

SOÑAR POR DOCE PAVOS



PELUQUERÍA.

A veces, los mejores sueños, se hacen realidad.

Eso sí, pagando.

En mi caso, doce euros.

...

No me gustaba ir a la peluquería, hasta que un día, mi hija la Sarita se empeñó en acompañarme.

Como somos chico y chica, tuvimos que buscar una unisex.

Después de un año de ir juntos,la costumbre se ha convertido en ley.

Si ella va, yo voy. Si voy, ella viene.



El dueño es un artista del peine. Tiene la pared con fotos de sus creaciones. Peina a las modelos de los pases modestos. Modestos, pero modelos.

Ir a su establecimiento es una fiesta.
Nos pone música romántica italiana, y la Sarita y yo bailamos juntos.

Me hago pasar por vendedor de ferraris, y le pregunto en voz alta cómo le va el F-600 que le "vendí" hace un año.
Sus clientas, en plena permanente, alucinan plenamente.

Siempre me pregunta por mis "viñedos" en el sur de Francia. En voz alta. Potente.

La Sarita ha aprendido que un oficio es una profesión digna.

Y ya comenta que cuando sea peluquera me va a recortar las cejas, que "las tienes como el monstruo de las galletas papi".

Siempre hablo con el dueño de los viajes que hemos hecho alrededor del Mediterráneo.
Unos son ciertos, y otros están por cumplir.

A la hora de pagar siempre es lo mismo:"Cóbrate el servicio solamente; que si me cobras el arte, no tengo dinero suficiente".

Cada vez que vamos armamos un barullo.

Y nos sentimos latinos.

El dueño se ríe.

Y la Sarita aprende.

...

Que a veces, los mejores sueños se hacen realidad.

Aunque estés en una peluquería de barrio, en Barajas Pueblo, sobrevolados por los pájaros azules del aeropuerto.



Donde el cielo se tiñe de sueños.

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lunes, 30 de enero de 2012

ASESINATO EN LA EMBAJADA DE ITALIA ( V y Fin )



La Embajada de Italia en Madrid, ofrecía el viernes por la noche una cena con el título de
"Homenaje a la Novela Negra".
Habían sido convocadas las principales personalidades que por su trabajo o por su especial dedicación, destacaron en el último año alrededor de dicho género.
Desde el editor todopoderoso Hangs Grutemberger, hasta mi humilde amigo Modestino.
...
Hacía un par de noches que le llevaba dando vueltas al tema; mi conciencia tenía severos problemas, pues me empezaba a sentir responsable de la próxima muerte de mi amigo; es más, empezaba a estar arrepentido del cruento regalo que le esperaba.
¿No me podía haber conformado con un cuento de gaviotas?
¿Una alegoría bíblica no hubiera sido más apropiada?
¡Una simple descripción costumbrista de alguna fiesta popular, tal vez!
¡No!, ¡me había empeñado en su asesinato!, ¡y encima los desbocados acontecimientos estaban en un punto completamente descontrolado e irreversible!
...
Fui a recoger a Modestino a la estación de Atocha, con todo el peso del arrepentimiento sobre mi conciencia.
Como le quedaban unas horas para acudir a la Embajada, le propuse una rápida visita al Museo del Prado, donde me complací en mostrarle el Cristo de Velázquez y el de Goya.
Modestino no se daba cuenta, pero tras mis explicaciones pictóricas, siempre añadía una sentida oración por mi alma frente a dichos Cristos. Tal era el peso de mi destrozada conciencia.
...
Visitamos el  "Museo del Jamón", donde tras unas cañas y unos ibéricos, me ofrecí a llevar a Modestino a la Embajada de Italia, en la calle de Juan Bravo.
Un sexto sentido me decía que no debía dejarle sólo.
...
Le tuve que despedir en la entrada de la soberbia edificación, pues un estricto control de invitaciones me impidió el paso..., por la puerta principal de la Embajada.
...
Mi conciencia destrozada por la inminencia de una gran desgracia, me empujó a ofrecerle a un camarero que entraba por la puerta lateral, el doble de los honorarios qie iba a recibir por su trabajo esa noche; entré a la zona de cocinas donde un bigardo y onomatopéyico jefe de camareros dispuso de mi mente y de mi cuerpo para el resto de la velada.
...
El embajador de Italia en España, había dispuesto el salón principal como comedor de invitados, auxiliándose para los discursos de una tarima de madera noble que se elevaba sobre los comensales.
La cena transcurrió dentro de los cauces esperados, pues tras una breve alocución a modo de presentación, el embajador dió la señal para que los invitados degustaran los exquisitos manjares que allí se ofrecían.
...
Me pasé toda la noche sirviendo el ágape, perseguido por la potente voz del jefe de camareros, que me ordenaba de forma contundente dónde me tenía que dirigir, qué tenía que cargar y a qué meteórica velocidad tenía que regresar para comenzar de nuevo el ciclo.

No obstante logré localizar a Modestino en la mesa diez, donde en compañía de varios trajeados invitados, departía con notoria vivacidad.
...
Por más que indagué en todos los rostros presentes, no conseguí distinguir ninguno que me arrojara luz sobre su condición de asesino.
Allí todos tenían cara de buena persona, y claro, aquel era el mejor paisaje para esconder una cara anodina, que ocultaba el más profundo desprecio por la vida humana, trás un rostro normal y corriente.
...

Llegado el momento de servir el vino, caí en la cuenta de una terrible circunstancia.
El Embajador había tenido la amabilidad de informarse de qué vino era el favorito de cada invitado, sirviéndolos de forma personalizada (cada botella tenía una etiqueta adhesiva con el nombre del afortunado).

Se produjo un terrible shock en mi cabeza, pues me dí cuenta que ése era el camino más rápido entre una simple botella de vino y el más cruel de los asesinatos; saber de antemano quién iba a beber de qué botella.
...
Empecé a sudar de forma violenta.
Supe que mi amigo Modestino iba a morir de la forma más cruel: envenenado en una cena, a través de una simple botella de vino.
Dada la capacidad operativa del asesino, el marco donde se desarrollaba el evento, el motivo de la reunión, y la presencia del instigador editorial, concluí que el asesinato iba a ser inminente.
...
Os lo juro que intenté advertir a toda costa a Modestino, pero mi grito desesperado ante la inminencia de la bebida fue rápidamente atajado por los servicios de seguridad de la Embajada, que con la rapidez del rayo me redujeron de forma contundente, impidiéndome el grito auxiliador mediante el drástico método de introducir una servilleta en mi cavidad bucal. ¡Qué tipos!
...
Mientras me arrastraban a las cocinas, esposado y retorcido entre dos mastodontes sicilianos, pude ver cómo el embajador pedía a los comensales que llenaran sus copas de vino, para brindar en armoniosa camaredería.

Allí estaba Modestino, cual Gary Cooper, sólo ante el peligro, frente a un mundo hostil que había decidido su asesinato, tan sólo por escribir reseñas de novela negra.

Mi última mirada fue para ver a Modestino, elevar su copa y saciar su sed.

¡Dios mío, qué imagen tan cruel!

¡Un buen hombre, asesinado por mi culpa y en mi presencia!

¡La cadena perpetua iba a ser un corto castigo para mi irresponsable comportamiento!

...

Mientras que estaba siendo esposado al frigorifico de la cocina, lo vi pasar.
No podía ser otro, era el asesino.
Corría con una jeringuilla en la mano, medio oculta por una servilleta.
Estaba seguro que allí estaba el veneno.
Sin ningún género de dudas.

...

Oí un terrible alarido que provenía del comedor.
Los camareros que llegaban a la cocina informaban de un terrible acontecimiento.
Un hombre acababa de morir, tras beber su copa de vino personalizada.

No me pude contener, agarré una maza de golpear la carne y golpeé con todas mis fuerzas las esposas que impedían mi libre circulación.
Al cuarto golpe conseguí zafarme de ellas, corriendo por encima de la marea humana en la que se había convertido la Embajada.

Llegué con dificultad al estrado de los discursos, donde yacía un cadáver boca abajo.

Un oficial de la guardia le dio la vuelta, pudiendo observar la cara desencajada por el potente veneno de...
¡¡ Hangs Grutemberger !!, la persona que había ordenado la muerte de Modestino.


...

Los acontecimientos de aquella jornada los recuerdo de forma muy confusa.
Tan sólo deciros que algunas noches, me desvelo pensando en cómo y porqué el asesino cambió de parecer en el último momento.
Después de muchas consideraciones, creo que lo más probable es que se tratara de un lector de Modestino.
Y que no estaba dispuesto a perderlo.

Simplemente, no estaba dispuesto a perderlo.

....

Atentamente: Driver para Modestino.
En gratitud por los buenos ratos que nos regala.


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domingo, 29 de enero de 2012

EL ASESINATO BLOGUERO DE MODESTINO (IV )

Resumen de lo publicado:
Modestino es un gran aficionado a la novela negra, y suele publicar en su blog interesantes resañas tanto de las novedades editoriales, como de los clásicos publicados hace años.
Esta costumbre, aparentemente inocua, ha desequilibrido el mercado mundial de ventas, pues los lectores ya no compran novela negra si Modestino no las aconseja antes, con puntualidad y argumentación literaria.
El dueño de la mayor editorial mundial de novela negra, ubicada en Alemania, decide prescindir de tan incómodo lector. Y hace una llamada a Beirut, donde un oscuro personaje aparece para resolver tan inapropiada circunstancia empresarial.

LA MANO QUE MECE EL REVOLVER.

Tenemos la equivocada creencia de que un asesino a sueldo es un simple matón, sin más moral que la que dimana de un puñado de dólares. Un mercenario del asesinato, que alquila su mano sanguinaria para mecer un revólver durante unos segundos, y descerrajar tres tiros en la cabeza a alguna víctima propiciatoria.

Pero el mercado internacional del asesinato a sueldo, está repleto de individuos completamenete normales, como usted o como yo.
Gentes que tienen su trabajo, su familia, sus perros y sus jardines de camelias.
Son populares en el vecindario, ayudan a cruzar la calle a viejitas renqueantes, y los domingos, en el oficio religioso, depositan generosas aportaciones, ganándose la confianza de cuantos hombres justos se cruzan en su camino.

Las sociedades civiles donde desarrollan su vida, acaban por reconocer su aportación a la comunidad; no siendo extraño que se hagan merecedores de reconocimientos tanto públicos como privados.

Pero...; suelen desarrollar actividades donde viajar es parte de su ajetreada cotidianidad.

Y entonces..., explota una parte de su personalidad, que ni criminólogos, ni psiquiatras, ni jueces, ni investigadores privados han sido capaz de explicar en términos racionales.

Se convierten durante un par de días en asesinos a sueldo, siendo su característica principal que lo hacen por placer. Por el puro placer que les produce el hecho de transgredir las normas más elementales de convivencia y humanidad.

El hecho de estar caminando por el filo de la navaja de la vida y la muerte, les proporciona tal descarga de adrenalina, que quedan irremisiblemente enganchados a sus actividades delictivas para el resto de sus días.

Dan miedo, mucho miedo.

En estos momentos en los que escribo unos simples párrafos dominicales, una suerte de sudor frío recorre mis dedos que teclean.

Sé a ciencia ciencia, que si el asesino tuviera información exacta de mi ubicación o de mi identidad, mis días estarían contados.

Su crueldad y eficacia en el dudoso arte del asesinato, es de tal calibre, que provoca en sus víctimas la inevitable consecuencia de que algunos recemos nuestras últimas oraciones.

Y en otros, sus primeras.

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El señor Paolo Sinalma, natural de Palermo, afincado en Beirut y profesor emérito de literatura, compra en estos precisos momentos un billete de avión con destino a Madrid.

El miedo, ese caballo salvaje y sin riendas que cruza nuestras vidas, se desboca.

Convirtiendo mi latido en un desacompasado golpear de tambores.

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PD: No dejen de leer la última entrega de esta serie: ASESINATO EN LA EMBAJADA DE ITALIA, pendiente de que el asesino no descubra al autor de la serie, en cuyo caso quedaría inconclusa para los restos debido a la imposibilidad de escribir desde el fondo del río Manzanares, atado a un saco de piedras.

jueves, 26 de enero de 2012

UNA VISITA SORPRESA


No esperaba ninguna visita aquel día.
Es más, no esperaba nada de aquel día.
...
Y de pronto, escuché un sonido puro.
Que me trajo un mensaje limpio.
...
Lo escuché con atención.
Reconfortándome, allí donde sólo quedaba dolor.

Donde sólo restaba una intensa herida.
...

Me hizo bailar.
Y mi alma lo agradece.

...

Dime.
No me malinterpretes ahora.

Sólo quiero saber.

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martes, 24 de enero de 2012

MIRADA CAMPERA


Esto no hay quien lo aguante.
¡Pero vamos a ver!, ¿por qué me ha tocado a mí?
¿No había otro por ahí?

Nada, que esto es insoportable.
¿Sabes lo que te digo?
Que paro, pero paro del todo.
Luego le pego fuego al camión, a los papeles, al móvil, a todo. ¡Hala!

...

Freno en el arcén.
Me bajo.
Tiro las llaves y el teléfono al campo. ¡ Fiuuuuuuuuu !

Ando por el campo.
Hay trigo.
Mucho trigo.

La brisa del atardecer se desliza sobre Castilla. Baja del cielo en bocanadas frescas.

Y peina el trigo.
Que forma olas amarillas, brillantes.

Si guiñas los ojos, el trigo es oro que baila.
Acompasado.

...

Ahora atardece.
Es un regalo.
Los últimos rayos del sol son un regalo, que mueve la brisa y ésta hace olas sobre el campo de oro.

Van y vienen las olas.
De tres en tres. De dos en dos.

Hacia el poniente o hacia el levante.

¡ Fiuuu !, ¡ fiuuuu !

....

Aplaudo un rato.

Ha sido todo un espectáculo.

...

Miro arriba y lo digo:

"De acuerdo, tío; de acuerdo".

...

Vuelvo sobre mis pasos.

¿Dónde carajo he tirado las llaves?

Oigo una risa lejana.

...

" Tío, no te descojones de mí ".

...

Y el Tío, se descojona de tí.

...

Antes de arrancar echas un último vistazo.

Oro.

Hasta la mísma línea del horizonte.

Espigas de veinticuatro quilates.

Oro puro.

...

lunes, 23 de enero de 2012

MIRADA SUBMARINA.


MIRADA SUMARINA.


"Unas simples gafas de bucear, una playa junto a un cabo rocoso, nada más.

La superficie del mar oscila al ritmo cadencioso de las olas.

La luz llega rectilínea y se refleja, refracta, levita y se dispersa de forma aleatoria, chocando sobre la mar caprichosa.

Las olas implosionan en blanco torbellino.

Los corales,algas, arenas y seres vivos, adquieren varias tonalidades por minuto.

Todo depende de si la luz llega por babor o a sotavento.





No hay dos minutos iguales.
Nunca se repiten los colores.

Variación continua y divina....


Unas simples gafas de bucear, una playa junto a un cabo rocoso, nada más.

Sólo el silencio."


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PD:


Delante de esta Torre está "la cola del caballo", una formación rocosa que te permite andar sobre ella y adentrarte en el mar. Si te fijas, es la zona donde más espuma hay.

La Torre es una reconstrucción de una antigua del siglo XVI, que servía para avisar del desembarco de piratas a las poblaciones del interior, mediante hogueras.

El pueblo se llama "Torre de la Horadada" y está en Alicante, en el límite con la provincia de Murcia, justo al sur de Campoamor (Alicante) y al norte de San Pedro del Pinatar (Murcia).

Hay un hotel de una estrella y trato familiar, heladería y cine.

Y el Mediterráneo.
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Si consigues una bici, te sabría guiar hasta el Mar Menor, las salinas de San Pedro, Río Seco y las Mil Palmeras a través de sendas de tierra.

Con olor a pino.

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viernes, 20 de enero de 2012

TRANSOCEÁNICO

TRANSOCEÁNICO.


Apenas unos cientos de años desde el invento del telescopio, los humanos seguimos escrutando los cielos.
Nos preguntamos dónde reside nuestra alma.

Dónde el ángel que nos cuida, y nos sopla.



El Universo.
Una extensión inabarcable de espacio.
Millones de millones de cuerpos celestes.

Giran y giran.
Lo único que tienen en común es su esfericidad.
Son cuerpos yermos.
Sólidos o gaseosos.

Con trayectorias aleatorias.
Regidos por la Ley de Gravitación Universal.

Toda una señora.

...

Vivimos en la excepción.
El Planeta Azul.
Gracias a la atmósfera, los rayos cósmicos no nos devoran.

El agua, en sus tres estados básicos, sostiene la vida.





Nos preguntamos dónde viven los ángeles custodios, mientras que elevamos las cabezas hacia el cielo.
Y tan cortos somos, que no lo vemos.…

Aire.Oxígeno, nitrógeno y argón.

Sin forma definida.
Ni color.


Os contaré la historia de mi abuelo Emilio.
En la década de los años 30 del siglo pasado, vivió la aventura de su vida.
Durante 8 años trabajó para la Compañía del Pacífico.Una empresa de transporte aéreo que operaba en el Gran Océano.
Volaban poderosos hidroaviones entre la costa oeste americana y el continente de Australia. Eran los tiempos de los pioneros.

Los principios básicos de la aeronavegabilidad no eran suficientes para salir vivos de la aventura.
Necesitaban además mucho instinto aéreo.
Sus vidas dependían de ello.

Allá arriba, donde los vientos gobiernan los avatares, no caben errores.
Si vas volando entre las islas de corales y se te ocurre empopar la nave contra el viento, tarde o temprano caerás al Océano.

Sin combustible.

Así que toda una generación de pilotos dedicaron sus esfuerzos al arte de la dinámica de fluidos.
Atentos a la temperatura exterior, régimen general de vientos entre continentes, alteraciones locales del rugir del aire.

De todos estos parámetros dependían los dos conceptos más importantes: autonomía de vuelo y sustentación aerodinámica.

Haz la prueba.

Cuando vayas en el coche saca la mano por la ventanilla y gírala.
Tus dedos se convierten en el alma de tu brazo.
La posición de la palma determina la facilidad o dificultad con la que atraviesa el fluido divino.
Es cuestión de posturas.

Mi abuelo Emilio aeronavegó el Pacífico por las rutas principales de la época.
Sobrevivió a los numerosos incidentes con los que se encontró.
Y me contó una historia de gaviotas.

...
Desde San Francisco hasta Sydney hay que navegar durante doce mil millas náuticas.
Los vientos favorables no están escritos en ninguna carta de navegación.
Hay veces que el camino directo es una trampa.
Y otras que a mil pies te puedes encontrar un torbellino laminar de aire frío, que si te viene de cola, vuelas que te las pelas.

Cada día es diferente.

El movimiento de rotación de la Tierra, la temperatura y la latitud, hacen que varíen estas corrientes poderosas.
Cuando despegaron de San Francisco, mi abuelo se fijó en un grupo de seis gaviotas.
Una pareja de adultos y cuatro crías.
Desplegaron sus alas al tiempo que los poderosos motores del hidroavión consiguieron elevar las sesenta toneladas de peso de la aeronave.
Las gaviotas se elevaron hasta los seiscientos pies de altura y pusieron rumbo oeste.

Mi abuelo siguió el mismo rumbo.
Por instinto.

Tras dos horas de aleteo, los dos adultos trazaron una trayectoria nueva.
Elevaron su aleteo hasta los ochocientos pies y se dejaron caer hacia el sur.
El abuelo las siguió, pese a las protestas del copiloto.

Tres horas después la cosa se complicó.
El viento empezó a venir de cara.
Rebasado el punto de no retorno, el único camino que quedaba era seguir.
Las dos gaviotas adultas incrementaron la frecuencia del aleteo, subieron a los mil doscientos pies.
Sus cuatro crías, dos machos y dos hembras, les emularon.

Y allí se lo encontraron.
Aire limpio.
Un chorro de oxígeno puro.
Treinta nudos de potente fluido divino.
De cola y en dirección oeste.

Sobre las islas de corales.
El mayor de todos los Océanos es atravesado por un grupo de gaviotas.
El torbellino ventoso clamaba bíblicamente.
Las aves comprobaron complacidas que la formación en V invertida era la más eficaz.

Esta frágil ave, creada por Dios para enseñar a rezar a los humanos, había encontrado la postura perfecta.
Las alas, ni muy desplegadas ni muy pegadas al cuerpo.
A esa velocidad de crucero la postura era aerodinámicamente perfecta.

Y en el torbellino de aire limpio, con el cuerpo estilizado al máximo, avanzaban en unos minutos el equivalente a una hora aleteando.
Mi abuelo las siguió.
Y allí, en medio del Océano Pacífico, guiado por una bandada de aves, descubrió la esencia de la vida.


La búsqueda de aire limpio.
Viento de popa.
Que nos empuja a cruzar los mares.
En solitario o en formación.


Oxígeno, nitrógeno y argón.
Sin forma definida.
Ni color.


Si quieres encontrar las cartas de navegación donde se describen los mejores vientos,
si realmente buscas a tu ángel custodio,
si estás dispuesto a luchar el tiempo que te resta por algo que merezca la pena…,
ni sueñes con encontrar una guía de vientos en las estanterías del Servicio de Meteorología,
ni una manual de navegación en las escuelas de pilotos.

Entra en una iglesia.
Fíjate en el Libro que el sacerdote abre cada domingo.
Escucha las historias que nos narra.

Allí están las coordenadas de vuelo.
Oxígeno en estado puro.
Capaz de empujar tu frágil cuerpo.

...

Driver.

Dedicado a la memoria de mi abuelo, Emilio Valiente Trigueros, la persona que me enseñó a rezar.
Y a mirar atentamente.

Descansen en paz, él y su hermano Jose María, jesuita asesinado en la Guerra Civil española.
Tras  setenta y cuatro años de búsqueda infructuosa por parte tuya y de tus hijas, encontré la tumba de tu hermano en una fosa común de Paracuellos del Jarama.
Logré rezarle un responso y acompañarle un domingo por la mañana.
Y le visito de vez en cuando, por tí.
...
Espero volver a verte, abuelo, y que me cojas de la mano para dar paseos.

Sea donde sea.
Sea cuando sea.




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jueves, 19 de enero de 2012

LA DERROTA



LA DERROTA




Los humanos nos equivocamos, día sí y día también.

Puedes ser capaz de reconocer tus fallos, incluso con el tiempo aprendes a escuchar, pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.

Entonces, más vale tenerlo cerca.

Un piano y un acariciador de teclas.

...

Aquella madre libraba la batalla de la educación.

Varios adolescentes aguerridos que desparramaban los calcetines y los consejos por cualquier rincón de la casa.

Por más que intentaba imponer su sentido común, los hijos cabalgaban al galope por el calendario.

Se comían las semanas con la misma voracidad que tragaban hamburguesas.

Aquellos cuerpos, invadidos por un ejército de hormonas, bailaban la samba con los consejos familiares.

La madre lo había intentado todo.

Ser flexible, inflexible, elástica, rígida, semirígida, permeable, impermeable.

Todo, lo había intentado todo.

Y pasaba lo que pasaba.

Los calcetines y los consejos campaban por los rincones, olvidados.

No sólo parecía que la comunicación era imposible.

Era imposible.





Las fiestas del pueblo.

Los jóvenes desgastaban zapatillas en carreras, bailes, aventuras y persecuciones.

La madre estaba cansada.

Muy cansada.

Así que cerró la agenda y se dio un respiro.

Se puso los vaqueros y la camisa blanca.

Dejó el móvil y la lista de tareas sobre el microondas.

Y se fue sin rumbo.





Al cabo de media hora estaba tomando un café en un pequeño tugurio del pueblo.

Un bareto de segunda, silencioso.

Entre las callejas encendidas por el reflejo de una lejana verbena.

El dueño del local la reconoció al momento.

Tras observar el gesto cansino de una madre, optó por ser prudente, sirvió el café y permaneció callado.

Los dedos de la madre se pusieron nerviosos, comenzaron a golpear con ritmo el velador de mármol.

...



Un grupo de adolescentes entraron atropelladamente en el local.

Repostaron cerveza, evacuaron, pagaron y se fueron.

Todos menos uno.

El rezagado.

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A veces pasa, eres madre, golpeas nerviosa una mesa cualquiera, en un bareto perdido, y el dueño del local, empresario de oficio y músico de beneficio, se acerca al piano y empieza a tocar.

Sin más.

El rezagado sale del aseo.

Aturdido por el ambiente festivo del pueblo.

Se sienta en la silla de mimbre y escucha al dueño del bareto.

Que ya no era el dueño del bareto, ahora era el mismísimo Cool Porter, o el teclista de Supertramp, o el auténtico George Greswin.

Allí estaban los tres.

Uno bailando con sus dedos sobre el pentagrama.

Otra cansada, muy cansada.

Y el adolescente rezagado, aturdido, impaciente, desobediente, rebelde, y todo eso que se suele ser con menos de veinte años.

El rezagado mira a la señora.

Guapa, piensa.

Muy guapa.

Casi sin esfuerzo, como lo más natural del mundo, se acerca a la señora y sin pedirle permiso la coge de la mano y la saca a bailar.

Cool Porter ataca una bella melodía.

Ya no es empresario de un bareto de segunda.

Ahora es Cool Porter, porque toca como él, se divierte acariciando las teclas como él, incluso siente la música como la sentía él.

Observa complacido cómo su cerebro se anticipa al juego de sus dedos.

Hacía tiempo que no tocaba tan bien.

Y mientras tanto, de refilón observa como una señora baila con su hijo adolescente.





Los humanos nos equivocamos día sí y día también.

Puedes ser capaz de reconocer tus fallos,

incluso con el tiempo aprendes a escuchar,

pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.



Entonces, más vale tenerlo cerca.

Un piano y un acariciador de teclas.





El sonido de un viejo piano es así.

Saca brillo al alma.





No hables de derrota.

Mientras que puedas bailar, no hables de derrota.

Baila.
 
...
 
Atentamente: Driver para Susana.



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lunes, 16 de enero de 2012

EL ASESINATO BLOGUERO DE MODESTINO ( II ): Motivaciones.


Resulta complicado explicar cuál es el motivo por el que alguien decide asesinar a una persona de bien.
Así que desgranaré las causas de forma simple.
...
Modestino es un gran aficionado a la literatura.
Le gusta leer, y escribir después sobre lo leído.
Uno de sus géneros favoritos es la novela negra; así que el hombre escribe en su blog, con periodicidad y de forma gratuita, acertados comentarios sobre novelas y autores.
Resultan creíbles sus anotaciones, pues al no vivir de ello ni cobrar por aquello, el tono general de sus textos rezuma frescura y honestidad.

El lector, ávido de referencias, se bebe sus glosas con más fruición y credibilidad que aquellas otras escritas por profesionales del asunto, vertidas en revistas especializadas y redactadas con el peso de un encargo remunerado de por medio.

Dada la profusión de referencias literarias que Modestino ha vertido en su blog, sin él saberlo se convirtió en punto de referencia obligado de cuantos lectores de novela negra pululan por el ciberespacio. De tal suerte que sin comerlo ni beberlo , influye de forma determinante en los resultados comerciales obtenidos por dicho género. Increíble, pero cierto.
...

El director de la editorial alemana, tras leer el informe "EL EFECTO MODESTINO" y comprender el alcance de su influencia, lo guardó en la caja fuerte.

No era éste un editor que se andara con chiquitas, así que tras proteger el informe de cuantas miradas curiosas pudieran recaer sobre él, se sirvió la segunda copa de Rioja y dejó pasar diez minutos en la que sus pensamientos se acomodaron en un difícil equilibrio entre moralidad y toma de decisiones.
...

Al cabo de un rato, levantó el auricular de una linea telefónica blindada contra las escuchas, y marcó un número correspondiente a un abonado de Beirut.

"Buenas tardes. En Alemania hace mal tiempo."

El lejano interlocutor comprendió a la primera.

" De acuerdo. Tendremos que ponerles las cadenas al coche. Pasaré por el taller a recogerlas".
...

Aquella conversación, en clave y efectuada a través de una línea blindada, fue el detonante de los complicados acontecimientos que estaban a punto de precipitarse.

Como una lluvia de azufre.
A destiempo.

...( continuará)...

domingo, 15 de enero de 2012

Un poco de sangre...

..Mientras mi hermano Driver sigue con la apasionante serie El Asesinato Bloguero de Modestino* (EPD cuando le toque) Aprovecho su espacio para comentarles como fueron nuestros respectivos regalos de Reyes. 


Primera nota aclaratoria .Quien les escribe este post es tomae, el hermano iliegítimo de ese tal Driver que ustedes conocen ora camionero ora cuentista.
Segunda nota aclartaoria. Lo de ilegítimo es biunívoco, tal como lo es nuestra presunta hermandad. Aunque eso es un conflicto biológico jurídico pendiente de resolver.

El post en sí:

Al margen de aclaraciones previas, hoy tenía ganas de contarles que tras más de 4 lustros de hermandad compartida siempre, siempre el tal Mr.D y yo compartimos tuvimos algo en común.

Sí, amigos año tras año , Baltasar nos obsequiaba al Driver y a mí con esos magníficos guantes de boxeo rojos. Y si Baltasar (siempre fue el negro) nos obsequiaba con ese estupenda prenda deportiva para nuestro entretenimiento personal no crean que lo hacía por mera repetición o despiste de su Majestad . Entre otras razones creo que ese regalo se repetía año tras año por el desgaste que sufrían nuestros guantes, piensen que entre nosotros manteníamos un ritmo de 4 combates díarios (8 si el día era festivo o bien estábamos los dos enfermos) ...con ello a final de cada temporada el cuero se desgastaba y acabábamos aporreándonos a nudillo limpio...

Pero la razón última conque tras la noche de Reyes en nuestro hogar todavía siguen llegando esos pares de guantes es porque por una extraña razón mi hermano y yo siempre redactábamos la misma carta...

“ Queridos Reyes Magos, este año he sido bueno, bla bla bla...
...como siempre me gustaría ver en directo de que color es la sangre de mi hermano” 

...

" y como bailan sus dientes".



En honor a la verdad les comunico que el otro motivo es que Driver todavía no conoce cual es el color de la sangre de su hermano, por eso sigue redactando esa carta. Yo como soy el menor, tengo que imitarle...


* Espero que Driver pueda perpetuar su crimen con éxito. Del mismo modo espero que nuestro amigo Modestino pueda preparar su defensa y/o su legítima acusación si sobrevive. (continuará)


Películas Recomendadas: Toda la serie de Rocky.

miércoles, 11 de enero de 2012

EL ASESINATO BLOGUERO DE MODESTINO ( I )


Abrió la botella de vino.
Se sirvió una copa.
Y se puso a degustarla, con detenimiento minucioso, sin prisas.

Empezó a paladear el sabor de la venganza.

El sabor del asesinato.

...

(Continuará, tras la copa )
...

PREÁMBULO

Alemania. La locomotora de Europa.
En la sede de la mayor editorial de novela negra del mundo.
Un joven ejecutivo estaba citado a las ocho de la mañana de un frío dia de invierno; el dueño de la editorial hacía un mes le había encargado un informe confidencial.

Mientras esperaba, miraba la decoración de las paredes.
Eran los títulos más vendidos de la historia de la literatura negra.
Un género que reportaba pingües beneficios, sin duda.
A partir de los años treinta del pasado siglo, dicho género había reportado grandes fortunas al sector, convirtiéndose en el pilar de aquella fábrica de sueños.

Si viajas te das cuenta.
Desde un revisor del transiberiano, hasta un catedrático de matemáticas en Buenos Aires, pasando por un vendedor de helados en Sao Paulo, todos leen novela negra.
Es un género que engancha con lo más profundo de la naturaleza humana.

Pasiones, muerte, lucha de intereses, investigación, raciocinio, sorpresas y venganzas, se vierten sobre las páginas de forma atronadora.

De todas las cosas que te pueden hacer vibrar, allí encuentras  varias de ellas, agazapadas entre los párrafos, dispuestas a arrancarte el corazón de un disparo certero.
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El editor hizo pasar al joven ejecutivo.
Un despacho insonorizado con un pequeño mueble bar y una mesa de madera.

Aislados del resto del mundo, aquellos dos profesionales de la industria editorial mundial mantuvieron una conversación secreta y breve.

Antes, el editor sirvió dos copas de vino sobre unas delicadas copas de fino cristal.
Le gustaba estudiar a las personas, y los años de experiencia le enseñaron que una de las formas de conocer a un ser humano es beber una copa con él.

El joven era un auténtico crak.
Su trabajo consistía en responder preguntas difíciles.

Una vez que el Rioja elevó el espíritu de ambos, se produjo una breve conversación que iba a cambiar la vida de un hombre.

- "Y bien joven, ¿a qué se debe la bajada de las ventas a nivel mundial?".

El joven abrió su portafolios y sacó el informe.
Estaba escrito inusualmente a mano, con un lápiz de grafito, y no habían copias.
Cuestión de seguridad.

Sobre la mesita de nogal quedó.
Estaba encabezado por un lacónico título: EL EFECTO MODESTINO.

Ésa fue la primera vez que el editor leía ese extraño nombre.

Al recoger el informe, vertió la copa de vino sobre la mesa de madera.

El informe se manchó de rojo.

Una mancha intensa, como la herida provocada por un arma de fuego.

Un presagio fatal.
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(Continuará...)

martes, 10 de enero de 2012

SIBERIA : LA REDENCION ( y III ).



La nieve cubría el camión.
A veces crees que la cosa no puede empeorar más, y mira tú por dónde te equivocas, corazón.
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Allí estábamos, Anastasia y yo frente a la tubería de vapor a presión que calefactaba el refugio.
Como estaba reventaba, el vapor se escapaba y el refugio estaba congelado.
Ella me hizo señas para que cavara, y se dirigió corriendo al camión militar.
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Las rusas están acostumbradas a correr por la nieve, y lo hacen despacio y sin prisas.
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Al rato llegó con un grupo de soldadura autógeno e intentó reparar la tubería.
Tras una hora de trabajo, nones.
Que nones.
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La cosa pintaba mal.
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Alguién había dado un aviso y apareció un helicóptero del ejército; trajo buenas y malas noticias.
Las buenas noticias son, que podía evacuar a seis personas.
Las malas noticias eran que, entre los componentes de mi caravana de camiones y los del camíon del ejército, sumábamos ocho.
No podría explicaros cómo ni porqué, pero aquel helicóptero se elevó y Anastasia y yo nos quedamos en tierra, a veinte grados bajo cero.
Y bajando.
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Uno de los problemas que se te presentan cuando vas a morir congelado en compañía de una bella rusa, es que si optas por elevar una oración conjunta, te resulta imposible.
Cuestión de idiomas.
Yo no hablo ruso, ni ella español.
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Cuatro de la tarde. Queda media hora de sol y ya estamos a menos treinta.
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La militar rusa me empujó literalmente al refugio, cogimos dos hachas y salimos al barracón auxiliar que albergaba un equipo electrógeno inservible.
Se puso a dar hachazos al barracón. Yo la seguí, más por entrar en calor que por convencimiento.
Tras obtener un par de metros cúbicos de madera, los transportamos al refugio.
Anastasia encendió la hoguera y dispuso la leña en ocho montones independientes.
Luego sacó su enorme cuchillo militar.
Yo estaba convencido que me iba  a partir en dos, calentarse con mi sangre y después comerme para entrar en calor.
Seguramente es lo que hicieron sus antepasados con los cosacos, suevos y mongoles que intentaron conquistar sus tierras. De ahí la escasa densidad de población de Siberia.
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Pero no, Anastasia cogió mi saco de dormir y lo sajó lateralmente.
Luego cogió el suyo e hizo lo mismo. ¡Ras! ¡ras!
A continuacion los cosió lateralmente hasta que consiguió un saco de dormir doble con los dos sacos individuales.
Sacó cinta americana de envolver equipajes, y los fue arrollando con una especie de espiral sin fin.
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Se fijó en que la hoguera se mantenía firme, cerró puertas y ventanas del refugio.
Sólo nos iluminaba la luz de la hoguera.
Y luego, con una marcialidad y energía digna de admiración, se desnudó y se metió en el saco.
Tras un primer intento en ruso, del cual no entendí ni papa, me indicó con los ojos que me desnudara y me metiera en el saco doble con ella.
Así lo hice, más por instinto de conservación que por deseos de entablar relaciones bilaterales.
Una vez dentro del saco, ella se convirtió en una especie de serpiente a mi alrededor, abrazándome cual pitón alrededor de un cervatillo.
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Según el segundo Principio de la Termodinámica, habíamos creado un cuerpo caliente perfectamente aislado por aire y por un saco de dormir sueco.
Por otra parte, según el manual del soldado ruso, habíamos solucionado un problema de supervivencia, de forma eficiente.
Pero os seré sincero; en mi opinión, aquella fue una de las mejores noches de mi vida.
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Sobrevivimos al intenso frío siberiano.

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A veces crees que la cosa no puede empeorar más, y mira tú por dónde te equivocas.
Corazón.




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miércoles, 4 de enero de 2012

SIBERIA: LA TIERRA DE ANASTASIA. ( II ).



La única razón para conquistar Siberia son sus recursos naturales.
Madera, carbón, petróleo, gas.
Y Anastasia.
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Por aquí todo gira alrededor del antiguo Ejército Rojo.
Sus sólidos helicópteros de carga atraviesan los paralelos llevando víveres y combustible a cualquier punto perdido.
Los legendarios trenes transiberianos se comen los meridianos con patatas fritas.
Y si tu alma enloquece en una noche ártica, siempre puedes echar mano del mejor vodka del mundo.
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En los puntos de repostaje, cruces de caminos y altozanos, siempre se ven construcciones militares que son usadas por toda la población.
Más que nada porque hay pocas construcciones y poca población.
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Los rusos son gente muy enseñada.
Les gusta jugar al ajedrez, escuchar historias y sobrevivir.
Aprenden las tres cosas desde pequeños, sobre todo la última.
Los que no mueren de frío o de cirrosis, aprenden a resolver problemas.
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Yo me creía que no podía hacer más frío, que los problemas no iban a aumentar y que iba a salir vivo de aquella.

Y me equivoqué, como siempre.
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Al llegar a la estación polar P-350 A, enmedio de las conchinchinas heladas, tuvimos que parar.
Varias circunstrancias lo hacían imprescindible:
La primera, la necesidad de repostar combustible.
La segunda, que la luz se acaba a las cuatro y media de la tarde.
Y la tercera y más importante, es que resulta imposible pernoctar en un camión con treinta grados bajo cero.
Así que paramos.

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Tras reconocer la estación, nos dimos cuenta de varias cosas.
Lo primero, hacía tanto frío dentro como fuera de la estación polar.
Lo segundo, no teníamos ni pajolera idea de cómo funcionaba aquella estación.
Lo tercero, del terreno ascendía un nube de vapor de agua, como si una tubería se hubiera ido al carajo.

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El panorama habia empeorado con agilidad y contundencia.
Y el sol, rozaba ya la línea del horizonte.
Mal asunto, chico.
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Me puse a fumar, pues es lo primero que hago cuando no sé qué hacer.
Entonces fue cuando la ví por primera vez.

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Llegó un camión del ejército.
Se bajaron varios militares.
Uno de ellos era un mujer.
Rubia y con ojos azules.
Se acercó a mí, me gritó algo, luego me empujó y salió corriendo hacia la nube de vapor que emergía del suelo.
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Era Anastasia.

Una siberiana, cuyos antepasados le habían dado matarile a cuantos extranjeros había llegado hasta sus tierras lejanas.

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Cogí la pala del camión y me acerqué a Anastasia.
De frente, siempre de frente.

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martes, 3 de enero de 2012

SIBERIA: LEJANA Y FRÍA. (1) .



La situación es crítica.
A veinte mil kilómetros de casa y un frío que pela.
Por no haber, no hay ni carreteras.
Avanzábamos por el cauce de un río helado. Lo que había.
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Te das cuenta que estás en Siberia porque ocurre todo lo contrario que lo escrito en el manual.
No hablan inglés ni beben café, hablan ruso y beben vodka.
No puedes trabajar todo el día, porque casi siempre es de noche.
Y si te descuidas te quedas hecho un cubito.
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Los rusos de Siberia tienen varias palabras para referirse al hielo.
No soy capaz de escribirlas, pues por cada vocal hay tres o cuatro consonantes.
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Te crees que no vas a sobrevivir al frío, pero te las ingenias.
Que no vas a poder aguantar un trabajo tan duro, pero lo haces.
Piensas que es imposible vivir sin familia, pero lo consigues.
Jamás aguantarás tantos días sin amigos, y te acostumbras.
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Catorce camiones con las piezas de unas turbinas para una central hidroeléctrica enmedio de hielo.
Un plano en blanco y negro con unos caminos marcados en rotulador rojo.
Un teléfono móvil que no funciona nunca.
Ropa especial para bajas temperaturas.
Una brújula.
Un saco de dormir polar.
Y una obra de teatro de Lope de Vega.
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"Te buscaré entre las llamas,
de mi corazón perdido;
 te encenderé entre recuerdos,
cuando ya te hayas ido".

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A través de mi cabina observo el paisaje blanco.
Los árboles cubiertos de nieve se elevan como velas sobre un pastel de nata blanco.

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Creemos que no se nos ha perdido nada allí.
Que no hay ninguna razón para ir.

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Y acabamos conduciendo sobre un río congelado, lejos de casa, mirando un paisaje completamente helado.

Donde si te descuidas, te quedas pajarito.

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Estás en Siberia.

Con tu libro de Lope de Vega sobre el salpicadero de tu camión.

Esperando ver la Aurora Boreal.

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Si tienes suerte, y no te congelas antes.


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