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viernes, 30 de marzo de 2012

LA PASION HEREDADA


Esta imagen corresponde con el paso del Prendimiento, de Francisco Salzillo, propiedad de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Murcia.
En él se ve la imagen de Judas en el momento en el que delata a Jesús con un beso.
La figura de San Pedro sable en mano, defendiendo a su Maestro frente a un sayón caído.
Y la anacrónica figura de un teórico soldado romano, que por avatares de la fecha de creación del grupo escultórico (1.715) va vestido con armadura de la época de Felipe II.
Está labrado en madera de olivo y policromado con refulgentes brillos.
Este grupo escultórico es procesionado cada año por mi Cofradía, el día del Viernes Santo en la ciudad de Murcia, y declarado oficialmente de interés cultural.
Pero hay más, mucho más.
...

Seis de la mañana. Suena el despertador. Me lavo y me visto con unos vaqueros y una camisa blanca.
Mi madre me ha preparado el desayuno, y en la vieja cocina familar lo apuro con cierta ansiedad.
Ella es quien me ayuda a vestirme. La túnica recién planchada, el capirote, el rosario y el cíngulo.

Cada lazo, cada tirante, todos los broches, y todos y cada uno de los componentes del traje de nazareno son ajustados con parsimonia, respeto e intensa emoción.

En el bolsillo del vaquero, mi carnet de Cofrade, la contraseña que me proporcionará una cruz de madera y diez pavos arrugados.

Salgo a la calle. Miro al cielo y conjuro a todos los santos: "¡Que no llueva Jefe, no me la líes!"

La primavera murciana ya huele a azahar y a luz.

La sensación es la de ir a un combate, pues nunca tienes claro si dispones de fuerza moral y física para emprender la batalla anual. Esa es la verdad.

Emprendo el camino a mi iglesia, donde otros 1.500 nazarenos están igualmente citados.

La iglesia de Nuestro Padre Jesús se levanta en un barrio que actualmente acoge a miles de inmigrantes de todas partes del mundo. Marroquíes, sudamericanos y africanos, principalmente.

Busco en los bares próximos y encuentro a mis amigos de la pandilla de los 18 años.
Allí están.
Rasgados por los trances de la vida, enamorados o arruinados.
A mi lado.

Llegan los camiones con las cruces. Nos arremolinamos alrededor, con el ansia por recoger nuestro madero en forma de cruz. Pesa, siempre pesa mucho.

Formamos en dos filas.
Te pones el capuz (el cucurucho de la cabeza) y quedas aislado del mundo.

Suenan las fanfarrias. Un sonido ancestral que te hace temblar. La penitencia está servida, hermano.

"Jefe, sé que soy un auténtico desastre. Es más, no hago sino meter el cuezo de forma continua.
Solo decirte que estoy aquí para acompañarte.
Así que no permitas que me pegue un castañazo, más que nada porque me gustaría llegar hasta el final"

Más sincero, imposible.
...

Arranca la Procesión de Viernes Santo.
La que mi abuelo me explicaba con sumo detalle y arte expresivo.
La que explico a mis hijas, de la forma que Dios me da a entender

...

Observo el rostro de Jesucristo, mientras es vendido por treinta monedas de oro.
Y comprendo que es un hombre, como yo.
...



Siento la potencia del brazo de San Pedro y su gesto de rabia contenida.

...

Y empiezo a caminar una penitencia de cinco horas bajo un sol rotundo.

...

"¡Dame fuerzas Señor, no dejes que me caiga como una nenaza!"

Los compañeros nos vigilamos, atentos a cualquier decaimiento.

"¿Qué tal vas, chico?"

"Jodido pero contento"- me responde Juan Carlos-

"¿ Y tú ?"

" ¿Cuándo he sabido yo cómo voy? "

" ¿Tú?, en la vida los has sabido."

" Pues eso".

...

Cae la luz mediterránea sobre la barroca fachada de la Catedral.
La piedra caliza te saluda.

Y tú la miras, esplendorosa.

...

"No puedo más, tío"
" ¡No me seas maricona y tira hasta el final, cagontó!"

"Cada año hablas peor, cabezón"
"¡ Anda, tira mariquita !"

...

"Señor, no permitas que Juan Carlos se la pegue. Estamos aquí para acompañarte, Jefe"

...

Hay un niño con una sonrisa en la acera.
Montado sobre el cuello de su padre, se estira para ver pasar la Procesión
...

En algún lugar de la muchedumbre, mis hijas me observan.
Tal vez alguna tomará mi relevo cuando yo casque.

...

Embocamos la calle de Sta. Teresa.
Una cuesta arriba eterna, tras cuatro horas de Procesión.

...

"¡Aquí te quiero ver, colega!"

"¡No te oigo, hace media hora que me desmayé!"

"Pues veo cómo se mueve tu culo."

"¡Agárrame un momento la cruz, que me voy a apretar el cíngulo, a ver si se me mueve la sangre!"

"¿La sangre?, pero si tú sólo tienes horchata".

"Recuérdame que te de una paliza al final"

"Vale, ya te lo recuerdo luego"

...

Tras cinco horas y media de Procesión llegamos de nuevo a nuestra iglesia.
Dejamos la cruz donde los camiones y nos dejamos caer sobre el primer bordillo libre.

...

"Gracias Jefe, este año tampoco me la pegué.
 Intentaré ser mejor, aunque vistos mis antecedentes no te prometo mucho.

De todas formas, te agradezco tu presencia y tu compañía.

Gracias por la luz, gracias por la vida.

Ha sido un verdadero placer"

...

Los nazarenos se dispersan, emprendiendo el camino de retirada a casa.

Antes, justo antes de irse, se acercan al paso, ponen la mano sobre el entablamiento de madera, se inclinan y rezan una oración sentida.

Su contenido queda entre ellos y el Altísimo.

En la más estricta de cuantas intimidades puedas imaginar.

Desde el infierno terrenal, hasta las alturas celestiales.

...

Directamente.

Sin intermediarios.

...

Posdata explicativa a raíz de la sugerencia de mi hermano Tomae:

En la Procesión del Viernes Santo en Murcia, tenemos costumbre los nazarenos de regalar caramelos a la chiquilería.



Y hete aquí que entre el público, hay niños en primera fila con varias toneladas de caramelos.


Pero si osas mirar a la fila diez o doce, verás a un niño con cara de cabreo supino, sin caramelos y viendo como los de las primeras filas se inflan.


Su cara refleja la injusticia en estado puro.


Así que vas tú y decides hacer algo por ESE niño. Agarras la cruz y te abalanzas peligrosamente hacia las filas de asistentes, le pegas sin querer un cruzazo a un buen señor, apoyas tus sandalias entre la fila tres y la cuatro, en una pirueta que llama la atención del mayordomo que te dice que te dejes de tonterías, le pides a un señor de la fila seis que agarre un puñado de caramelos y se los pase al niño de la fila diez; en esos momentos el lumbago te pega un poderosos e inoportuno tirón que se extiende por la zona inglinar con gran dolor; desciendes de las filas de sillas mientras que el mayordomo te apercibe con una expulsión inmediata de la procesión.


...


El sol pica.


El mundo es básicamente injusto. Hay niños con muchos caramelos y niños sin caramelos.


La cruz de madera te destroza el hombro.


Tu salida para el año que viene depende un expediente sancionador.


Por no hablar de tu dolorida zona inglinar.


...


La fila de penitentes avanza.


Giras el cuello y lo ves.


El niño de la décima fila, con un puñado de caramelos en la mano, te mira con una enorme sonrisa de agradecimiento.


...


Directamente.

Sin intermediarios.


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lunes, 26 de marzo de 2012

LA BALLENA DOMINICAL




Esta es la historia de una ballena negra, grande, de piel suave, que solía navegar por los Mares del Sur.


La ballena de nuestro cuento no sabía absolutamnete nada de latitudes, longitudes, velocidad en nudos, ni posicionamientos globales a través de satélites artificiales.

Era una ballena común, de las que te sueles encontrar cuando un domingo por la tarde sales a pasear, y un niño va y grita:

"¡Atención todo el mundo, por ahí viene una ballena!"

Y tú que estás dando un paseo, te subes al banco de madera para otear el horizonte, y la ves llegar por la Plaza del Ayuntamiento.



Una enorme ballena negra, paseando tranquilamente, que de pronto se para y te pregunta:

"¡Buenas tardes!, ¿sería usted tan amable de indicarme el camino hasta el mar? Resulta que me despisté y ahora no se volver".

Y tú allí, delante de treinta toneladas de materia viva, tratándote de hacerte una composición de lugar.

"¡Buenas tardes señora ballena!, lo cierto es que estamos a unos quinientos kilómetros de la costa".

"¿Y no conoce usted, amable transeúnte, algún lugar al que yo pudiera ir? Más que nada porque mi piel se está secando y necesito estar debajo del agua"

"Pues mire señora, espere que piense un rato"






Y en éstas, en las que tú te devanas la sesera para buscar una solución, van y aparecen tres delfines viajeros.

"¡Buenas tardes tengan vuesas mercedes! ¿les podemos ayudar en algo?"

"¡Oh, unos delfines viajeros con un hablar taaaaan elegante!"

-exclamó la ballena negra, contenta de ver a otros seres marinos-

"¿Qué me han echado a mí en el café, marihuana o qué?"- exclamas tú que te encuentras hablando con una ballena y tres delfines un domingo por la tarde-





Te pellizcas el brazo varias veces, para comprobar si estás en medio de un sueño; pero no. Es tan real como que uno de los delfines ha descubierto el bolsillo trasero de tu vaquero, y está metiendo su morrito allí, hurgando juguetón.

"¡Que nadie se ponga nervioso! Analicemos la situación con frialdad, a ver si entre todos encontramos una solución al problema"
 
"Más bien problemazo" -apuntó la ballena negra-

Entonces el más viejo de los delfines agarró una rama y se puso a dibujar un esquema en el suelo.

"Bien, chicos. Tenemos la ballena, los delfines, la ciudad, y allí, leeeeejos, muy leeeeeeejos tenemos el mar".
"¡Pensemos entre todos!".

Y van y se ponen los cuatro mamíferos marinos allí presentes a mirarme a mí.

"¡Oye, que yo sólo estaba dándome un paseo tranquilo!"
 
Lo dijeron a la vez, la frase que obra milagros, que hace que tu cerebro se esfuerce al máximo:
"¡Confiamos en tí, amable transeúnte!"


...

Y entonces hice lo que hacemos los humanos cuando no sabemos qué hacer.

Llamé a mis amigos y les expuse la situación, esperando comprensión, apoyo y una idea.

En vez de estas tres cosas obtuve tres respuestas diferentes pero con algo en común.



"Deja de beber. No te está sentando nada bien".

"Siéntate en un banco, llama a urgencias y diles dónde te encuentras. El tuyo es un caso para profesionales".

"Estás muy mal de lo tuyo, colega".



Tras estas muestras de comprensión y solidaridad por parte de mis queridos amigos, me encontré solo frente al problema.

Así que tuve que abordarlo.



"¡Bien, señora ballena, le diré lo que haremos!"

(esto lo dije, más que otra cosa, para ganar tiempo)






Lo primero es pensar que vayamos donde vayamos, iremos juntos.



"¡Bieeeeeen!" -gritó al unísono el grupo de mamíferos-



Lo segundo es tratar que haya agua, mucha agua.



"¡Eres un crak, transeúnte amable!"



Aquí reconozco que me vine arriba. Lo cierto es que pienso mejor cuando me animan. ¿A tí no te pasa?



Así que, mis queridos seres acuáticos y domingueros, iré a por mi coche y nos iremos todos juntos al Pantano de La Felicidad.



"¡Oeeeeeeeeeeh!" - exclamaron con pasión y sincera alegría-

...

Os ahorraré los detalles del viaje. Sólo apuntar, que tal y como estáis pensando en este momento, introducir a la ballena en mi coche, fue tarea ardua y delicada.

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Tras un viaje no exento de dificultades de todo tipo, llegamos al Pantano.



Allí estaba todo lo que un mamífero acuático desearía para una vida feliz.

Agua, alimentos, amigos y unos atardeceres naranjas.



...



Ha pasado mucho tiempo, y algunos días me da por escaparme de la ciudad e ir a visitar el Pantano de la Alegría.



Allí suelo ver preciosos atardeceres.



Y de vez en cuando, observo complacido cómo se levantan pequeñas olas de espuma blanca.



Seguro estoy que debajo de esas olas navegan mis amigos.



Estoy completamente seguro de lo que digo.



La prueba de su existencia, es que cada vez que veo un atadecer allí, sonrío.



Y esa alegría, sólo la produce la presencia de un buen amigo.






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Atentamente: Driver para Monypenny.

jueves, 15 de marzo de 2012

EL GRAN VIAJE



A veces ocurre.
El pais donde vives deja de darte oportunidades.
Y tienes una familia.
...
Sale una luz, lejos.
Y tomas una decisión.

Lo más prudente es pensárselo antes.
Pero seré sincero.
Lo único que me salió bien en mi vida fue lo que no me pensé.
Así que ahora tampoco le voy a dar muchas vueltas.
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Emigro.

Vuelvo al sitio que me pertenece.
La carretera.

Un espacio donde me he movido con libertad.
Donde aprendí a amar.
Y donde sigo sintiendo la pasión de vivir.

Os he regalado las historias que se me han ocurrido.
Algunas vividas, otras soñadas.
Todas reales.

Y lo he hecho por placer.

Ahora empiezo el Gran Viaje, hacia las mismísimas conchinchinas.

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Ya me lo dijo mi abuelo antes de morir:

"Un hombre quieto, es un blanco fácil. ¡Muévete chico!"
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Así que no me voy a quedar en España a ver cómo me dan matarile a mí y a mi familia.
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Salgo a la carretera, donde me daré un atracón de asfalto.

Eso sí, con la ventanilla baja. Sintiendo el aire en la cara.
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Os dejo la foto de la catedral de Colonia, junto a un puente metálico.
Es una buena imagen para empezar.

Siempre estamos empezando.

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PD: No os quejéis, os dejo el mejor cuento del mundo.


"HABÍA UNA VEZ UN JARDÍN, DONDE SIEMPRE HACÍA SOL.

UN DÍA SE FUE EL SOL Y APARECIÓ UNA LLUVIA.

Y HABÍA UNA PIEDRA QUE PARABA LA LLUVIA "

...

Fue todo un placer, señores.


Atentamente: Driver.

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Aquí le explico a la joven hija de unos amigos cómo hay que acariciar un texto antes de leerlo.
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martes, 13 de marzo de 2012

EL MEJOR CUENTO DEL MUNDO




Me preguntaron por el mejor cuento del mundo.
Abrí una caja de zapatos, donde guardo recuerdos.
Fotos, escritos, entradas.
Tras rebuscar un rato lo encontré, un ejercicio de cuando se aprende a escribir.

La profesora puso: "Inventa una historia".

Debajo, en media cuartilla, con los renglones torcidos y una letra de muy principiante, estaba escrito:

"HABÍA UNA VEZ UN JARDÍN, DONDE SIEMPRE HACÍA SOL.

UN DÍA SE FUE EL SOL Y APARECIÓ UNA LLUVIA.

Y HABÍA UNA PIEDRA QUE PARABA LA LLUVIA "

...

Creo que es el mejor cuento que he leído en mi vida.
Lo escribió mi hija mayor, y pienso que está escrito para que yo nunca lo olvide.

Está grabado en mi alma, y algunos días , esas letras sostienen todo el mundo que conozco.

Veintisiete palabras.
...

Al final, resulta que el mundo que conozco, está sostenido por tan sólo veintisiete palabras; escritas por una niña.

En media cuartilla blanca, con un lápiz de grafito.

Guardado en una caja de zapatos.

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Algunos días en los que me siento perdido, leo este cuento.

Y vuelvo a encontrar el camino de vuelta a casa, mientras que veo la piedra que para la lluvia.

Una piedra enorme, como el pensamiento de un niño.

Que paraba la lluvia.

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STAY



Siempre que viajo me acuerdo de tí.
De tu sonrisa franca,
y de lo bien que lo pasamos juntos.

Lo cierto es que no hacemos grandes cosas;
charlar, contarnos nuestras cosas, pasear por la ciudad.

Tú me cuentas cómo estás,
yo te cuento cómo me siento.

Tú me relatas un cuento, que es un sueño.
Y yo mis sueños que te saben a cuento.

Paseamos por la ciudad, o por la playa.
Con tus viejos vaqueros azules.

A veces nos regalamos libros.
Otras nos escuchamos en silencio.


El caso, es que cuando estoy a mil kilómetros de tí,
me gustaría que te quedaras a mi lado.

Sólo un rato más.
Sí, quédate un rato más junto a mí.

Nos vendría muy bien.
...

Siempre que viajo me acuerdo de tí.
De tu sonrisa franca,

y de lo bien que lo pasamos juntos.

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Pequeñaja.

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domingo, 11 de marzo de 2012

VIDA PERRA



EL RODWAILER NOCTAMBULO.

Aunque llevo una vida perra, no la cambio por nada.
Cuando nací era una bola de pelo. Los ojos y el hocico eran tres gotas húmedas. Lo demás, pelo.

Mi destino siempre estuvo unido al de los humanos. Unos tipos interesantes.

Cuando se levantan por la mañana se dan besitos y desayunan encaramados a unos extraños objetos que llaman sillas.



Luego dicen que se van a trabajar, y en vez de correr libres por la pradera, se introducen en una especie de lata con ruedas que llaman coches. No saben lo que se pierden. La pradera es más chachi. Chachi piruli, que dicen ellos.

Siempre está muy ocupados, y en vez de ladrar, hablan por unos aparatos llenos de botoncitos, sin ver la cara de su interlocutor. No lo entiendo.

Cuando llegan por la noche, dicen que están muy cansados. Incomprensible. Ni han perseguido gatos, ni han enterrado huesos, ni se han mordido a dentelladas entre ellos. ¿Sabrán lo que es estar cansados?. Angelitos.

Y lo más curioso es que se pasan las horas muertas mirando un mueble lleno de colorines y de voces. Aprietan más botones. Los colorines y las voces cambian. Pero su cara de aburrimiento no. ¿Por qué lo harán?

También está lo de hacer pipí. Se encierran en una habitación con la puerta cerrada, y allí lo hacen. ¿Cómo marcan su territorio?. No les entiendo.

Los domingos se reúnen en un gran edificio y rezan juntos. Leen libros sagrados y se concentran hacia dentro para hablar con el JEFE. Eso es lo único que me parece normal. Lo hacen poco. Una o dos veces por semana. Pensaba que eran más listos.


Mi destino está unido al de ellos. Vivo en su casa. Me alimentan. Dejan que sus hijos jueguen conmigo y hasta me ponen nombre.

Pero yo soy un auténtico perro Rodwailer, con una reputación que mantener, unas tradiciones que conservar. Un destino en mi vida perruna. Obro en consecuencia.

Cuando todos los humanos duermen, yo me dedico a hacer lo que más me gusta.

Salgo al jardín, tomo carrerilla, salto la valla de colores. De una tacada. ¡Plas!.
Y corro. Corro libre.

El JEFE me regaló la vida. Y con ella una serie de accesorios.

Me regaló la fortaleza. Con ella desarrollo la potencia y el dominio sobre las piruetas.



Me dio también la alegría. Esto me ayuda a poner caras graciosas y a correr destornillándome de las circunstancias.



El sentido del humor nunca está de más. Cuando vienen mal dadas, lo saco y arreglo el día. Gracias JEFE.



También soy tozudo y emprendedor. Esto viene bien cuando las tareas son arduas.



En mi cadena de ADN, está grabado mi sentido de la familia. Cada vez que tengo una camada, la protejo y alimento con un empeño febril. Pero no me cuesta trabajo. Ningún trabajo.



Soy un rodwailer noctámbulo, y me gusta correr de noche.



Veo tranquilamente, a paso perruno, todo lo que el Creador nos ha regalado.



La Luna. El reflejo de las luciérnagas en la laguna. El canto del búho.

El recorrido de las nubes cuando el viento las arrastra.



Lo que más me gusta observar son las estrellas.



Son muchas. Bellas y lejanas. Inalcanzables y poderosas.



Hacen vibrar las cuerdas de mi corazón perruno.



Cada vez que corro por las noches, cada vez que miro las estrellas que nos han regalado, cada día que le doy gracias al Creador… Es un día más que soy feliz.



Luego, por la mañana, los humanos miran el brillo de mis ojos y se preguntan el porqué de mi alegría.



Yo trato de enseñarlos algo de lo que siento. Pero son un poco cerraditos.

Estos humanos se están perdiendo lo mejor de la fiesta.



No saben rezar todos los días.



Deberían de empezar a correr por las noches. Perseguir estrellas.





Aunque llevo una vida perra, no la cambio por nada.



Por nada.



Atentamente. Driver.

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miércoles, 7 de marzo de 2012

VA POR TÍ


Tú no lo sabes; ni siquiera te lo puedes imaginar.
Estás demasiado cansado para planteártelo.
Porque, ¡a ver!, ¿a quién se le ocurre pensar dónde está la luz que ahora mismo viaja por el Universo?
¿Si aún le faltan varios días para llegar a la Tierra, quién tiene ganas de calcular a qué distancia está ahora la luz, considerando que viaja a 300.000 km/segundo?
¿Te vas a poner a multiplicar?
...

Pero lo cierto es que va a llegar.
En el momento más insospechado te dará en la cara, como una bofetada.
Y como siempre, te pillará a contratiempo.
Fuera de juego.

A lo sumo, guiñas un ojo, tal vez los dos.
Si eres precavido tendrás cerca unas gafas.
Pero lo más probable es que te pille de sorpresa, como cuando abres una puerta de golpe y resulta que ya hay alguien dentro de la habitación.

"¡Pues nada, que estoy aquí!"
"Sí, te veo. Por cierto, ¿quién eres?"
"Pasaba por aquí, y abrí la puerta".

Un día de estos lo vas a volver a sentir. Sí, ya sé que llevas mucho tiempo con esa sensación de sorpresa; y que hay veces que ni fú ni fá, ni blanco ni negro.

Te la tropiezas y te quedas igual que estabas.

Llevas tanto tiempo pasando frío, tantos días en la más sosa de las oscuridades, tantas jornadas con la misma cantinela, que a veces la ves, y no te importa nada.

Ni un dedo mueves. ¿Para qué?
...

Yo te aviso. Tú haz lo que te de la gana. Faltaría más.

Pero un día de estos te va a dar LA LUZ en la cara. De nuevo.

Y si la aprovechas..., vas a jugar con ventaja.
...

Estás avisada.

Ahora mismo viaja por el Universo.

Dispuesta a darte de lleno.

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Estás enmedio, corazón.

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Ni te molestes en esquivarla.

Va por tí.

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domingo, 4 de marzo de 2012

¿Cuál es el aunténtico? ¿Quién o qué es Driver?

La reciente aparición en el Museo del Prado de una ¿"replica"? de una obra de arte legendaria me ha traído hoy a desenterrar dos grandes misterios sobre el asunto de qué es lo auténtico, y al tiempo que desentrañar la misteriosa presencia blogosferica de ese que se hace llamar Driver.

...

Leonardo Da Vinci además de pintor fue un gran científico. Con ayuda de las matemáticas y en concreto de la trigonometría ideó un curioso sistema basado en la perpendicularidad, el paralelismo y por tanto en la proyección que las hipotenusas proporcionan en un punto del espacio que cualquier triangulo rectángulo tal como muestro en la figura. El genial pintor utilizó esos triángulos orientados a la izquierda para hacernos caer en lo que se encuentra en punto A. -véase ese punto en la figura- del mismo.... Triángulos imaginarios claro, no visibles en sus obras, pero si uno conoce el misterio que desentrañaban verán donde quiero llegar.

Como les decía, la reciente aparición de la "replica" de lo que ustedes conocen bien como Gioconda o Mona Lisa es un claro ejemplo para resolver este par de preguntas que dan título a esta entrada. Según un estudio exhaustivo que he realizado de los dos lienzos he podido comprobar como en ambos cuadros el mismísimo Leonardo nos indica con maestría (y también con un poco de picardía ) cuál era el verdadero motivo de sus lienzos. Verán:

Da Vincí tenía una pequeña obsesión por las fosas (las nasales también) entonces, si en ese famoso cuadro "dibujamos" un tríángulo donde uno de sus vértices es la fosa nasal de la dama boba -porque no me digan que esa dama no tiene cara de boba -que aparece en lienzo, y otro de los vértices el que forma el "canalillo" de su escote (otra fosa) encontramos así el primer cateto de ese triangulo misterioso que les hablo... Si a continuación resolvemos la ecuación (por Pitágoras por ejemplo) observamos sin lugar a dudas como en los dos cuadros (los dos) aparece, tras practicar un pequeño "rasca-rasca", esa figura misteriosa que resuelve ambos misterios.


Tanto en el cuadro que está en el Louvre, Francia capital París, como en el Prado, España capital Madrid; muestran tal como demuestro que la figura misteriosa no es más que el mismo Driver del que les hablo, por tanto los dos lienzos son auténticos. 


Pero Driver, ¿quién o qué es? La verdadera historia de la "conocida" Mona Lisa, fue una suerte de venganza que tuvo el genial Da Vinci con las mujeres... pues en sus múltiples intentos, de contentarlas con Inventos, Cuadros, Ensayos, Teorías Matemáticas y otras artes, no consiguió que ninguna le esbozara una sonrisa...dicen que en la época glosaba cuentos un tal Driverini, quien si conseguía arrancar las gracias y otras sonrisas de las bellas damas italianas... Despechado Leonardo por las glosas del cuentista, pintó ese cuadro que según las otras lenguas también lo llaman "Sorda Dama boba contemplando a Driverini".


En el presente post, demuestro que en ese paisaje misterioso, está dibujado el tal Driverini, "esfumatao", gritando a grito pelado cuentos por si se ríe tal sorda dama. Driver, no es más que la expresión blogosféfica y hectoplasmática de Driverini ... y circula por la blogosfera en formato de bytes, o conduciendo ese camión. Pero esa es otra historia.

Para Driver, de su hermano tomae ...

viernes, 2 de marzo de 2012

CIUDADANOS DEL MUNDO


Madrid es una ciudad repleta de gorriones.
Tienen una vida corta pero intensa.

Los hay que saben lo que se hacen, anidan en el Círculo de Bellas Artes.

Otros acostumbran a posarse en las casetas de venta de libros viejos en la Cuesta de Moyano.

Pero los que más me gustan son los que suelen acudir, muy temprano, a la terminal internacional del aeropuerto de Barajas. La T-4.

Aquello es territorio comanche para ellos, pues las autoridades disponen de halcones para dispersar a las aves.

Los gorriones, como saben que los halcones sólo trabajan de día, se acercan con las estrellas, para ver al gran pájaro argentino.

Ciento sesenta toneladas azules con forma de Boein 747 de Aerolíneas Argentinas.



Cada día, a las cinco horas solares, toma tierra.
Sus turbulencias dibujan caracolas en el borde de sus alas.
Magia aerodinámica.
Mecánica de fluidos divinos.

Tras aeronavegar toda la noche sobre la gran mar oceana, se posan en Madrid.
El pájaro azul.


De sus entrañas surge una avalancha de buscavidas, que otean en el horizonte una señal de esperanza.
Y lo primero que ven al llegar a mi pueblo es un gorrión.

Y entonces, sólo entonces, cuando comprenden que la pequeña ave está allí para darles la bienvenida, al sentir que el gorrión se la está jugando con un par, pues el halcón puede despertar en cualquier momento, cuando ven al pájaro insignificante gozar de su libertad...

Se tranquilizan.
...

Empiezan a sentirse ciudadanos de Madrid.

Gorriones libres.

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