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lunes, 30 de julio de 2012

MANUAL DE AERONAVEGABILIDAD

Bajo un sol impecable, la luz es implacable.

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Hoy tengo un porte de chatarra en el aeropuerto de  Cuatro Vientos. Madrid.
Este viejo aeropuerto tiene acero viejo por un tubo.
Por delante dos camiones para cargar. A esperar.



A mi derecha hay un viejo DC-3, desguazao hasta los tuétanos.



Para matar la espera, curioseo en la cabina.
Papeles, algún plan de vuelo, cartas de navegación.
Y un bloc.
Azul.

Lo abro, y descubro una serie de consejos, escritos a pluma con una escrupulosa letra.
Alucina, vecina.

Leo.

1.- Vivimos en el primer mundo. Ventajas: Las necesidades básicas están cubiertas. Inconvenientes: el tipo de vida produce ansiedad y estrés.

2.- La vida se vive una vez; tratemos de no sufrir más que lo imprescindible.

3.- El hombre es el único animal que puede esculpir su propio cerebro, a través de la razón y el equilibrio.

4.- La felicidad no depende de aspectos exteriores a uno mismo, sino que nace del interior, estando más relacionado con el día a día y con percibir lo exterior a uno, como una circunstancia, más que como un ataque.

5.- Las circunstancias exteriores son cambiantes y comunes a la mayor parte de la población.
6.- El funcionamiento interno (la forma de sentir lo que nos sucede), sólo depende de nosotros mismos.

7.- Si “tomamos perspectiva” al analizar lo que puede ser un problema, sufrimos menos y estamos en mejores condiciones para resolver con el mínimo esfuerzo.

8.- Armas para no sufrir más de la cuenta.
8.1 Acostumbrarse a escuchar y a negociar, a analizar y sintetizar, para tomar decisiones lo más acertadas posibles. Y una vez tomada la decisión y puesta en práctica, no lamentarse nunca por no haber tomado otro camino.
8.2 Llevar una vida sana en cuanto a descanso diario, alimentación y descanso.
8.3 No puedes ser el responsable de todo lo que sucede alrededor.
8.4 Abordar los problemas lo más pronto posible, y no dejar que “se quemen”.
8.5 Esforzarse diariamente en llevar una vida sana en los aspectos mentales.
8.6 Disfrutar de las pequeñas cosas. Mejor pequeñas cosa diarias, que grandes soluciones globales.
8.7 Divertirse es relajarse para ganar salud.
8.8 Bajar el listón, es bueno.
8.9 Lo que no tiene solución, simplemente no tiene solución. No te castigues.
8.10 Tómate tu tiempo para analizar y sintetizar, y después toma decisiones. Ni mucho ni poco tiempo; si encuentras en esta actividad tu ritmo, podrás abordar las situaciones de emergencia, sin sentirlas como un fuego que te quema.
8.11 Si en un determinado momento te supera la actividad, date un respiro y reordénate; pues correr y estar acelerado siempre, no es rentable.
8.12 Hay que quererse a uno mismo para poder querer a los demás. Quererse a uno mismo no es egoísmo, es la cimentación de la salud mental.
8.13 No te castigues por lo que salió mal. Esfuérzate por aprender de los errores. Luchar es tener la conciencia tranquila respecto al esfuerzo que le has metido a los temas. No siempre se gana. Es lo que hay.
8.14 Algunos problemas tienden a solucionarse solos, debido a que el mundo de la energía tiende al equilibrio. Juega con el tiempo. Ten paciencia, corazón.
8.15 Tu mejor amigo eres tú. No esperes que nadie solucione tus problemas. No sufras por eso, pues es parte de la naturaleza humana. Puedes pedir consejo a alguien de tu confianza. La decisión y la responsabilidad sólo son tuyas.
8.16 Por lo tanto los “desengaños”, son simples circunstancias en las que esperabas recibir más de lo que realmente se puede esperar. No vivas estas circunstancias dramáticamente, la vida es un teatro agridulce, no una tragedia clásica.
8.17 Si te gusta lo que te gusta, no dejes de practicarlo.
8.18 Utiliza la verdad, es un arma muy poderosa, porque juega en contra del miedo.
8.19 No hay nada allí fuera que te pueda hacer daño, si tú no quieres.
8.20 Todo lo que te puede hacer daño en el día a día, está de puertas para dentro. Por tanto “lava” tus trapos sucios de puertas para dentro.
8.21 La cortesía y la educación no son síntomas de debilidad, simplemente son una forma de ser educado. Pero lo principal es ser educado con uno mismo.
8.22 Desarrolla tus cualidades sin miedo. Si eres pasional encuentra tu ámbito de pasión. Si eres introvertido o extrovertido, encuentra tu ámbito de actuación. Cada actitud tiene un ámbito. Siempre puedes desarrollar tus cualidades.
8.23 No busques soluciones “escapistas” a tus conflictos. Si el “escapismo” no es constructivo, simplemente es una evasión. Y evadiéndote no solucionas nada.
8.24 La pieza clave del equilibrio es el manejo de las alertas que se producen en ti, ante una situación que se vive con ansiedad o estrés. Si algo te puede producir ansiedad, no dejes que te contagie más que el tiempo necesario para poder abordarlo de forma sana. Vive la ansiedad como lo que es, pero dándole la vuelta. Me explico. La ansiedad es un estado de alarma (una luz que se enciende), que el cuerpo produce para avisar. La gracia consiste en utilizarla en positivo. “La luz se ha encendido. La máquina funciona. Abordo la situación y apago la luz cuando salga del cuarto”“Nunca dejes la luz encendida demasiado tiempo. Gasta mucho”.
8.25 Si ser feliz depende fundamentalmente de ti mismo, y tú eres la persona que más tiempo pasa a tu lado, no te castigues. Solo conseguirás aburrirte a ti mismo.
8.26 Quiérete todos los días.
8.27 Cómete el miedo con patatas fritas....

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Hoy tengo un porte de chatarra en Cuatro Vientos. Madrid.
Este viejo aeropuerto tiene acero viejo por un tubo.



Y un bloc.
Azul.
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Desde la autovía se ven los camiones cargando chatarra.
Una poderosa nube de polvo se alza sobre la línea del horizonte.

Parece que el cielo y el infierno juegan al póker.

No se sabe quien gana.

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Nunca sabremos quien gana.

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Los hombres cargan el acero en la caja del camión.

Bajo un sol implacable, la luz es impecable.

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Atentamente. Driver.

viernes, 27 de julio de 2012

EL BOMBAZO



A veces pasa.

Te entran unos calores repentinos.

Te sube una ráfaga desde los pulmones hasta la coronilla.

A su paso por los ojos, te los dibuja sanguíneos.

Rojos.



Vas al banco para actualizar la hipoteca.

El euribor baja y tú pardillo pides que te actualicen.

Y sí, te la actualizan.

Tras leerte el epígrafe cuarto de la novena enmienda, resulta que te la dan por los bajos.

Su hipoteca tiene un túnel.

¿….?

Que sí hombre, aquí lo pone, que el tope mínimo es el tres y medio.

Y tú sales de la sucursal con cara de salmonete.

Rojo.



Llegas a casa y la ves.

La vecina de tercero. Experta en “mira tú que mira tú, que tu Pilar ha sacado dos matrículas y la Sarita siendo su hermana ha suspendido dos”.

Allí está, armada cual destructor de la Navy.

Sus cañones le asoman entre los potentes michelines.

Bajo la crema solar esconde media docena de granadas de mano.



Sabe las notas de mis hijas antes de que salgan.

La CIA en estado puro. Inteligencia militar que no veas.

Rojo, sofocado.



Así que la esquivas quinientos metros antes del punto de colisión.

Te quitas la camisa blanca.

Corres descalzo sobre el césped verde. Vuelas.

Coges tal impulso que, sin saber si vas o vienes, no encuentras modo de frenar.

Tus michelines lanzados a toda velocidad, crean un campo de fuerzas equivalentes a la inercia de Marte.

El borde de la piscina se acerca cual Finisterre medieval.

El fin del mundo quince metros por delante.

Tres segundos, tan sólo tres segundos.



Aprovechas el primero para idear una forma de enseñarle a la Sarita los números fraccionarios.

El segundo es simplemente un rato perdido.

Exprimes el tercero en una breve y sentida plegaria.



Justo antes de alcanzar el borde, te acuerdas de la escena de Dos Hombres y un Destino, cuando Paul y Robert se lanzan al río, perseguidos por los cazarrecompensas.



Y das el salto de tu vida.

Los michelines se alzan sobre la suave estepa azul de la piscina.

Ellos son los que te arrastran en ridícula figura.

Intentas emular a un ágil atleta olímpico, trazar una elegante figura.

Pero lo que trazas es una interferencia interplanetaria, que de forma aleatoria, tensa los músculos perplejos de tu dolorida espalda.

Y de frente, es tu barrigón cervecero lo primeo que hace contacto con el azul clorado, arrastrándote a un ridículo y público panzazo público, amén de sonoro y comentado.

¡¡¡¡ BOUUUUUUM !!!



El vigilante de la piscina, perplejo y confundido por lo espectacular e insólito del avatar visionado, se lanza al recate de tus huesines, escusa inmejorable para demostrar sus conocimientos en primeros auxilio.



Vergüenza torera y pública.



Un panzazo de primera.



Menos mal que viene la Sarita y lo arregla.



“Que mira papá, que mejor te doy las notas mañana, que como he suspendido dos igual te enfadas”



Y tú responden entre los estertores de agudísimo dolor que recorren tu cuerpo magullado.



“No te preocupes por eso hija, mañana será otro día”



Y efectivamente. Al día siguiente es otro día.



Afortunadamente. Mañana es otro día.

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jueves, 26 de julio de 2012

RESPETO



 RESPETO



Con el paso de los años, algunos conceptos intemporales se materializan por derecho propio.

Es el caso de las personas expertas (no utilizo el término anciano, ni viejo, tampoco mayores; esos términos no dan la talla).

Han vivido mucho más que tú, luchado en cruentas batalla, despellejado a más infieles, coronado más cumbres y amado en condiciones de presión y temperatura más complejas que las tuyas.

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Guardo el recuerdo entre los más gratos.

Ibamos de visita familiar (costumbre en vías de extinción), todos juntos.

Nos sacaban unas pastas y unos refrescos.

Los expertos solían sentarse en enormes mecedoras, donde balanceaban sus pensamientos.

Tu padre te miraba con gravedad y sentenciaba: "Escúchale, muchacho, escúchale bien".



Tenías que entrarle con mucho respeto al experto.

Acercarte, saludar y esperar a que tomara la iniciativa.

Era el primer paso imprescindible y no negociable.

Mostrar respeto.

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Si pasabas ese primer trámite, lo demás era coser y cantar.

El experto abría la Biblioteca de Babilonia de sus recuerdos, y te contaba.



Qué hace un padre de familia frente a una guerra civil.

Como sobrevivir a los cambios gubernamentales.

La mejor forma de navegar entre el cabo de San Antonio y la isla de Mallorca.

Cómo se trata a un extraño que intenta entrar en la familia como elefante en cacharrería.

La forma de apoyar a una pareja que se quiere casar.

Cómo hablar a un médico cuando tiene tu destino soldado a la punta de su bisturí.

Qué hacer en caso de naufragio, incendio o terremoto.

Cómo se demuestra el amor.

Dónde están los resortes que mueven la vida.

La forma de dirigirse a un asesino.

Los mecanismos de réplica, protesta e innovación.

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Tú, pardillo quinceañero, te olvidabas de la partida de billar de las cinco.

Escuchando al experto; aprendías que el mundo era un esferoide de revolución, donde las generaciones se enfrentaban a parecidas dificultades.

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Luego te daba una moneda de 25 pesetas y un beso.

Te ibas a los billares.

Entrabas tarde y con seguridad.

Arrebatabas el taco a uno de tus amigos y le decías: "¿A que no sabes cuantas millas naúticas hay entre el cabo de San Antonio y Mallorca?".

Tu amigo te miraba con extrañeza.

Aquel pardillo parecía que venía de otro mundo.



Un mundo donde la transmisión oral del conocimiento tenía un sentido.



El sentido de la líneas isobaras que, atravesando un mapa meteorológico, te situaban frente a las olas de un mar inmenso.



Donde navegabas con arrojo.



Sabedor de que el experto ya había circunnavegado el globo.



Dejando una estela azul a su paso.

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miércoles, 25 de julio de 2012

PIÉNSALO FRÍAMENTE


EL CUBITO.

Este calor es realmente insoportable.

Cada vez que intento pensar, moverme o simplemente coger un libro del estante, me entran unas fatigas que no veas.

Así que esta tarde he decidido cumplir con uno de los sueños de mi vida.

¡Voy a convertirme en un cubito de hielo!

¡Hala!



Si lo piensas, somos un noventa por ciento en peso de agua. Con un pequeño esfuerzo mental, ¡zas!, te puedes convertir en agua.

Simple agua.

Una vez que concentras el hierro, el níquel y el carbono en un rincón, el resto es agua.

Se trata de un ejercicio de orden emocional.

Dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno; júntalas y tiene una de agua.

Como tampoco tengo mucho que hacer esta tarde, me entretengo en ordenar mis moléculas.

Dos y una.

Dos y una.

Así toda la tarde.



A las cinco me hice un lío al contar, junté tres de oxígeno y me hice un refresco de ozono.

Un fallo lo tiene cualquiera.



A las siete ya era todo agua.

Dejé el diez por ciento restante en el cajón de los recuerdos, por si acaso quiero volver a ser persona, pero con el calor que hace, como que no.



Una vez en mi nuevo y líquido estado, fue cuestión de ponerse cerca del frigorífico y buscar la oportunidad.

A las ocho vino una chica aplicada, abrió el refrigerador y …¡sacó la cubitera!

Me metí rápidamente en la cañería de cobre, ni muy cerca del grifo (se que a la chica le gusta dejar correr un poco el agua), ni muy al fondo (no podía dejar pasar la ocasión histórica).

¡Y zas! ¡Caí por fin en la cubitera!

A las ocho estaba metido hasta las cejas en el congelador.

Una plácida sensación de frío me reconfortó internamente.

Aproveché para echarme una siestecita, pues andaba cansado de tanto contar moléculas.



Sin darme cuenta, al ratito de estar dormido, ya era hielo.

Un cubito perfecto, de dos centímetros de lado, apenas separado de mis compañeros por un minúsculo tabiquillo de plástico.

¡Acababa de conseguir el sueño de mi vida!

Ser todo cubito.

A una temperatura uniforme de cinco grados bajo cero.

El sueño eterno.



Allí el silencio es completo.

Una suerte de relajación total.

Un todo homogéneo.

La perfección.



En ese estado de felicidad viví seis días.

Fueron los mejores de mi vida, sin duda.

Una especie de viaje cósmico, astral.



Hasta que llegó el domingo.

La familia tenía invitados a comer.

Y a los postres, sacaron la cubitera.

Fui arrastrado en compañía de mis socios, los cubitos adyacentes, al fondo del recipiente transparente.

Allí empezó el desorden.

Nos empezamos a pegar empujones y a pegarnos unos con otros.

Yo tuve suerte, estaba arriba.

Pro los lamentos de los de abajo eran terribles.

Imaginad pasar de los tranquilos cinco bajo cero, a la realidad más sofocante.

Simplemente traumático.



Me cogieron de los primeros. Con unas poderosas pinzas de acero.

Me dejaron los costillares hechos unos zorros, y la honra perdida.

Definitivamente perdida.



Las dificultades apenas habían comenzado.

Me lanzaron al vacío, volé por encima de un cuñado gracioso, y aterricé de un golpe en el fondo de un alto vaso de vidrio.

Del tortazo que me pegué, perdí treinta y cuatro átomos de hidrógeno.

Imaginaos el tortazo.

Y no me puedo quejar, pues otros compañeros cayeron al suelo, perdiéndose para siempre en el interior de una baldosa de terrazo.

¡Por Dios, qué muerte tan terrible!



Después me mezclaron con ginebra, limón y tónica.

Floté como pude hasta la superficie.



Y entonces ocurrió lo peor.

Acercaron el vaso a la pelirroja de mis sueños.

Allí estaba yo, flotando en una mezcla de tónica y ginebra.

Ya se que morir hay que morir.

¡Pero con un poco de clase, por favor!



El momento se acercaba.

Recé mis últimas oraciones y me dispuse sufrir una muerte cruel.



Y entonces ocurrió.

Vino Dios a verme.



La pelirroja de mis sueños tenía sed y estaba acalorada.

Se bebió un tercio del contenido del vaso de un golpe.

Tenía mucha sed.

Y luego pasó algo que nunca olvidaré.



Se puso acariciarme con sus bonitos labios de caramelo.

Un rato precioso.



Morí lentamente en su boca.

Una muerte lenta y dulce que el buen Dios tuvo a bien concederme.



No se como explicaros lo que se siente al morir y ser absorbido por la pelirroja de tus sueños.

La gloria, el destino y la eternidad en una sola sensación.



Tras un largo camino, del que mejor nos os cuento detalles, me he convertido en vapor de aire.

Estoy ahora volando en la nube que ves a través de tu ventana.

Si te asomas, salúdame.

Y piensa, que un día tú puedes ser un cubito de hielo.

Piénsalo.



Piénsalo friamente.

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martes, 24 de julio de 2012

APRENDIENDO DE NUEVO


Si le preguntas a las gaviotas por las leyes que rigen la aeronavegabilidad, ninguna te responde.
Resulta imposible entablar con ellas una conversación sobre las leyes de Newton.

Son gaviotas.


Pero si te acercas al atardecer a cualquier puerto de la costa, puedes aprender a rezar.
Es cuestión de mirar detenidamente.
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Cuando la Gran Bola Amarilla roza la línea del horizonte, estas aves se sitúan en las barandillas de los paseos, en los mástilles de los veleros, y esperan.

Las masa de aire recalentadas por el poniente dejan espacio a los frescos volúmenes de las capas altas de la atmósfera; corre el viento fresco del atardecer.

Son en esos momentos cuando las gaviotas rezan.


Alzan el pescuezo, sienten la brisa, y tras una jornada donde el Creador les ha regalado vida y alimentos, extienden sus alas, se dan impulso y vuelan majestuosamente.


Trazan sobre el puerto trayectorias de agradecimiento, círculos de respeto, espirales sentidas.
Son justas con su Creador.

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Las buenas gaviotas son libres.

No dejan de rezar ni un sólo día.
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Atentamente: Driver.

viernes, 20 de julio de 2012

LAS PRIMAS SIN RIESGO

Uno, de natural humilde, nunca expone sus logros.
Te los guardas para tí, que para eso son tuyos.

¿A quién le importa lo que has conseguido?
A tí y a nadie más. Mayormente porque cada uno tiene una medida del éxito y del fracaso.

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Pero como todas las reglas, ésta tiene su excepción.
Y hoy hablaré de mis primas, las que no tienen riesgo.
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Uno, de natural conformista, tiene sus aqueles con la imaginación.
Y siendo la vida como es de una sola dirección y de un solo uso, se pregunta en ocasiones el motivo por el que no podemos vivir varias vidas.
Al no encontrar respuesta nítida a tan simple cuestión, me ha dado muchas veces por negar lo evidente, y vivir más de una vida.

Es éste un juego complejo, del que si no conoces las leyes básicas, puedes salir malparado.
Si deseas vivir más de una vida, has de ser cauto, ingenuo y ambicioso a un tiempo.
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Así que un día lo decidí, con más pasión que conocimiento, con más empuje que mesura, con más ambición que sentido práctico.
Y ese día, empecé a rodearme de primas sin riesgo.
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Si lees esto y eres un chico, sabrás del deseo irreflexivo que suele acompañar el conocimiento de la mujer.
Hay algo que nos impele a conocer cuantas más mejor.

Si eres chica, habrás observado que somos los chicos una especie de gorilas que todo lo observan.

Dicho lo cual y adivinadas las consecuencias inmediatas de tanta curiosidad innata, de sus circunstancias, parabienes, equívocos y distorsiones varias que acompañan el ímpetu de la curiosidad, llega el momento de presentaros a mis primas sin riesgo.
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Bien, lo plantearé a lo bestia, sin anestesia.

Supongamos que un día de estos palmas, la cascas, doblas, te vas al infierno, vamos.
Dicen que los minutos previos al abandono de estos queridos territorios, se te pasa la vida por delante, como una peli.

¿Y qué ves?

Yo lo tengo claro y nítido, como un mediodía en una playa mediterránea.

Veo a las que llamaré "primas sin riesgo", y que técnicamente hablando son amistades, femeninas, con las que nunca hubo roce ni goce carnal.
Explicado queda.
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Veo a Rosa, en Murcia, persiguiéndome a lomos de una bicicleta que rueda por una senda de polvo y cañas.
Veo a Almudena, la sirena que con quince años buceaba como los delfines.
Veo a Chusa, el día que tras el fallecimiento de su padre, nos fuimos a un casino y reventamos una ruleta rusa, más que nada para vengarnos del destino.
Veo a Pilar, en Madrid, riéndose bajo la estatua de Carlos III.
Veo a Sunsi, en Tarraco, gritando ante la sorpresa de un cumpleños lleno de sorpresas.
Veo a Pepa, en Tarraco, echándome de la cocina porque los hombres en su cocina somos torpes, lentos y patateros. Sobre todo patateros.
Ve a Montse, pedirme que saque a su padre de la negrura de la viudez, y me veo bebiendo Rioja con un señor de ochenta, mientras que su hija nos miraba con ternura.
Veo el parto de la Chusina de Madrid, y el cuento que le regalé y que siempre enseña a cuantos llegan a su casa; y que me mira sin decir, pero diciendo.
Ana, quien me enseñó los secretos mejor guardados de las catedrales góticas.
Carmen, la madrileña de la sonrisa infinita.
Teresa, la que ya sabía lo que iba a decir, antes de hablar.
Isabel, el latido sentido.


Veo las caras de las cantantes de jazz, de las conductoras de autobuses, de la señora de la panadería, de la abuelita nonagenaria que cuida primorosamente su moño blanco, y de la adolescente primigenia que estrena el regalo de la vida con su larga cabellera de potrilla salvaje.

Mujeres embarazadas, con niños sostenidos por la cadera que sirve de punto de apoyo a la Tierra, barrigas curvadas que son caracolas y espirales, y secciones de oro en la traza de la vida.

Y las veo bailar, y besar, y reir.

Algunas, si las tratas con mimo, te contarán los secretos de la Humanidad.

Otras te agradecen tu silencio, como si de un tesoro se tratara.

Las que todo lo dicen con una mirada.

Hailas, que te agarran de la cintura para bailar una balada.

Las que con un micrófono en la mano te recuerdan tu condición humana.

Las que se echan el pelo para atrás, salvajes y animales.

Las que sólo piden las cosas una vez, y lo piden por favor.

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Todas mis primas, carnales, reales o imaginadas.

Las que alguna vez, me han hecho.

Inmensamente feliz.

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jueves, 19 de julio de 2012

MIRADA SUBMARINA




Unas simples gafas de bucear, una playa junto a un cabo rocoso, nada más.

La superficie del mar oscila al ritmo cadencioso de las olas.

La luz llega rectilínea y se refleja, refracta, levita y se dispersa de forma aleatoria, chocando sobre la mar caprichosa.

Las olas implosionan en blanco torbellino.

Los corales, algas, arenas y seres vivos, adquieren varias tonalidades por minuto.

Todo depende de si la luz llega por babor o a sotavento.





No hay dos minutos iguales.

Nunca se repiten los colores.





Variación continua y divina....





Unas simples gafas de bucear, una playa junto a un cabo rocoso, nada más.


Sólo el silencio.

jueves, 12 de julio de 2012

PADRE



Puede que no te acuerdes.
Que tu mente lo haya olvidado en un momento determinado de la madurez.
Incluso pueda ser no que haya ocurrido.

Pero la sombra de un gigante siempre se proyecta sobre la llanura.




Un día tú eras pequeña.
Apenas dos o tres años.
Todo el universo, un descubrimiento diario.
Cada avatar, un castillo de fuegos artificiales.







Sorpresa sorpresiva.
Y allí estabas tú, pegada al latido de tu madre.
Unidas por un cordón invisible.

Y estaba él, que venía empujando.
Quería hacerse notar.

Pardillo total.







No pienses que fue fácil.
Le tuvo que dar vueltas a la cabeza durante varias madrugadas.
Hasta que encontró un truco.

Lo suficientemente potente para que no se te olvidara.







Te cogió de la mano y te llevó al coche familiar.
Solos tú y él.
Condujo un buen rato.

Aparcó lejos de las dunas, para no encallar el vehículo.
Dejó caer el sol.
Tu piel blanca no era la adecuada para el brillo intenso.



A eso de las cinco y media empezó a canturrear.
Era como una nana, pero en plan padre.
Un soniquete repetitivo y grave.

Agradable y fuerte.

Aquel hombretón no tenía vergüenza cuando veía cerca el oleaje.
Y se dio el gustazo de presentarte a su mejor amigo.

Te cogió en brazos y avanzó tranquilo por la duna,
por el matorral, la arena húmeda.

Buscó la zona más tranquila de la bahía.
La bella bahía.


Tú estabas acostumbrada al ritmo pausado de la luz del dormitorio.
Al dominio de las distancias cortas.

Y de pronto, él lo hizo.
Te agarró por debajo de los brazos.

Elevándote sobre su cabeza te ofreció la mejor de las perspectivas.
Sin dejar de canturrear, lo hizo.



Con dos años vistes por primera vez el mar.
Él fue quien te lo enseñó.



Aquella avalancha de color azul se quedó prendida en tu mente.
Eternamente.



Puede que no te acuerdes.
Que tu mente lo haya olvidado en un momento determinado de la madurez.
Incluso pueda ser que no haya ocurrido.

Pero la sombra de un gigante siempre se proyecta sobre ti.







Así que felicítalo. Esté donde esté.

Es tu padre.

...

sábado, 7 de julio de 2012

SUENAS DIVINA

Hoy es sábado.
Esta noche hemos quedado para celebrar el cincuenta cumpleaños de Conchi.
El grupo de amigos le vamos a hacer un regalo. No se si es un bolso, una preciosa blusa o un conjunto sexy.
Tal vez tenga suerte y sean las tres cosas, ¿quién sabe?, es una sorpresa.
...
Anoche recibí un mensaje de Maria Jesús, una amiga muy pasional, cuyo corazón está construido a base de nitroglicerina y claveles rojos.
"Que Diego le escriba un cuento".
El mensaje me lo transmitió a través de mi esposa, así que esta mañana me he levantado dispuesto a la tarea.
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Amanece.
A las siete de la mañana, con el sol arriba y la fresca brisa de la mañana.
Arranco el coche, bajo la ventanilla y salgo.
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Pongo música y me pongo a pensar qué le podemos decir a Conchi.
Y entonces me vienen imágenes y me acuerdo de algunas cosas que han pasado en nuestras vidas.
Algunas de ellas son más alegres que otras, pero todas son verdad.
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¿Y si le regalamos una canción?
Sí, una canción de cumpleaños. Vale.

Me paro a pensar que cantamos fatal, que no sabemos tocar instrumento alguno y que esta noche nos vamos a reunir en un local donde se celebran eventos.

Y entonces..., ¿cómo le vamos a regalar una canción?

Pues muy fácil. Nos dejaremos llevar.
...

Sí, en estos casos lo mejor es dejarse llevar.
Y que surja lo que tenga que surgir.
...

Cerramos los ojos, y lo primero que vemos es a Conchi, con su cuerpazo serrano, saliendo del mar en una playa brasileña.
Es temprano, el agua está fresca y los primeros rayos de sol iluminan la espuma de las olas.
A su lado vemos a un chico con el pelo blanco y cuerpo danone.
Me suena su cara; es un amigo que vivió en Sau Paulo.
Él nos ha dicho muchas veces que la música brasileña debe escucharse en portugués; ha insistido en este extremo.
Así, que a las siete de la mañana, con el viento en la cara, empezamos a escuchar.

Tristeza não tem fim
Felicidade sim
A felicidade é como uma pluma
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento sem parar

La melena de Conchi baila al son de la brisa carioca, en una playa nítida, como el abrazo de un amante.
El chico de los cabellos blancos la ronda, le da conversación.
Si se descuida se abalanzará sobre ella. Fijo.
 
A felicidade do probre parece
A grande ilusão do carnaval

A gente trabalha o ano inteiro

Por um momento de sonho para fazer a fantasia

De rei ou de pirata ou de jardineira

Pra tudo se acabar na quarta feira

 
Tristeza não tem fim

Felicidade sim

Conchi es una amiga que ha vivido intensamente.
No, éste no es el momento ni el lugar para dar detalles.
Su biografía es suya y de nadie más.
Tan sólo diré que ha vuelto a empezar.
Y ya he dicho mucho.

El chico del pelo blanco la coge de la mano.

A felicidade é como uma gota de orvalho
Numa pétala de flor
Brilha tranquila
Depois delevocila
cai como uma lágrima de amor


A felicidade é uma coisa louca
Mas tão delicada também
Tem flores e amores
De todas as cores
Tem ninhos de passarinhos
Tudo isso ela tem
E é por ela ser assim tão delicada
Que eu trato sempre dela muito bem


Tristeza não tem fim
Felicidade sim

¡Pero bueno!, el chico éste de Sao Paulo es un pulpazo.
No contento con cogerla de la mano, la está agarrando como si quisiera comérsela.
Sí, ahora mismo se la está comiendo.

Tristeza no tiene fin
Felicidad sí
La felicidad es como una gota
De rocío en un pétalo de flor
Brilla tranquila
Después de poco oscila
Y cae como una lágrima de amor


La felicidad de los pobres parece
La gran ilusión del carnaval
la gente trabaja el año
por un momento de sueńo
Para hacer la fantasía
de rey o de pirata o de jardinera
Para acabar con todo el miércoles




Tristeza no tiene fin
Felicidad sí
La felicidad es como la pluma
que el viento va llevando por el aire
Vuela tan leve
mas tiene la vida es breve
necesita que haya viento sin parar


Mi felicidad está sońando
en los ojos de mi novia
Es como esta noche
pasando, pasando


En busca de la madrugada
hablen bajo, por favor


Para que ella despierte alegre con el día
Ofreciendo besos de amor


Tristeza no tiene fin
Felicidad sí


Amanece en la vida de Conchi.
Tras cincuenta años de intensa vida, hoy, justo hoy, es uno de los días más importantes de su vida.

Porque en una playa carioca, acompañada por la canción que sus amigos le cantan, ella hoy...

Ha vuelto a empezar.

...





Conchi: tus amigos te deseamos otros cincuenta años de paseos contigo por la playa de la vida.

Escuchando tus canciones.

Suenan divinas, chica.

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viernes, 6 de julio de 2012

ADOPCIONES INESPERADAS ( y 2)

Hoy, tras una semana en Madrid, Margaux ha vuelto a su pais.
Lo cierto es que esta semana he recordado cosas que tenía medio olvidadas.

No me acordaba de lo que se siente al remar en el estanque del Retiro.
Hacía tiempo que no compraba una camiseta para una niña.
Años sin ver atardecer junto al Palacio Real.
Meses sin observar los impactos del ejército de Napoleón en la Puerta de Alcalá.
Semanas sin conducir a un grupo de niñas a través del metropolitano.
Días sin hacer de la cena el mejor momento del día.
Horas sin buscarle los tres pies al gato para reir, simplemente por el placer de reir.
Minutos sin mirar a los ojos a un ser inocente.
Segundos sin sentir que el mundo, puede ser un lugar bastante feliz.


Margaux, con sus trece años, vuelve a casa a pasar el verano en el pueblo, con sus abuelos.

Y yo, enmedio de la gran ciudad, sigo conduciendo a través de una vertiginosa realidad.

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A veces, una simple niña de trece años que es la primera vez que sale de su pais, te puede hacer recordar.

Que es una suerte estar aquí.

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Y que no eres tú el que adopta, sino el destino el que te mece.

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