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viernes, 31 de agosto de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 5 )

Es curioso, esto de naufragar tiene sus ventajas.
Hace tres días que no me acuerdo de mis problemas de salud, ni de las cuestiones amorosas, ni de los líos del trabajo y del dinero. Además es un buen método para dejar de fumar.
Eso sí, pasas hambre; y lo de no saber si vas a morir ahogado, de inanición o de aburrimiento, te aleja del resto de tus problemas.
...
La cuestión está en que las horas pasan muy despacio, y que al final solo hay dos tipos de tiempo.
Las horas que estás bajo un sol abrasador, dispuesto a levantarte la piel y deshidratarte.
Las horas de oscuridad, donde la duda se centra en si tu cerebro estallará de locura, antes o después del amanecer.
...
Pierdes la noción del tiempo y de la relatividad.
Pensar cuesta bastante trabajo, así que de tener ideas nuevas, ni hablamos.
Es como cuando en tu vida entras en una rutina estéril, y poco a poco, día a día, te vas metiendo dentro de tí, en una espiral inoperativa e inútil.
...
El ángel rubio se pasa la mayor parte de su tiempo atenta a sus dos hijos.
Los abraza, les habla dulcemente, los acomoda dentro de la balsa.
Hace un par de horas he estado a punto de pedirle que me acunara un poco, pero enseguida me he arrepentido. Estaba fuera de lugar.
...
Hemos racionado las galletas y el agua potable.
El ángel rubio me mira de vez en cuando. Creo que calcula cuántos días pueden aguantar más, si me coge por los pies y me arroja por la borda.
No la culpo, es normal, Ser madre es lo que tiene.
Lo primero la supervivencia.
...
De vez en cuando intento rezar.
Reconozco que soy bastante torpe, y sólo me salen frases como:

"¡Bien Jefe, si es una prueba, te has pasado cinco pueblos!"
o
"¡Qué, supongo que te estarás divirtiendo, colega!"

Con este tipo de oraciones, no creo que me escuche siquiera.
Así, que hoy, al atardecer he cambiado de estilo y me he dirigido al cielo con un claro mensaje:

"¡Mándame una señal, dime qué tengo que hacer!"
...

Su eterno silencio me ha confundido siempre.
Uno espera encontrar en su vida una cosmología, una ideología o simplemente una retahila de explicaciones.
Y acaba en una balsa naranja, enmedio de un Océano.
...

Así que me enfado. Sí, me enfado.
Duermo un rato. Me despierto, sigo enfadado.
...

Cada día tengo menos fuerzas.
A veces me dan ganas de abandonar.

...

Amanece.
Miro alrededor.
Todo mar.
Debemos estar en las Conchimbambas.

...

El ángel rubio me mira.
Me da la sensación que me va a pedir algo:

"¿ Le importaría cortarse un trozo de brazo, hacerlo a la plancha con patatas fritas y servirlo para que mis hijos se puedan alimentar?"

Os juro que es lo que su mirada me transmite.

...

De repente se oyen golpes en el mar.
Me levanto para mirar y me pego un meque contra la balsa.
El chico del ángel rubio se levanta, me agarro a él y entre los dos formamos un conjunto más estable que cada uno por su parte.
Miramos hacia levante y los vemos.

Delfines.

Una manada.

...

A estos inteligentes seres marinos les llama la atención el color de nuestra balsa, y se acercan a curiosear.
Angel Rubio y su hija, miran por la borda. Asombradas.
...

Allí, enmedio de una vida arrasada por las circunstancias, débil y agotado, sin fe, hambriento y con muchas papeletas para palmar, los vi.

Seres inteligentes, nadando libres, jugando.

Y en el fondo del azul de sus ojos, un brillo de profunda inteligencia.

...

Y entonces, sólo entonces, entendí que alguien me mandaba un mensaje.

Mientras que los delfines me recordaban que el Jefe nos dio la cabeza, para algo más que para sostener el pelo.

Dios nos dio el cerebro para salir de cualquier atolladero.
...

Y eso, que los delfines lo sabían desde siempre, lo tuve que descubrir allí.

Jodido y al sol.

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miércoles, 29 de agosto de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 4 )

Nada.
Ni veo ni oigo nada.
Una sensación dolorosa, como si me hubieran pegado una paliza.
...
Intento abrir los ojos, pero los tengo como pegados.
Esto es nuevo.
...
Veamos. Debo de haber muerto.
Lo curioso es que no he visto ni el túnel ni la luz resplandeciente de las que tanto se habla.
En su lugar tengo un dolor de cabeza de mil diablos.
...
Bueno, al menos estoy pensando.
Seguiré pensando, no sea que de no pensar la situación empeore.
...
Bien, que el pánico no se apodere de mí.
Vamos pasito a pasito.
...
Intento mover la mano derecha.
Primero el dedo índice. Un poco.
Sí, siento que se mueve.
Vale.
...
Estoy tremendamente cansado, pero no quiero dormirme.
Me da que es mala idea.
...
Vamos con la mano izquierda.
Muevo el dedo gordo.
Toco algo blando.
¿Será una nube?
...
No se si iré al cielo o al infierno.
No se si en realidad no hay ni cielo, ni infierno.
Soy un ignorante total.
Pero puedo pensar que soy un ignorante total.
Al menos eso.
...
El cuello.
Está ahí.
Sin duda el cuello está ahí, acabo de moverlo.
...
¿Habrá un Juicio Final, donde un barbudo me saque los colores con todas las tonterías que he hecho en mi vida?
¿Veré a mi abuelo, el que me contaba cuentos de pequeño?
¿A qué hora se comerá aquí?
...
Empiezo a oir algo.
Brum, plas.
Brum, plas.
Es un sonido intermitente.
Cada vez lo oigo mejor.
...
Le voy a echar narices y voy a centrarme en abrir los ojos.
Si no puedo, intentaré abrir al menos uno.
Duele.
...
Con el dedo que muevo de la mano derecha me quito algo pegajoso que me tapa el ojo.
Es sangre seca, pero yo no se que es sangre seca, pues no puedo verla, ni olerla.
Pero puedo quitármela con cuidado.
Es como una costra, y sale enseguida.
...
Ahora puedo parpadear.
Mojo el dedo en saliva, comprobando que mis labios siguen ahí.
Acabo de quitarme la costra.
...
Abro el ojo derecho.
Un bofetón de luz.
Cierro el ojo derecho.
No veo nada.
Lo abro muy poquito.
Me voy acostumbrando a la luz.
...
Como tengo todo el tiempo del Mundo, dejo pasar un buen rato.
No te duermas Driver, no la cagues.
...
Se sigue escuchando el Brum, Plas.
No es música clásica, pero acompaña.
Brum, Plas.
...
Debo de estar en el infierno.
Siento que ardo.
...
Por fin abro el ojo derecho, y veo un ángel de cabellos rubios.
Menudo taco que tengo; ¿pero no estaba en el infierno?
...
Hay dos niños a mi lado.
Y estoy en una especie de colchoneta gigante, de color naranja.
...
El ángel es precioso, o preciosa no sé; nunca he sabido el sexo de los ángeles.
Tiene una mirada intensa, repleta de una firme determinación.
Y habla español, el ángel habla español, ¡qué novedad!
...

"Nos hemos estrellado en el mar. En esta balsa estamos usted, yo y mis dos hijos.
Tenemos agua y galletas.
Procure descansar, se ha dado usted un buen golpe en la cabeza".
...

Sólo entendí la primera frase.
Y sólo vi que el pelo rizado del ángel rubio, caracoleaba.

Como si se tratase de las lianas de las que pende la vida.

Flotando enmedio de un Océano rotundamente azul.

.

Entre olas.

Brum, Plas.

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lunes, 27 de agosto de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 3 )




No te lo crees hasta que te ocurre a tí.
...
Me despertó el traquetazo del motor izquierdo, un ruido seco y violento que sin ningún conocimiento mecánico previo te indica que se fue al mismísimo carajo.
Al principio humo negro, denso, que dejaba una estela desesperada y oscura a sotavento.
Luego el pitido de la alarma.
La siguiente sensación fue la del recorrido de tu corazón, desde la zona izquierda de tu tórax a tu boca seca.
Luego vinieron las primeras llamas, la espuma de los extintores automáticos y la hélice que se paraba.
...
Presos de un pánico intenso, empezamos a hablar a gritos.
Me quité el cinturón y fui directamente a la cabina del piloto.
Allí, un señor agarrado a una palanca y delante de un montón de relojes, me miró como cuando miras a un conejo a punto de degollar.

¡VAMOS A REALIZAR UNA AMERRIZAJE DE EMERGENCIA!
¡ATENSE BIEN Y QUE DIOS NOS ASISTA!


Lo que pasó a continuación lo recuerdo de forma confusa, pues el subidón de adrenalina es lo que tiene.
Te mueves como un animal asustado, piensas como un animal asustado y te entran temblores y sudores fríos.
Como a un animal asustado.
...
La línea del horizonte se inclinó a babor, acrecentando la sensación de vértigo sobre una superficie azul y dura.
Aquel mar extenso, lleno de vida y de reflejos luminosos, se había convertido en un pis pas en el muro de piedra contra el que nos la íbamos a pegar.
...
Descendíamos sin remedio, sin dudas, lentamente.
Como cuando algo sale mal y luego, al rato, sale peor todavía.
...
Instintivamente me puse con la espalda apoyada en el asiento delantero, los pies apretados contra mi propio siento, asido a la mochila como si de la llave de la salvación se tratara, viendo a través de la ventanilla como las olas cada vez se acercaban más.
...
Cuando estás a punto de irte al infierno, se te presenta tu vida en un rápido video de medio minuto.
En él, el sonido no funciona, sólo ves imágenes.

Los labios de un recién nacido abriendo la boca por primera vez, y tragándose todo el aire del mundo en una primera y rotunda bocanada.

Un pecho femenino y tranquilizador, que te alimenta y llena de energía.

La cara de un niño, incorporándose en su carrito para ver la lluvia por primera vez.

Unos chicos paseando en bicicleta una tarde de verano.

Los largos rizos dorados de aquella chica alta, y tu mano enredada en las lianas de la vida.

Tu abuelo, el día que apareció por casa con una perdiz viva en una caja de cartón.

Un grupo de gente alrededor de una tarta de cumpleaños, y tú soplando las velas del tiempo merengado

...

Y luego, una vez que has visto pasar estas imágenes a la velocidad de la luz, cuando los penachos de las olas están a tiro de piedra, cuando ya estás sintiendo anticipadamente el dolor del impacto sobre tu cuerpo,
oyes que tus labios pronuncian la que podría ser tu última frase:

"TENÍA QUE HABER HECHO ALGO MÁS. LO TENÍA QUE HABER HECHO".

...

El impacto del fuselaje con el mar fue violento.

Y nos dispusimos a mal morir.

...

No te lo crees hasta que te ocurre a tí.



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viernes, 24 de agosto de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 2 )

Dejamos las mochilas en la parte trasera de la aeronave, sujetas con una especie de red. En ellas estaban guardados los objetos personales: una brújula, una navaja multiusos, un diario, algo de ropa, aspirinas, el libro que juramos no abandonar y un bocadillo de chorizo envuelto en papel de plata.
Equipaje escaso, breve.
...
Sentados en aquellos viejos asientos de tubo de acero y loneta, nos apretamos el cinturón alrededor de la barrigota.
Empezamos a rodar por la pista. Botando como peonzas frágiles.
Los creyentes, rezando su última oración.
Los no creyentes, su primera.
...
Cuando un DC-3 llega a los doscientos cincuenta kilómetros a la hora, o vuela o te la pegas.
Algo debió de salir mal, porque aquella vieja cafetera se elevó sobre el terreno valdío de nuestras perdidas vidas.
...
Es como cuando estás en la feria y te montas en la montaña rusa.
Buscas constantemente el cable del cual debería estar suspendido el artefacto de marras.
Pero allí lo único que hay es aire en estado laminar, el cual crea presión sustentante sobre los planos de las alas, de cuya forma depende que tu alma pueda llegar al final del día viva.

Así que miras las alas con verdadero interés.
Te interrogas constantemente sobre la eficacia de los motores.
Vigilas con sobrecogimiento extremo las filas de roblones que unen las chapas metálicas del encastre de las alas con el fuselaje.
Y no dejas de tener a la vista la puerta de salida de emergencia.

...

Estás tan pendiente de todo aquel jaleo, tan atento a aquella increíble máquina de los demonios, que no los ves.

Estratos de nubes sedimentados en el vacío rosáceo.
Cúmulos de vapor de agua blanquecino, cuya silueta se perfila con rotundidad sobre un firmamento libre.
Territorios delineados por la mano de un angel dibujante.
Ríos de agua condensada que horadan una superficie de tenues veladuras.

La rotundidad de una burbuja de vida, que flota enmedio de un universo herrático y bravo.

...

Y como siempre, tú pensando en que aquello se puede venir abajo de un momento al otro.
Deseando llegar al final del día sano y salvo.

Y mientras tu corazón palpita borracho de adrenalina, te pierdes el gran espectáculo de la Creación.
Pendiente de salvar tu importante culo de los avatares de un vuelo difícil.
...

Como en tu vida real.

...


miércoles, 22 de agosto de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 1 )



Queremos ser felices.
A ser posible, inmensamente felices.
En determinadas etapas de tu vida, te levantas y ves que te están dando matarile, caña, azúcar moreno, cera, o como sea que le llamen allí donde vivas.
¿Qué he hecho yo para merecer eso?

No has hecho nada, chico, simplemente es que la vida es así.

¿Y qué se puede hacer en tales circunstancias?
Vete a una isla misteriosa, o cuenta un cuento; también tienes la posibilidad de contar un cuento sobre una isla misteriosa.

¿A sí, pues hazlo tú, chico!

Está bien, acércate a mí y no te despegues.
Lo vamos a hacer juntos.
Todas y cada una de las palabras, son tan tuyas como mías.

Te siento ahí cerca, leyendo.

No te muevas, no respires; te necesito ahí a mi lado.
Cualquier cosa que se te ocurra, me aprietas la mano y me la dices.
Este camino se anda juntos, o no se anda.


LA ISLA MISTERIOSA ( 1 )

Llego al aeródromo.


Es un aeródromo, no un aeropueerto, porque es cutre.

...

El viejo DC-3, con pintas de haber volado a sotavento del mediodía se sostiene con alambres.

El piloto baja, se dirige al pequeño grupo que esperamos y nos comunica sin ambigüedades:



"Bien chicos, esto es lo que hay.

Será un milagro que no nos peguemos un piñazo.

No tengo ni idea de dónde está la isla del tesoro.

Es más.

Creo que estáis aquí porque no tenéis otro lugar mejor donde estar.

Así que el que tenga la más mínima duda, es mejor que se quede en tierra, porque yo mismo las tengo todas".

...

Miré a mis compañeros de viaje.

Carne de cañón.

Parados, abandonados, sin fe, sin futuro.

...

Como nadie decía nada, dije lo primero que se me pasó por la cabeza.

"De acuerdo Jefe. ¿Dónde ponemos las mochilas?".

...

El viejo avión arrancó motores.

Se deslizaba por la pista de tierra dando pequeños tumbos.

El piloto se encendió un purito cubano, dio gas y nos comunicó:

"Nos vamos al infierno, muchachos".

...

Y allí que nos fuimos todos, a buscar un tesoro en una isla perdida.



Donde los mapas se acaban.

...








jueves, 9 de agosto de 2012

Expolio a Cataluña


En ausencia, de mi hermano Driver, y con el triple objetivo de explicarles la Verdad, toda la Verdad y nada más que la verdad me veo con la obligación de publicar esta entrada durante su ausencia.
Y digo, yo que la publico no solo con ese triple objetivo; sino con la premeditación, alevosía nocturnidad (ya anochece en la isla) que merece que les cuente esta situación a “espaldas” de mi hermano, pues creo que prevalece la Verdad sobre cualquier agravante que cualquiera de ustedes puedan considerar.


Verán, por mucho que hayan leído ustedes en prensa sobre la situación fiscal del Estado y el estado de las Autonomías del Estado, y las denostadas arcas deficitarias de todas y cada una de las administraciones implicadas en el Estado. Y aunque lo hayan leído, profundizado y reflexionado sobre la materia con todas las implicaciones que puedan considerar, hay un hecho irrefutable que merece que salga a la luz pública y que de una vez por todas se resuelva con contundente robustez la afirmación con que les he titulado esta entrada.
Sí, no hay más realidad que esa Cataluña está expoliada y eso lo saben hasta las almejas, lo miren como lo miren aunque éstas sean más ciegas que el tuerto del Rey, no el Borbón,  sino el del país aquel… bueno, ya me entienden.
Y verán otra vez, si yo tengo un hermano y el hermano que tengo es murciano de Murcia –una comunidad Autónoma del Estado- y ese hermano mío murciano se va a vivir a Madrid –otra comunidad- y se va de vacaciones a una Isla –otra comunidad por muy Balear que sea-  Y, Y ese hermano mío me debe 500 Euros, sí 500 y encima después se va a Valencia… ya no sigo por todas las comunidades del Estado. ¿No creen que si la deuda permanece a lo largo del tiempo y el espacio geográfico… ese Expolio no es más que Evidente?



E V I D E N T E M E N T E,  les muestro la solución grafica al entuerto y de los hermanos litigantes del protagonistas del expolio, yo el acreedor de la deuda y Driver el deudor que propinándole Puñetazo merecido –puño en mano- le hago saber que indique cual es mi comunidad catalana de origen, de nacimiento y donde vivo, para que sepa donde resido yo y mi familia catalana.
Con lo que queda demostrado que si el me los debe, los 500 son nuestros y de nuestra querida catalana comunidad por muchos Parlamentos, Estatutos y Rescates y axiomas de la misma Ángela Merkel inducir para proteger a esa prima de Riesgo.

PD... como podrán observar en la foto, viendo su careto, además de "jeta" es el más feo de los dos. Pero como es mi hermano, le quiero.


miércoles, 1 de agosto de 2012

LA COLA DEL CABALLO






"En el pueblo asturiano donde veraneábamos La Cola del Caballo era el final del farallón donde todas las noches nos reuníamos. Oscuridad, viento, cigarrillos y de vez en cuando un beso; el lugar apartado y misterioso ejercía en nosotros una extraña atracción.

Se contaba que los habitantes de la villa habían sido raqueros, mala gente que en tiempos pasados y en los temporales, tan frecuentes en la zona en otoño e invierno, atraían con luces atadas a los cuernos de vacas a los barcos que navegaban por la costa.

Creyendo que las luces eran el cercano faro de San Andrés se dirigían los barcos confiados a la Cola del Caballo donde chocaban con las rocas, se rompían los cascos y durante horas abrían al mar sus tesoros y las vidas de los pobres marineros o viajeros que morían ahogados en su mayoría.

Los habitantes del pueblo, pobres como las ratas, recogían las mercancías y se deshacían en su caso de los pocos supervivientes antes que las autoridades pudieran darse cuenta.

Así durante años el pueblo vivió de los raqueros y el contrabando.

En aquella población costera, durante los veranos de la transición, se formó una pandilla.

Los fijos, cinco chicos y seis chicas. Los añadidos, cualquier piratilla que estuviera de paso.

Teníamos esa edad donde la aventura se vestía con un bañador y unas gafas de bucear. Por la mañana éramos los reyes de la costa. Por la tarde, soberanos de la bicicleta. Durante las noches estivales, astrónomos de las emociones....

Con veinte años el mundo era una tierra virgen, cuyo centro de gravedad se situaba en La Cola del Caballo.

Aquella formación rocosa ejercía una poderosa atracción sobre nuestras almas.



La naturaleza humana es así. En las mismas coordenadas geográficas donde nuestros bisabuelos abrían en canal a los supervivientes de los naufragios, nosotros hicimos un descubrimiento que cambiaría nuestras vidas. Para siempre....



Todas y cada una de las mañanas nos reuníamos en la formación rocosa.Unos doscientos cincuenta metros de rocas sedimentarias se adentraban en la Mar Océana.



Con una profundidad de medio metro, podías andar a través de ellas y adentrarte en la aventura.

Una vez situados en el borde de la formación, nos poníamos las gafas de buceo y nos arrojábamos en brazos de Neptuno.

Plas. Azul verdoso.

Plam. Sal en estado puro.

Esplás. Frescor marino.



Teníais que vernos.

Juan Carlos. Ochenta kilos de músculo y 100 gramos de cerebro.Plas, plum.

Almudena. Un saco de hormonas a punto de reventar.Plum, plas.

Javier. Atacado por la locura de las nuevas tecnologías.Esplás, plasssss.

Rosa. La Diosa Minerva en bikini rojo radiante.Plumm, cataplumpasss.

Diego.Un trovador mediterráneo.Fiuuu. Floshps.

Maria Jesús. Una hija única buscando un padre en el fondo de la bahía.Tras, tras, tras, flopsssh.

Jaime. Un noble medieval nacido en el siglo XX.Pummmba.



Así y todo, una veintena de adolescentes, atolondrados, inconscientes...Enamorados de unas rocas....

...

El ciclo era simple.

Arrancabas la mañana caminando por la Cola del Caballo.

Ibas a tu ritmo.

Un cuarto de hora haciendo equilibrios sobre la piedra horadada.

Una zambullida.

Rato de buceo.

Nadar a la playa.

Y vuelta a empezar....



Cada uno llevaba una cadencia.

Los había que disfrutaban más caminando despacio sobre las rocas.

Observando a los cangrejos que hacían top-less.

Otros se congratulaban con el momento previo al salto, en el borde de la rompiente.

Que si salto, que si no salto, que si el viento, que si la luz. Una duda más que razonable.

Yo era de los que iban directamente al mar. Sin preámbulos.

Cada vez que me tiraba era diferente.

La luz se dispersa a través del espejo ondulante de las olas.

Se abre, en radiante reflexión.

Lucha por ganar profundidad, y cuando lo consigue, rebota en un coral rojo.

Los concepto arriba y abajo eran relativos.

Podías volar sobre las praderas de algas.

Invertirte en torbellino humano.

Girar, hacer giñadas laterales, retroceder sobre tu propio torbellino, trazar parábolas con las corrientes.



Algunos días respirábamos a través de unas agallas invisibles.

Éramos peces de colores....
...

Siempre lo recordaré.

Cuerpos adolescentes, abrasados por el Poniente, envidia de los Dioses del Olimpo.

Esculpidos en arcilla.

Erguidos frente al mar.

Rotundos.



...y una noche de luna llena fuimos a la Cola del Caballo.

Estábamos todos.Chicos y chicas.

Lo que sucedió a continuación será difícil de escribir.

A día de hoy no tengo claro si sucedió o fue un sueño. Tras treinta años, todavía tengo dudas sobre lo ocurrido. Suceden cosas imposibles de olvidar. Imposibles...

Esa noche Marte besaba dulcemente a la Luna. Nos encontramos en la playa. Había la suficiente luz como para no tropezarse, y la necesaria como para vencer la vergüenza.

Poco a poco, como engatusados por la luz del satélite, nos dirigimos a las rocas.

De tanto jugar con la Cola del Caballo, nos la habíamos aprendido de memoria.

Cada recodo en las meninges.

Cada promontorio en las venas.

Los fondos marinos grabados a fuego en el corazón.

El alma libre.

Seis horas.

Estuvimos seis horas haciendo el recorrido.

Sin hablar.

Nuestros pies rasgaban la superficie del sedimento.

Nuestros brazos avanzaban, aleteando por las profundidades.

Las almas, volaban sobre las algas.

Nuestro corazón era un motor turboalimentado de luz nocturna....

Cuantas más vueltas dábamos, más nos gustaba....



A punto de amanecer nos pareció ver unas extrañas sombras que nos acompañaban.

Hacían los mismo que nosotros.

Paseo por las rocas, zambullida, buceo, natación y vuelta a la playa.



Eran los espectros de los naúfragos asesinados por nuestros bisabuelos.

Veían como nos divertíamos y se unieron a la fiesta.

Así de simple.

En ningún momento sentimos miedo por su presencia.

El destino les deparó un cruel final, y viendo la oportunidad de resarcirse con la vida, se unieron a nosotros.

Rocas, zambullida, buceo, natación y playa.



Han pasado treinta años de aquello.

Nuestros destinos tomaron caminos diferentes.

Juan Carlos trabaja de vigilante de seguridad. Escribe poesía.

Almudena tiene seis hijos. Lee con ellos La Odisea. Cada verano.

Javier tiene una empresa de informática. Diseña juegos educativos.

Rosa trabaja en una Caja de Ahorros. Remueve los fondos de inversión con la misma agilidad que nadaba con su bikini rojo.

Diego construye colegios y regala cuentos.

Maria Jesús no encontró a su padre, pero fue capaz de encontarse a sí misma.

Jaime es historiador. Trata de usted a la Edad Media....



Todos y cada uno de aquellos jóvenes valerosos han sido víctimas de naufragios, han llorado, parido niños con ojos azules y reído.



Pero lo que nunca olvidarán es que una noche bailaron al son de la eternidad, acompañados de sombras de marinos pasados a cuchillo por sus bisabuelos.



Allí donde la libertad se respiraba a través de unas agallas invisibles.

En la Cola del Caballo.

Donde aprendimos que la vida es bella.

Buceando en la eternidad.

...

PD: Me marcho unos días; me han hablado de una isla donde hay escondido un tesoro.
      Sólo tengo una vieja carta náutica y un par de croquis a mano alzada de un trozo de costa.
      Me tengo que arreglar con eso para buscar el tesoro.

      Creo que me va a ocupar un tiempo.

...