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jueves, 27 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 17 ): La gaviota astronauta.

Hoy le toca a Ángel Rubio contar un cuento.
Nos hemos sentado alrededor del fuego, y el Ángel ha comenzado a hablar despacio.
 Creo que se lo estaba inventando sobre la marcha, pues sonreía detrás de cada pausa.


 LA GAVIOTA ASTRONAUTA.

 De entre todas las gaviotas de mi bandada, yo soy la única que tiene estudios. El Señor Dios decidió que así fuera.
 Me preguntó lo que quería ser de mayor. “Astronauta”, le respondí. “Ésta parece lista, le daremos estudios y una vez que pase la prueba, la nombraremos gaviota principal”.

 Así que fui a la universidad; pero para no asustar a los humanos tuve que estudiar por la noche y a escondidas. Cuando las señoras de la limpieza acaban su trabajo y los bedeles cierran las puertas, me colaba por las ventanas de los despachos, buscaba las cátedras principales y estudiaba los bellos manuales del conocimiento.
 Durante un par de décadas tuve acceso a las principales bibliotecas del mundo, a los más lúcidos artículos, tesinas y fuentes del conocimiento; hasta entonces ninguna gaviota había analizado y sintetizado tanta información intelectiva. Estudié Magisterio, Economía, Sociología, Derecho Internacional y sobre todo Ingenieria Aeronaútica, mi verdadera pasión.

 Una vez estuve preparada el Señor Dios me puso a prueba. Me encomendó un trabajo muy importante para EL. “Gaviota astronauta-me dijo con su potente voz-, vas a volar a 400 km. de altura, me observas bien la cuenca mediterránea, y me analizas, con los profundos conocimientos que has adquirido de los humanos, las diferencias lingüísticas, sociales, económicas y religiosas de los habitantes de los países que bordean ese mar”.

¡Glups!, 400 km. son muchos; no creo que lo consiga.

“Debes intentarlo al menos, me dijo EL”.
 …

 Así que la mañana del domingo siete del septiembre del 2.008, esta pobre gaviota se puso a aletear en vertical, en contra de las leyes de la gravitación universal.


Al principio tuve miedo, pero conforme fui ascendiendo me di cuenta que el conocimiento adquirido me servía para seguir subiendo. Como una flecha.

Tras doce horas de aleteo vertical me situé a la altura que el JEFE me indicó y observé los países que rodean este bello mar interior. Os lo juro, me esforcé mucho, y tras recordar todo lo que había estudiado, me puse con tamaña empresa.

Pronto me quedé desolada.
 Desde aquí arriba no se aprecia ninguna diferencia entre países; es más, no hay fronteras.

 Intenté averiguar el porqué de las luchas, recelos y diferencias entre los humanos que pueblan estos países. Lo único que percibí es lo que tienen en común.
 …

Un bello mar azul y verde. Un resurgir diario de la vida animal y vegetal. Una cultura ancestral, que viene de muy antiguo, y que los hace ser hermanos. Un Dios que los ama.
 …

Bajé a tierra e informé al Señor Dios de mis conclusiones.
 Me respondió: ”Si no hay fronteras, deberíamos querernos un poco más”.

 Ser almas libres.

 ...



Capaces de volar a través de todos los vientos.

...


Donde nunca hubo fronteras.






...

Donde las risas de un payaso son contagiosas.











Cuando elevamos la vista al cielo, buscando paz.

...

miércoles, 26 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 16 ): LA LUNA

Algunas noches nos reunimos antes de dormir y contamos historias.

Nos sirven para recordar que somos seres vivos, perdidos pero con alma.

Hoy me tocó a mí, y como había una Luna grande colgada del cielo oscuro, me inventé una historia sobre ella.

Los enanos y Angel Rubio escuchaban. Y creo que enanísimo también.

LA LUNA

Una señora de ciento tres años me contó una historia increíble.

Si la escribo, me va a parecer más increíble si cabe.

Me contó un cuento de algo que le pasó de mozuela.

Un cuento de meteoritos, ondas gaseosas, perturbaciones atmosféricas y viajes.

Me aseguró que había viajado a la Luna.

Y digo yo, ¿con ciento tres años, qué razón tendría para mentir?

Creo que ninguna.

...

Recuerdo su narración más o menos así:

Veamos, la anciana me contó que cuenta era mozuela (30 años o así), vivía en la fría Siberia.

Era campesina y le gustaba mirar la Luna en las noches que estaba llena.

Un gran estampido se oyó a media noche.

Salió corriendo y se encontró con un enorme cráter enmedio de la estepa rusa.

Un torbellino ventoso remolineaba alrededor.

Y se vio atrapada por él.

Una fuerza misteriosa que resultó ser un estampido de oxígeno rodeado de selenio traslúcido.

Esta especie de globo revoltoso la atrapó, lanzándola hacia el zénit en una loca carrera hacia la estratosfera.

Se elevó a unos tres mil metros, viendo la costa norte de Siberia y los hielos árticos, como si de un mapa se tratase.

Luego el selenio traslúcido entró en contacto con las capas altas de la atmósfera. Se engendró una enorme fuerza de escape, dirigiendo el globo de gas, con la jovenzula dentro, hacia el espacio infinito.

La trayectoria era lineal, la velocidad enorme.

Vio a Marte alineado con Júpiter.

Pasó a menos de quinientos kilómetros de un cometa incandescente.

Y al rato, se vio atrapada por la fuerza gravitacional de la Luna.

Como dentro de la masa de selenio traslúcido habían unos cincuenta metros cúbicos de aire, la jovenzuela respiró.

...

Lo mejor del viaje fueron las dos vueltas completas que dio a la Luna.

Pudo observar con detenimiento su superficie.



Un cráter por aquí, un montículo por allá, llanuras, depresiones y montañas, bañadas por la luz tangencial del Sol lejano.

Un espectáculo.

Placentero.

...

Una vez dio dos vueltas, alcanzó la velocidad de escape y salió disparada de retorno a la Tierra.

...

El Planeta azul, visto desde ciento cincuenta mil kilómetros, es como una Luna Azul, llena de vida.


La anciana me contó que aterrizó en una isla griega, donde aprendió a bailar alrededor del fuego, en las noches de Luna llena.

...

Tal vez mañana te encuentres con una anciana que te cogerá de la mano y te contará una historia increíble.

Escúchala.

Igual, a media noche, oyes un estampido enorme, cae un meteorito cerca de casa y te ves envuelta por una fuerza misteriosa que te empuja hacia el zénit.
Y vuelas alrededor de la Luna lunera, cascabelera.



Si es un sueño, no te preocupes por comprobar su veracidad.

La verdad suele ser aburrida.

Pero la atracción por la Luna es...



Eterna.

...



... ...

lunes, 24 de septiembre de 2012

UN HOMBRE Y UNA MUJER.

A veces te encuentras con una mujer, y resulta que no es tu novia, sino la novia de tu amigo; ni tu mujer, sino la mujer de otro; ni tu hermana, ya que está hermanada con otro tipo.

 A veces llegas tarde a la vida de alguien; pero nada ni nadie te impide quererla.

Eso sí, has de tener clase. Mucha clase para quererla sin lastimarla y sin lastimarte.

No lo intentes si no tienes clase. Y un punto de arte.





¿ O será un punto de sana locura?


.....

Realmente pienso que Dios creó al hombre y a la mujer con un único fin:

Verles bailar un tango.


.

viernes, 21 de septiembre de 2012

DOS HOMBRES Y UN DESTINO

A veces, por pura casualidad, te tropiezas con un tipo.

Te cae bien, y aprendes cosas.

UN RECUERDO

A veces, en mitad del caos, enmedio de una tormenta, aparece un recuerdo.
Y una armonía, un texto sencillo o la melodía que oías subido al caballo de la vida, te recuerdan que tú...

También necesitas una respuesta.





Y te dejas llevar por el sonido de un piano.

Que aporrea las teclas de tu alma.

jueves, 20 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA (15): Armonías.

Cada rincón de tu alma suena diferente. Así, que es fácil imaginarse que cada rincón del mundo, suena de una determinada forma. ... Aquella playa perdida en la isla misteriosa, sonaba asi.

Y enanísimo, en el vientre materno, tuvo la suerte de oirla nítidamente.



Como tú, ahora.

Armonías.

.

Es verano
y vivir es más fácil.

Es verano
y vivir es mejor.

Cada vez,
te siento más cerca,
como si no te hubieras ido nunca
como si jamás te marchases.

Y tu alma,
una montaña de arena blanca,
donde mi mano busca,
con suave firmeza.

Te aprieto,
granos de sílice, áridos, vitales.

Es verano,
te veo tal como eres.

En verano,
monta una ola azul.

...

miércoles, 19 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 14 ): Tres palabras.

Sé que tú, al igual que yo, eres un ser racional.
Esto significa básicamente que sueles pensarte un poquito las cosas.
Es éste un hábito que se aprende sólo, con la práctica.
Miras el cielo antes de salir, por si llueve y tienes que coger el paragüas.
De vez en cuando miras el saldo de tu cuenta corriente, por si te has pasado de frenada.
Incluso eres capaz de regalar un ramo de flores, si te empeñas en arrancarle una sonrisa a esa persona.

Pero hay veces que las cosas no ocurren así; resulta que algo que no te has pensado nada, te sale muy bien.
Y es frecuente, que lo que te has pensado demasiado, se te tuerza de tanto darle vueltas.
Hasta ahí, normal, frecuente o cotidiano; elige tú el adjetivo, chico.

...
Yo lo que digo hoy, es que a veces tú mismo eres un misterio para tí mismo, que hay mecanismos que no conoces y que nunca vas a conocer; y que todo esto pasa de forma natural..., cada día.

...

Driver estaba sentado en su roca preferida, mirando el mar y pensando en las circunstancias borrascosas que le rodeaban.
Es lo que tiene ser naúfrago, lo eres a tiempo completo.
No se sentía seguro, ni confiado, ni relajado.

Entonces vino Angel Rubio, y por alguna razón que nunca sabré, se lo dijo a su compañero de aventuras.

Tres palabras.

"Confío en tí".
...

Y entonces, se produjo el milagro que cualquiera de estos días te va pasar a tí.
Un ser vivo te habla, y te comunica un mensaje claro, nítido.

Tú te lo crees.

Y por algún motivo, se te curva la sonrisa.

Y te encuentras cojonudamente.

Como si te acabaran de besar en los labios.

...

Como si la chica de la banda, sólo cantara para tí, chic@.



.

....

PS (que creo que significa post escritum, que en latín quiere decir, "después del post")

Como al 100 % de mis lectoras (3), les gusta la música clásica y los animales, les dejo una aportación musical, ¡hala!

martes, 18 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 12 + 1 ): Patrimonio Personal.

¿Qué es lo que tengo?
¿Mis objetos son míos, o están de paso?
¿Mis herramientas, las que yo mismo me he construido, dónde las guardo?
¿Qué he construído con mis manos?
¿Cuántas ideas propias se han materializado en la realidad?
¿He rebuscado lo suficiente dentro de mí?
¿Qué es lo que poseo que merezca realmente la pena?
...
Abrimos el cofre de emergencia del bote salvavidas.

Un botiquín de primeros auxilios.
Una pistola de señales.
Dos docenas de bengalas.
Dos hachas, una grande y una pequeña.
Un mechero de gasolina.
Seis botes de cuarto de litro de gasolina para mecheros.
Una caja con piedras de mechero.
Una sierra de madera.
Un recambio de hoja metálica para sierra de madera.
Un reloj digital.
Una brújula.
Seis cajas de aspirinas.
Dos rollos largos de vendas.
Un frasco de quinina.
Un juego de cuchillos con sierra.
Una piedra de amolar.

Y una pequeña Biblia con tapas de plástico.


Todo nuestro patrimonio personal era ése.
...

Lo que alguna vez fue nuestro, lo que compramos con dinero, estaba lejos.

Así que pusimos todos los objetos sobre la loneta del bote, expuestos.
Los cuatro los memorizamos, nos los aprendimos de memoria.

Así que nos tuvimos que enfrentar a la verdad, con las herramientas justas.

Y entonces, Ángel Rubio soltó una frase que me ha perseguido durante muchos años:

"Bien, esto es lo que hay. Veamos qué somos capaces de hacer. Chico".

...

Aún hoy, cuando me enfrento a un nuevo problema, a un nuevo reto, pongo las herramientas sobre la mesa, y repito la frase del Ángel:

"Bien, esto es lo que hay. Veamos qué somos capaces de hacer. Chico."

...

Y me imaginación me traslada a aquellos días tan intensos en la isla misteriosa.

Donde de verdad descubrí quién soy.

Pasando las de Caín.

...

Y no sé por qué, me acordé de lo que me dijo mi abuelo, un contador de cuentos que leía con dificultad, pero traducía las almas con agilidad:

"Chico, piensa que tu alma es la caja donde guardas las ideas que tú mismo te has construido.
Llénala, chico, llénala"

...

Siempre que oigo lo de chico, me acuerdo de mi abuelo y sus consejos.
Primero me produce un poco de pena su recuerdo.

Luego, se me llena el pecho de aire, y siento que juego a un juego difícil y eterno.

Entonces, sólo entonces, es cuando me entran ganas de abordar los problemas.

Cuantos más mejor.
Cuanto más difíciles, más divertido.

Como si me observase el padre de mi madre, desde lejos.

"Chico..."
.

Justo la palabra con la que Ángel terminó su frase.

...

Una bala de oro, en mi cerebro.

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lunes, 17 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 12 ): EL día que me encaré con el Padre.

A veces te hartas; te cansas de no obtener respuestas y presentas una reclamación.
Sabes que no te va a servir de nada, monada.
Que tus preguntas van a quedar sin respuesta, corazón.
Y que te vas a deshoyar los pies saltando entre las rocas, cariño.

Pero al final te encaras, y te sirve de algo.
Tal vez para conocerte mejor.




Quieres saber, quieres saber por qué has de morir.

Dime mi Dios, dime mi Dios, por qué he de morir.

¿Para qué tanto sacrificio? ¡dímelo!

¿Por qué tantas dificultades, mi Dios, por qué?

...

Aquel día Driver subió al punto más alto de la isla, trepó a las rocas e imploró respuestas a su Dios.

Trepó, gritó, oró, suplicó.

El buen Dios dejó a Driver desgañitarse.

Hay días que necesitas encararte con tu propio Padre.

Gritar al viento, en la cima de los peñascos de una isla desierta.

Allí, donde el viento te da en la cara.

.
...



...

Mientras, en la playa, Ángel Rubio ayudaba a dormir a sus hijos con una nana.
Su cálida voz, les tranquilizó.

...


Cuando Driver bajó de la montaña y llegó a la playa, resonaba en la bahía la nana de Ángel Rubio.

Un par de tortugas, escuchaban entre las olas.

Atentamente.

...

viernes, 14 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA (11): ¡ Basta de mentiras !

Después de la tempestad viene la calma.
...
He dormido como una marmota. Después de la Tormenta y tras doce días a la deriva, me apetece no hacer nada. Necesito relajarme.

La jungla cercana nos regala fruta, y las rocas del acantilado cangrejos; así que nos hemos pasado varios días descansando y tomando cangrejo con bananas, piña al cangejo de la roca, festival de frutas sazonadas con patitas de cangrejo e incluso panaché de delicias frutales de la isla de La Conchimbamba, un postre exquisto.

Ángel Rubio y sus dos enanos se han bañado en la playa de las tortugas durante horas.
Yo he mantenido una prudente distancia, pues estaba claro que esta familia necesitaba un poco de paz.
Retozar, reirse, capuzarse, saltar olas, bucear.
También les he visto abrazarse y darse besos.
Supongo que tras tantos días en un estrecho bote salvavidas, estar en un espacio tan abierto como esta isla, les ha regalado momentos sencillos y agradables.
Al fin y al cabo la noticia de la existencia de pequeñísimo, era lo mejor que tenían en ese momento.
Y la estaban disfrutando.
...
Así que me he buscado una roca al final de la playa y me he dedicado a descansar por la patilla.
...
No sé a vosotros, pero cuando me relajo a mí me pasan cosas curiosas.
Me doy cuenta de lo que me ocurre, desde la distancia.
Sí, es como si estuviera fuera de mi vida, y lo viera todo más claro.

Esta tarde, tras degustar un "racimo frutal acompañado de pinzas de cangrejo" , me ha dado por pensar en todas las mentiras que mi alma alberga.

Así, de pronto, sin anestesia.

Vas por la vida en una sociedad que es una mentira, persiguiendo sueños que son falsos, dándote codazos con el personal mentiroso, escuchando discursos completamente tendenciosos y conviviendo en un puzzle de relaciones fatalmente interesadas.

¿Resultado? Te vuelves mentiroso. Es lógico.
...

Si abres las portezuelas de tu alma, ves un armario bastante desordenado.
La camisa de la amistad, tirada por los suelos.
Los calcetines de la familia, que huelen a rancio.
Los pantalones de vestir, hipócritas por naturaleza.
Las zapatiilas de estar en casa, más sucias que el palo de un gallinero.

¿Qué estoy haciendo con mi vida? Es todo una mentira.

La gran mentira de tu vida.

...

Y..., ¿puedo cambiar?
¿ llego a tiempo de no perder mis días, de llenarlos con algo auténtico?

...

Así que allí, masticando las pinzas de un cangrejo, en una isla que no sabía dónde se situaba, decidí dejar de mentir.
Total, si me sale mal no creo que me detengan, ni que me pongan una multa, ni que me castiguen sin postre.

Eso es, voy a dejar de mentir; voy a intentar ser feliz conmigo mismo.
Empezaré por la verdad.

...

En mi caso, dada mi edad, mi profesión y mi historia, tengo que empezar por las mujeres.

Sí, he mentido muchísimo a las mujeres.
¿Y por qué?
Pues muy fácil, en realidad peso ochenta kilos, y setenta son hormonas.

¡Duele!, ¿verdad? La verdad siempre duele; por eso da tanta pereza abordarla.
...

Me pasa por ejemplo con Ángel Rubio; es un bellezón, rubia, ojos azules claros, sonrisa abierta, mirada firme, cuerpo de ola, sensual, maternal y sexy a un tiempo.

Si os fijáis, no he dicho nada de su carácter, ni de sus cualidades humanas, ni de su personalidad, ni de las cosas que me puede enseñar, ni mucho menos de los sueños que seria capaz de cumplir.

He ido al grano, al grano. Me he fijado en su cuerpo, en su cara y ¡ YA ESTÁ !
...
¿Creéis que soy mala persona por ello? Noooo; lo que pasa es que me he dejado llevar por lo fácil, por lo que se ve a simple vista, por aquello en lo que se fijan otros hombres como yo.

Vamos, que soy un bruto.
...

¿Y realmente qué me gustaría?
Pues mira, chico, la verdad es que me gustaría ser capaz de tener amigas. Que me cuenten sus cosas y yo contarles las mías. Enriquecernos mutuamente. Crecer. Reir. Compartir.

Pues no, como soy un hombre de ochenta kilos, setenta y cinco de ellos hormonas, pues no. Lo primero que me pide el cuerpo es enamorarlas, luego darles besos, luego abrazarlas y luego dormir con ellas.

¡Duele!, ¿verdad? La verdad siempre duele; por eso da tanta pereza abordarla.

...

Necesito un truco para brutos, y lo necesito ya.
Estoy cansado de mentir y de mentir.

...
¡Ya está!, las voy a empezar a llamar de usted, más que nada para que no se me olviden mis nuevas intenciones.

Basta ya de " ¿te importaría decirme qué tienes que hacer los treinta próximos años?"
Acabemos de una vez con lo de "no me mires con esos ojazos, que parecen los faros de mi camión, bellezón".

Voy a empezar con "me gustaría sentarme a charlar con usted un rato, señorita".
Luego seguiré con " su opinión sobre algunos temas actuales son de mi interés".
Tras un tiempo, donde la amistad se cimentaría cual catedral de piedra, llegaríamos al definitivo "usted es una amiga en la que se puede confiar".

Decidido, ¡basta de mentiras!

...

A Ángel Rubio se le empieza a notar la barriguilla de embarazada.
Me recuerda "Las tres Gracias", del maestro Rubens.
Siempre que voy al Museo del Prado, me paro a mirar esta excelente pintura.

Curvas, feminidad, barroco, volutas, fruta, esplendor, rotundidad, naturaleza.

...

La familia se acerca a mi roca, al completo.
Están felices como delfines.
No sé qué tiene el agua, que los humanos salimos de ella con una sonrisa.

Como las cosas hay que hacerlas en caliente, me armo de valor, me incorporo, cojo aire y con la sensación de empezar una nueva etapa en mi vida, le suelto al Ángel:

"Me gustaría sentarme a charlar con usted un rato, señorita".

...

¿ ...?

....

"¡Estás tonto o qué, a mí me tuteas Driver!"

...

Enano y enana venían corriendo como gacelas, al llegar a mi altura se abalanzaron contra mi costillar izquierdo, provocándome una caída ridícula, que acabó con mis huesines junto a una cueva donde los cangrejos dormitaban.

...

A veces, harto de mentiras, intentas cambiar tu vida.

Y luego resulta, que lo más interesante que posees, es precisamente tu propia vida.

...

Miré al cielo, y juro que oí al Jefe reirse y decir:

"Buen intento, chico; buen intento"

...

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 10 )

Soy una joven tortuga de setenta y cinco años.
Para que os aclaréis, unas novecientas setenta y siete Lunas.
¡Así se entiende mejor!
El caso es que, como llegamos a vivir ciento veinte años, estoy echa una mozuela.

Haga lo que haga, lo hago despacio.
Nado despacio, como despacio, y sí, lo has adivinado, hago el amor despacio.
¿Para qué tanta prisa?
¿Llegar el primero? ¿Para qué? ¿Acaso es mejor?

Me lo tomo con calma.
Si hay tormenta, me sumerjo.
Si hay que poner huevos, me voy a la playa de siempre, donde mis tatarabuelas iban.

¿Cambios? No, gracias. Mejor lo que ya sabes que funciona.

....

Tras setenta horas de Tormenta ininterrumpida, el interior del bote era un caos.
Enano y enana estaban desvanecidos por el agotamiento. Lo único que indicaba que estaban vivos eran las caras que ponían cuando se daban sin querer un cabezazo, y despertaban con mal humor.

Ángel Rubio me tenía clavados sus puntiagudos codos en los costillares. Continuamente, cada minuto.
Cada vaivén del bote, cada ola que nos acometía, la lanzaba contra mí.
Y yo en mi papel. Mintiendo. Una vez cada hora.

"¡Pardillo!, ¿ te hice daño?"

" Tranquila, no pasa nada"

Nunca entenderé la facilidad que tenemos los hombres para mentir.
¡Cómo que tranquila que no pasa nada, hombre!
¡Dí la verdad, que te tiene destrozado!

"¿Tardará mucho la tormenta en remitir?"

"No creo que tarde mucho".

Esta vez no había pasado ni un minuto, y ya había vuelto a mentir.

Espero salir vivo de ésta, pues no estaría bien irse del Mundo después de mentir como un bellaco.

...
Estás ahí, agotado, sin fe y mintiendo sin parar por no se sabe bien qué razón.
Como en la vida real.

Y entonces todo empeora.
Se oye primero un golpe seco. Luego un rasquido potente, como si el bote hubiera chocado contra la Estación Espacial Internacional.
Y luego sientes que tu pequeño mundo se va al carajo, y que el bote salvavidas se deshace.
Como en tu vida real, también.

...

Ser tortuga tiene tal cantidad de ventajas, que enumerarlas me llevaría un par de años, unas veintiséis Lunas para entendernos.
Hoy me ha dado por darme un paseo por la playa, así, sin ninguna razón especial.
Como tengo el estómago lleno de ricas medusas, pues me he dicho, voy a tomar un poco el sol, así, sin prisas, como si no tuviera otra cosa que hacer.
Para salir del agua me he tomado tres horas de mi tiempo.
Toda la mañana para atravesar la lengua de arena.

Y ya que había llegado donde las palmeras se alzan, me he quedado allí día y medio. Sin más.

Al amanecer he mirado a Poniente (para los curiosos, os informo que me tomé veinte minutos para girar el cuello).
Vi algo nuevo.
Una mancha de un color extraño entre las rocas. Nunca había visto ese color en la Naturaleza.
¿Sería un extraño ballenato de las profundidades abisales?

Me alarmé, y salí corriendo a toda velocidad hacia el agua.
Eso me ocupó las siguientes doce horas, pero ya sabéis, soy una joven tortuga de setenta y cinco años.

Y no pienso morirme de un susto.

...

El bote estaba parado.
Desaflojé rápidamente el correaje de seguridad de la capota, eso me tomó un par de minutos,asomé la cabeza y la ví.

Una playa.

Una larga lengua de arena blanca al pie de un acantilado rocoso.
Vegetación y palmeras.
El oleaje, que llegaba tranquilo a la orilla, en un acompasado vaivén.

Y una gran tortuga que se dirigía, muy despacio, hacia el Océano.

...

Volví a meter la cabeza en el bote y anuncié a la exhausta tripulación:

"Hemos embarrancado en Tierra firme".

Angel Rubio sufrió un subidón de adrenalina,  quería empezar a explorar el nuevo territorio.

Me dejé caer en el interior, y por una mezcla de cansancio físico y hastío emocional provocado por haber mentido tanto en las últimas horas, dije la primera verdad:

"Necesito descansar. Estoy hecho polvo"

Ángel Rubio me miró pausadamente y simplemente asintió.

Cerré los ojos, y me sumergí en un sueño abisal, a unos doscientos pies de profundidad.

La profundidad de caza de las tortugas.

El límite donde llegan los rayos de la Luna Llena de noche.

Para entendernos mejor.

.

Cuando cerré los ojos, a la tortuga le faltaban todavía varias horas para llegar a la orilla.

¿Para qué tanta prisa?

...

¿Llegar el primero? ¿Para qué? ¿Acaso es mejor?

.

martes, 11 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 9 )

SER, O NO SER.


Andrei Kurkinova se había esforzado toda su vida por conseguir un sueño, ser cosmonauta.
Así, que el día que le comunicaron que formaría parte de la siguiente expedición a la Estación Orbital Internacional, se llevó la alegría de su vida.
Nacido en Siberia, educado en el estricto sistema soviético, fue un alumno aventajado en la escuelas de ingenieria de Kiev. De origen humilde, cultivó su mente y su cuerpo con un único fin; subir allá arriba.
Su perfil psicilógico era perfecto para ser cosmonauta. Complexión atlética, capacidad de análisis y síntesis, buenos conocimientos de ingeniería y sangre fría.
...
Pero su cerebro era más inteligente de lo que aparentaba.
En realidad tenía un sueño que nada tenía que ver con la carrera cosmonáutica.
Su máxima aspiración era ver la Tierra, tal cual es, para así enfrentarse mejor a las preguntas eternas.
Ese fue el motivo por el que durante muchos años, se esforzó en formarse como cosmonauta.
...
La mañana del 12 de septiembre del año dos mil diez, Andrei orbitaba con dos compañeros más alrededor de la Madre Tierra, en una órbita elíptica, que circunnavegaba la estratosfera.
Su organigrama de a bordo, marcaba una línea azul entre las 12:00 y las 13.00, su hora de descanso.
...
Andrei se acercó a la escotilla de babor, limpió con una gamuza el cristal de seguridad espacial, le dio la espalda al sol para evitar reflejos, y cumplió su sueño.
...
Arabia. Una gran mancha amarilla junto al Mar Rojo.
El Bósforo, una mezcla de azul verdoso con tintes grisáceos.
El Mediterráneo, una extensión de plata a contraluz.
Gran Bretaña, una perrita con forma de isla.
El Atlántico Norte, una cocina de tormentas, diseñadas por la mano del caos para contrarrestar las calmas.

El cerebro de Andrei tenía razón.
Había merecido la pena.
...

Sobre el Pacífico Sur vio una tormenta con forma de espiral sobre un archipiélago de cientos de islas.
Cualquiera se imaginaría que un objeto allá abajo, temblaría ante tanto movimiento en espiral, luchando por ser o no ser.

...

La Tormenta desplazaba el bote salvavidas de forma errática.
Igual avanzaba doce millas hacia el sur en media hora, que veinte millas hacia el noreste en cinco minutos.
La violencia del Océano era tan potente, que hasta las isobaras se habían escondido entre los pliegues de los mapas del tiempo.

Driver actuó por instinto.
Con la capota puesta, nadie iba a salir despedido del bote.
Pero los contínuos y poderosos balanceos, anunciaban que más pronto que tarde darían vueltas de campana, empujados por las olas gigantes.
Les puso a ambos enanos los chalecos salvavidas, y con cabos los ató a las escotas de seguridad que el bote tenía en su perímetro.
Luego fue a por Angel Rubio; era consciente que el ser más indefenso descansaba en su vientre.

"Evitemos golpes"

Angel Rubio asíntió y Driver se ató a las escotas, atando a su vez a Angel Rubio a su cuerpo, de tal suerte que el cuerpo de Driver amortiguara en parte los continuos zarandeos.

Driver pasó sus brazos por debajo de los de Angel Rubio, y agarró su cuello por detrás; con delicadeza y firmeza a un tiempo.
Angel Rubio apoyó su espalda en el pecho de Driver, colocó su trasero entre las piernas del camionero, extendiendo las propias al máximo, con el fin de ganar estabilidad.

Cuando el bote se zarandeaba, entre ambos se equilibraban, intentando minimizar las potentas sacudidas.
Y sobre todo el vientre, que nada golpeara el vientre de Angel Rubio.

...

Andrei, orbitando a treinta kilómetros de la superficie de la Tierra, se acordó de cuando era un joven aficionado al teatro, y recordó aquella obra donde un hombre con un cráneo humano en la mano, se preguntaba sobre la cuestión más importante que tratar se pueda plantear.

"¡Ser, o no ser, ésa es la cuestión!"

Justo lo mismo que estaba pensando Driver.

Mientras la driza de seguridad le deshoyaba la pierna izquierda.

...

Enanísimo, flotando entre corales, era ajeno a toda aquella lucha.

Dormitaba feliz, como si el destino de aquel bote, los pensamientos de Andrei, y el cráneo que sostenía el actor de Hamlet, no le importaran nada.

En esos momentos, enanísimo interpretaba el intenso palpitar del corazón de Angel Rubio, como un juego de ritmos íntimos.

Que eran,  o no eran.
Eran,  o no eran.

Para enanísimo, ésa era la cuestión.

Latidos.

.


lunes, 10 de septiembre de 2012

LA BODA DE MI AMIGO

Los que me conocéis personalmente, sabéis que hace un par de años un amigo de la infancia sufrió un ictus cerebral y que se quedó hemiplégico.
Los que habláis de vez en cuando conmigo sabéis que se salvó de la muerte, y que se quedó en una silla de ruedas.
Los que habéis visto abierta mi alma en canal, estáis informados que mi amigo tiene una novia, que tras el accidente, le cuidó personalmente. Todos y cada uno de los días.
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Ahora, quiero contar que mi amigo se casó el viernes pasado con su novia.
Yo fui el fotógrafo de la boda, y la verdad, es que me lo pasé muy bien.
Tras dos años de sufrimiento, tuvimos un día de gran alegría.
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En realidad soy bastante tímido.
Pero el día de la boda, me ayudo mi "alter ego", Driver, el camionero bestia e intuitivo.
Apareció justo al principio de la boda, y desapareció en la carretera al final.
Esto fue lo que pasó.
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Driver, el fotógrafo, fue a la casa de la novia antes de la ceremonia, y plasmó en instantáneas a la hija de la novia (una veinteañera), maquillando y arreglando a su madre.
Driver, el conductor, llevó a la novia a los Juzgados de Alicante y la dejó justo cuando ella quería llegar.
Driver, el diplomático, agarró a la novia del brazo y esperó a que llegara el padrino para dejársela; no dejó que estuviera sola en la acera.
Driver, el cosmopolita, estableció conversación animada con la familia de gitanos que se casó antes que su amigo, llegando al acuerdo que todos los asistentes a ambas bodas gritarían lo de ¡Vivan los novios!, varias veces y al unísono. Todo el mundo estuvo de acuerdo en aquella acción improvisada, sin que los prejuicios raciales salieran en ningún momento.
Driver, el jurista, estableció contacto verbal con su Señoría, el señor juez que los casó, delimitando las acciones que sí estaban permitidas en aquellos Juzgados, y las que no..
Se llegó rápidamente a la conclusión que cualquier manifestación sincera de alegría sería permitida.
Gracias, Señoría.
Mi amigo le había prometido a su novia que saldría andando de los Juzgados: y tras un esfuerzo titánico, lo consiguió. Hubo un aplauso general, tras el grito de Driver:
"¡Aquí un hombre que ha prometido salir andando de los Juzgados!
¡Un aplauso para quien cumple sus promesas!"

Y el mundo aplaudió.

Luego, en el convite de boda, un tal Driver grabó y fotografió a todos y todas los asistentes a la fiesta, en un ambiente festivo y desinhibido, donde la alegría era natural. Como el cava.
También el tal Driver fue uno a uno, a los asistentes, hombres, mujeres, niños y ancianos, animándoles a que se levantaran e hicieran un pequeño discurso.

"Vamos, chico. Es tu momento de gloria".
"María, sé que le quieres, díselo".
"Levántate y demuestra de qué estás hecho, muchacho".
"Señora, es su turno. Si es tan amable..."

Así treinta personas.
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Luego vino la música, y el tal Driver se volvió loco.
Bailó con todo el mundo.
Y sacó a bailar al novio, con silla de ruedas y todo; y el novio bailó con la novia, en silla de ruedas y todo.
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Y fue una celebración muy emotiva, donde los corazones se desesperezaron de meses y meses de malas noticias.
Y el tal Driver se despidió de su amigo con un abrazo y un beso.
Y le dijo:       "Se feliz todos los días que Dios te ha regalado".
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Luego Driver se subió en su camión y emprendió viaje.
Cuando se sentó en su cabina, solo, sin que nadie le viera; entonces, rompió a llorar.

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A veces, la alegría te hace llorar.

A veces, aparece un conductor que te dice lo que deberías hacer, y dónde te tienes que meter tu timidez.

A veces, aparece un amigo.

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LA ISLA MISTERIOSA ( 8 )

A veces, cuando las cosas se ponen difíciles, tener un plan nos libra del abatimiento.
Enano y yo nos concentramos en pescar, de forma intensiva, concienzuda.
Angel Rubio y enana abrían el pescado en canal, lo limpiaban y lo exponían al sol.
Enanísimo seguía flotando en el líquido amniótico, creciendo sin prisa pero sin pausa.
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Una primera y aventurera gaviota se acercó al bote, atraída por la suculenta pitanza que se le ofrecía.
Nosotros confiamos en que aquella ave atrayese a otras, y que de alguna forma nos marcaran la dirección de la tierra firme.
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Mientras que crees en lo que piensas, el pensamiento es amable contigo.
Cuestión de fe.
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Así pasamos ocho días, pescando, acumulando sardinas y con el espíritu prendido en un sueño de esperanza.
Y llegó el noveno día.
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Por la tarde las nubes se ennegrecieron.
La luz solar apenas si encontraba resquicios para chocar contra el mar.
Bajó la temperatura.
Y el viento, aire en movimiento, trenzó una red de montañas oscilantes en la superficie del Océano.
Una tormenta.
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Las gaviotas desaparecieron como desaparecen los conocidos cuando tienes problemas, como se largan los amigos flojos cuando vienen mal dadas, como se desvanecen los amores cuando en realidad son simples vapores del éter del deseo.
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Olas. Altas. Temibles.
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Recogimos las artes de pesca, le pusimos la capota al bote salvavidas y decidí mentir:

"Os prometo que nada malo nos va a pasar. Estoy completamente seguro".
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Mi promesa logró tranquilizar a enano y a enana.
A Ángel Rubio no logré transmitirle paz.
Me miraba angustiada.
Yo esquivaba su mirada y me entretenía con los enanos, jugando a hacer figuras con los cordones de mis zapatos.

Mira, la cara de un perro.
Ahora un pez.

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Pero cuando la gran ola nos volteó y salimos rodando sobre la superficie de un torbellino oscuro, entonces sí.

Me asusté.

Me asusté, pero no lo dije.

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Como cuando te echas un pulso contra tus propias emociones.

Y eres capaz de reventar, antes que soltar una lágrima.

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miércoles, 5 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 7 )

Ángel Rubio se despertó esta mañana con ojeras; sacó la cabeza por la borda y vomitó.
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Enano y yo intentamos pescar con un rústico aparejo a base de cordones de botas y hebillas metálicas como anzuelo.
De cebo usamos una pasta confeccionada con galletas y agua marina.
En dos días no hemos pescado nada.
Yo tengo frío en los pies.
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Enana no se separa de Ángel Rubio.
Cuando Ángel Rubo duerme, enana duerme.
Cuando Ángel Rubio come, enana come.
Si Ángel Rubio está triste, enana también.
Las pocas veces que Ángel ha sonreído, enana le ha seguido.
Están sincronizadas, como la Tierra y la Luna.
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Mi compañero de pesca, enano, no habla si no es estrictamente necesario.
Para mí que aquí el genio, le da vueltas y vueltas al coco.
"Rema hacia la derecha, veo reflejos en el agua; igual es una bandada de peces".
Y yo remo hacia la derecha, pues no consigo que diga la palabra "estribor".
Creo que no le da la gana.
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Formamos sin querer una familia en apuros.
No sé si tengo mote; a mí nadie me ha llamado de ninguna forma.
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Hace tiempo que no me dirijo a Dios. Lo he intentado varias veces, pero enseguida me salen palabrotas del cerebro. Mejor dejarlo para cuando esté inspirado.
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Estoy cansado de comer galletas.
Menos mal que no hay ningún espejo a bordo.
Seguro que si me mirara en uno, descubriría una cara con forma de galleta.
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Ya no sé si es jueves o lunes. Sólo se que ahora es de día, y que dentro de unas horas veremos las estrellas.
Sigo sin acordarme de esos problemas tan gordos que tenía antes del naufragio.
Y he dejado de fumar, por aquí no hay estancos, ni cafeterías.
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Una pequeña tiradita del aparejo de pesca.
Siento una fuerza al otro extremo.
Tiro.
De entre las cristalinas aguas sale una sardina.
Azul radiante, con escamas plateadas.
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Enano sonríe.
Ya era hora, genio.
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Enana pone cara tensa.
Esto se produce porque previamente, Ángel Rubio ha puesto la misma cara.
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Y de pronto ocurrió.
Ángel Rubio se acercó a mi con el movimiento que una gueparda efectúa para cazar una presa.
Felina.
Me quitó la sardina, se fue al otro extremo del bote, y se la comió con ansia.
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Enano y yo nos extrañamos, pues no dio tiempo ni a negociar un reparto.
La gueparda rubia se zampó la presa, así, sin preguntar.
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Luego se levantó , y en un tono solemne le comunicó al pasaje, como justificación de su acción:

"Estoy embarazada".
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Enano y enana arroparon a su madre, a babor y a estribor (derecha e izquierda, según enano).
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Me sentí inspirado y me pareció un buen momento para intentar rezar.
Alcé mi rostro a los cielos:

"Dime Jefe, ¿nos vas a mandar más dificultades, o estás ya satisfecho".
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Y entonces, se puso a llover.
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Ángel Rubio, viéndome rezar, con el rostro empado por una catarata tropical, me comunicó:

"¿Ves Pardillo?, cualquier situación es susceptible de empeorar, ahora llueve.
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Así fue como me enteré de mi mote.
Pardillo.
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Vista la situación, sólo se me ocurrió sonreir al Ángel Rubio y Embarazado.
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Y decirle a enano:
"Vamos chico, ahora tenemos más trabajo y menos tiempo".
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Luego en voz baja, añadí mirando a la infinita línea del horizonte:

"Ya te vale, Jefe".

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Mientras, en un recódito pliegue femenino, a través del fluído sanguíneo de su madre, un enanísimo recibía un chute de proteínas del mar.

El sabor de la vida.

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Aquel ser vivo flotaba en un éter intemporal y cálido.
Conectado a Ángel Rubio, algunas emociones viajaban a través de las vibraciones del líquido amniótico.
En su pequeña masa encefálica se formó un imágen nítida, la primera, la más potente.

Enanísimo vio la imágen de un delfín.

Saltando entre olas.

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lunes, 3 de septiembre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 6 )

Nadie nos dice cómo hemos de luchar.
Nadie nos indica el camino de salida.
Estamos más solos que carracuca.
Y no sabemos quién demonios era el tal carracuca.
Así que más vale que movamos el culete, amiguete.
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La visión de los delfines nos recordó la existencia de vida inteligente.
Las dos criaturas de ángel rubio sonrieron; lo cual fue lo mejor de los cuatro días que andábamos a la deriva.
Cuando un ser humano sonríe, parece como si venciera el miedo y la angustia que suele impedir que pensemos con brillantez.
Así que os diré la verdad: fue al niño al que se le ocurrió la idea.
Miró mis botas, sacó su navaja suiza de mil usos, me quito el calzado y empezó a destrozarlo con una hoja de sierra metálica que llevaba el artilugio.
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A partir de ese momento pasaron dos cosas que marcaron los siguientes días:
Pasé frío en los pies.
Los pies se me enfriaron.
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Me abstuve de estrangular al infante, tal y como mi primer pensamiento me indicaba.
La mirada vigilante de ángel rubio me lo impidió.
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El chaval tendría unos trece o catorce años, y tenía la sana costumbre de no dar explicaciones.
Así, que tras estrujarme en cerebro durante un par de horas y no llegar a ninguna conclusión, se lo pregunté:

-"¿Qué haces, chico?"

- "Una caña de pescar con los cordones y las hebillas metálicas".

- "¿Para qué?

- "Vamos a pescar. El pescado atraerá a las gaviotas. Y las gaviotas nos indicarán la dirección de la Tierra"

- "Pero..., ¿dónde has leído tú eso?"

-" No lo he leído, se me ha ocurrido viendo jugar a los delfines"
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Y resulta, que cuando sientes que ya está todo perdido, cuando las fuerzas flaquean, cuando hasta el mismísimo Dios se aleja silbando sin haber respondido ni una de tus preguntas..., vamos, que cuando estás a punto de irte al infierno directamente, aparece una idea limpia. Nítida.

Entonces, no la dejes escapar.

Tal vez sea la única oportunidad de reconciliarte con el Mundo.

La última esperanza de tu corta vida.

Aprovéchala, chico.

Una simple idea puede salvarte. O al menos, morirás con dignidad persiguiéndola.

Que no es poco.

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