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miércoles, 31 de octubre de 2012

COORDENADAS PERSONALES

Mi prima Money Penny me comunica de forma sincera, que es incapaz de encontrar las coordenadas a la hora de despedirse de alguien que se va para siempre.
Y que tampoco las encuentra para ella misma.
Yo, que soy su primo de Madrid, le digo que no se lo han explicado bien.
...
Entonces, tan sólo me queda contarle un cuento que sea verdad.
Y que con un poco de suerte se lo crea.
...

El principal problema con el que nos encontramos los humanos es la Cosmología, es decir, encontrar una explicación al conjunto de retos que la vida nos plantea.
¿De dónde venimos?
¿Dónde vamos?
¿Qué sentido tiene la existencia?
¿Que sentido tiene la muerte?
¡Qué carajo hacemos aquí!
...

Bien, querida prima, como has nacido en este pais y has vivido en una sociedad católica, supongo que te habrán intentado explicar estas cuestiones con más o menos éxito.
Y tal vez con ninguno.

Existe otra posibilidad; tener un primo bestia, camionero y medio analfabeto capaz de al menos atraer tu atención.

Bien, esto es lo que hay.

La Cosmología integral es un tostón.
Todos los libros, explicaciones, conferencias y debates en los que tu atención se esfuerza en comprender el mundo, no valen practicamente para nada.

Sólo lo que se vive y lo que se aprende por uno mismo, cala en el alma.

Bien, siguiente paso.

Lo más probable es que tengas a tu alrededor un grupo de gente maja. Esos tipos y tipas que cuando te acompañan, tiendes a disfrutar de la vida con ellos. Bien, ahí lo tienes, el elemento imprescindible, la buena gente. No hace falta mucho más.

Esta buena gente está tan perdida como tú, la única diferencia estriba en que sus dudas, pensamientos y emociones, las comparten contigo. Eso las hace creíbles.

Así, que mi querida prima, te comunico la más obvia de las verdades: no te esfuerces en buscar respuestas totales, simplemente no existen.
En cambio, prima, existen las coordenadas personales de la buena gente.
Esas que están llenas de sabiduría y de sentido común.

Ejemplo ilustrativo: fallece un ser querido,  tú te debates entre el deseo de que se haya marchado a un mundo mejor, y la sospecha de que no va a ir a ninguna parte y la vida es una patata pilonga.
Escuchas sermones, consejos, repeticiones de cosmológicos fundamentos religiosos.
Y claro, te quedas vacía, en una especie de duda dolorosa.

Bien, es el momento de tirar de las coordenadas personales.
...

Lo recuerdo bien porque lo he vivido.
Cascó un amigo. Fuimos al funeral y al entierro. Y nos pusimos tan tristes, que sólo se nos ocurrió volver cada uno a su casa y dejar que terminase el día.

Pero al día siguiente uno tuvo una gran idea.
Nos fuimos a visitarle al cementerio.
Y le hablamos en plan libre.
Le dijimos muchas cosas: que lo habíamos querido, que no tenía ni idea de conducir y que menuda castaña se había pegado, que nos había hecho muy felices con su compañía en este mundo, que le perdonaba los doscientos pavos que me debía, que sus hijos iban a ser unos cachondos como él, que eran buena gente, que siempre ayudaban a los demás, y así, anécdotas y comentarios de toda una vida juntos.

Y entonces me dí cuenta que mi amigo, que ya no estaba con nosotros, dejaba un gran legado de bondad y de belleza.
Y que tal vez ése era el surco que su paso por este mundo dejaba tras de sí.
Y que el conjunto de muchos surcos como ése, trazaban un camino.
Y que los múltiples caminos, a través de extensos campos, en lejanos países, formaban una red de comunicaciones bastante eficaces.

Y que estamos en este mundo para transmitir y mejorar la belleza que nos ha sido regalada.

...

Llegados a este punto, donde las coordenadas personales, ganaban en cantidad y calidad a las coordenadas universales, me lo empecé a creer.

Y una vez que me lo creí, volví a leer algunos libros sagrados, pero a mi bola.
Con un sentido humano, cercano, sudoríparo, diría yo.

Como si sólo hubiera sido escrito para mi gente y para mí.

Y entonces me lo creí, y aproveché la lectura.

Creo que dichos textos fueron escritos para gente como tú y como yo, para que los leamos directamente y saquemos nuestras conclusiones en relación con el mundo real que nos rodea.

Para eso fueron escritos.

Para que entre el texto y tus ojos, sólo corra el viento fresco de la verdad creíble.

...
Estoy convencido que es así, porque en caso contrario... ¿qué carajo hago yo contándote esto?

¿Qué motivo puedo tener para meter este rollo, si ni fuera cierto?
...

Comprendo a los no creyentes, pero creo que merece la pena recorrer esa aventura., tú solo.

Al fin y al cabo, si la cagas, sólo te vas a enterar tú mismo.

Y si aciertas, tú serás la constructora de tus propias coordenadas.

Tus coordenadas personales.

Las únicas que te vas a creer de verdad.

...


martes, 30 de octubre de 2012

TRANSOCEÁNICO.



TRANSOCEÁNICO


Apenas unos cientos de años desde el invento del telescopio, los humanos seguimos escrutando los cielos.

Nos preguntamos dónde reside nuestra alma.

Dónde el ángel que nos cuida, y nos sopla.


El Universo.

Una extensión inabarcable de espacio.

Millones de millones de cuerpos celestes.

Giran y giran.

Lo único que tienen en común es su esfericidad.

Son cuerpos yermos.

Sólidos o gaseosos.

Con trayectorias aleatorias.

Regidos por la Ley de Gravitación Universal.

Toda una señora.





Vivimos en la excepción.

El Planeta Azul.

Gracias a la atmósfera, los rayos cósmicos no nos devoran.

El agua, en sus tres estados básicos, sostiene la vida.


Nos preguntamos dónde viven los ángeles custodios, mientras que elevamos las cabezas hacia el cielo.

Y tan cortos somos, que no lo vemos.



Aire.Oxígeno, nitrógeno y argón.

Sin forma definida.

Ni color.


Os contaré la historia de mi abuelo Emilio.
En la década de los años 30 del siglo pasado, vivió la aventura de su vida.
Durante 8 años trabajó para la Compañía del Pacífico.Una empresa de transporte aéreo que operaba en el Gran Océano.

Volaban poderosos hidroaviones entre la costa oeste americana y el continente de Australia. Eran los tiempos de los pioneros.

Los principios básicos de la aeronavegabilidad no eran suficientes para salir vivos de la aventura.
Necesitaban además mucho instinto aéreo.
Sus vidas dependían de ello.
Allá arriba, donde los vientos gobiernan los avatares, no caben errores.

Si vas volando entre las islas de corales y se te ocurre empopar la nave contra el viento, tarde o temprano caerás al Océano.
Sin combustible.

Así que toda una generación de pilotos dedicaron sus esfuerzos al arte de la dinámica de fluidos.
Atentos a la temperatura exterior, régimen general de vientos entre continentes, alteraciones locales del rugir del aire.
De todos estos parámetros dependían los dos conceptos más importantes: autonomía de vuelo y sustentación aerodinámica.

Haz la prueba.
Cuando vayas en el coche saca la mano por la ventanilla y gírala.
Tus dedos se convierten en el alma de tu brazo.
La posición de la palma determina la facilidad o dificultad con la que atraviesa el fluido divino.

Es cuestión de posturas.

Mi abuelo Emilio aeronavegó el Pacífico por las rutas principales de la época.
Sobrevivió a los numerosos incidentes con los que se encontró.
Y me contó una historia de gaviotas.

...

Desde San Francisco hasta Sydney hay que navegar durante doce mil millas náuticas.
Los vientos favorables no están escritos en ninguna carta de navegación.
Hay veces que el camino directo es una trampa.
Y otras que a mil pies te puedes encontrar un torbellino laminar de aire frío, que si te viene de cola, vuelas que te las pelas.

Cada día es diferente.

El movimiento de rotación de la Tierra, la temperatura y la latitud, hacen que varíen estas corrientes poderosas.

Cuando despegaron de San Francisco, mi abuelo se fijó en un grupo de seis gaviotas.
Una pareja de adultos y cuatro crías.
Desplegaron sus alas al tiempo que los poderosos motores del hidroavión consiguieron elevar las sesenta toneladas de peso de la aeronave.

Las gaviotas se elevaron hasta los seiscientos pies de altura y pusieron rumbo oeste.
Mi abuelo siguió el mismo rumbo.
Por instinto.

Tras dos horas de aleteo, los dos adultos trazaron una trayectoria nueva.
Elevaron su aleteo hasta los ochocientos pies y se dejaron caer hacia el sur.
El abuelo las siguió, pese a las protestas del copiloto.

Tres horas después la cosa se complicó.
El viento empezó a venir de cara.
Rebasado el punto de no retorno, el único camino que quedaba era seguir.

Las dos gaviotas adultas incrementaron la frecuencia del aleteo, subieron a los mil doscientos pies.
Sus cuatro crías, dos machos y dos hembras, les emularon.
Y allí se lo encontraron.

Aire limpio.
Un chorro de oxígeno puro.
Treinta nudos de potente fluido divino.
De cola y en dirección oeste.


Sobre las islas de corales.
El mayor de todos los Océanos es atravesado por un grupo de gaviotas.
El torbellino ventoso clamaba bíblicamente.
Las aves comprobaron complacidas que la formación en V invertida era la más eficaz.
Esta frágil ave, creada por Dios para enseñar a rezar a los humanos, había encontrado la postura perfecta.
Las alas, ni muy desplegadas ni muy pegadas al cuerpo.
A esa velocidad de crucero la postura era aerodinámicamente perfecta.

Y en el torbellino de aire limpio, con el cuerpo estilizado al máximo, avanzaban en unos minutos el equivalente a una hora aleteando.
Mi abuelo las siguió.

Y allí, en medio del Océano Pacífico, guiado por una bandada de aves, descubrió la esencia de la vida.


La búsqueda de aire limpio.
Viento de popa.
Que nos empuja a cruzar los mares.

En solitario o en formación.



Oxígeno, nitrógeno y argón.
Sin forma definida.
Ni color.


Si quieres encontrar las cartas de navegación donde se describen los mejores vientos,
si realmente buscas a tu ángel custodio,
si estás dispuesto a luchar el tiempo que te resta por algo que merezca la pena…,
ni sueñes con encontrar una guía de vientos en las estanterías del Servicio de Meteorología,
ni un manual de navegación en las escuelas de pilotos.


Entra en una iglesia.
Fíjate en el Libro que el sacerdote abre cada domingo.
Escucha las historias que nos narra.
Allí están las coordenadas de vuelo.


Oxígeno en estado puro.
Capaz de empujar tu frágil alma.


Para que planee sobre el Gran Océano.


...




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lunes, 29 de octubre de 2012

LA VIDA Y LA MUERTE






LA VIDA


"Creemos tener muchas cosas.

Libre albedrío.

Capacidad de decidir.

Derechos y capacidades.



Y no somos nada.

Apenas un conjunto de reacciones químicas.

Una doble hélice de ADN, girando alrededor de la galaxia.

Perdidos.



Pero debajo del cráneo de un niño que mama, hay algo más.

La paz.

La verdad.

El sosiego.



El conjunto de tejidos neuronales.

Las corrientes eléctricas a la velocidad de la luz.

Abstracción.

Entelequias algebraicas.

La divina proporción.

Filosofía.

Principios y axiomas.

Cálculo.

Física.

Literatura.

Cuentos.

Amor.

Pasión.



Debajo del cráneo infantil está toda la luz del mundo.

La luz.

La luz es la sombra de Dios."
















Y LA MUERTE


"Creemos perder muchas cosas

Libre movimiento.

Capacidad de disfrutar.

Obligaciones y limitaciones



Y somos todo.

Un mundo físico y real.

Una doble hélice de ADN, girando alrededor de la galaxia.

Gloriosos.



Pero debajo del cráneo de un niño que mama, hay algo más.

El círculo exacto.

Sosiego.

La creación.

Energía transformada.



El conjunto de tejidos neuronales.

Los conceptos que rebasan generaciones.

Abstracción.

Experiencia.

El ciclo vital.

Amor.

La eternidad.



Debajo del cráneo infantil está toda la luz del mundo.

La luz.

La luz es la sombra de Dios."




...








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jueves, 25 de octubre de 2012

EL PRIMER PASO DE TU ALMA.






Al siguiente día se levantó el señor cabreado.
Cuando te despiertas eres lo que eres.
Ni más, más; ni más menos.

Te asomas por la ventana.
Dios, tu creador te ha regalado un buen día.
Luce el sol.


Estiras el cuello.
Crac, troc.
Tengo que cambiar de almohada.



Bebes un café bien cargado.
Estás peinadito y aseado.
Y entonces ocurre.



Vas a dar el primer paso del día.
El primer paso es muy importante.
Luego vienen otros.
Pero el primero es el primero.

...

Todo lo que necesitas es un café bien cargado.
Y te levantas y piensas.¡A por él!

Una person ha dado el primer paso de un día.
Es un gesto que pasa desapercibido.
Pero se está levantando un ser humano honesto.

Que da un primer paso de gigante.
Como tantos otros.
...
Se levanta un ser humano libre para enfrentar un día duro.
...



Al fondo, vuelan unas gaviotas.
Ayer estaban enfadadas.
Les habían robado su pan.



Hoy no.
Hoy nadie les va a robar su pan.
Porque las gaviotas ayer hicieron el idiota y se dejaron robar.
...


Hoy no.
Gaviotas honestas.
Altas, libres, gloriosas.



Hoy saben más que ayer.
Volarán más alto, más rápido, con los reflejos avispados.


No son idiotas, son gaviotas, como tú.

Aleteamos todos los días.

...





En aguas azules y frescas.

...

Como tu alma, azul y fresca.

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ALMA AZUL



Alma azul y fresca,
me acompañas en la vida;

te siento y no te veo,
siempre me dejas tranquila.


Aleteas a mi lado,
desde que vi la luz plena,
de naturaleza salvaje,
nadie te pone freno,
ni las Lunas,
ni los años.

Mi cuerpo se avería,
mi mente cambia de estado,
y tú alma mía,
siempre te siento a mi lado.

Cuando no sé de dónde tirar,
y me flaquean las fuerzas,
cuando me pierdo en un bar,
o me sumerjo en la cueva.

Sales tú victoriosa,
de entre escombros y sacos,
me das un poco de luz,
para nunca ser vasallo.

Y me repites airosa,
que vinimos a este Mundo,
para ser libres,
y no esclavos.



Alma azul y fresca,
me acompañas en la vida;

te siento y no te veo,
siempre me dejas tranquila.

Siempre te tengo a mi lado.


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ALMA ROJA.

Compañera vanidosa,
arrogante y gran tramposa,
corres brava por mi sangre,
eres canalla y rabiosa.

Te rebelas contra todos,
la primera en pelear,
das el primer golpe,
justo antes de pensar.

La que siempre sobrevive,
sobre todos los demás,
pisas fuerte en la vida,
brava, salvaje y brutal.

Quisiera alejarme,
de tu dudosa amistad,
pero en la batalla de la vida,
eres aliada,
aunque me sabes fatal.

Cuando lucho en la guerra,
o naufrago en la mar,
me aferro a tí, maldita,
alma roja,
...
el alma que lleva el mal.

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ALMA NARANJA.


Tú que estás todos los días,
entre el alba y la anochecida,
eres la que siempre cae,
ante mí, fiel y rendida.

La que no se deja llevar,
por azules consejeros,
la que siempre retrocede,
frente al rojo traicionero.

Eres el alma más vieja,
de toda la Constelación,
la que nos deja perplejos,
al decidirse sin prisas,
por el camino más largo,
sin dudas y sin complejos.

Sabia y arcaica,
ociosa y muy antigua,
eres la parte del alma,
que siempre canta,
las glosas y esperanzas.

Cuando me acerco a tí,
te veo tranquila y lozana,
apetitosa de veras,
brillas entre las almas,
como si fueras la fruta más fresca,
entre un montón de manzanas.

A tí te veo desnuda,
cuando amanece,
el Sol cada mañana.



...

martes, 23 de octubre de 2012

EU SEI QUE VOU TE AMAR




Carta para Pilar.

Esta es una carta para mi hija Pilar.

Te contaré una cosa que nos pasó cuando tú eras pequeña.

 Estábamos en la playa de Mazarrón.
Una tarde de verano. El mar tan azul como el cielo. Te cogía en mis brazos y paseaba por la arena. De pronto me di cuenta que todo lo bonito que conocía, estaba allí, junto a mí. Tu madre Isabel. Tú, muy pequeñita. Y estaba el mar azul, que era tan grande como el cielo. Así que empecé a cantar y a enseñarte todo lo que nos rodeaba.


Te dije: Mira Pilar el cielo, mira Pilar el mar. Mira Pilar las nubes que flotan en el cielo. Mira los colores y mira la luz. Todo esto nos lo han regalado, a ti y a mí.
Y yo abrazaba tu cuerpecito y sentía las olas del mar acariciar mi cuerpo. Y ese día me di cuenta que enseñándote las cosas bonitas de la vida, me ibas a hacer muy feliz.

Y supe, que siempre te iba a amar.

...

De tudo ao meu amor serei atento antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto...



...

domingo, 21 de octubre de 2012

CUENTO PARA LA ABUELA.

Te encargo un cuento para mi madre.

Está aprendiendo informática. Es dulce como toda la miel, valiente y serena como una madre. Tiene cinco hijos, marido y madre. Llega con sus ojos mucho más lejos que nosotros. Lo da todo sin preguntar nada. Es despistadísima y se ríe mejor que nadie de sí misma. Estudió su primera carrera con 65 años. Disfruta como nadie, de lo grande y lo pequeño. Le gusta hacer fotos, ordenarlas y desordenarlas. Volver a ordenarlas, perderlas y reírse. Perder llaves aún se le da mejor. Cocina de vicio, y cuando fríe cebolla, por ejemplo, la mueve despacio con la cuchara de palo como si la cebolla mereciera el mejor trato en su casa. Es elegante y desprendida. No lleva cuentas del mal, ni del bien. Puede ser mar siempre, al que ir, en el que quedarse. Mediterránea. Le bullen dentro las ideas y los afectos. Se sale de lo cerca que está con sólo darte la mano. La quiero.

Eso.

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NUEVOS COLORES.






Buenas tardes.
Me presentaré.
Soy la señora de la cámara.

...

Al ser mediterránea tengo una ventaja sobre los demás.
Veo lo que no hay.
Fotofrafío lo que no existe.

Plasmo los colores antes de que se formen.
Y..., ¿cómo lo hago?, pues muy fácil.

Soy una ladrona.
Robo las imágenes a la madre Naturaleza.

Por la cara.

...

Esa señora y yo nos llevamos muy bien.
Tantos años juntas, que al final nos hemos hecho amigas.

Pero amigas, amigas.
De las que no hace falta que estén todo el día dándole a la lengua.

...

Mirad chicos, os pondré algunos ejemplos para que me entendáis.

El cielo es azul, ¿verdad?
¡Já, já y requetejá!

Cuando siento un fuerte estertor, al atardecer, es la señal.
Saco la cámara, camino por la ladera, subo hacia la colina y me espero.

Viene mi amiga, despacio.
El cielo se torna rosáceo. Aguanto.

Vira a rojizo, aguanto un poco más.
Contengo la respiración, y ¡zas!,¡lo cazo!.

¡Un cielo naranja!

...

Otro ejemplo, el mar.
¿Azul?

¡Já, já y requetejá!
Día con viento de Levante.

Fiuuuuu, fiuuuuu.
Eolo se lo pasa pipa, entre crestas blancas.

Subo el acantilado.
Busco un contrapicado hacia las rocas, en algún recodo que tenga profundidad.

Espero a mi amiga.
Viene y la dejo hacer.

La nube oscurece un poco la tarde; mi amiga quiero llover pero no acaba de decidirse. Sopla un poco más de Levante, y...¡Zas!

El mar es verde.
Profundamente verde.


...

Me lo paso de miedo con mi amiga.

La conozco mucho, pero todavía hay días que me sorprende.
...

Recuerdo los días de verano que nos juntamos todos a comer.
¡Puf!, tenemos que sacar todas las mesas posibles.

Preparo la cebolla frita.
La cuido mucho.
Le hablo.


"Cebollita, cebollita, hazte despacio, no me de la risita"

Y con este sortilejio cebollil, consigo lo que persigo.
Mi familia se ríe.
Dicen que es por la alegría de juntarse.
Pero yo sé que es por la cebolla.

Porque la hago despacio.
...

Después, a los postres, saco mi máquina y les hago fotos sonriendo.
Las mejillas, los labios, los dientes blancos.
Me encantan ese tipo de fotos.
...

Cuando fotografío a los míos, me salen las mejores instantáneas.
Y nunca espero a mi amiga, La Naturaleza.
Siempre me dice que esos días no la necesito.

"Los días que te juntas con los tuyos, soy yo la que me fijo en tí".
Eso me dice mi amiga.

Y luego añade:
"Ese día os veo, reflejando nuevos colores"
...

Adios, buenas tardes.
Me despido.

Soy la señora de la cámara.



La que ama los colores.






Atentamente. Driver.

viernes, 19 de octubre de 2012

LA TORMENTA PERFECTA ( IV y fin)






Allí estamos.
En la torre de la iglesia.
Apelotonados y solos a la vez.

Mirando como la gran ola final se levanta sobre las cumbres cercanas.



Dentro de poco barrerá la ciudad.
Y nos iremos todos al carajo.



Ya nadie se acordaba de sus hipotecas, ni del paro, ni de sus problemas de legalización, ni de la casuística de la pareja, ni del cansancio de la educación, ni de la tristeza del otoño, ni del cuñado pesadote, ni de Belén Esteban.



Todos pendientes de aquella gran ola que emergiendo de las montañas barrería la ciudad.

Inevitable y próxima.

..........

..........



Apareció flotando en el Jordán de la Avenida de Arcentales.
Un carrito de niño.

Flotando en la inestabilidad de tres corrientes diferentes.
Con un ser vivo dentro.

Se le oía llorar.

Y entonces, sólo entonces fue cuando Eduardo, por doscientos pavos al mes, hizo su trabajo.



Me señaló con su potente dedo y me dijo mientras se quitaba la camisa:

"No Driver, no. Adviento no es lo que viene antes del viento, que te lías tú solo".



Miró diez metros hacia abajo.

El carrito flotante se acercaba.



"Adviento viene del latín, Adventus Redemptoris; pardillo, que eres un pardillo.

Y significa venida del Redentor.

¡Qué viento ni qué viento, carajo!

El viento es eso que se nos echa encima todos los días, esa gran ola que dentro de nada nos va a conducir a la muerte".



Miró de reojo otra vez, el carrito se había enganchado a una rama.

El recién casado se estaba quitando la ropa.

Y una de las catequistas también.



"¡Qué viento ni qué viento!

¡Te parece poco el viento que ya tenemos encima!

¡Si sólo nos falta que nos parta un rayo!"

..

Al quitarse la camisa vi que Eduardo tenía una gran cicatriz en el pecho. Nunca se la había visto.



"¡Sí, chico sí! ¡Soy humano y tengo mis propias cicatrices!, ¿Qué te creías pardillo con patas?".



"¿Y sabes lo que te digo?, ¿sabes lo que te digo tontito?, Pues que no te enteras.

Chico abre los ojos, que te la vas a pegar.

Allí al fondo la gran ola que todo se lo llevará, todo.

Aquí estamos, esperando al Redentor, encima de una torre que creemos que nos va a proteger.

Y listos vamos.

De lo que se trata es de buscarle, coñe.

De que el agua limpie de una puñetera vez nuestros prejuicios, nuestras conciencias y nuestra cansina indiferencia.



Y sobre el Redentor no te quedes ahí, esperando que yo te lo traiga en bandeja", (¡menuda bronca me estaba echando!, ¡ciento cuarenta kilos de bronca , abiertos en canal!).



"¡Noooo!, ¡no esperes eso tontolaba!

¡Lucha por tu vida!

¡Estás solo!

¡Mueve el culo, chico!"

...

Se tiraron los tres.
Eduardo, el recién casado y la catequista.



Nadaron hacia el carrito.
Al fondo se veía venir la gran ola.

Pero parece ser que eso, les importaba un carajo.
Simplemente, les importaba un carajo.

...

Tal vez, tenga que venir una Tormenta Perfecta.
Que nos ayude a mirar.



A mirar atentamente, hacia dentro.




...


Dedicado a Eduardo.
El hombre que me ayudó a encontrar a Dios, dentro de los hombres.

...





LA TORMENTA PERFECTA ( 3 )



Empezó a llover de todas las formas posibles.
Agua mansa, de lado.
Al rato, a cántaros.

Chorro abierto, luego.
Después, cortina tupida.
Y una extraña sensación de que lo peor estaba por venir.

...

Los móviles no funcionaban.
Ni los fijos.
La señal de tv, perdida.

Vaya por Dios.

...

Estábamos solos entre la tierra encharcada y los cielos sarracenos.
Trescientos parroquianos con el alma en el bolsillo del vaquero.
Despistados, arruinados, incrédulos, mentirosos e hipócritas.

Allí el único que parecía saber algo era Eduardo.
Pero por si acaso no le pregunté.
...

Gritamos a la gente que se reuniera en la base de la torre de la iglesia.
Y como buenos latinos no nos hizo caso nadie.
Intentamos organizarnos para esperar lo peor.

Y acabamos discutiendo, todos con todos.

Así que Eduardo tuvo que utilizar el Plan B.
Cogió la megafonía y dijo:

 "Al que no se reúna en la base de la torre, le daré un mamporro. Así que coloborar y no ser tan borricos".

Mano de santo, oyes.

...

Todo eran dudas, preguntas, pánico, miedo.
Somos lo que somos, y ese domingo éramos más de lo que somos.
...

Después de un rato de democrático desorden improductivo, se consiguió un mínimo de organización.
Veamos, los niños en la parte alta de la torre.Con los catequistas.
Después los abuelos.

Luego los demás, en un perfecto desorden, ocupamos los siguientes tramos de la escalera interior.

...

Cuando parecía que la tormenta nos iba a dejar un respiro, empezaron los temblores de Tierra.
Y la corteza terrestre se abrió, dejando al descubierto tuberías de gas, electricidad y agua.

Más agua. Mucha más agua.
Todas las plantas bajas anegadas.

Como las almas.

...

Los sótanos completamente inundados.
Como el pozo de la esperanza.

...

El barro y la porquería arrastraban escombros.
Como las conciencias.

...

Aquello era un sálvese quien pueda.
Como en el mercado laboral.

...

Y cuanta más agua intentabas esquivar, más agua te impedía avanzar.
Como con los sistemas financieros.
...

Tan solo tuve quince segundos de conversación con Eduardo.

"Esto se está poniendo muy mal".

"No te preocupes, cualquier circunstancia es susceptible de empeorar"

...

Y efectivamente... la Naturaleza estableció un silencio sepulcral, brutal y cósmico.
No se movían ni los pájaros.
...

Y al fondo aquel rumor.
Luego murmullo.
Al minuto bramido.

Grande.

Resonando en el horizonte.

...

Eduardo se volvió y me lo dijo:

"Bien chico, encantado de conocerte; esto se va al carajo, ni la más mínima esperanza".

Esforcé la vista hacia el horizonte.

Sobre los picos de la Sierra de Guadarrama, se veía minuto a minuto el nacimiento de un río nuevo.
Y al fondo aquel bramido potente.

...

En el siguiente tramo de escalera, la pareja de recién casados se besaban dulcemente.

Como si el mundo estuviera a punto de terminarse.

Como si la esperanza se hubiera ido para siempre.

Tal y como somos.
Humanos perdidos y temerosos.

...

Junté a mi familia y subí,  lo más alto que pude.

...



jueves, 18 de octubre de 2012

LA TORMENTA PERFECTA ( 2 )



Bien.
El pardillo en el altar.
Los feligreses sentados.
Y en la primera fila Eduardo el cura (48) y Sarita mi pequeña (8), ambos con una sonrisa del catorce.

Releo el Evangelio.
Adviento, tiempo de espera.

Levanto la mirada y veo a los feligreses.
Ahora entiendo a Eduardo.
No es fácil.
¿Qué les digo?
...
Desde aquí arriba la perspectiva es diferente.
Cuando estás en los bancos ves la cocorota de los de delante, al cura de cara, y arriba a Cristo con los brazos en cruz.
Pero aquí arriba es diferente.


En los primeros bancos la chiquillería apelotonada alrededor de los jóvenes catequistas.
Y detrás la más cruda de las realidades.

Los adultos.

Para echarse a llorar.

Parejas desgastadas por el peso de la eterna crianza.
Adultos con ojeras provocadas por hipotecas insoportables.
Padres de familia parados. Esperanza cero patatero.

Clase media castigada contra la pared.
Dos inmigrantes en el banco del fondo, esperando un milagro.
Viudas eternas.

Los únicos un poco alegres, una parejilla recién casada.
...

¡Jesús, María y José!
¡Y por este curro pagan doscientos pavos al mes!
...

Bien, me giro y miro al Jefe.
Está plantificado en la cruz.

Seré breve, a ver si cuela.
"¡Ayúdame, mándame una señal!"

...

Eduardo eleva el pulgar de la mano derecha en señal de apoyo.
Leo su mirada.

"¡Qué, no es fácil listillo!, ¿a que no?".
...

Cuando estaba a punto de balbucear una escusa para largarme; en el momento que tomaba aire para explicar que adviento significa "lo que viene antes del viento", y luego salir corriendo hacia un lugar indeterminado del hemisferio sur, cuando la Sarita lanzaba una mirada de complicidad a Eduardo...

Entonces ocurrió.

...

Un rugido ventoso de mil diablos hizo estallar la vidriera de la fachada sur.

Tipo ¡PLAM, CATAPLAMTAMPLASSSSSSS!
...

Trescientos cuarenta y tres mil ochocientos treinta y cuatro cristalitos de colores caen al suelo.

¡CRISTAMPLISSCRACCSSSSSSSRISSSSS!

...

El viento frío del Atlántico Norte, fuerza veinte nudos,entró por el hueco destrozado.

¡¡UUUUUHHHUUUUHHHHHHHUUUUUHHHHHUU!!

...

La chiquillería de las primeras filas se dispersa de forma atolondrada.

¡¡AAAAAHHHHAAAAHHHHAHAHHAHAHAAAAAA!!

...

Los adultos y ojerosos feligreses se tropiezan unos contra otros en ordenado pánico generalizado.

¡¡PLUMPOFFFPLUMMPLOFFF!!

...

Miro al JEFE crucificado y le espeto un simple: "Te has pasado JEFE".

...

Eduardo eleva sus ciento cuarenta kilos a toda velocidad.
Se dirige a la Sacristía.

Corro tras él.



Agarra unos prismáticos, sale como una centella hacia la escalera de la torre y, sin volver el rostro pregunta: "¿Me sigues socio".

Respondo: "Te sigo, socio".

...

Ciento setenta y seis escalones, a diecisiete centímetros por escalón,
son treinta metros.
La altura del campanario.
...

Eduardo ya no se ríe.
Está muy serio.
...

Cuando llego arriba ya está con los prismáticos ajustados.

Otea el horizonte.
...

Desde aquí se ve toda la línea del cielo de Madrid.
Es un círculo perfecto que rodea la ciudad.

Un viento del carajo nos obliga a abrazarnos a los pilares del campanario.

¡¡UUUUUHHHUUUUHHHHHHHUUUUUHHHHHUU!!
...

Eduardo observa varias veces los cielos. Sostiene entre sus poderosos dedos los prismáticos.
Y luego, con el gesto grave del campesino de ojos azules que siempre fue, me lo dice:

"Driver, busca a tu familia y ponla a salvo".

Tras tragar saliva, tras respirar dos veces profundamente, continúa:

"Es la señal. Hoy es el día".

...

Le sostengo la mirada, tratando de comprender.
Pregunto, más que nada para ganar tiempo en respirar.

"¿El... día... de... qué?"

...

Y aquel amigo, el cura que siempre dice la verdad, la persona de la que más me fío en este mundo, me miró a los ojos y... , como dándome la peor noticia que un amigo nunca le quiere decir a otro, me dice:


"Socio, viene LA TORMENTA PERFECTA"

....

miércoles, 17 de octubre de 2012

LA TORMENTA PERFECTA ( 1 )





¿Recuerdas mi interés por enseñaros la misa infantil del cole de mis peques?
Pues el domingo pasado volvió a suceder.

Primer domingo de Adviento.
Mi amigo, el cura Eduardo me lió.

...

Resulta que empieza la misa diciéndonos que está cansado de llevar el peso de la orquesta.
Que sacará un voluntario para explicar el Evangelio.

Total por doscientos pavos que cobra al mes, que ni para alpiste para los canarios.
Que está en huelga de mínimum minimorum.

...

Eduardo es un cura de pueblo, de vocación tardía. Ciento cuarenta kilos de al pan pan y al vino vino.
Unas manazas de diez arrobas, armadas de cinco dedazos de quintal por unidad.

Si te da un sopapo te manda a Sebatopol.
El caso es que él y yo nos entendemos por la mirada.

Con las palabras nos hacemos una empanadilla de Móstoles.
Pero con la mirada, nunca.

...

Llega el evangelio.
Le dice a un niño de la primera fila que diga un número del uno al veinte.

El diez.

A una infanta le reclama una letra de la A a la Z.
Luego se bajó del altar y no se muy bien qué cuentas hizo... empezó a contar filas de bancos y feligreses.

Y cuando llegó a mi lado dijo en voz alta, delante de casi trescientos parroquianos:

"Driver, TE HA TO CA DO".


Me acompañó al púlpito.
Me dejó más solo que la una.

Se bajó al primer banco.
Dejó caer su generoso culo en el asiento.

Se repantigó cual huelguista.
Sus poderosos brazos sobre el respaldo.

Y con una sonrisa más que socarrona, lo dijo:

"Vamos chico empieza. Somos todos oídos. Yo estoy de huelga"

...

Sus transparentes ojos azules reflejaban la alegría íntima que le producía ponerme en una situación complicada.


Con amigos como éstos, ¿quién necesita enemigos?

...

lunes, 15 de octubre de 2012

LA BALA ROJA Y LAS CHICAS BOND.



En el centro de mi pueblo hay una calle de nombre Juan Bravo; fue éste un noble castellano conocido por su participación en la Guerra de las Comunidades de Castilla. Si el noble hubiera o hubiese soñado con las chicas de la bala roja, tal vez se habría quedado aquí eternamente. Él se fue, él se lo perdió.



Cuando vengáis a Madrid no dejad de ver dos de los monumentos más impresionantes y menos conocidos de la capital, ambos en Juan Bravo. Uno es de gran importancia cultural, el otro también.

La Embajada de Italia, enorme palacete de principios del siglo XIX, impresionante bandera tricolor, un volumen contundente, una especie de “¡eh, tú, fíjate amigo, esto es una señora República!”.



Y un poquito antes está el concesionario oficial de Ferrari en Madrid. La casa de los sueños donde algunos humanos han perdido la cartera y la cabeza; el corazón no, estoy seguro que el corazón, no.



Andaba entonces de realquilado en el blog de una tarraconense llamada Sunsi.

Era un aficionado a la escritura, pobre de solemnidad. Tan pobre era que ni blog propio tenía.



Mi casera me invitó junto a otros miembros y miembras del blog a unos encuentros filológicos en la Embajada de Italia en Madrid. Nunca comprendí cómo consiguió la invitación para mí, pues un simple camionero nada tiene que ver con el tema. Sospecho que detrás de la trampa se escondía una picapleitos. Estoy seguro.



El caso es que allí fui y allí tuve la suerte de verlas por primera vez. Divinas de la muerte. Se habían puesto unos trapitos de nada. Lacroix y Versaces de “andar por casa”. ¡Dios de mi vida y de corazón! Entre el cava que deglutimos con voracidad de náufragos, la música de fondo (tangos de N. Piazzola) y los ojos transparentes de las susodichas…,no sé , no sé, caí en una especie de letargo estético. Fuera de juego a la hora de conocerlas. Plum cataplumplás. A dormirla. Uno menos, tocamos a más.



Aquellas mujeres eran diferentes entre sí y eran latinas, lo cual no era impedimento para ser amigas y discutir a grito pelado a la vez. Tantas generaciones de mujeres apasionadas no iban a interrumpirse así como así.

Ellas no eran muy conscientes pero, en aquel momento eran la reserva espiritual de algo que en Europa estaba en decadencia. El libre pensamiento.



Trataré de explicarme. Allí estaban en la Embajada, haciendo relaciones públicas, en compañía de ellas mismas, pasando un buen rato, intercambiando impresiones sobre el mundo de la filología, las entradas del blog de Sunsi…; eran muy diferentes, algunas de ellas incluso contrarias. Pero algo tenían en común. En el fondo eran unas inconscientes.



Ocho de la noche. Fiesta en la Embajada. Se oye la movileta de una de las chicas Bond. Llamada de Barna. Careto serio. Contracaretos más serios todavía de las susodichas. Un comentario: “Me voy a Barna”. “Y yo”, “y yo”, “”y yo”…, en aquella sala había eco.



Salida espectacular de las cinco chicas. Ahora no son filólogas, ni abogadas, ni expertas en marketing, ni profesoras, ni ná de ná. Ahora son las chicas Bond.

Mi nombre es Pepa, Pepa Bond. Mi nombre es Sunsi, Sunsi Bond. Y así todas.

Master, Mañana más y Mireia. Cinco mujeres como cinco soles.



Entre que entraron al concesionario y salieron en el Testarrossa F-600, pasaron cinco minutos. Fiu, fiu.



Anudados al cuello unos pañuelos vistosos de colores vivos. “Telma y Luise” hubiesen muerto de envidia.



Aquella “machina” emitía a partir de las 4.500 vueltas un sonido tan sensual, que las chicas Bond tenían la sensación de estar oyendo bellas palabras de amor susurradas al oído.



De la aceleración mejor no entrar en detalles. La sensación de ser aplastada contra el asiento cada vez que aceleraba el Ferrari, sólo es comparable a…, bueno, mejor me quedo callado que igual me echan del blog.



Pero lo mejor era la sensación de libertad. El aire en la cara a 250 km por hora. Ya nadie se acordaba de la pequeñas diferencias entre sus formas de ver el mundo, los matices de comunicación, las chorradas del día a día encerrados en la monotonía.



¡A tomar viento!, ¡Allí estaban todas a tomar viento!



Conforme Madrid quedaba atrás sus sonrisas picaronas se fueron expandiendo en la noche, como los agujeros negros, sin prisa pero sin pausa.





La BALA ROJA atravesó los Monegros a 280 KM por hora, justo en el momento en el que se dieron cuenta que eran portadoras de una larga tradición.



La del libre pensamiento.



En el centro de mi pueblo hay una calle de nombre Juan Bravo.

Si el noble hubiera o hubiese soñado con las chicas de la bala roja, tal vez se habría quedado aquí eternamente.



Él se fue, él se lo perdió.

...

miércoles, 10 de octubre de 2012

ADRENALINA






ADRENALINA.


Todos tenemos miedo.
Nos enfrentamos a problemas, estamos en situaciones difíciles y encima llueve.
...
¿Qué es el miedo?
Una reacción de defensa del cuerpo ante situaciones de estrés.

¿Para qué sirve?
Para advertir un peligro y prepararnos.

¿Qué se siente?
Un subidón.

¿Qué lo provoca?
Una reacción química del cerebro hace que suba la adrenalina.

¿Cómo se puede superar?
Utilizando la misma adrenalina, pero al revés. Siempre al revés.
...

Suena el despertador y tú oyes una orden de ejecución: "¡Preparados, apunten, fuego!".

Te arrastras hasta el baño, y como medida preventiva ante los futuros acontecimientos, echas hasta la papilla.
Te aseas como puedes, haces que desayunas y arrastras tu penosa cara por toda la casa.
Te vistes como para un funeral.
Tu propio funeral.
...

Quiero que me recuerden con el vestido azul.
El peinado suelto.
Ocre para disimular las ojeras.
...

No voy a conducir, ya que voy a morir, mejor que me lleven.
El conductor me habla durante el trayecto, pero no le escucho.
¡Infeliz!, no sabe que me conduce al patíbulo.
...

De pronto aparece el inmenso edificio.
Está lleno de gente que habla y escucha, que se fija.
...

El conductor frena y me deja en la puerta principal.
¡No había otro sitio!
¡Ya te pillaré a ti, listillo!
¡La venganza es un plato que se sirve frío!
...
¡Que tengas un buen día, cariño!
...

¡Y se atreve a llamarme cariño!
¡Pero si cuando está con gripe parece que le han quitado el apéndice a lo vivo!
¡Hombres!
...
Tienes la adrenalina a tres mil quinientas revoluciones.
Subes las escaleras mirando al suelo.
Entras en el baño y vuelves a echar por segunda vez la primera papilla.

El estómago no perdona.
Son los nervios.
...
Oyes: "Esto es una caca".
Con las prisas te has metido en el baño de alumnas.
Tu alumna, Clara, es su voz.

"¿Qué te pasa Clara?"
"Los lunes. Siempre me pasa los lunes. Vengo al cole y pienso que todo es una caca. Que los profesores sois caca. Los alumnos también. Las clases, más caca. La gimnasia, la gran caca".



...
Otro subidón de adrenalina.
Ya va a cuatro mil quinientas revoluciones por minuto.
Está que se sale.
...
Y de pronto te das cuenta.
Vamos todos a mil.

Pero los pequeños saben menos que tú.
...

La adrenalina empieza a cambiar de color.
Ya no es del color rojo carmín de esta mañana.
Está virando.
Se torna azul.
Al principio azul claro, blanquecino.
Luego se tiñe de oscuro, limpio y fresco.

Azul marino.
Esto es otra cosa, hermosa.
...

"Bien Clara, a mí me pasa lo mismo.
Aunque soy mayor, me pasa lo mismo.
Soy como tú".

"¿Y qué se hace?"
........................................

El azul marino empieza a moverse.



Es un color de ola.



Arriba y abajo.



Crestas blancas de espuma.



Me gusta.



...



"Pensemos algo.
Somos olas azules.
Y como somos juguetonas, nos metemos entre las piedras de la costa y hacemos ¡crassss, crossss!¡pumba!.
A ver, prueba".

"Crac, crac".

"No chica, así no".

"CRASSSSS, CROSSSS, PUMMMMMMMBA"
....

"crasssss, crosssss, pummmmmmba"
"Eso está mejor, mucho mejor"
...

Suena la orden de ejecución.
El timbre que anuncia la primera hora de clase.

La adrenalina, al cambiar de color, le dio la vuelta a la tortilla.
Los profesores y los alumnos van a sus clases.

Por el pasillo avanzan dos personas que apenas hace diez minutos se encontraron en un baño.
Una mujer y una niña.
Ahora son dos olas.
...



Al abrir el aula de clase, la mujer ya no veía a alumnos preguntones, malcriados e indisciplinados.
Vio un grupo de olas azules que rompían contra los acantilados, haciendo espuma blanca.
Niños.



...



¡Crassss!, ¡Crossss!, ¡PUMMMBA!



...
Y como era profesora, se dispuso a enseñarles algo útil.
Mientras que las olas batían con energía infantil su potente inocencia blanca.
...

¿Qué es el miedo?
Una reacción de defensa del cuerpo ante situaciones de estrés.



¿Para qué sirve?
Para advertir un peligro y prepararnos.



¿Qué se siente?
Un subidón.



¿Qué lo provoca?
Una reacción química del cerebro hace que suba la adrenalina.



¿Cómo se puede superar?
Utilizando la misma adrenalina, pero al revés. Siempre al revés."



...

martes, 9 de octubre de 2012

CALZADILLA DE LOS HERMANILLOS.

El Camino de Santiago es largo, y da para mucho.

Hay muchas piedras. Algunas de ellas están dispuestas en las antiguas calzadas romanas.
Otras se elevan en construcciones románicas, mozárabes o medievales.

Hay muchos pueblos.
Algunos pequeños, pequeños, y otros grandes muy grandes.

Campo hay para dar y tomar.
Veredas, calzadas, senderos, caminos, pasajes, sendas, trazados.

Gente, de todo el mundo, caminando.
Unos buscan, los otros persiguen, y los hay que simplemente dejan que pasen cosas.

Tiempo para estar contigo mismo, a barullo.
Para estar con los amigos, también.
Para hablar con desconocidos, hailo.

Yo me he encontrado con mi hermano en un pueblo de la provincia de Leon, que se llama Calzadilla de los Hermanillos. Allí conocimos a un señor de la Habana (Cuba), que nos abrió su casa para darnos de comer un menú, y para dejarnos ver su alma caribeña.

El Camino es una forma de buscar como otra cualquiera.
Lo que pasa es que te regala tiempo.

Y eso se agradece, sí.




Arco mozárabe de San Miguel de Escalada.
Piedra caliza labrada con orden y sentido.




San Martín de Escalada.
En primer plano, cuerpo románico; al fondo, arcadas mozárabes.




Antes del uso del cristal en las iglesias, se usaba una de las pocas piedras traslúcidas que existen en la naturaleza, el alabastro, piedra yesífera que deja pasar la luz.
Ahí la veis, en la ventana que ilumina el interior de la iglesia.





Peregrino con gorra enmedio de la inmensidad castellana.
La barba del peregrino es una tradición que llega hasta nuestros días.





Aquí estoy (derecha) con mi hermano Tomae (izquierda), en la entrada a Calzadilla de los Hermanillos.
Obsérvese como mi hermano oculta su identidad dada la delicada situación en la que se encuentra con la Justicia.





Aquí vemos un grupo de alegres peregrinos, de diversa condición, edad y procedencia, haciendo un alto en el camino.
Buena gente.

...

Bueno, el de la gorra me debe 500 pavos.
No todo iba a ser perfecto.


Afortunada-mente.

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viernes, 5 de octubre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 22 y fin ) : EPÍLOGO

Buenas tardes, señores y señoras.

Después de más de treinta años he vuelto  leer mis notas sobre la isla misteriosa, y me ha parecido oportuno publicarlas, tal y como las escribí entonces, y añadir un epílogo.

Como veréis estoy vivo y eso significa que sí, salimos de la isla misteriosa.
...

Ahora tengo unos setenta años, y me dedico a dibujar iglesias y paisajes urbanos en un cuaderno que siempre me acompaña.
Con lápices de colores tomo apuntes del natural. Esto me mantiene vivo, pues ando bastante y paso la mayoría de mi tiempo al aire libre.
Eso si, de aquella época me ha quedado la imposibilidad de comer cangrejo o fruta tropical, pues creo que ya tomé demasiado entonces.

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Mi cuento acaba cuando los náufragos toman la decisión de ser felices, y me gustaría explicarles el porqué.

Siento que todos y cada uno de nosotros pasa una parte de nuestra vida en una isla desierta, y en verdad creo que es necesario. Es la única manera de tomar decisiones importantes.
Y la más importante de ellas es creerse que nos merecemos ser felices.
A mí, como véis, me costó bastante.

Os podría narrar el bello nacimiento de enanísimo en aquella isla remota.
Cómo construimos la balsa.
La manera en que Rojo y Money Penny crecieron y se convirtieron en un hombre y una mujer felices, gracias en parte a la aventura que vivimos.
Las intensas vivencias de Ángel Rubio, su maternidad, y los dos primeros meses de vida de aquel bebé, nacido en las Conchinchinas.
De como atravesamos con la balsa de troncos las cuarenta millas que nos separaban del islote.
También os podría contar el encuentro con los nativos de aquel islote de las Antillas Francesas.
Que al principio casi nos comen con patatas fritas.
Y que luego conseguimos encontrar una forma de comunicarnos con ellos, y de saber dónde carajo estábamos.
También sería capaz de narraros cómo apareció un hidroavión por la zona, que venía a recoger huevos de tortuga en la playa, manjar exquisto y carísimo por aquellos días.
Y de la manera extraña en la que entramos en contacto con las personas que pilotaban aquel hidroavión, gracias a las mismas tortugas.
También os contaría cómo nos sacaron de allí a los cinco, y de nuestra azarosa llegada al mundo civilizado.

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Pero no. No pienso extenderme en esos detalles.
En realidad prefiero que vosotros, los que habéis leído la serie de cuentos, os quedéis con ellos en el alma, y alguna noche, al acostaros, penséis en la isla misteriosa, en los enanos, en Ángel Rubio, en enanísimo, en la música celestial, en Driver escalando la montaña y buscando respuestas.

Y que cada uno, se imagine el final del cuento, cuantas veces crea oportuno.
...

Ya que lo que realmente os quería decir, es que nuestra vida cambió en el momento en el que tomamos la decisión de que teníamos derecho a ser felices.

Y espero, que cuando soñéis con vuestra isla misteriosa, penséis que también vosotros sois merecedores de tal don.

Porque entonces, mi cuento habrá servido a alguien.

Como a mí me ha servido.

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Ahora me marcho.

Voy a seguir dibujando.

Con lápices de colores.

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Atentamente. Driver.







jueves, 4 de octubre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 21 ) : La decisión.

Hay veces en la vida en las que debemos tomar decisiones.
Unas veces nos equivocamos, y otras no.
Todo depende de la música que suene dentro.
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Driver bajó de la montaña con la imagen de la lejana hoguera en la mente.
Pensó que si entraban en contacto con los habitantes del islote lejano, tal vez tuvieran una oportunidad de sobrevivir.
Tampoco tenía pensado darles demasiadas esperanzas a los enanos y a Ángel Rubio, no fuera que luego se fuera todo al garete y acabaran siendo devorados por los cangrejos.

Bien, tengo que decirlo con cuidado, asépticamente, en plan frío.
No hay motivo para hacer que la gente albergue esperanzas inútiles.
Total, estamos perdidos y lo más seguro es que palmemos, que muramos aquí, que nos picoteen las gaviotas los ojos y que el viento arrastre nuestras cenizas.
La vida es así, hemos jugado y hemos perdido.
Fin, caput, a tomar viento.

...

"¡Una hoguera, he visto una hogueeeeeeeeeeera en el islote cercano!
¡Estaaaaaaamos salvados!"

La noticia alegró a enano.
Se entusiamó y me dijo:

"No me llamo enano, así que no me llames enano, me llamo Rojo, Rojo Merlin"

Enana estaba entusiasmada y se colgó del cuello de su madre, desde donde me comunicó con gran alborozo:

"Y yo no me llamo enana, ¿te enteras?, me llamo Penny, Money Penny":

...

Perdidos en una isla desierta desde hacía cuatro meses, y aquellos dos enanos se habían fortalecido en cuerpo y en espíritu, empezaban a mostrar carácter propio.

Ángel Rubio se fijó en que me ruburizaba un poco, y acudió en mi ayuda.

"A mí me puedes seguir llamando Ángel Rubio, simplemente me gusta".

...

"Está bien, este es el plan: haremos una balsa, Rojo y yo remaremos hasta el islote y buscaremos ayuda, MoneyPenny se quedará cuidando de Angel Rubio, y con un poco de suerte saldremos de aquí"

Los chicos se entusiasmaron con la idea.

Angel Rubio se quedó pensativa, se tocó la barrigota con la mano derecha y me preguntó preocupada:

"Eso...¿ cuánto tiempo puede ser?"

"No menos de cuatro semanas, entre construir la balsa, hacer el viaje, conseguir ayuda y volver".

"No sé si tengo tanto tiempo, enanísimo empuja"
...

Nos quedamos un buen rato callados.
Demasiado rato.

Todos pensábamos qué decir, cómo animar a los demás, y de qué forma organizarse.

...

Tengo que decirlo. Mi vida ha sido un caos. Siempre he buscado la felicidad de forma ansiosa, y lo cierto es que se me escurre entre los dedos.
No hago sino apagar fuegos, correr de un lado para otro y estrellarme contra el fango.
Ahora mismo, perdido en esta isla, a punto de cascar, más solo que carracuca, hartito de días interminables, noches frías y fruta tropical, tengo la oportunidad de cambiar de una puñetera vez mi vida.

"Bien: esto es lo que haremos. Construiremos una balsa para cinco, esperaremos a enanísimo y luego nos iremos todos juntos al islote"

Entonces, Angel Rubio hizo algo que nos dio fe.
Juntó las manos de los cuatro, y con voz firme y decidida dijo:

"Todos nos merecemos ser felices"

Aquellas palabras, que tantas veces había oído y nunca me había parado a escuchar, entraron por mis oídos y penetraron en mi cerebro como un cuchillo frío y vigoroso.

Fue la primera vez en mi vida que escuché esas palabras y me las creí.

Allí, perdido en la inmensidad del Océano, sentí por primera vez que sí, que todos nos merecemos ser felices.

Y en mi corazón se hizo espacio.

Mientras que me pareció escuchar música divina.

La música de la esperanza.











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Hay veces en la vida en las que debemos tomar decisiones.
Unas veces nos equivocamos, y otras no.

Todo depende de la música que suene dentro.

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miércoles, 3 de octubre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 20 ): La señal.

Soy un ser vivo, mamífero y supuestamente racional.

A nivel práctico esto se traduce en que soy capaz de amar, de odiar, de trabajar, de inventarme cosas, de sentir, de vivir feliz, de sentir miedo, de obsesionarme, incluso de estar dominado por el optimismo más general o la pena más particular.

 En el caso que nos ocupa,la cuestión se centra en que no se cómo se sale de esta isla desierta.
Me encuentro encerrado y sin ideas.

 Me puse a correr. Así, sin ningún motivo.

 Me dije ¿por qué no llego al final de la playa? Y llegué.

 Una vez que estuve allí, me dije: ¿por qué no escalo el acantilado? Y lo escalé.

Desde la altura de las rocas se veía la espesura de un frondoso bosque tropical, y me dije: ¿por qué no lo atravieso? Y lo atravesé.

Después apareció una llanura y la recorrí corriendo. A estas alturas de la carrera mi cuerpo había roto a sudar y un subidón de endorfinas bañaban mi riego sanguíneo.

Al final de la llanura estaba la montaña que dominaba el centro de la isla misteriosa. Un macizo granítico, que visto desde abajo parecía la maontaña más alta del mundo.
Quedaban unas tres horas de sol, y sin pensármelo mucho ascendí por entre las rocas.
Sin prisa pero sin pausa.

El mar, un plato azul interminable se veía cada vez más extenso. Los contornos de las tres islas visibles a simple vista, se perfilaban con más claridad que desde la playa. La ausencia de bruma facilitaba la visión. Desde arriba siempre se ven mejor las cosas. Es como si el aire estuviera más limpio.

Llegué a la cumbre cuando faltaban dos horas para el ocaso. Desde aquí arriba, la línea del horizonte es un círculo perfecto.

Y entonces, cansado y perdido, oré sinceramente:

 "Señor de los espacios infinitos, ya se que me dirijo a tí cuando las paso canutas; pero tú sabes de mis limitaciones y de mi condición humana, así que no te enfades conmigo.
 Resulta que estoy perdido, y que unos seres menudos e inocentes dependen de mí para salir de esta isla. Mi vida ha sido un completo desorden, y me he guiado más por mi instinto que por mi cerebro.
No sé si me diste menos cerebro que instinto, pero creo que esta experiencia me ha ayudado a comprenderte un poco más.

No estoy en condiciones de exigirte nada, pero si se te ocurre alguna forma de salir de aquí, te agradecería que me lo dijeras, Jefe.

Te propongo un trato, ayúdame y te ayudaré.
 Sí, ya se que te preguntarás cómo voy a ayudarte yo a tí; te comprendo, yo mismo llevo un rato haciéndome la misma pregunta.

Tan sólo se me ocurre decir que amaré más a mi prójimo, y que de paso, me comeré el miedo con patatas fritas.
 Disculpa lo de las patatas fritas, pero llevo cuatro meses a base de fruta y cangrejos, y la verdad, vendería mi alma al diablo por un par de huevos fritos con patatas.
 Perdona lo del diablo, me ha salido sin pensar".
 ...

Atardece. Si dejo pasar el tiempo, me pillará el ocaso y tendré que pasar la noche aquí.
...

A puntito estaba de empezar una seria negociación con el diablo, cuando la ví.
Una nube oscura y vertical; extraña.
No se correspondía con los grises de los cúmulos, ni con los naranjas de los estratos, ni con los azules de los limbos. Era un nube de origen no natural, y se veía en el islote grande.

...

 Me quedé a pasar la noche en la cumbre de la montaña, observando la nube gris y vertical.
No podía haber sido originada por un rayo pues hacía una semana que no se producía tormeta alguna.

 ...

 El anochecer me dio la respuesta: era una hoguera.

 Un punto rojo , muy lejano, bailaba en la base de la nube gris. Calculé una distancia de cuarenta millas entre nuestra isla y aquel islote grande, donde sin duda, alguien había encendido una hoguera.

No estábamos solos en el mundo.

 Alcé la vista al cielo estrellado y dije con completa sinceridad:

"Te debo una gorda".
 ...

Cerré los ojos, mientras la Osa Polar se disponía a indicarme dónde estaba el Sur.

En el centro de una noche brillante, donde las estrellas tintineaban.

Parecían diamantes.

...

...

martes, 2 de octubre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA ( 19 ): Primer paso.

Dice un proverbio chino, que hasta el más largo de los caminos comienza por un primer paso.
 ...


Después de cuatro mese en aquella isla, éste es el resumen de nuestra situación:

1 La dieta de cangrejos y fruta nos tiene cansaditos.

2 La cabaña que hemos construido, no se ha caído, a pesar de la lluvia y el viento.

3 Algunas noches vemos llegar tortugas a la playa, siempre de noche.

4 A enano, en plena adolescencia, trabajar acarreando madera, pescar, construir la cabaña y cocinar, le ha venido muy bien. Y se ha fortalecido.

5 A enana, en plena pre-adolescencia, le ha venido también muy bien todo lo anterior. También ha vivido el progreso del embarazo de su madre, y ha mantenido largas conversaciones con ella.

6 Ángel Rubio se ha cuidado bastante y tiene la barrigota enorme. Ya le falta poco.

7 Yo he sudado bastante. Básicamente he sido un naúfrago sudoroso. Y como enano y enana, me he fortalecido. El día a día nos tiene bastante atareados.

8 No tenemos ni idea de cómo salir de aquí.
 ...
Por alguna razón que no llego a comprender, sé cuando mis compañeros se ponen nerviosos. Como hablo poco, aprovecho para tranquilizarles con un:
"Tranquilos, todo va a salir bien".
Como lo digo después de varias horas sin hablar, se lo creen, o al menos se tranquilizan.
 ...

Enanísimo lleva varios días pateándole la barriga a Ángel Rubio. Si le miras la barrigota con atención, a veces se ve un bulto, que ahora está aquí y luego está allí. ... Esta tarde Ángel Rubio me hizo una pregunta a solas:
"En realidad, ¿tienes algún plan?"
La miré, incapaz de decirle la verdad, pues su mirada me decía que ya la conocía. Así que en vez de responder a su pregunta, le dije:

"Hasta el más largo de los caminos comienza por un primer paso".

Y luego, me puse a correr por la playa. No sin antes haber dado un primer paso.

El más importante. ... ...

lunes, 1 de octubre de 2012

LA ISLA MISTERIOSA (18): Neurología resolutiva.




Durante unos años trabajé como conductor de ambulancias en Madrid, en el Servicio de Urgencias del Hospital La Paz.
Este hospital es como un transatlántico de once pisos, donde cientos de profesionales se esfuerzan en curar a la gente.
Los conductores formábamos un grupo de 25 personas, veinte eran de plantilla, funcionarios; y los otros cinco éramos mercenarios del asfalto, con un contrato temporal.
Por aquel entonces conducía una ambulancia mercedes, que tenía más potencia de la necesaria. La máquina corría que se las pelaba, y yo disfrutaba rompiendo marcas.
Legazpi - Nuevos Ministerios en dos minutos y medio.
Arturo Soria- Velázquez en un minuto y veinte segundos.
...
Durante esa época aprendí algunas cosas importantes para mi vida. Correr, no tener miedo, saltarme las normas y subirme a las aceras.
Al mes me hacía unos cien servicios y luego el Jefe de Servicio me decía:
"Bien chico, eres rápido. Sigue así".

Aquello me complacía más que la nómina que recibía.

...

Los miércoles y los viernes por la tarde me tocaba guardia. Tenía que estar disponible y en el Hospital.
Así que solía estar en la cafetería, jugando al mus con algunos compañeros y con el busca encendido.

...

Fue en aquella cafetería donde lo conocí, al doctor Alonso.
Un pijazo de mucho cuidado, neurocirujano en la planta quinta.
Era el número uno a nivel nacional, y un aura de bendición divina le rodeaba.
Era capaz de ponerte orden en la sesera, después de que te hubieras dado un buen piñazo.

El doctor Alonso solía apretarse un gin-toni sobre las seis de la tarde, y miraba nuestra partida de mus con curiosidad.

Una tarde se dirigió a mí, se notaba que tenía ganas de darle a la húmeda.

- "¿Tú eres Driver, el conductor de ambulancias?
- "Sí, y usted es el doctor Alonso, el que opera de la cabeza".

A aquel hombre no le gustaba beber solo, así que aquella tarde me invitó a los tres primeros gin-tonic. De los siguientes no me acuerdo quién los pagó.

- "Verás muchacho, mi abuelo y mi padre eran neurocirujanos, de los mejores. Mi padre me hacía desmontar relojes con instrumentos de precisión, con el fin de que perfeccionara el tacto.
Más tarde estudié medicina e hice las prácticas, protegido bajo la experiencia de mi padre.
Luego, cuando ascendí en el escalafón, compaginé mi trabajo en el hospital público con operaciones en clínicas privadas.
La gente me busca para abrirle la cabeza a sus familiares, y son capaces de pagar enormes sumas por ello.
Tengo una familia que vive como los reyes; viviendas, vehículos, fondos de pensiones y hasta un caballo propio.
¿Y sabes qué, conductor? No tengo ni idea de lo que hago.

Resulta que no sabemos practicamente nada del cerebro humano. Yo, al igual que mi padre, he aprendido a cortar el hueso, mirar dentro, cortar lo que está gris oscuro, limpiar y coser. Realmente no hago más que eso. Soy una especie de fontanero bestia, que quita las tuberías que pierden agua.

Así que moriré siendo una eminencia. Mis compañeros glosarán en la revista médica mi carrera profesional.
Y alguien editará las decenas de conferencias que he dado en distintos foros.

Pero chico, no tengo ni idea de lo que hago.
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"¡Manolo, ponnos dos más de lo mismo!"

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Recuerda Driver. El cerebro es un misterio. Resulta que le pegas un tajo por la izquierda, y al cabo de unos meses se regenera sólo. ¿Cómo? No lo sé.

Vas y te cargas el lóbulo donde está la capacidad de comunicarse con la escritura, y el tío se organiza para regenerar esa habilidad en otra zona. ¿Cómo? No lo sé.

Resulta que cortas las conexones neuronales de una zona, y al cabo de semanas se han formado otras conexiones que unen partes lejanas. ¿Cómo? No lo sé.

¿Qué mueve al cerebro en un comportamiento tan complejo?

No tengo ni zorra idea.
Aquí estoy, el doctor Alonso, neurocirujano reconocido y aplaudido por una sociedad temosa, que te dice todo lo grande que eres.

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"¡Manolo, dos de lo mismo!"

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"Tú al fin y al cabo sabes lo que haces. Un infarto en el aeropuerto. Vas y lo traes cagando leches al hospital. Un camión volcado en la autopista; vais, lo inmovilizáis y le dais un masaje cardíaco.
Luego vas a casa y puedes decir lo que has hecho, que tu gente lo entiende"

"Yo no; vivo en una gran mentira. Opero a un chaval con politraumatismo, y lo único que he hecho ha sido limpiar los coágulos de sangre y cortar los sesos negros. Como si fuera un carnicero".

"¿Pero qué pasa luego? ¿Cómo es que el cerebro tiende a curarse a sí mismo? ¿Dónde está la explicación?"

"Un día de estos, mi hijo me va  a hacer preguntas que soy incapaz de responder; y me va a joder vivo".

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"¡Manolo, dos de lo mismo!"

"Doctor, ya llevan cuatro"

"Tranquilo Manolo, hoy no opero"
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Conforme bebíamos gin-tonics, el doctro Alonso largaba más y más. Se cabreaba más y más. Exponía la gran frustación que le causaba el comportamiento del cerebro, más y más.

Intenté llevar la conversación por derroteros más positivos, y le pregunté:

"Doctor, ya me ha dicho lo que no sabe; ahora dígame lo que sí sabe"
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"¡Aaaaah!, conductor listillo, quieres saber ¿eh?"

"Si, me gustaría conocer algo nuevo, antes que ambos nos derrumbemos".

"Pues mira hijo, lo que realmente se, no lo puedo demostrar; así que te lo vas a tener que creer, porque con el pedal que llevamos ya, no se me ocurre ningun razón para mentirte".

"Resulta hijo que sólo usamos el 5% de nuestras capacidades; y...¿sabes por qué? Pues porque vivimos acojonados y eso impide que se expandan las conexiones neuronales.
Resulta hijo, que dentro del cerebro tenemos la suficiente potencia para a base de reflexión, ser capaces de afrontar cuantas circunstancias aparezcan en nuestra vida, construyendo nuevos caminos donde la voluntad y la inteligencia surcan por los tejidos, como el arado en la tierra fértil.
Resulta hijo mío, que tenemos la herramienta más potente de cuantas han sido creadas, y no somos capaces de usarla para la función primigenia para la cual fue creada: ser felices.
Resulta hijo mío de mi vida y de mi corazón, que Dios te hizo el mejor regalo que nunca nadie te hizo y tú no lo aprovechas del todo".

"Verás, he leido tu ficha del hospital; se que eres un conductor intuitivo, que te dejas llevar por tus emociones, y que casi nunca usas la razón cuando conduces. Si tuviera que calificarte en un Tribunal Médico, diría que tienes la mente difusa. Pero si pudiera elegir para que alguien recogiera a mi hijo accidentado, sin duda te elegiría a tí. ¿Sabes qué significa eso? Pues que en los Tribunales Médicos nos equivocamos, pues no sabemos cómo funciona el cerebro, no tenemos ni idea de los comportamientos del corazón y que no hemos aprendido nada de las emociones que gobiernan nuestras vidas".

"Te envidio cabrón, te envidio. Tú serías capaz de salir de una isla desierta. Mientras que a mí, me comerían los tiburones".

El doctor Alonso perdió la verticalidad y fue a caer sobre un tresillo.

Me lo eché a la espalda y lo subí a la planta segunda, a reanimación.

Allí, Antonio, un celador que me debía un favor, abrió una habitación y dejamos al doctor durmiendo la mona.

Había llegado a su límite.

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Entonces me sonó el busca y tuve que salir corriendo al garaje.

Mi compi de ambulancia estaba montado ya, y me había puesto rock-and-roll en el equipo de música.

"¡Vamos chico, haz lo que sabes hacer!"
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Y mi cerebro empezó a dar chispazos por mundos complejos.

Donde las neuronas navegaban a la velocidad de la luz.

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