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lunes, 27 de abril de 2015

EL CUMPLE DEL TO+







Hoy 28/04/2015 es el cumpleaños de mi hermano TO+, así que voy a felicitarle.
En realidad no es mi hermano, pero como yo tenía muchas ganas de tener uno, pues decidí adoptarlo.
Fui al Registro Civil para empezar todo el papeleo y eso, pero pronto me dí cuenta de la magnitud del tema.
No es tan fácil adoptar a un hermano.
Lo primero que tienes que demostrar es que sois hermanos (los funcionarios del Registro son muy escrupulosos en este aspecto), con un montón de certificados, pruebas, declaraciones juradas, testimonios y demás documentación.
Lo segundo es que tienes que pagar las tasas fraternales. No es que sean muy caras, pero la verdad es que en ese momento andaba mal de liquidez. Me dieron la autoliquidación y un plazo para pagar.
Lo tercero es que tu presunto hermano tiene que estar de acuerdo en todo, y claro, como siempre andamos a la gresca, pues que si quieres arroz, Catalina.
...
De las tres condiciones básicas, no cumplía ninguna; así que le pregunté a TO+ si se le ocurría algún ardid para solventar la cuestión burocrática.
Y entonces se le ocurrió una buena idea; nos apuntaríamos en el Registro de Hermanos de Hecho (R.H.H.)
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Ahí la cosa empezó a funcionar mucho mejor.
Sólo tienes que apuntarte, y ya está.
No te hacen preguntas difíciles; y te puedes pedir una cervecita.

Sí, no os extrañéis, el R.H.H.comparte local con una bareto que hay en Tarraco.
No publicaré su dirección. No insistáis.

Allí fuimos, firmamos y luego nos echamos unas risas con las camareras- testigas.
Todos los hermanos de hecho tienen unas camareras así; que dan fe de la hermandad recién estrenada.
Es un magnífico detalle que hace de la ceremonia algo muy personal.
De verdad.

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Pero no os creáis que todo son felicidades; los hermanos de hecho también tienen obligaciones.

La primera y más importante es darse cebollazos con asiduidad. Sí, ya se que esto suena raro, pero os digo que es una cuestión cierta y sobradamente probada.
Sin cebollazos la hermandad se derrumba. Es imprescindible meterse caña. mucha caña.

La segunda es una cuestión sumamente delicada, que en realidad no sé si estoy preparado para explicarla.
Lo intentaré al menos.
Hay que apoyar a tu hermano, sobre todo cuando no tiene razón.
Porque cuando tienes la razón; ¿a quién le hace falta un hermano?.
Esta afirmación implica algunas cuestiones nada baladíes.

Si tu hermano se mete en una pelea, tú debes pelear a su lado.
Si a tu hermano le zurran, tienes que poner la geta por él.
Y te tiene que dar igual ocho que ochenta.
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Aclaro que yo no inventé estas reglas; pues están escritas desde los tiempos de los romanos.
Simplemente las acepto sin más.
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No es éste el lugar para hablar de la relación con tu hermano respecto a las chicas.
Ese asunto es tan delicado; que lo más seguro es quedarse calladito.
Por si acaso.
¿Quién va a entender que es lícito que tu hermano te quite las amigas, las novias y las esposas?
¿En qué mundo se ha visto tal comportamiento?
Ya os digo, es completamente inútil intentar razonar en este delicado aspecto.
Inútil y peligroso.
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Pero lo mejor de un hermano es cuando vienen mal dadas.
Sí, es una experiencia insuperable.

Si tienes mala suerte y pillas una serie de malas rachas, y la familia desaparece, los amigos emigran, y tú estás más perdido que Carracuca: ¿quién dará la cara por tí?

La respuesta es obvia.
Tu hermano.
...

Bueno, no es mi intención ponerme sentimental; pues los hermanos nunca lo hacen.
No está en su ADN.

Simplemente diré que deseo que pases un feliz día en compañía de tu familia y tus amigos.
Y que conserves tu curiosidad natural, pues es tu mejor arma para caminar por el futuro.

Atentamente.
Driver.

...

PD: Estoy atento a los movimientos de mis cuñadas, a ver si dejan hueco en el apartamento de Tabernes y os venís a pasar unos días.
Aunque si falla ese plan, ya estoy pensando en un plan B.

Para eso sirve un hermano.

Para tener toda la vida un plan B.
Chico.


martes, 14 de abril de 2015

PURA VELOCIDAD




Lo sé y lo entiendo perfectamente.
Me lo has dicho por activa y por pasiva, y luego lo he meditado.
Sé que tienes toda la razón, y que es mejor ir más despacio.
Mucho más.

Los grandes conceptos, las mejores enseñanzas y las vivencias más intensas, necesitan del sosiego y la templanza propias de un estado de profunda placidez y concentración íntima.

Pero, no.

No me sirve.
Lo cierto es que dependo de un instinto que me salva la vida, que no piensa, actúa.
Se deja llevar por la intuición, esa amiga loca que siente las cosas profundamente y casi nunca reflexiona.

Me gustaría decir que las cosas que me han salido bien, han sido fruto de una pausada e íntima reflexión.
Mentiría.

...

Vas rápido, muy rápido.
Giras un segundo la vista y ves una imagen.
Rotunda y bella.

Entonces el cerebro empieza a construir salidas a situaciones imposibles.

Lo tengo comprobado.
Es como si al crearnos, la vida nos hubiera dado varias velocidades, una baraja de estadios donde desarrollarnos.

Y cada vez que voy rápido, veo la hermosura de la vida en detalles increíbles.

Es una contradicción real.
Lo más bello destaca, y tu pupila retiene lo que le interesa.

Cuanto más rápido mejor.

...

No lo pienses y hazlo ya.

Y ahora, vuelve a mirar hacia delante.
En la siguiente curva te espera una sorpresa.

...

jueves, 9 de abril de 2015

PAROLES

A veces nos pasa. Somos capaces de lo más grande, y a la vez no sabemos nada.

En algunas ocasiones, nuestra capacidad de observación nos puede asombrar. Y en otras, no vemos la montaña que tenemos enfrente.

Es curioso, podemos montar un circo con trescientos enanitos, y conseguir que todos se lleven bien.
Y al día siguiente, en una simple conversación de dos personas, nos perdemos en el desierto entre grandes dunas.

¿Qué tiene la comunicación humana ? ¿De qué depende que nuestras almas se hermanen?
...

Calor.
Somos capaces de sanar con las palabras.

Frío.
Y de lanzar afilados cuchillos al alma del prójimo.

Héroes.
Salvar el estado mental de un semejante desconocido.

Bellacos.
Arrancarles las aortas a nuestros propios hermanos, de una certera dentellada.

...

Calor.
Esas palabras con las que somos capaces de sanar.

...

Legué a la cafetería y saludé sin motivo a un grupo de paisanos.
Pedí mi consumición.
Fuera caía una lluvia de mil pares, y la prudencia me aconsejó hacer la parada.

Viajaba tanto, que mi hogar ya era una cafetería en una carretera secundaria.
Donde la máquina de juegos de azar era la Reina de Saba.

Al rato, volví a sentir la necesidad de salir de allí y continuar mi camino.
...

Calor.
Somos capaces de sanar con las palabras.